París, capital entre capitales, ha vuelto a dejar claro que no quiere un alcalde de ultraderecha, ni tampoco uno de perfil conservador más clásico. El socialista Emmanuel Grégoire se impuso el 22 de marzo con una holgura mayor de la prevista en la segunda vuelta de las elecciones municipales. La candidata de la derecha, Rachida Dati, quedó lejos del bastón de mando, y el Reagrupamiento Nacional ―el partido de Marine Le Pen― no obtuvo ni un solo escaño, relegado a un residual 1,6% de los votos. Los resultados confirman que, como regla general, los partidos de extrema derecha aún son minoritarios en las capitales europeas, donde las fuerzas progresistas y ecologistas son las dominantes.
El auge de los partidos ultras contrasta con la firmeza con la que las fuerzas progresistas mantienen el poder en las ciudades
París, capital entre capitales, ha vuelto a dejar claro que no quiere un alcalde de ultraderecha, ni tampoco uno de perfil conservador más clásico. El socialista Emmanuel Grégoire se impuso el 22 de marzo con una holgura mayor de la prevista en la segunda vuelta de las elecciones municipales. La candidata de la derecha, Rachida Dati, quedó lejos del bastón de mando, y el Reagrupamiento Nacional ―el partido de Marine Le Pen― no obtuvo ni un solo escaño, relegado a un residual 1,6% de los votos. Los resultados confirman que, como regla general, los partidos de extrema derecha aún son minoritarios en las capitales europeas, donde las fuerzas progresistas y ecologistas son las dominantes.
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