“Escribí a cinco directores generales y me contestaron cuatro”, dice Ben Horwitz, estudiante de la Escuela de Negocios de Harvard. Los directores generales no suelen contestar a emails de desconocidos. Les pedía, además, tomar un café o que fueran a una reunión con estudiantes, nada muy importante. Pero Horwitz tenía un truco: había creado una pequeña app que imitaba el estilo de estos ejecutivos al escribir, con erratas, sin saludos, apenas una línea con seis, ocho palabras. Y funcionó.
La popularidad de herramientas como ChatGPT ha provocado que muchos autores escriban con errores y dejadez para parecer más humanos
“Escribí a cinco directores generales y me contestaron cuatro”, dice Ben Horwitz, estudiante de la Escuela de Negocios de Harvard. Los directores generales no suelen contestar a emails de desconocidos. Les pedía, además, tomar un café o que fueran a una reunión con estudiantes, nada muy importante. Pero Horwitz tenía un truco: había creado una pequeña app que imitaba el estilo de estos ejecutivos al escribir, con erratas, sin saludos, apenas una línea con seis, ocho palabras. Y funcionó.
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