<p>La histórica primera parte ante el <strong>Manchester City</strong> le dio la vuelta a la temporada de <strong>Fede Valverde</strong>. Y quién sabe si a su carrera en el <strong>Real Madrid</strong>. El uruguayo ha vivido unos meses complicados en <strong>Valdebebas</strong>, autoexigido por el dorsal <strong>número 8</strong> heredado de <strong>Toni Kroos</strong>, por la responsabilidad del brazalete que dejó <strong>Luka Modric</strong> y del que se ausentó <strong>Dani Carvajal</strong> por lesión, y condicionado por un nivel deportivo del equipo que provocó disputas internas y cambios de entrenador. Todos esos ingredientes explotaron en la coctelera del uruguayo, que terminó ante el City conquistando su gran noche en <strong>Chamartín</strong>.</p>
El uruguayo conquista el Bernabéu tras un año y medio complicado, en el que pasó de un lugar secundario en el vestuario a portar el 8 y lucir el brazalete. «Llevas el ‘8’, pero no tienes que ser Kroos», reflexionaba en esos meses
<p>La histórica primera parte ante el <strong>Manchester City</strong> le dio la vuelta a la temporada de <strong>Fede Valverde</strong>. Y quién sabe si a su carrera en el <strong>Real Madrid</strong>. El uruguayo ha vivido unos meses complicados en <strong>Valdebebas</strong>, autoexigido por el dorsal <strong>número 8</strong> heredado de <strong>Toni Kroos</strong>, por la responsabilidad del brazalete que dejó <strong>Luka Modric</strong> y del que se ausentó <strong>Dani Carvajal</strong> por lesión, y condicionado por un nivel deportivo del equipo que provocó disputas internas y cambios de entrenador. Todos esos ingredientes explotaron en la coctelera del uruguayo, que terminó ante el City conquistando su gran noche en <strong>Chamartín</strong>.</p>
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