Joan Laporta ha presentado su dimisión este lunes como presidente del Fútbol Club Barcelona para presentarse a las elecciones del próximo 15 de marzo . Unas elecciones que serán un mero trámite sin el menor misterio y en las que el actual presidente no sólo ganará sino que humillará a los rivales que consigan las firmas necesarias para ser candidatos. Eso, si es que hay más de uno: Víctor Font, el candidato más perdedor no sólo del Barça sino de todas las instituciones catalanes. Nunca fue tan predecible, comentada y parodiada la derrota de ningún otro aspirante.En la parte positiva de su segundo mandato está que, tras el error de alargar la agonía de Koeman -a petición de la familia Cruyff-, y de la rendición intelectual de fichar a Xavi -a quien el presidente no quería, pero cedió ante la presión de su entorno- Laporta ha definido con éxito su tercer proyecto deportivo desde que en 2003 llegó por primera vez a presidente. Tras Rijkaard y Pep, con Hansi Flick ha conseguido que el equipo juegue a algo reconocible, normalmente ganador, y que entusiasma a la afición. Con Lamine Yamal como estrella y La Masía como marca de la casa, Laporta ha conseguido lo más difícil y lo que en un 90% decanta el voto del socio del Barça.En lo negativo, la colección de Laporta en su segundo mandato es interminable: vergonzosas irregularidades en la construcción del estadio ; mentiras, falsedades comisionistas habituales, viajes y negocios en Asia poco explicables; la explosión del caso Negreira, la mayor corrupción deportiva en España desde la recuperación de la democracia; y en general una gestión ruinosa que hipoteca al Barça para las próximas décadas, dilapidado el patrimonio del club y puesto al límite de su tensión crediticia, con la venta de la entidad como única salida realista. La brutalidad con que Laporta ha arremetido contra los recursos del club no se había visto en ningún otro presidente; tampoco su desfachatez. Lo que él llama «recuperación» no es más que una alocada carrera hacia el colapso del endeudamiento y la bancarrota.Pero en la misma medida que ABC ha ido relatando con todo detalle cada uno de los desmanes presidenciales, sin que ninguna denuncia o querella prosperara en su contra, también ha advertido de la pésima calidad de la oposición a Laporta, liderada por Víctor Font, que se vuelve a presentar haciendo caso omiso al hecho fundamental y demostrado de que la gente no le quiere. Además de una precampaña horrible, que ha sido objeto de toda clase de merecidas burlas y crueles desprecios, Font, en su falta de contacto con la realidad, ha sido incapaz de crear una sola candidatura con los demás opositores -anónimos, insignificantes y sin ninguna posibilidad, pero que dividen el voto anti-Laporta- algo imprescindible en un un club en el que el que llega primero es el que gana y los perdedores no pueden sumar sus resultados para desbancarlo.Noticias relacionadas estandar Si Barcelona 3 – 0 Mallorca El Barça gana con dos golazos de Lamine y Bernal Salvador Sostres estandar Si Obras para remodelar el estadio Explotación en el Camp Nou: «Trabajamos 12 horas al día, sin vacaciones ni seguridad social» Sergi Font y Ricard LópezJoan Laporta i Estruch (Barcelona, 1962) ganará las últimas elecciones a las que puede presentarse consecutivamente. Lo hará por méritos propios en lo deportivo y pese a su gestión nefasta, destructora del club y de su patrimonio, con la complicidad de una oposición que no ha demostrado ninguna calidad política, ninguna generosidad económica -no ha liderado ni pagando, por ejemplo, una investigación internacional para descubrir los manejos del presidente- y que por lo tanto tendrá exactamente la suerte que merece. Joan Laporta ha presentado su dimisión este lunes como presidente del Fútbol Club Barcelona para presentarse a las elecciones del próximo 15 de marzo . Unas elecciones que serán un mero trámite sin el menor misterio y en las que el actual presidente no sólo ganará sino que humillará a los rivales que consigan las firmas necesarias para ser candidatos. Eso, si es que hay más de uno: Víctor Font, el candidato más perdedor no sólo del Barça sino de todas las instituciones catalanes. Nunca fue tan predecible, comentada y parodiada la derrota de ningún otro aspirante.En la parte positiva de su segundo mandato está que, tras el error de alargar la agonía de Koeman -a petición de la familia Cruyff-, y de la rendición intelectual de fichar a Xavi -a quien el presidente no quería, pero cedió ante la presión de su entorno- Laporta ha definido con éxito su tercer proyecto deportivo desde que en 2003 llegó por primera vez a presidente. Tras Rijkaard y Pep, con Hansi Flick ha conseguido que el equipo juegue a algo reconocible, normalmente ganador, y que entusiasma a la afición. Con Lamine Yamal como estrella y La Masía como marca de la casa, Laporta ha conseguido lo más difícil y lo que en un 90% decanta el voto del socio del Barça.En lo negativo, la colección de Laporta en su segundo mandato es interminable: vergonzosas irregularidades en la construcción del estadio ; mentiras, falsedades comisionistas habituales, viajes y negocios en Asia poco explicables; la explosión del caso Negreira, la mayor corrupción deportiva en España desde la recuperación de la democracia; y en general una gestión ruinosa que hipoteca al Barça para las próximas décadas, dilapidado el patrimonio del club y puesto al límite de su tensión crediticia, con la venta de la entidad como única salida realista. La brutalidad con que Laporta ha arremetido contra los recursos del club no se había visto en ningún otro presidente; tampoco su desfachatez. Lo que él llama «recuperación» no es más que una alocada carrera hacia el colapso del endeudamiento y la bancarrota.Pero en la misma medida que ABC ha ido relatando con todo detalle cada uno de los desmanes presidenciales, sin que ninguna denuncia o querella prosperara en su contra, también ha advertido de la pésima calidad de la oposición a Laporta, liderada por Víctor Font, que se vuelve a presentar haciendo caso omiso al hecho fundamental y demostrado de que la gente no le quiere. Además de una precampaña horrible, que ha sido objeto de toda clase de merecidas burlas y crueles desprecios, Font, en su falta de contacto con la realidad, ha sido incapaz de crear una sola candidatura con los demás opositores -anónimos, insignificantes y sin ninguna posibilidad, pero que dividen el voto anti-Laporta- algo imprescindible en un un club en el que el que llega primero es el que gana y los perdedores no pueden sumar sus resultados para desbancarlo.Noticias relacionadas estandar Si Barcelona 3 – 0 Mallorca El Barça gana con dos golazos de Lamine y Bernal Salvador Sostres estandar Si Obras para remodelar el estadio Explotación en el Camp Nou: «Trabajamos 12 horas al día, sin vacaciones ni seguridad social» Sergi Font y Ricard LópezJoan Laporta i Estruch (Barcelona, 1962) ganará las últimas elecciones a las que puede presentarse consecutivamente. Lo hará por méritos propios en lo deportivo y pese a su gestión nefasta, destructora del club y de su patrimonio, con la complicidad de una oposición que no ha demostrado ninguna calidad política, ninguna generosidad económica -no ha liderado ni pagando, por ejemplo, una investigación internacional para descubrir los manejos del presidente- y que por lo tanto tendrá exactamente la suerte que merece. Joan Laporta ha presentado su dimisión este lunes como presidente del Fútbol Club Barcelona para presentarse a las elecciones del próximo 15 de marzo . Unas elecciones que serán un mero trámite sin el menor misterio y en las que el actual presidente no sólo ganará sino que humillará a los rivales que consigan las firmas necesarias para ser candidatos. Eso, si es que hay más de uno: Víctor Font, el candidato más perdedor no sólo del Barça sino de todas las instituciones catalanes. Nunca fue tan predecible, comentada y parodiada la derrota de ningún otro aspirante.En la parte positiva de su segundo mandato está que, tras el error de alargar la agonía de Koeman -a petición de la familia Cruyff-, y de la rendición intelectual de fichar a Xavi -a quien el presidente no quería, pero cedió ante la presión de su entorno- Laporta ha definido con éxito su tercer proyecto deportivo desde que en 2003 llegó por primera vez a presidente. Tras Rijkaard y Pep, con Hansi Flick ha conseguido que el equipo juegue a algo reconocible, normalmente ganador, y que entusiasma a la afición. Con Lamine Yamal como estrella y La Masía como marca de la casa, Laporta ha conseguido lo más difícil y lo que en un 90% decanta el voto del socio del Barça.En lo negativo, la colección de Laporta en su segundo mandato es interminable: vergonzosas irregularidades en la construcción del estadio ; mentiras, falsedades comisionistas habituales, viajes y negocios en Asia poco explicables; la explosión del caso Negreira, la mayor corrupción deportiva en España desde la recuperación de la democracia; y en general una gestión ruinosa que hipoteca al Barça para las próximas décadas, dilapidado el patrimonio del club y puesto al límite de su tensión crediticia, con la venta de la entidad como única salida realista. La brutalidad con que Laporta ha arremetido contra los recursos del club no se había visto en ningún otro presidente; tampoco su desfachatez. Lo que él llama «recuperación» no es más que una alocada carrera hacia el colapso del endeudamiento y la bancarrota.Pero en la misma medida que ABC ha ido relatando con todo detalle cada uno de los desmanes presidenciales, sin que ninguna denuncia o querella prosperara en su contra, también ha advertido de la pésima calidad de la oposición a Laporta, liderada por Víctor Font, que se vuelve a presentar haciendo caso omiso al hecho fundamental y demostrado de que la gente no le quiere. Además de una precampaña horrible, que ha sido objeto de toda clase de merecidas burlas y crueles desprecios, Font, en su falta de contacto con la realidad, ha sido incapaz de crear una sola candidatura con los demás opositores -anónimos, insignificantes y sin ninguna posibilidad, pero que dividen el voto anti-Laporta- algo imprescindible en un un club en el que el que llega primero es el que gana y los perdedores no pueden sumar sus resultados para desbancarlo.Noticias relacionadas estandar Si Barcelona 3 – 0 Mallorca El Barça gana con dos golazos de Lamine y Bernal Salvador Sostres estandar Si Obras para remodelar el estadio Explotación en el Camp Nou: «Trabajamos 12 horas al día, sin vacaciones ni seguridad social» Sergi Font y Ricard LópezJoan Laporta i Estruch (Barcelona, 1962) ganará las últimas elecciones a las que puede presentarse consecutivamente. Lo hará por méritos propios en lo deportivo y pese a su gestión nefasta, destructora del club y de su patrimonio, con la complicidad de una oposición que no ha demostrado ninguna calidad política, ninguna generosidad económica -no ha liderado ni pagando, por ejemplo, una investigación internacional para descubrir los manejos del presidente- y que por lo tanto tendrá exactamente la suerte que merece. RSS de noticias de deportes
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