A lo largo de la campaña andaluza, en la que Alberto Núñez Feijóo quiso implicarse por completo, las referencias al «modelo» de Juanma Moreno no cesaron. El líder del PP llegó a decir en el mitin que ambos compartieron -solo hubo uno, en Málaga- que la cita del 17 de mayo iba exactamente de eso, de elegir entre los dos modelos. El de su barón andaluz y el de Pedro Sánchez. Un día después de aquello el portavoz nacional, Borja Sémper, remataba ese mensaje desde Génova: «Moreno representa todo aquello que queremos implementar para España. Moderación y gestión ». Revalidar la mayoría absoluta en Andalucía, además de una proeza política, significaba mucho más para el PP. Demostrar que un perfil como el de Moreno, desde la centralidad y rechazando abiertamente las imposiciones de Vox, iba a funcionar. Que podía provocar una debacle en el PSOE y contener a su rival por la derecha al mismo tiempo. E indudablemente, muchos dirigentes en el partido veían el reflejo de Feijóo en ese espejo andaluz. «Es el modelo con el que se siente cómodo», decían.Aunque en la sede nacional siempre han reconocido que no se podían extrapolar los resultados andaluces al ámbito nacional, muchas voces populares querían poner a prueba la capacidad de explotar el modelo de Moreno. Los principales objetivos se cumplieron con el resultado -53 diputados frente a los 28 de los socialistas, en su suelo histórico, y los 15 de Vox, que no fue capaz de crecer más-. Pero la lectura política es bastante más amarga : ni siquiera Moreno pudo desactivar al partido de Abascal. Y ahora muchas miradas internas se dirigen a Génova, a la espera de ver qué camino elegirá para la recta final . En las anteriores citas electorales el líder del PP había dado muestras de pensar ya en bloque, en la suma de la derecha. «No podemos frustrar a la mayoría», dijo ante los suyos. En estas semanas, centrado en el modelo andaluz, todas sus intervenciones esquivaron las referencias a Vox y se dirigieron a la centralidad y la moderación como fórmula.Noticia relacionada general No No Los barones del PP cierran filas para que Moreno gobierne en solitario Paloma EstebanLo que Feijóo quiso dejar claro este lunes, en plena resaca andaluza y ante sus principales cuadros, es que el PP es el único partido capaz de armar mayorías amplias y que gana «de manera incontestable». Consciente de que cada presidente autonómico -sobre todo dos de ellos- tienen fórmulas distintas para hacer frente al reto de la fragmentación y a buscar esas mayorías amplias, el líder popular quiso despejar ese balón sin decantarse por una sola vía : « Tenemos distintos acentos , pero una sola voz. La de que España quiere cambio. No pedimos que se piense igual en todo ni buscamos adhesiones inquebrantables», recalcó. La sensación que comparten algunos dirigentes consultados por este periódico es que tras este ciclo electoral la cúpula «deberá extraer lecciones» , mantener «lo que ha funcionado» y «repensar» parte de la estrategia. En los primeros análisis de lo ocurrido en Andalucía no hay fallos que se detectaran en la campaña o discursos que pudieran tener una penalización. Todos los consultados por ABC consideran que tampoco operaron las coaliciones con Vox firmadas en otros territorios porque, en el fondo, Moreno logró «encapsular» muy bien su cita electoral. Cabe la duda, señalan algunos cargos, de si el presidente de la Junta «descuidó» por completo el flanco derecho, centrándose en mantener una mayoría transversal, que incluía a mucho exvotante socialista.Feijóo si dio una pista de sus planes al dar por inaugurada la campaña electoral de las generales -que no tienen fecha-. Desde luego, pasar página de este ciclo, engrasar la maquinaria interna -el goteo de congresos provinciales y autonómicos empezará en unos días- y centrar todos los esfuerzos a lo que en su núcleo más íntimo ven como «el partido del siglo». Pero la pregunta que sobrevuela las siglas populares sigue siendo si el líder del PP debe apostar por la vía andaluza o un modelo de oposición más dura -lo ha estado aplicando-.En todo caso, el impulso que Feijóo sí toma con sus cuatro victorias autonómicas -en todas las comunidades el apoyo de Vox se confirma como imprescindible – es la constatación de que «el cambio está más cerca». «Hoy están más preocupados en Moncloa de lo que lo estaban ayer, por mucho que Moreno haya perdido la absoluta», aseguraban en Génova este lunes. A pesar del jarro de agua fría que ha implicado no llegar a los 55 diputados, el PP está convencido de que se trata de «un resultado extraordinario» que consolida las siglas en una comunidad donde el PSOE lo ha sido todo. Alas a la ‘vía Ayuso’ La clave interna en torno a la mayoría absoluta de Moreno -y el éxito que tendría su perfil para frenar a Vox- ha estado muy presente. Como siempre ocurre en el PP. Aunque Feijóo se esfuerza por dejar claro que cada territorio tiene sus propias circunstancias y que son los presidentes los que saben interpretar mejor que nadie sus autonomías, los dos liderazgos latentes -el del andaluz y el de Isabel Díaz Ayuso- se mantienen en una constante competición. «Es inevitable», como reconocen todos los dirigentes consultados por este diario. Muchos presidentes alaban la ‘vía andaluza’, convencidos de que esa posición de centralidad y moderación es la que debe ocupar el PP de manera preferente. También Feijóo. Pero otros muchos cuadros interpretan que Ayuso es la dirigente popular que «mejor lee» el momento que vive España y que sabe mantener la confrontación con el Gobierno de Pedro Sánchez en las cotas más altas. Este sector del partido piensa que esa es la manera con la que se puede mantener a raya a Vox. El debate es permanente dentro del PP. Ayuso se marchó de viaje a México en plena campaña electoral andaluza y eso iba a servir para evitar las interferencias en esas semanas previas a las elecciones. Nada más lejos de la realidad. Su enfrentamiento a la presidenta Claudia Sheinbaum, su defensa de la Conquista en América y de referentes como Isabel la Católica, han copado los titulares durante días. No tuvo efectos en la campaña, pero demostró una vez más la capacidad de atraer el foco de la madrileña. Muchos dirigentes se preguntan qué habría pasado si Moreno hubiera logrado la absoluta: «Evidentemente se habría consolidado su liderazgo. Y su modelo frente al de Ayuso. Pero esto, de nuevo le da alas», zanjan.«Voy a liderar un cambio, y será un cambio de dirección, de valores y de programa», avanzó Feijóo, insistiendo en que «la diferencia entre alternativa y alternancia» es la demostración de «lo que está dispuesto a hacer». «Voy a marcar con claridad nuestra ruta desde hoy: proyecto, proyecto y proyecto», remarcó ante la atenta mirada de los suyos, que desde este momento saben que ya ha empezado la batalla final. A lo largo de la campaña andaluza, en la que Alberto Núñez Feijóo quiso implicarse por completo, las referencias al «modelo» de Juanma Moreno no cesaron. El líder del PP llegó a decir en el mitin que ambos compartieron -solo hubo uno, en Málaga- que la cita del 17 de mayo iba exactamente de eso, de elegir entre los dos modelos. El de su barón andaluz y el de Pedro Sánchez. Un día después de aquello el portavoz nacional, Borja Sémper, remataba ese mensaje desde Génova: «Moreno representa todo aquello que queremos implementar para España. Moderación y gestión ». Revalidar la mayoría absoluta en Andalucía, además de una proeza política, significaba mucho más para el PP. Demostrar que un perfil como el de Moreno, desde la centralidad y rechazando abiertamente las imposiciones de Vox, iba a funcionar. Que podía provocar una debacle en el PSOE y contener a su rival por la derecha al mismo tiempo. E indudablemente, muchos dirigentes en el partido veían el reflejo de Feijóo en ese espejo andaluz. «Es el modelo con el que se siente cómodo», decían.Aunque en la sede nacional siempre han reconocido que no se podían extrapolar los resultados andaluces al ámbito nacional, muchas voces populares querían poner a prueba la capacidad de explotar el modelo de Moreno. Los principales objetivos se cumplieron con el resultado -53 diputados frente a los 28 de los socialistas, en su suelo histórico, y los 15 de Vox, que no fue capaz de crecer más-. Pero la lectura política es bastante más amarga : ni siquiera Moreno pudo desactivar al partido de Abascal. Y ahora muchas miradas internas se dirigen a Génova, a la espera de ver qué camino elegirá para la recta final . En las anteriores citas electorales el líder del PP había dado muestras de pensar ya en bloque, en la suma de la derecha. «No podemos frustrar a la mayoría», dijo ante los suyos. En estas semanas, centrado en el modelo andaluz, todas sus intervenciones esquivaron las referencias a Vox y se dirigieron a la centralidad y la moderación como fórmula.Noticia relacionada general No No Los barones del PP cierran filas para que Moreno gobierne en solitario Paloma EstebanLo que Feijóo quiso dejar claro este lunes, en plena resaca andaluza y ante sus principales cuadros, es que el PP es el único partido capaz de armar mayorías amplias y que gana «de manera incontestable». Consciente de que cada presidente autonómico -sobre todo dos de ellos- tienen fórmulas distintas para hacer frente al reto de la fragmentación y a buscar esas mayorías amplias, el líder popular quiso despejar ese balón sin decantarse por una sola vía : « Tenemos distintos acentos , pero una sola voz. La de que España quiere cambio. No pedimos que se piense igual en todo ni buscamos adhesiones inquebrantables», recalcó. La sensación que comparten algunos dirigentes consultados por este periódico es que tras este ciclo electoral la cúpula «deberá extraer lecciones» , mantener «lo que ha funcionado» y «repensar» parte de la estrategia. En los primeros análisis de lo ocurrido en Andalucía no hay fallos que se detectaran en la campaña o discursos que pudieran tener una penalización. Todos los consultados por ABC consideran que tampoco operaron las coaliciones con Vox firmadas en otros territorios porque, en el fondo, Moreno logró «encapsular» muy bien su cita electoral. Cabe la duda, señalan algunos cargos, de si el presidente de la Junta «descuidó» por completo el flanco derecho, centrándose en mantener una mayoría transversal, que incluía a mucho exvotante socialista.Feijóo si dio una pista de sus planes al dar por inaugurada la campaña electoral de las generales -que no tienen fecha-. Desde luego, pasar página de este ciclo, engrasar la maquinaria interna -el goteo de congresos provinciales y autonómicos empezará en unos días- y centrar todos los esfuerzos a lo que en su núcleo más íntimo ven como «el partido del siglo». Pero la pregunta que sobrevuela las siglas populares sigue siendo si el líder del PP debe apostar por la vía andaluza o un modelo de oposición más dura -lo ha estado aplicando-.En todo caso, el impulso que Feijóo sí toma con sus cuatro victorias autonómicas -en todas las comunidades el apoyo de Vox se confirma como imprescindible – es la constatación de que «el cambio está más cerca». «Hoy están más preocupados en Moncloa de lo que lo estaban ayer, por mucho que Moreno haya perdido la absoluta», aseguraban en Génova este lunes. A pesar del jarro de agua fría que ha implicado no llegar a los 55 diputados, el PP está convencido de que se trata de «un resultado extraordinario» que consolida las siglas en una comunidad donde el PSOE lo ha sido todo. Alas a la ‘vía Ayuso’ La clave interna en torno a la mayoría absoluta de Moreno -y el éxito que tendría su perfil para frenar a Vox- ha estado muy presente. Como siempre ocurre en el PP. Aunque Feijóo se esfuerza por dejar claro que cada territorio tiene sus propias circunstancias y que son los presidentes los que saben interpretar mejor que nadie sus autonomías, los dos liderazgos latentes -el del andaluz y el de Isabel Díaz Ayuso- se mantienen en una constante competición. «Es inevitable», como reconocen todos los dirigentes consultados por este diario. Muchos presidentes alaban la ‘vía andaluza’, convencidos de que esa posición de centralidad y moderación es la que debe ocupar el PP de manera preferente. También Feijóo. Pero otros muchos cuadros interpretan que Ayuso es la dirigente popular que «mejor lee» el momento que vive España y que sabe mantener la confrontación con el Gobierno de Pedro Sánchez en las cotas más altas. Este sector del partido piensa que esa es la manera con la que se puede mantener a raya a Vox. El debate es permanente dentro del PP. Ayuso se marchó de viaje a México en plena campaña electoral andaluza y eso iba a servir para evitar las interferencias en esas semanas previas a las elecciones. Nada más lejos de la realidad. Su enfrentamiento a la presidenta Claudia Sheinbaum, su defensa de la Conquista en América y de referentes como Isabel la Católica, han copado los titulares durante días. No tuvo efectos en la campaña, pero demostró una vez más la capacidad de atraer el foco de la madrileña. Muchos dirigentes se preguntan qué habría pasado si Moreno hubiera logrado la absoluta: «Evidentemente se habría consolidado su liderazgo. Y su modelo frente al de Ayuso. Pero esto, de nuevo le da alas», zanjan.«Voy a liderar un cambio, y será un cambio de dirección, de valores y de programa», avanzó Feijóo, insistiendo en que «la diferencia entre alternativa y alternancia» es la demostración de «lo que está dispuesto a hacer». «Voy a marcar con claridad nuestra ruta desde hoy: proyecto, proyecto y proyecto», remarcó ante la atenta mirada de los suyos, que desde este momento saben que ya ha empezado la batalla final. A lo largo de la campaña andaluza, en la que Alberto Núñez Feijóo quiso implicarse por completo, las referencias al «modelo» de Juanma Moreno no cesaron. El líder del PP llegó a decir en el mitin que ambos compartieron -solo hubo uno, en Málaga- que la cita del 17 de mayo iba exactamente de eso, de elegir entre los dos modelos. El de su barón andaluz y el de Pedro Sánchez. Un día después de aquello el portavoz nacional, Borja Sémper, remataba ese mensaje desde Génova: «Moreno representa todo aquello que queremos implementar para España. Moderación y gestión ». Revalidar la mayoría absoluta en Andalucía, además de una proeza política, significaba mucho más para el PP. Demostrar que un perfil como el de Moreno, desde la centralidad y rechazando abiertamente las imposiciones de Vox, iba a funcionar. Que podía provocar una debacle en el PSOE y contener a su rival por la derecha al mismo tiempo. E indudablemente, muchos dirigentes en el partido veían el reflejo de Feijóo en ese espejo andaluz. «Es el modelo con el que se siente cómodo», decían.Aunque en la sede nacional siempre han reconocido que no se podían extrapolar los resultados andaluces al ámbito nacional, muchas voces populares querían poner a prueba la capacidad de explotar el modelo de Moreno. Los principales objetivos se cumplieron con el resultado -53 diputados frente a los 28 de los socialistas, en su suelo histórico, y los 15 de Vox, que no fue capaz de crecer más-. Pero la lectura política es bastante más amarga : ni siquiera Moreno pudo desactivar al partido de Abascal. Y ahora muchas miradas internas se dirigen a Génova, a la espera de ver qué camino elegirá para la recta final . En las anteriores citas electorales el líder del PP había dado muestras de pensar ya en bloque, en la suma de la derecha. «No podemos frustrar a la mayoría», dijo ante los suyos. En estas semanas, centrado en el modelo andaluz, todas sus intervenciones esquivaron las referencias a Vox y se dirigieron a la centralidad y la moderación como fórmula.Noticia relacionada general No No Los barones del PP cierran filas para que Moreno gobierne en solitario Paloma EstebanLo que Feijóo quiso dejar claro este lunes, en plena resaca andaluza y ante sus principales cuadros, es que el PP es el único partido capaz de armar mayorías amplias y que gana «de manera incontestable». Consciente de que cada presidente autonómico -sobre todo dos de ellos- tienen fórmulas distintas para hacer frente al reto de la fragmentación y a buscar esas mayorías amplias, el líder popular quiso despejar ese balón sin decantarse por una sola vía : « Tenemos distintos acentos , pero una sola voz. La de que España quiere cambio. No pedimos que se piense igual en todo ni buscamos adhesiones inquebrantables», recalcó. La sensación que comparten algunos dirigentes consultados por este periódico es que tras este ciclo electoral la cúpula «deberá extraer lecciones» , mantener «lo que ha funcionado» y «repensar» parte de la estrategia. En los primeros análisis de lo ocurrido en Andalucía no hay fallos que se detectaran en la campaña o discursos que pudieran tener una penalización. Todos los consultados por ABC consideran que tampoco operaron las coaliciones con Vox firmadas en otros territorios porque, en el fondo, Moreno logró «encapsular» muy bien su cita electoral. Cabe la duda, señalan algunos cargos, de si el presidente de la Junta «descuidó» por completo el flanco derecho, centrándose en mantener una mayoría transversal, que incluía a mucho exvotante socialista.Feijóo si dio una pista de sus planes al dar por inaugurada la campaña electoral de las generales -que no tienen fecha-. Desde luego, pasar página de este ciclo, engrasar la maquinaria interna -el goteo de congresos provinciales y autonómicos empezará en unos días- y centrar todos los esfuerzos a lo que en su núcleo más íntimo ven como «el partido del siglo». Pero la pregunta que sobrevuela las siglas populares sigue siendo si el líder del PP debe apostar por la vía andaluza o un modelo de oposición más dura -lo ha estado aplicando-.En todo caso, el impulso que Feijóo sí toma con sus cuatro victorias autonómicas -en todas las comunidades el apoyo de Vox se confirma como imprescindible – es la constatación de que «el cambio está más cerca». «Hoy están más preocupados en Moncloa de lo que lo estaban ayer, por mucho que Moreno haya perdido la absoluta», aseguraban en Génova este lunes. A pesar del jarro de agua fría que ha implicado no llegar a los 55 diputados, el PP está convencido de que se trata de «un resultado extraordinario» que consolida las siglas en una comunidad donde el PSOE lo ha sido todo. Alas a la ‘vía Ayuso’ La clave interna en torno a la mayoría absoluta de Moreno -y el éxito que tendría su perfil para frenar a Vox- ha estado muy presente. Como siempre ocurre en el PP. Aunque Feijóo se esfuerza por dejar claro que cada territorio tiene sus propias circunstancias y que son los presidentes los que saben interpretar mejor que nadie sus autonomías, los dos liderazgos latentes -el del andaluz y el de Isabel Díaz Ayuso- se mantienen en una constante competición. «Es inevitable», como reconocen todos los dirigentes consultados por este diario. Muchos presidentes alaban la ‘vía andaluza’, convencidos de que esa posición de centralidad y moderación es la que debe ocupar el PP de manera preferente. También Feijóo. Pero otros muchos cuadros interpretan que Ayuso es la dirigente popular que «mejor lee» el momento que vive España y que sabe mantener la confrontación con el Gobierno de Pedro Sánchez en las cotas más altas. Este sector del partido piensa que esa es la manera con la que se puede mantener a raya a Vox. El debate es permanente dentro del PP. Ayuso se marchó de viaje a México en plena campaña electoral andaluza y eso iba a servir para evitar las interferencias en esas semanas previas a las elecciones. Nada más lejos de la realidad. Su enfrentamiento a la presidenta Claudia Sheinbaum, su defensa de la Conquista en América y de referentes como Isabel la Católica, han copado los titulares durante días. No tuvo efectos en la campaña, pero demostró una vez más la capacidad de atraer el foco de la madrileña. Muchos dirigentes se preguntan qué habría pasado si Moreno hubiera logrado la absoluta: «Evidentemente se habría consolidado su liderazgo. Y su modelo frente al de Ayuso. Pero esto, de nuevo le da alas», zanjan.«Voy a liderar un cambio, y será un cambio de dirección, de valores y de programa», avanzó Feijóo, insistiendo en que «la diferencia entre alternativa y alternancia» es la demostración de «lo que está dispuesto a hacer». «Voy a marcar con claridad nuestra ruta desde hoy: proyecto, proyecto y proyecto», remarcó ante la atenta mirada de los suyos, que desde este momento saben que ya ha empezado la batalla final. RSS de noticias de espana/andalucia
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