Y por fin llegó la tarde del Jueves Santo. Llegó el momento de ver a la única Virgen que procesiona bajo el palio en Toledo: la del Amparo. La viva imagen de la protección divina. Mecida por la devoción de su pueblo, muy esperada por todos los toledanos, se abrió paso entre la multitud, entre los callejones más recónditos de la capital regional y entre los cuatro pasos que escoltaba al final del recorrido. No era una tarde más de procesiones . Era el día de la oración, el sufrimiento y la agonía de Cristo.El viento soplaba con fuerza a pesar del buen tiempo que hacía en Toledo. La multitud empezó a colocarse una hora antes del inicio de la procesión del Jueves Santo. A las 20:30 horas, no cabía ni un alfiler en la Plaza del Ayuntamiento . «Está llena», decía el portavoz del Consistorio, Juanjo Alcalde, al propio alcalde, Carlos Velázquez, quien asentía con la cabeza mirando con una sonrisa el interés religioso de su ciudad.Era una de las procesiones más esperadas por el público. Gente llegada desde distintos puntos de la provincia, la región y de la geografía española se amontonaba sobre las vallas que la Policía Local había colocado en las inmediaciones de la Catedral. El paso de Jesús arrodillado en el huerto de Getsemani fue el primero en salir de ella. En su primera ‘levantá’, el viento tiró una de las flores que portaba el paso , sin mayores desperfectos. La noche, tanto para los nazarenos como para los cargadores y costaleros, iba a ser dura.Noticia relacionada general No No La Humildad encumbra en Toledo a la Virgen de la Esperanza en su Soledad entre la multitud Valle SánchezLa gente empezó a aplaudir. Las ‘levantá’ se vitoreaban como nunca . Las bandas de música eran las encargadas de transmitir emoción, solemnidad y devoción. El Cristo amarrado a la columna y Jesús con la cruz a cuestas fueron los siguientes pasos en salir de la Catedral, acompañados por nazarenos que cargaban cruces de tamaño real como penitencia. El Cristo de la Agonía, en ese recorrido de las distintas fases de Jesús, sería el que avisaría de que la Virgen del Amparo estaba a punto de salir a escena.Y llegó el momento. Mientras sonaba el himno de España, un total de 28 costaleros sacaban a hombros a la Virgen con el único palio de Toledo. Nada más salir, custodiada por varias filas de guardias civiles, la hicieron bailar. El movimiento de los costaleros y el viento nos dejaron una de las imágenes de la jornada. El palio parecía movido por los ángeles de lado a lado mientras el público, maravillado, aplaudía con entusiasmo.A su paso por la Plaza del Consistorio, un padre de entre el público entregó a su bebé al arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, para que tocara el manto de la Virgen, en esa búsqueda de protección y presentación ante la divinidad, para que crezca bajo su amparo. Cerro no dudó en acercarle al manto de la Virgen del Amparo.El recorrido prosiguió sin contratiempos para el resto de pasos. En cambio, la Virgen se vio en serios apuros en Hombre de Palo. La procesión estuvo detenida durante 20 minutos porque la estrechez de la calle dificultaba su paso. De hecho, varios hombres tenían que levantar los cables de la luz para que el palio pudiera pasar. Con calma, trabajo e ilusión, la Virgen continuó su marcha sin daños.Sin embargo, esta pausa provocó que la cabecera de la procesión se alejara del final , hasta el punto de que los primeros nazarenos y el primer paso entraran en la Catedral a las 23:08 horas, 35 minutos antes de que finalizara el recorrido con la entrada de la Virgen, quien dio el relevo de la noche al Cristo de la Vega , que saldría unos minutos después desde ese mismo punto.La procesión de la Virgen del Amparo estuvo presidida por el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro, y contó también con la presencia del presidente de la Junta de Cofradías y Hermandades, Juan Carlos Sánchez. Además, la representación municipal estuvo integrada por el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez; el portavoz del equipo de Gobierno, Juan José Alcalde; la concejal de Cultura, Ana Pérez; y la vicealcaldesa de Toledo, Inés Cañizares, así como los concejales socialistas Marta Medina, Noelia de la Cruz y Laura Villacañas. Y por fin llegó la tarde del Jueves Santo. Llegó el momento de ver a la única Virgen que procesiona bajo el palio en Toledo: la del Amparo. La viva imagen de la protección divina. Mecida por la devoción de su pueblo, muy esperada por todos los toledanos, se abrió paso entre la multitud, entre los callejones más recónditos de la capital regional y entre los cuatro pasos que escoltaba al final del recorrido. No era una tarde más de procesiones . Era el día de la oración, el sufrimiento y la agonía de Cristo.El viento soplaba con fuerza a pesar del buen tiempo que hacía en Toledo. La multitud empezó a colocarse una hora antes del inicio de la procesión del Jueves Santo. A las 20:30 horas, no cabía ni un alfiler en la Plaza del Ayuntamiento . «Está llena», decía el portavoz del Consistorio, Juanjo Alcalde, al propio alcalde, Carlos Velázquez, quien asentía con la cabeza mirando con una sonrisa el interés religioso de su ciudad.Era una de las procesiones más esperadas por el público. Gente llegada desde distintos puntos de la provincia, la región y de la geografía española se amontonaba sobre las vallas que la Policía Local había colocado en las inmediaciones de la Catedral. El paso de Jesús arrodillado en el huerto de Getsemani fue el primero en salir de ella. En su primera ‘levantá’, el viento tiró una de las flores que portaba el paso , sin mayores desperfectos. La noche, tanto para los nazarenos como para los cargadores y costaleros, iba a ser dura.Noticia relacionada general No No La Humildad encumbra en Toledo a la Virgen de la Esperanza en su Soledad entre la multitud Valle SánchezLa gente empezó a aplaudir. Las ‘levantá’ se vitoreaban como nunca . Las bandas de música eran las encargadas de transmitir emoción, solemnidad y devoción. El Cristo amarrado a la columna y Jesús con la cruz a cuestas fueron los siguientes pasos en salir de la Catedral, acompañados por nazarenos que cargaban cruces de tamaño real como penitencia. El Cristo de la Agonía, en ese recorrido de las distintas fases de Jesús, sería el que avisaría de que la Virgen del Amparo estaba a punto de salir a escena.Y llegó el momento. Mientras sonaba el himno de España, un total de 28 costaleros sacaban a hombros a la Virgen con el único palio de Toledo. Nada más salir, custodiada por varias filas de guardias civiles, la hicieron bailar. El movimiento de los costaleros y el viento nos dejaron una de las imágenes de la jornada. El palio parecía movido por los ángeles de lado a lado mientras el público, maravillado, aplaudía con entusiasmo.A su paso por la Plaza del Consistorio, un padre de entre el público entregó a su bebé al arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, para que tocara el manto de la Virgen, en esa búsqueda de protección y presentación ante la divinidad, para que crezca bajo su amparo. Cerro no dudó en acercarle al manto de la Virgen del Amparo.El recorrido prosiguió sin contratiempos para el resto de pasos. En cambio, la Virgen se vio en serios apuros en Hombre de Palo. La procesión estuvo detenida durante 20 minutos porque la estrechez de la calle dificultaba su paso. De hecho, varios hombres tenían que levantar los cables de la luz para que el palio pudiera pasar. Con calma, trabajo e ilusión, la Virgen continuó su marcha sin daños.Sin embargo, esta pausa provocó que la cabecera de la procesión se alejara del final , hasta el punto de que los primeros nazarenos y el primer paso entraran en la Catedral a las 23:08 horas, 35 minutos antes de que finalizara el recorrido con la entrada de la Virgen, quien dio el relevo de la noche al Cristo de la Vega , que saldría unos minutos después desde ese mismo punto.La procesión de la Virgen del Amparo estuvo presidida por el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro, y contó también con la presencia del presidente de la Junta de Cofradías y Hermandades, Juan Carlos Sánchez. Además, la representación municipal estuvo integrada por el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez; el portavoz del equipo de Gobierno, Juan José Alcalde; la concejal de Cultura, Ana Pérez; y la vicealcaldesa de Toledo, Inés Cañizares, así como los concejales socialistas Marta Medina, Noelia de la Cruz y Laura Villacañas. Y por fin llegó la tarde del Jueves Santo. Llegó el momento de ver a la única Virgen que procesiona bajo el palio en Toledo: la del Amparo. La viva imagen de la protección divina. Mecida por la devoción de su pueblo, muy esperada por todos los toledanos, se abrió paso entre la multitud, entre los callejones más recónditos de la capital regional y entre los cuatro pasos que escoltaba al final del recorrido. No era una tarde más de procesiones . Era el día de la oración, el sufrimiento y la agonía de Cristo.El viento soplaba con fuerza a pesar del buen tiempo que hacía en Toledo. La multitud empezó a colocarse una hora antes del inicio de la procesión del Jueves Santo. A las 20:30 horas, no cabía ni un alfiler en la Plaza del Ayuntamiento . «Está llena», decía el portavoz del Consistorio, Juanjo Alcalde, al propio alcalde, Carlos Velázquez, quien asentía con la cabeza mirando con una sonrisa el interés religioso de su ciudad.Era una de las procesiones más esperadas por el público. Gente llegada desde distintos puntos de la provincia, la región y de la geografía española se amontonaba sobre las vallas que la Policía Local había colocado en las inmediaciones de la Catedral. El paso de Jesús arrodillado en el huerto de Getsemani fue el primero en salir de ella. En su primera ‘levantá’, el viento tiró una de las flores que portaba el paso , sin mayores desperfectos. La noche, tanto para los nazarenos como para los cargadores y costaleros, iba a ser dura.Noticia relacionada general No No La Humildad encumbra en Toledo a la Virgen de la Esperanza en su Soledad entre la multitud Valle SánchezLa gente empezó a aplaudir. Las ‘levantá’ se vitoreaban como nunca . Las bandas de música eran las encargadas de transmitir emoción, solemnidad y devoción. El Cristo amarrado a la columna y Jesús con la cruz a cuestas fueron los siguientes pasos en salir de la Catedral, acompañados por nazarenos que cargaban cruces de tamaño real como penitencia. El Cristo de la Agonía, en ese recorrido de las distintas fases de Jesús, sería el que avisaría de que la Virgen del Amparo estaba a punto de salir a escena.Y llegó el momento. Mientras sonaba el himno de España, un total de 28 costaleros sacaban a hombros a la Virgen con el único palio de Toledo. Nada más salir, custodiada por varias filas de guardias civiles, la hicieron bailar. El movimiento de los costaleros y el viento nos dejaron una de las imágenes de la jornada. El palio parecía movido por los ángeles de lado a lado mientras el público, maravillado, aplaudía con entusiasmo.A su paso por la Plaza del Consistorio, un padre de entre el público entregó a su bebé al arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, para que tocara el manto de la Virgen, en esa búsqueda de protección y presentación ante la divinidad, para que crezca bajo su amparo. Cerro no dudó en acercarle al manto de la Virgen del Amparo.El recorrido prosiguió sin contratiempos para el resto de pasos. En cambio, la Virgen se vio en serios apuros en Hombre de Palo. La procesión estuvo detenida durante 20 minutos porque la estrechez de la calle dificultaba su paso. De hecho, varios hombres tenían que levantar los cables de la luz para que el palio pudiera pasar. Con calma, trabajo e ilusión, la Virgen continuó su marcha sin daños.Sin embargo, esta pausa provocó que la cabecera de la procesión se alejara del final , hasta el punto de que los primeros nazarenos y el primer paso entraran en la Catedral a las 23:08 horas, 35 minutos antes de que finalizara el recorrido con la entrada de la Virgen, quien dio el relevo de la noche al Cristo de la Vega , que saldría unos minutos después desde ese mismo punto.La procesión de la Virgen del Amparo estuvo presidida por el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro, y contó también con la presencia del presidente de la Junta de Cofradías y Hermandades, Juan Carlos Sánchez. Además, la representación municipal estuvo integrada por el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez; el portavoz del equipo de Gobierno, Juan José Alcalde; la concejal de Cultura, Ana Pérez; y la vicealcaldesa de Toledo, Inés Cañizares, así como los concejales socialistas Marta Medina, Noelia de la Cruz y Laura Villacañas. RSS de noticias de espana
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