Son las nuevas estrellas del panorama tenístico. Se lo han ganado con humildad y desparpajo. Ahí está Martín Landaluce , cuartofinalista del Masters 1.000 de Miami, de vuelta a su nivel y a las esferas en las que despuntó desde que ganar el US Open júnior, con apenas 16 años. Y aquí está también Rafa Jódar , impresionante caminar el suyo en los últimos meses en los que ha pasado de ser una promesa universitaria a una realidad, ya 42 del mundo, con título en Marrakech y semifinales en el Conde de Godó.Los siguen los focos, qué duda cabe, pero hay en esos 20 y 19 años respectivamente, una cabeza centrada en el trabajo y en el día a día. A Landaluce le costó encontrar su sitio una vez terminó su etapa como promesa. Jódar tampoco quiere exponerse demasiado todavía, que ha dado un enorme salto a las alturas, pero sabe que aún queda mucho, muchísimo para alcanzar las estrellas.Ambos están en el camino adecuado. Y comparecen en Madrid con todas las ganas de hacerlo bien en casa, ante los suyos, y ante todos los que se han ilusionado ya con su tenis. Ellos, no obstante, agachan la cabeza y siguen trabajando. Noticia relacionada general No No Mutua Madrid Open Sinner aspira a todo en Madrid, con Jódar por su lado del cuadro Laura Marta«Me hace muchísima ilusión jugar aquí; estoy durmiendo en casa, y estará mi gente. Espero que vaya bien en el torneo, que me pueda sentir importante en la pista, fuerte, y se den partidos buenos», admite de primeras Landaluce ante el cada vez mayor número de periodistas que lo buscan. «Me va bien esta superficie, me gusta que sea rápido, que mis tiros puedan hacer daño y que mi saque sea potente; creo que puedo marcar diferencias en un torneo como este».Landaluce, que se mete por primera vez en el top cien esta semana, sigue aprendiendo: «Hay muchas cosas que mejorar. Con mi estilo, que busco hacer mucho daño, tengo que encontrar esa regularidad de hacer daño muchas bolas seguidas; intentar ser más sólido, moverme mejor. Físicamente tengo un gran margen de mejora para hacer las cosas mucho mejor en partidos largos y duros. Así que toca seguir trabajando con la misma alegría y la misma humildad de siempre». Y si se puede aprender del mejor, ¿por qué no hacerlo? El madrileño estuvo entrenándose con Carlos Alcaraz en Murcia y se trajo un buen puñado de trucos que quiere consolidar en la práctica. «No se me ha dado tan bien la tierra y yo creo que en este caso va a ser diferente. Después de Miami, que mi primera semana en tierra fuera con Carlos fue genial. Se dio increíble. Creo que los entrenamientos fueron buenísimos; y espero que para él también fuese así. Fuera de la pista lo pasamos muy bien. Pude tener unos buenos ratos y disfrutarlo mucho». También sigue su camino Jódar, sin correr, pero sin parar. Primer cuadro final de un Grand Slam en Australia, primer título en Marrakech, primera semifinal de un ATP 500 en Barcelona: «Yo no me he puesto nunca un objetivo; es todavía mi primer año en el circuito, soy un jugador joven y que estoy descubriendo muchas cosas en estos torneos. Coger experiencia de jugar contra estos jugadores me va a dar mucha experiencia para el futuro».En cuanto al tenis, ha despertado la curiosidad y el interés de todos los aficionados, pero esto, dice, no ha hecho más que empezar: «Hay un margen de mejora bastante grande en todas las áreas de mi tenis. Si quieres competir contra los mejores jugadores del mundo tienes que ser un jugador muy completo en todas las superficies. El paso a paso es adaptarme bien a todas las superficies y seguir con la regularidad que he estado estos meses».También hay aprendizaje mental en ambos, sobre todo en Landaluce, que su primera incursión en Madrid no fue del todo buena por la tensión de jugar ante su familia. «No supe sacar lo mejor de mí y lo siento por mi abuela, que yo quería hacer un mejor partido», aceptaba a este periódico. Pero ya es otro y así lo asegura de palabra: «Voy gestionando mejor algunos momentos, y creo que es un poco el carácter de juventud, de querer tenerlo todo ya, que a veces te lleva a apresurarte un poco, a buscar algo más cuando a lo mejor la situación no te lo pide. Si no llega la pelota definitiva ahora, lo importante es seguir trabajando para tener la oportunidad. Si voy confiando en mi estilo y en mi identidad, se va a ir dando más veces».Como se darán, se augura, algún que otro duelo contra Jódar, que son casi coetáneos y se han criado juntos en las pistas madrileñas. «Nos llevamos bien desde siempre; competimos desde los 8 o 9 años. Siempre estábamos los dos ahí arriba compitiendo entre nosotros y es bonito ver cómo ahora estamos los dos también arriba. Rafa está haciendo las cosas increíbles y creo que los dos vamos por un muy buen camino. Es importante ahora no tener ninguna prisa. Nos tenemos mucho respeto y es importante mantener esa relación».En aquellos primeros tiempos era Landaluce quien ganaba, ahora la cosa ha cambiado un poco. De hecho, el único duelo oficial en la categoría casi profesional se dio en la Copa de Maestros júnior del año pasado. Y ganó Jódar un partido muy reñido, por 4-3 (7), 4-1 y 4-3 (2). Se retan y se mejoran el uno al otro. «Yo ganaba más y luego me empecé a distanciar un poco en los rankings, yo empecé a hacerlo mejor. Él empezó a jugar júnior más tarde, se fue a la universidad y ahora está pegando un sprint que es increíble. Tardó en hacer las cosas tan bien como las está haciendo ahora, pero ahora está dando sus frutos. Es un ejemplo de que cada uno tiene su camino y que no hay ninguna prisa. Es una pequeña rivalidad sana». Son las nuevas estrellas del panorama tenístico. Se lo han ganado con humildad y desparpajo. Ahí está Martín Landaluce , cuartofinalista del Masters 1.000 de Miami, de vuelta a su nivel y a las esferas en las que despuntó desde que ganar el US Open júnior, con apenas 16 años. Y aquí está también Rafa Jódar , impresionante caminar el suyo en los últimos meses en los que ha pasado de ser una promesa universitaria a una realidad, ya 42 del mundo, con título en Marrakech y semifinales en el Conde de Godó.Los siguen los focos, qué duda cabe, pero hay en esos 20 y 19 años respectivamente, una cabeza centrada en el trabajo y en el día a día. A Landaluce le costó encontrar su sitio una vez terminó su etapa como promesa. Jódar tampoco quiere exponerse demasiado todavía, que ha dado un enorme salto a las alturas, pero sabe que aún queda mucho, muchísimo para alcanzar las estrellas.Ambos están en el camino adecuado. Y comparecen en Madrid con todas las ganas de hacerlo bien en casa, ante los suyos, y ante todos los que se han ilusionado ya con su tenis. Ellos, no obstante, agachan la cabeza y siguen trabajando. Noticia relacionada general No No Mutua Madrid Open Sinner aspira a todo en Madrid, con Jódar por su lado del cuadro Laura Marta«Me hace muchísima ilusión jugar aquí; estoy durmiendo en casa, y estará mi gente. Espero que vaya bien en el torneo, que me pueda sentir importante en la pista, fuerte, y se den partidos buenos», admite de primeras Landaluce ante el cada vez mayor número de periodistas que lo buscan. «Me va bien esta superficie, me gusta que sea rápido, que mis tiros puedan hacer daño y que mi saque sea potente; creo que puedo marcar diferencias en un torneo como este».Landaluce, que se mete por primera vez en el top cien esta semana, sigue aprendiendo: «Hay muchas cosas que mejorar. Con mi estilo, que busco hacer mucho daño, tengo que encontrar esa regularidad de hacer daño muchas bolas seguidas; intentar ser más sólido, moverme mejor. Físicamente tengo un gran margen de mejora para hacer las cosas mucho mejor en partidos largos y duros. Así que toca seguir trabajando con la misma alegría y la misma humildad de siempre». Y si se puede aprender del mejor, ¿por qué no hacerlo? El madrileño estuvo entrenándose con Carlos Alcaraz en Murcia y se trajo un buen puñado de trucos que quiere consolidar en la práctica. «No se me ha dado tan bien la tierra y yo creo que en este caso va a ser diferente. Después de Miami, que mi primera semana en tierra fuera con Carlos fue genial. Se dio increíble. Creo que los entrenamientos fueron buenísimos; y espero que para él también fuese así. Fuera de la pista lo pasamos muy bien. Pude tener unos buenos ratos y disfrutarlo mucho». También sigue su camino Jódar, sin correr, pero sin parar. Primer cuadro final de un Grand Slam en Australia, primer título en Marrakech, primera semifinal de un ATP 500 en Barcelona: «Yo no me he puesto nunca un objetivo; es todavía mi primer año en el circuito, soy un jugador joven y que estoy descubriendo muchas cosas en estos torneos. Coger experiencia de jugar contra estos jugadores me va a dar mucha experiencia para el futuro».En cuanto al tenis, ha despertado la curiosidad y el interés de todos los aficionados, pero esto, dice, no ha hecho más que empezar: «Hay un margen de mejora bastante grande en todas las áreas de mi tenis. Si quieres competir contra los mejores jugadores del mundo tienes que ser un jugador muy completo en todas las superficies. El paso a paso es adaptarme bien a todas las superficies y seguir con la regularidad que he estado estos meses».También hay aprendizaje mental en ambos, sobre todo en Landaluce, que su primera incursión en Madrid no fue del todo buena por la tensión de jugar ante su familia. «No supe sacar lo mejor de mí y lo siento por mi abuela, que yo quería hacer un mejor partido», aceptaba a este periódico. Pero ya es otro y así lo asegura de palabra: «Voy gestionando mejor algunos momentos, y creo que es un poco el carácter de juventud, de querer tenerlo todo ya, que a veces te lleva a apresurarte un poco, a buscar algo más cuando a lo mejor la situación no te lo pide. Si no llega la pelota definitiva ahora, lo importante es seguir trabajando para tener la oportunidad. Si voy confiando en mi estilo y en mi identidad, se va a ir dando más veces».Como se darán, se augura, algún que otro duelo contra Jódar, que son casi coetáneos y se han criado juntos en las pistas madrileñas. «Nos llevamos bien desde siempre; competimos desde los 8 o 9 años. Siempre estábamos los dos ahí arriba compitiendo entre nosotros y es bonito ver cómo ahora estamos los dos también arriba. Rafa está haciendo las cosas increíbles y creo que los dos vamos por un muy buen camino. Es importante ahora no tener ninguna prisa. Nos tenemos mucho respeto y es importante mantener esa relación».En aquellos primeros tiempos era Landaluce quien ganaba, ahora la cosa ha cambiado un poco. De hecho, el único duelo oficial en la categoría casi profesional se dio en la Copa de Maestros júnior del año pasado. Y ganó Jódar un partido muy reñido, por 4-3 (7), 4-1 y 4-3 (2). Se retan y se mejoran el uno al otro. «Yo ganaba más y luego me empecé a distanciar un poco en los rankings, yo empecé a hacerlo mejor. Él empezó a jugar júnior más tarde, se fue a la universidad y ahora está pegando un sprint que es increíble. Tardó en hacer las cosas tan bien como las está haciendo ahora, pero ahora está dando sus frutos. Es un ejemplo de que cada uno tiene su camino y que no hay ninguna prisa. Es una pequeña rivalidad sana». Son las nuevas estrellas del panorama tenístico. Se lo han ganado con humildad y desparpajo. Ahí está Martín Landaluce , cuartofinalista del Masters 1.000 de Miami, de vuelta a su nivel y a las esferas en las que despuntó desde que ganar el US Open júnior, con apenas 16 años. Y aquí está también Rafa Jódar , impresionante caminar el suyo en los últimos meses en los que ha pasado de ser una promesa universitaria a una realidad, ya 42 del mundo, con título en Marrakech y semifinales en el Conde de Godó.Los siguen los focos, qué duda cabe, pero hay en esos 20 y 19 años respectivamente, una cabeza centrada en el trabajo y en el día a día. A Landaluce le costó encontrar su sitio una vez terminó su etapa como promesa. Jódar tampoco quiere exponerse demasiado todavía, que ha dado un enorme salto a las alturas, pero sabe que aún queda mucho, muchísimo para alcanzar las estrellas.Ambos están en el camino adecuado. Y comparecen en Madrid con todas las ganas de hacerlo bien en casa, ante los suyos, y ante todos los que se han ilusionado ya con su tenis. Ellos, no obstante, agachan la cabeza y siguen trabajando. Noticia relacionada general No No Mutua Madrid Open Sinner aspira a todo en Madrid, con Jódar por su lado del cuadro Laura Marta«Me hace muchísima ilusión jugar aquí; estoy durmiendo en casa, y estará mi gente. Espero que vaya bien en el torneo, que me pueda sentir importante en la pista, fuerte, y se den partidos buenos», admite de primeras Landaluce ante el cada vez mayor número de periodistas que lo buscan. «Me va bien esta superficie, me gusta que sea rápido, que mis tiros puedan hacer daño y que mi saque sea potente; creo que puedo marcar diferencias en un torneo como este».Landaluce, que se mete por primera vez en el top cien esta semana, sigue aprendiendo: «Hay muchas cosas que mejorar. Con mi estilo, que busco hacer mucho daño, tengo que encontrar esa regularidad de hacer daño muchas bolas seguidas; intentar ser más sólido, moverme mejor. Físicamente tengo un gran margen de mejora para hacer las cosas mucho mejor en partidos largos y duros. Así que toca seguir trabajando con la misma alegría y la misma humildad de siempre». Y si se puede aprender del mejor, ¿por qué no hacerlo? El madrileño estuvo entrenándose con Carlos Alcaraz en Murcia y se trajo un buen puñado de trucos que quiere consolidar en la práctica. «No se me ha dado tan bien la tierra y yo creo que en este caso va a ser diferente. Después de Miami, que mi primera semana en tierra fuera con Carlos fue genial. Se dio increíble. Creo que los entrenamientos fueron buenísimos; y espero que para él también fuese así. Fuera de la pista lo pasamos muy bien. Pude tener unos buenos ratos y disfrutarlo mucho». También sigue su camino Jódar, sin correr, pero sin parar. Primer cuadro final de un Grand Slam en Australia, primer título en Marrakech, primera semifinal de un ATP 500 en Barcelona: «Yo no me he puesto nunca un objetivo; es todavía mi primer año en el circuito, soy un jugador joven y que estoy descubriendo muchas cosas en estos torneos. Coger experiencia de jugar contra estos jugadores me va a dar mucha experiencia para el futuro».En cuanto al tenis, ha despertado la curiosidad y el interés de todos los aficionados, pero esto, dice, no ha hecho más que empezar: «Hay un margen de mejora bastante grande en todas las áreas de mi tenis. Si quieres competir contra los mejores jugadores del mundo tienes que ser un jugador muy completo en todas las superficies. El paso a paso es adaptarme bien a todas las superficies y seguir con la regularidad que he estado estos meses».También hay aprendizaje mental en ambos, sobre todo en Landaluce, que su primera incursión en Madrid no fue del todo buena por la tensión de jugar ante su familia. «No supe sacar lo mejor de mí y lo siento por mi abuela, que yo quería hacer un mejor partido», aceptaba a este periódico. Pero ya es otro y así lo asegura de palabra: «Voy gestionando mejor algunos momentos, y creo que es un poco el carácter de juventud, de querer tenerlo todo ya, que a veces te lleva a apresurarte un poco, a buscar algo más cuando a lo mejor la situación no te lo pide. Si no llega la pelota definitiva ahora, lo importante es seguir trabajando para tener la oportunidad. Si voy confiando en mi estilo y en mi identidad, se va a ir dando más veces».Como se darán, se augura, algún que otro duelo contra Jódar, que son casi coetáneos y se han criado juntos en las pistas madrileñas. «Nos llevamos bien desde siempre; competimos desde los 8 o 9 años. Siempre estábamos los dos ahí arriba compitiendo entre nosotros y es bonito ver cómo ahora estamos los dos también arriba. Rafa está haciendo las cosas increíbles y creo que los dos vamos por un muy buen camino. Es importante ahora no tener ninguna prisa. Nos tenemos mucho respeto y es importante mantener esa relación».En aquellos primeros tiempos era Landaluce quien ganaba, ahora la cosa ha cambiado un poco. De hecho, el único duelo oficial en la categoría casi profesional se dio en la Copa de Maestros júnior del año pasado. Y ganó Jódar un partido muy reñido, por 4-3 (7), 4-1 y 4-3 (2). Se retan y se mejoran el uno al otro. «Yo ganaba más y luego me empecé a distanciar un poco en los rankings, yo empecé a hacerlo mejor. Él empezó a jugar júnior más tarde, se fue a la universidad y ahora está pegando un sprint que es increíble. Tardó en hacer las cosas tan bien como las está haciendo ahora, pero ahora está dando sus frutos. Es un ejemplo de que cada uno tiene su camino y que no hay ninguna prisa. Es una pequeña rivalidad sana». RSS de noticias de deportes
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