Durante la Pasión de Cristo se realizan cuatro elecciones. En el Huerto de los Olivos, Jesús duda entre seguir adelante o salvarse. En casa de Caifás, Pedro tiene que elegir entre decir la verdad o no, cuando se le pregunta si es discípulo de Jesús. En el pretorio romano de Jerusalén, el pueblo judío elige entre Barrabás o Jesús. Y allí también, Poncio Pilatos debe optar entre salvar o condenar a Jesús. Los resultados de esas elecciones, decisivas para el resultado final la primera, tercera y cuarta, los sabemos todos, pero merece la pena repasarlas.La elección de Jesús es la elección de la valentía, el sacrificio y la responsabilidad del que va a realizar el gesto supremo de amor: dar la vida por otros. La elección de Pedro es la de la cobardía, optar por lo fácil, rodeado de un ambiente hostil, temeroso de las consecuencias que tuviera su respuesta, preferir elegir la mentira para salvarse. La elección de los sumos sacerdotes y el populacho es la de la ceguera de la realidad que causa el odio y la manipulación. Y la cuarta elección es la de la indecisión. Pilatos, escéptico, quedó impresionado por la dignidad de Jesús durante todo el proceso. Es más, estaba convencido que era justo, tal y como le dijo su esposa, Claudia Prócula, interesantísimo personaje: el único de toda la Pasión que alza la voz contra la injusticia . Y, sin embargo, el gobernador no toma en consideración pruebas, duda y cede, al fin, al miedo que le provocan un asalto de la turba enfurecida y la acusación de no ser amigo del Emperador.Noticia relacionada general No No Publicación Primo Jurado: «Las Vírgenes no se pueden entender sin la carga devocional que llevan consigo» Julia García HiguerasLos resultados de aquellas elecciones tuvieron como consecuencia la condena y ejecución de un hombre justo que pasó la vida haciendo el bien. Y, sin embargo, veinte siglos después, en nuestros templos y calles recordamos esos hechos como el triunfo del amor y la vida que finalmente fue. Podemos recordar también, y aplicarnos personalmente, los condicionantes de aquellas elecciones, la que acertó y las que, a la postre, fallaron y causaron la injusticia. Durante la Pasión de Cristo se realizan cuatro elecciones. En el Huerto de los Olivos, Jesús duda entre seguir adelante o salvarse. En casa de Caifás, Pedro tiene que elegir entre decir la verdad o no, cuando se le pregunta si es discípulo de Jesús. En el pretorio romano de Jerusalén, el pueblo judío elige entre Barrabás o Jesús. Y allí también, Poncio Pilatos debe optar entre salvar o condenar a Jesús. Los resultados de esas elecciones, decisivas para el resultado final la primera, tercera y cuarta, los sabemos todos, pero merece la pena repasarlas.La elección de Jesús es la elección de la valentía, el sacrificio y la responsabilidad del que va a realizar el gesto supremo de amor: dar la vida por otros. La elección de Pedro es la de la cobardía, optar por lo fácil, rodeado de un ambiente hostil, temeroso de las consecuencias que tuviera su respuesta, preferir elegir la mentira para salvarse. La elección de los sumos sacerdotes y el populacho es la de la ceguera de la realidad que causa el odio y la manipulación. Y la cuarta elección es la de la indecisión. Pilatos, escéptico, quedó impresionado por la dignidad de Jesús durante todo el proceso. Es más, estaba convencido que era justo, tal y como le dijo su esposa, Claudia Prócula, interesantísimo personaje: el único de toda la Pasión que alza la voz contra la injusticia . Y, sin embargo, el gobernador no toma en consideración pruebas, duda y cede, al fin, al miedo que le provocan un asalto de la turba enfurecida y la acusación de no ser amigo del Emperador.Noticia relacionada general No No Publicación Primo Jurado: «Las Vírgenes no se pueden entender sin la carga devocional que llevan consigo» Julia García HiguerasLos resultados de aquellas elecciones tuvieron como consecuencia la condena y ejecución de un hombre justo que pasó la vida haciendo el bien. Y, sin embargo, veinte siglos después, en nuestros templos y calles recordamos esos hechos como el triunfo del amor y la vida que finalmente fue. Podemos recordar también, y aplicarnos personalmente, los condicionantes de aquellas elecciones, la que acertó y las que, a la postre, fallaron y causaron la injusticia. Durante la Pasión de Cristo se realizan cuatro elecciones. En el Huerto de los Olivos, Jesús duda entre seguir adelante o salvarse. En casa de Caifás, Pedro tiene que elegir entre decir la verdad o no, cuando se le pregunta si es discípulo de Jesús. En el pretorio romano de Jerusalén, el pueblo judío elige entre Barrabás o Jesús. Y allí también, Poncio Pilatos debe optar entre salvar o condenar a Jesús. Los resultados de esas elecciones, decisivas para el resultado final la primera, tercera y cuarta, los sabemos todos, pero merece la pena repasarlas.La elección de Jesús es la elección de la valentía, el sacrificio y la responsabilidad del que va a realizar el gesto supremo de amor: dar la vida por otros. La elección de Pedro es la de la cobardía, optar por lo fácil, rodeado de un ambiente hostil, temeroso de las consecuencias que tuviera su respuesta, preferir elegir la mentira para salvarse. La elección de los sumos sacerdotes y el populacho es la de la ceguera de la realidad que causa el odio y la manipulación. Y la cuarta elección es la de la indecisión. Pilatos, escéptico, quedó impresionado por la dignidad de Jesús durante todo el proceso. Es más, estaba convencido que era justo, tal y como le dijo su esposa, Claudia Prócula, interesantísimo personaje: el único de toda la Pasión que alza la voz contra la injusticia . Y, sin embargo, el gobernador no toma en consideración pruebas, duda y cede, al fin, al miedo que le provocan un asalto de la turba enfurecida y la acusación de no ser amigo del Emperador.Noticia relacionada general No No Publicación Primo Jurado: «Las Vírgenes no se pueden entender sin la carga devocional que llevan consigo» Julia García HiguerasLos resultados de aquellas elecciones tuvieron como consecuencia la condena y ejecución de un hombre justo que pasó la vida haciendo el bien. Y, sin embargo, veinte siglos después, en nuestros templos y calles recordamos esos hechos como el triunfo del amor y la vida que finalmente fue. Podemos recordar también, y aplicarnos personalmente, los condicionantes de aquellas elecciones, la que acertó y las que, a la postre, fallaron y causaron la injusticia. RSS de noticias de espana/andalucia
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