El doctor Ignacio Salamanca es vocal de la Asociación Española de Pediatría y miembro del Comité de Vacunas de Andalucía. Coordinador Médico de la Unidad de Investigación del Grupo IHP e investigador de más de 80 ensayos clínicos en vacunas a nivel internacional, posee sobre la mesa todos los datos que atestiguan la reemergencia de enfermedades infecciosas como el sarampión, la hepatitis A y la meningitis. Observa con una mezcla de inquietud y determinación el repunte de esos virus que parecían controlados. Sitúa a esta comunidad como líder nacional, referencia europea, tanto por la gestión, como por la formación y la transparencia. El adelanto del calendario vacunal del sarampión es prueba de ello. Pero queda mucho por hacer.-Hay un evidente repunte de enfermedades infecciosas como hepatitis A, meningitis o sarampión. ¿Es una situación puntual o estamos ante un retroceso?Hay un cierto retroceso, sí, pero conviene explicarlo bien. Cada año, el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría revisa y publica un calendario vacunal basado en evidencia científica: analizamos cómo evolucionan las enfermedades, qué impacto tienen las vacunas y qué cambios pueden ser necesarios. Ahora mismo estamos en una situación muy buena. Tenemos prácticamente todas las vacunas importantes incluidas en el calendario. Pero hay vacunas que deberían estar y todavía no lo están.-¿Qué tipo de vacunas son esas que faltan?-Yo lo dividiría en dos bloques. Por un lado, vacunas frente a enfermedades que existen y para las que no estamos completamente protegidos. Y por otro, enfermedades que creíamos controladas y que están reapareciendo. En el primer grupo pondría dos ejemplos claros: el meningococo B y la hepatitis A.-Empecemos por la meningitis.-Es poco frecuente pero extremadamente grave. Aquí, el serogrupo más habitual es el B. Los lactantes sí están protegidos porque se vacunan, pero los adolescentes no. Y eso es un problema, porque sabemos que uno de cada cuatro adolescentes es portador del meningococo. No desarrollan la enfermedad, pero la pueden transmitir. Son, en la práctica, uno de los principales reservorios. Por eso desde el comité defendemos que esa vacunación también se extienda a la adolescencia.-¿Es una enfermedad tan grave como se percibe?-Es una enfermedad que puede evolucionar en cuestión de horas. Puedes tener a una persona aparentemente sana por la mañana y por la tarde estar en una situación crítica. Tiene una mortalidad importante y, además, deja secuelas muy graves: amputaciones, problemas neurológicos, sordera… con un impacto enorme en la calidad de vida del paciente, en la familia y también en el sistema sanitario.No hay muchos casos, pero cuando aparecen son muy llamativos. Y además pueden presentarse de dos formas: como casos aislados o como brotes. Ahora mismo, por ejemplo, se ha hablado mucho de lo que ocurre en Reino Unido, con 29 casos vinculados entre sí y dos fallecidos. Eso ya es un brote. Pero también vemos casos aislados en España: en Huelva hace poco falleció una niña pequeña; en Denia (Alicante) ha habido otro caso reciente. Tenemos que adelantarnos.-¿Están habiendo muchas dudas por la situación en Inglaterra?-Sí. Estamos desbordados con las consultas. Familias que tienen hijos estudiando fuera, personas que van a viajar… o simplemente gente que se informa al ver las noticias. Y eso es positivo, porque demuestra que hay percepción de riesgo. El problema es que muchas veces reaccionamos cuando el problema ya está encima.-¿Recomendaría vacunarse a alguien que viaje a Reino Unido ahora mismo?-Con la situación actual, sí. Especialmente frente al meningococo B. Es una vacuna que no está financiada en ese caso, pero es accesible (cuesta unos 106 euros) y puede prevenir una enfermedad muy grave.-Hablaba también de la hepatitis A. ¿Por qué preocupa ahora?-Porque es una enfermedad que nunca se ha ido. Siempre ha estado ahí, pero ahora está mostrando una tendencia ascendente. España, y especialmente Andalucía, es una zona donde hay bastante circulación del virus. Y eso tiene que ver con varios factores: viajes, importación de casos de países extranjeros con menor cobertura, y también situaciones de convivencia en las que el virus se transmite con facilidad, como colegios, guarderías o campamentos. La vacuna es barata, accesible, segura y dura 30 años, por lo que protege a niños y a futuros adolescentes y adultos que se van a mover.-Los datos hablan de un aumento importante en poco tiempo.-Sí, hay un crecimiento claro. Es una enfermedad que está diciendo: «sigo aquí y cada vez genero más casos y más brotes».-¿Por qué ocurre esto ahora? ¿Por exportación?-Hay un cambio epidemiológico. Por exportación y por andaluces que viajan. En Marruecos es endémico, así que el organismo tiene sus propias defensas, pero nosotros aquí lo hemos perdido. Cada vez viajamos más y todo eso facilita que el virus circule.-Si hay una enfermedad que está marcando este momento, es el sarampión. ¿Qué está pasando exactamente?-El sarampión es el mejor ejemplo de lo que puede ocurrir cuando bajamos la guardia. Es el virus más contagioso que existe y necesita coberturas de vacunación muy altas, por encima del 95%. En España estábamos en una buena situación, pero la segunda dosis ha bajado ligeramente, en torno al 93%. Puede parecer poco, pero en este caso ese margen es clave. Ese pequeño descenso permite que el virus vuelva a circular.-¿Ese es el único factor?No. Hay varios. Por un lado, tenemos bolsas de población no vacunada o insuficientemente vacunada. Por otro, vivimos en un mundo globalizado. La mayoría de los casos que hemos tenido en España son importados. Proceden de países con coberturas más bajas, como Rumanía y Marruecos. Cuando esos casos llegan aquí y encuentran personas susceptibles, el virus se propaga con mucha facilidad. Eso nos ha hecho perder la etiqueta de ‘España, libre de sarampión’ por parte de la OMS.-¿Es eso lo que ha hecho que España pierda el estatus de país libre de sarampión?-Exactamente. Ese estatus se consigue cuando no hay transmisión sostenida del virus. Pero en cuanto aparecen brotes, se pierde. Y eso es lo que ha ocurrido. En 2025 ha habido brotes en varias comunidades autónomas.Hay que recordar cuando en 2011 hubo un brote tremendo en Sevilla, con casi 3.000 casos, que se originó en una zona con baja cobertura vacunal. El patrón es el mismo: basta con que haya un grupo de población no vacunada y un caso importado para que el virus se extienda como la pólvora.¿Qué se ha hecho para frenar esa situación?Andalucía ha tomado una medida muy relevante: adelantar la segunda dosis de la triple vírica de los tres a los dos años. Nuestra comunidad (la primera en aplicarla) ha aceptado la propuesta de la Asociación Española de Pediatría de bajar la edad de vacunación. La primera dosis de triple vírica (incluye rubeola y paperas) es a los 12 meses y la segunda se pone a los dos años (un año antes). Estoy seguro de que lo van a seguir más comunidades.Además, se está haciendo un esfuerzo importante en información a las familias y en no perder oportunidades de vacunación.¿Se está perdiendo el miedo al sarampión?Sí, en parte. Es una enfermedad que muchas personas perciben como leve, pero no lo es. Puede provocar complicaciones graves, especialmente en lactantes y en personas con enfermedades de base: neumonía, afectación neurológica… y, en algunos casos, fallecimiento. La vacunación no solo evita la infección, sino que, si aparece en una persona vacunada, tiene un cuadro clínico mucho más leve.-¿Hay más rechazo a las vacunas ahora que antes?-Hay que matizar. Existe un grupo pequeño de personas reacias a la vacunación, pero no es el principal problema. El grupo más numeroso es el de las personas con dudas. Y ahí es donde tenemos que centrar la atención: en informar bien, en ofrecer evidencia científica, en resolver inquietudes. Son dudas legítimas que se pueden abordar.-Después de todo lo que estamos viendo, ¿cuál es la fotografía actual?-Para mí es clara: las infecciones no han desaparecido. Solo las hemos doblegado gracias a las vacunas. Tenemos herramientas muy eficaces, pero dependen de que las utilicemos. En cuanto bajamos la cobertura, los virus vuelven, ya se está viendo con el brote en el Reino Unido, pero también Francis o Países Bajos. El sarampión es el ejemplo perfecto: hemos pasado de ser un país libre de la enfermedad desde 2016 a volver a tener brotes y la hemos perdido.-¿Estamos reaccionando a tiempo o vamos por detrás?-Estamos mejor que antes, pero todavía podemos mejorar. Y aquí hay un concepto importante: las vacunas no son un gasto, son la mejor inversión que tenemos. Prevenir una enfermedad evita ingresos hospitalarios, UCI, secuelas de por vida… o incluso fallecimientos. El ahorro es enorme, no solo económico, también social. Por cada euro invertido en vacunación, el ahorro es de cien.-¿Qué papel está jugando Andalucía?-Muy destacado. En los últimos años ha habido un cambio enorme. Andalucía es ahora un referente en cobertura vacunal, en transparencia, elaboración de instrucciones y en formación. Por ejemplo, es la única comunidad que publica datos de cobertura de forma mensual. Eso permite actuar con rapidez. Hace unos años estábamos a la cola en algunas vacunas, como la del papiloma, la última de Europa. Hoy somos líderes en España y un referente a nivel europeo. Debemos estar orgullosos, pero eso hay que mantenerlo.-¿Hay margen de mejora?-Siempre. Sobre todo en seguir invirtiendo en prevención y en entender que la vacunación no es solo una cuestión sanitaria, sino también social y económica. También es clave la comunicación. Muchas veces se habla de vacunas cuando ocurre un caso grave, y es lógico, pero también es importante trasladar el mensaje de prevención.-¿Hay preocupación real en el sistema sanitario?-Hay preocupación, pero sobre todo hay ocupación. Es decir, se están tomando medidas, se está trabajando, se está actuando. Y eso es lo importante.-¿Qué mensaje le daría a la población?-Que no esperemos a que aparezca el problema para reaccionar. La prevención es el pilar de la salud pública. El doctor Ignacio Salamanca es vocal de la Asociación Española de Pediatría y miembro del Comité de Vacunas de Andalucía. Coordinador Médico de la Unidad de Investigación del Grupo IHP e investigador de más de 80 ensayos clínicos en vacunas a nivel internacional, posee sobre la mesa todos los datos que atestiguan la reemergencia de enfermedades infecciosas como el sarampión, la hepatitis A y la meningitis. Observa con una mezcla de inquietud y determinación el repunte de esos virus que parecían controlados. Sitúa a esta comunidad como líder nacional, referencia europea, tanto por la gestión, como por la formación y la transparencia. El adelanto del calendario vacunal del sarampión es prueba de ello. Pero queda mucho por hacer.-Hay un evidente repunte de enfermedades infecciosas como hepatitis A, meningitis o sarampión. ¿Es una situación puntual o estamos ante un retroceso?Hay un cierto retroceso, sí, pero conviene explicarlo bien. Cada año, el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría revisa y publica un calendario vacunal basado en evidencia científica: analizamos cómo evolucionan las enfermedades, qué impacto tienen las vacunas y qué cambios pueden ser necesarios. Ahora mismo estamos en una situación muy buena. Tenemos prácticamente todas las vacunas importantes incluidas en el calendario. Pero hay vacunas que deberían estar y todavía no lo están.-¿Qué tipo de vacunas son esas que faltan?-Yo lo dividiría en dos bloques. Por un lado, vacunas frente a enfermedades que existen y para las que no estamos completamente protegidos. Y por otro, enfermedades que creíamos controladas y que están reapareciendo. En el primer grupo pondría dos ejemplos claros: el meningococo B y la hepatitis A.-Empecemos por la meningitis.-Es poco frecuente pero extremadamente grave. Aquí, el serogrupo más habitual es el B. Los lactantes sí están protegidos porque se vacunan, pero los adolescentes no. Y eso es un problema, porque sabemos que uno de cada cuatro adolescentes es portador del meningococo. No desarrollan la enfermedad, pero la pueden transmitir. Son, en la práctica, uno de los principales reservorios. Por eso desde el comité defendemos que esa vacunación también se extienda a la adolescencia.-¿Es una enfermedad tan grave como se percibe?-Es una enfermedad que puede evolucionar en cuestión de horas. Puedes tener a una persona aparentemente sana por la mañana y por la tarde estar en una situación crítica. Tiene una mortalidad importante y, además, deja secuelas muy graves: amputaciones, problemas neurológicos, sordera… con un impacto enorme en la calidad de vida del paciente, en la familia y también en el sistema sanitario.No hay muchos casos, pero cuando aparecen son muy llamativos. Y además pueden presentarse de dos formas: como casos aislados o como brotes. Ahora mismo, por ejemplo, se ha hablado mucho de lo que ocurre en Reino Unido, con 29 casos vinculados entre sí y dos fallecidos. Eso ya es un brote. Pero también vemos casos aislados en España: en Huelva hace poco falleció una niña pequeña; en Denia (Alicante) ha habido otro caso reciente. Tenemos que adelantarnos.-¿Están habiendo muchas dudas por la situación en Inglaterra?-Sí. Estamos desbordados con las consultas. Familias que tienen hijos estudiando fuera, personas que van a viajar… o simplemente gente que se informa al ver las noticias. Y eso es positivo, porque demuestra que hay percepción de riesgo. El problema es que muchas veces reaccionamos cuando el problema ya está encima.-¿Recomendaría vacunarse a alguien que viaje a Reino Unido ahora mismo?-Con la situación actual, sí. Especialmente frente al meningococo B. Es una vacuna que no está financiada en ese caso, pero es accesible (cuesta unos 106 euros) y puede prevenir una enfermedad muy grave.-Hablaba también de la hepatitis A. ¿Por qué preocupa ahora?-Porque es una enfermedad que nunca se ha ido. Siempre ha estado ahí, pero ahora está mostrando una tendencia ascendente. España, y especialmente Andalucía, es una zona donde hay bastante circulación del virus. Y eso tiene que ver con varios factores: viajes, importación de casos de países extranjeros con menor cobertura, y también situaciones de convivencia en las que el virus se transmite con facilidad, como colegios, guarderías o campamentos. La vacuna es barata, accesible, segura y dura 30 años, por lo que protege a niños y a futuros adolescentes y adultos que se van a mover.-Los datos hablan de un aumento importante en poco tiempo.-Sí, hay un crecimiento claro. Es una enfermedad que está diciendo: «sigo aquí y cada vez genero más casos y más brotes».-¿Por qué ocurre esto ahora? ¿Por exportación?-Hay un cambio epidemiológico. Por exportación y por andaluces que viajan. En Marruecos es endémico, así que el organismo tiene sus propias defensas, pero nosotros aquí lo hemos perdido. Cada vez viajamos más y todo eso facilita que el virus circule.-Si hay una enfermedad que está marcando este momento, es el sarampión. ¿Qué está pasando exactamente?-El sarampión es el mejor ejemplo de lo que puede ocurrir cuando bajamos la guardia. Es el virus más contagioso que existe y necesita coberturas de vacunación muy altas, por encima del 95%. En España estábamos en una buena situación, pero la segunda dosis ha bajado ligeramente, en torno al 93%. Puede parecer poco, pero en este caso ese margen es clave. Ese pequeño descenso permite que el virus vuelva a circular.-¿Ese es el único factor?No. Hay varios. Por un lado, tenemos bolsas de población no vacunada o insuficientemente vacunada. Por otro, vivimos en un mundo globalizado. La mayoría de los casos que hemos tenido en España son importados. Proceden de países con coberturas más bajas, como Rumanía y Marruecos. Cuando esos casos llegan aquí y encuentran personas susceptibles, el virus se propaga con mucha facilidad. Eso nos ha hecho perder la etiqueta de ‘España, libre de sarampión’ por parte de la OMS.-¿Es eso lo que ha hecho que España pierda el estatus de país libre de sarampión?-Exactamente. Ese estatus se consigue cuando no hay transmisión sostenida del virus. Pero en cuanto aparecen brotes, se pierde. Y eso es lo que ha ocurrido. En 2025 ha habido brotes en varias comunidades autónomas.Hay que recordar cuando en 2011 hubo un brote tremendo en Sevilla, con casi 3.000 casos, que se originó en una zona con baja cobertura vacunal. El patrón es el mismo: basta con que haya un grupo de población no vacunada y un caso importado para que el virus se extienda como la pólvora.¿Qué se ha hecho para frenar esa situación?Andalucía ha tomado una medida muy relevante: adelantar la segunda dosis de la triple vírica de los tres a los dos años. Nuestra comunidad (la primera en aplicarla) ha aceptado la propuesta de la Asociación Española de Pediatría de bajar la edad de vacunación. La primera dosis de triple vírica (incluye rubeola y paperas) es a los 12 meses y la segunda se pone a los dos años (un año antes). Estoy seguro de que lo van a seguir más comunidades.Además, se está haciendo un esfuerzo importante en información a las familias y en no perder oportunidades de vacunación.¿Se está perdiendo el miedo al sarampión?Sí, en parte. Es una enfermedad que muchas personas perciben como leve, pero no lo es. Puede provocar complicaciones graves, especialmente en lactantes y en personas con enfermedades de base: neumonía, afectación neurológica… y, en algunos casos, fallecimiento. La vacunación no solo evita la infección, sino que, si aparece en una persona vacunada, tiene un cuadro clínico mucho más leve.-¿Hay más rechazo a las vacunas ahora que antes?-Hay que matizar. Existe un grupo pequeño de personas reacias a la vacunación, pero no es el principal problema. El grupo más numeroso es el de las personas con dudas. Y ahí es donde tenemos que centrar la atención: en informar bien, en ofrecer evidencia científica, en resolver inquietudes. Son dudas legítimas que se pueden abordar.-Después de todo lo que estamos viendo, ¿cuál es la fotografía actual?-Para mí es clara: las infecciones no han desaparecido. Solo las hemos doblegado gracias a las vacunas. Tenemos herramientas muy eficaces, pero dependen de que las utilicemos. En cuanto bajamos la cobertura, los virus vuelven, ya se está viendo con el brote en el Reino Unido, pero también Francis o Países Bajos. El sarampión es el ejemplo perfecto: hemos pasado de ser un país libre de la enfermedad desde 2016 a volver a tener brotes y la hemos perdido.-¿Estamos reaccionando a tiempo o vamos por detrás?-Estamos mejor que antes, pero todavía podemos mejorar. Y aquí hay un concepto importante: las vacunas no son un gasto, son la mejor inversión que tenemos. Prevenir una enfermedad evita ingresos hospitalarios, UCI, secuelas de por vida… o incluso fallecimientos. El ahorro es enorme, no solo económico, también social. Por cada euro invertido en vacunación, el ahorro es de cien.-¿Qué papel está jugando Andalucía?-Muy destacado. En los últimos años ha habido un cambio enorme. Andalucía es ahora un referente en cobertura vacunal, en transparencia, elaboración de instrucciones y en formación. Por ejemplo, es la única comunidad que publica datos de cobertura de forma mensual. Eso permite actuar con rapidez. Hace unos años estábamos a la cola en algunas vacunas, como la del papiloma, la última de Europa. Hoy somos líderes en España y un referente a nivel europeo. Debemos estar orgullosos, pero eso hay que mantenerlo.-¿Hay margen de mejora?-Siempre. Sobre todo en seguir invirtiendo en prevención y en entender que la vacunación no es solo una cuestión sanitaria, sino también social y económica. También es clave la comunicación. Muchas veces se habla de vacunas cuando ocurre un caso grave, y es lógico, pero también es importante trasladar el mensaje de prevención.-¿Hay preocupación real en el sistema sanitario?-Hay preocupación, pero sobre todo hay ocupación. Es decir, se están tomando medidas, se está trabajando, se está actuando. Y eso es lo importante.-¿Qué mensaje le daría a la población?-Que no esperemos a que aparezca el problema para reaccionar. La prevención es el pilar de la salud pública. El doctor Ignacio Salamanca es vocal de la Asociación Española de Pediatría y miembro del Comité de Vacunas de Andalucía. Coordinador Médico de la Unidad de Investigación del Grupo IHP e investigador de más de 80 ensayos clínicos en vacunas a nivel internacional, posee sobre la mesa todos los datos que atestiguan la reemergencia de enfermedades infecciosas como el sarampión, la hepatitis A y la meningitis. Observa con una mezcla de inquietud y determinación el repunte de esos virus que parecían controlados. Sitúa a esta comunidad como líder nacional, referencia europea, tanto por la gestión, como por la formación y la transparencia. El adelanto del calendario vacunal del sarampión es prueba de ello. Pero queda mucho por hacer.-Hay un evidente repunte de enfermedades infecciosas como hepatitis A, meningitis o sarampión. ¿Es una situación puntual o estamos ante un retroceso?Hay un cierto retroceso, sí, pero conviene explicarlo bien. Cada año, el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría revisa y publica un calendario vacunal basado en evidencia científica: analizamos cómo evolucionan las enfermedades, qué impacto tienen las vacunas y qué cambios pueden ser necesarios. Ahora mismo estamos en una situación muy buena. Tenemos prácticamente todas las vacunas importantes incluidas en el calendario. Pero hay vacunas que deberían estar y todavía no lo están.-¿Qué tipo de vacunas son esas que faltan?-Yo lo dividiría en dos bloques. Por un lado, vacunas frente a enfermedades que existen y para las que no estamos completamente protegidos. Y por otro, enfermedades que creíamos controladas y que están reapareciendo. En el primer grupo pondría dos ejemplos claros: el meningococo B y la hepatitis A.-Empecemos por la meningitis.-Es poco frecuente pero extremadamente grave. Aquí, el serogrupo más habitual es el B. Los lactantes sí están protegidos porque se vacunan, pero los adolescentes no. Y eso es un problema, porque sabemos que uno de cada cuatro adolescentes es portador del meningococo. No desarrollan la enfermedad, pero la pueden transmitir. Son, en la práctica, uno de los principales reservorios. Por eso desde el comité defendemos que esa vacunación también se extienda a la adolescencia.-¿Es una enfermedad tan grave como se percibe?-Es una enfermedad que puede evolucionar en cuestión de horas. Puedes tener a una persona aparentemente sana por la mañana y por la tarde estar en una situación crítica. Tiene una mortalidad importante y, además, deja secuelas muy graves: amputaciones, problemas neurológicos, sordera… con un impacto enorme en la calidad de vida del paciente, en la familia y también en el sistema sanitario.No hay muchos casos, pero cuando aparecen son muy llamativos. Y además pueden presentarse de dos formas: como casos aislados o como brotes. Ahora mismo, por ejemplo, se ha hablado mucho de lo que ocurre en Reino Unido, con 29 casos vinculados entre sí y dos fallecidos. Eso ya es un brote. Pero también vemos casos aislados en España: en Huelva hace poco falleció una niña pequeña; en Denia (Alicante) ha habido otro caso reciente. Tenemos que adelantarnos.-¿Están habiendo muchas dudas por la situación en Inglaterra?-Sí. Estamos desbordados con las consultas. Familias que tienen hijos estudiando fuera, personas que van a viajar… o simplemente gente que se informa al ver las noticias. Y eso es positivo, porque demuestra que hay percepción de riesgo. El problema es que muchas veces reaccionamos cuando el problema ya está encima.-¿Recomendaría vacunarse a alguien que viaje a Reino Unido ahora mismo?-Con la situación actual, sí. Especialmente frente al meningococo B. Es una vacuna que no está financiada en ese caso, pero es accesible (cuesta unos 106 euros) y puede prevenir una enfermedad muy grave.-Hablaba también de la hepatitis A. ¿Por qué preocupa ahora?-Porque es una enfermedad que nunca se ha ido. Siempre ha estado ahí, pero ahora está mostrando una tendencia ascendente. España, y especialmente Andalucía, es una zona donde hay bastante circulación del virus. Y eso tiene que ver con varios factores: viajes, importación de casos de países extranjeros con menor cobertura, y también situaciones de convivencia en las que el virus se transmite con facilidad, como colegios, guarderías o campamentos. La vacuna es barata, accesible, segura y dura 30 años, por lo que protege a niños y a futuros adolescentes y adultos que se van a mover.-Los datos hablan de un aumento importante en poco tiempo.-Sí, hay un crecimiento claro. Es una enfermedad que está diciendo: «sigo aquí y cada vez genero más casos y más brotes».-¿Por qué ocurre esto ahora? ¿Por exportación?-Hay un cambio epidemiológico. Por exportación y por andaluces que viajan. En Marruecos es endémico, así que el organismo tiene sus propias defensas, pero nosotros aquí lo hemos perdido. Cada vez viajamos más y todo eso facilita que el virus circule.-Si hay una enfermedad que está marcando este momento, es el sarampión. ¿Qué está pasando exactamente?-El sarampión es el mejor ejemplo de lo que puede ocurrir cuando bajamos la guardia. Es el virus más contagioso que existe y necesita coberturas de vacunación muy altas, por encima del 95%. En España estábamos en una buena situación, pero la segunda dosis ha bajado ligeramente, en torno al 93%. Puede parecer poco, pero en este caso ese margen es clave. Ese pequeño descenso permite que el virus vuelva a circular.-¿Ese es el único factor?No. Hay varios. Por un lado, tenemos bolsas de población no vacunada o insuficientemente vacunada. Por otro, vivimos en un mundo globalizado. La mayoría de los casos que hemos tenido en España son importados. Proceden de países con coberturas más bajas, como Rumanía y Marruecos. Cuando esos casos llegan aquí y encuentran personas susceptibles, el virus se propaga con mucha facilidad. Eso nos ha hecho perder la etiqueta de ‘España, libre de sarampión’ por parte de la OMS.-¿Es eso lo que ha hecho que España pierda el estatus de país libre de sarampión?-Exactamente. Ese estatus se consigue cuando no hay transmisión sostenida del virus. Pero en cuanto aparecen brotes, se pierde. Y eso es lo que ha ocurrido. En 2025 ha habido brotes en varias comunidades autónomas.Hay que recordar cuando en 2011 hubo un brote tremendo en Sevilla, con casi 3.000 casos, que se originó en una zona con baja cobertura vacunal. El patrón es el mismo: basta con que haya un grupo de población no vacunada y un caso importado para que el virus se extienda como la pólvora.¿Qué se ha hecho para frenar esa situación?Andalucía ha tomado una medida muy relevante: adelantar la segunda dosis de la triple vírica de los tres a los dos años. Nuestra comunidad (la primera en aplicarla) ha aceptado la propuesta de la Asociación Española de Pediatría de bajar la edad de vacunación. La primera dosis de triple vírica (incluye rubeola y paperas) es a los 12 meses y la segunda se pone a los dos años (un año antes). Estoy seguro de que lo van a seguir más comunidades.Además, se está haciendo un esfuerzo importante en información a las familias y en no perder oportunidades de vacunación.¿Se está perdiendo el miedo al sarampión?Sí, en parte. Es una enfermedad que muchas personas perciben como leve, pero no lo es. Puede provocar complicaciones graves, especialmente en lactantes y en personas con enfermedades de base: neumonía, afectación neurológica… y, en algunos casos, fallecimiento. La vacunación no solo evita la infección, sino que, si aparece en una persona vacunada, tiene un cuadro clínico mucho más leve.-¿Hay más rechazo a las vacunas ahora que antes?-Hay que matizar. Existe un grupo pequeño de personas reacias a la vacunación, pero no es el principal problema. El grupo más numeroso es el de las personas con dudas. Y ahí es donde tenemos que centrar la atención: en informar bien, en ofrecer evidencia científica, en resolver inquietudes. Son dudas legítimas que se pueden abordar.-Después de todo lo que estamos viendo, ¿cuál es la fotografía actual?-Para mí es clara: las infecciones no han desaparecido. Solo las hemos doblegado gracias a las vacunas. Tenemos herramientas muy eficaces, pero dependen de que las utilicemos. En cuanto bajamos la cobertura, los virus vuelven, ya se está viendo con el brote en el Reino Unido, pero también Francis o Países Bajos. El sarampión es el ejemplo perfecto: hemos pasado de ser un país libre de la enfermedad desde 2016 a volver a tener brotes y la hemos perdido.-¿Estamos reaccionando a tiempo o vamos por detrás?-Estamos mejor que antes, pero todavía podemos mejorar. Y aquí hay un concepto importante: las vacunas no son un gasto, son la mejor inversión que tenemos. Prevenir una enfermedad evita ingresos hospitalarios, UCI, secuelas de por vida… o incluso fallecimientos. El ahorro es enorme, no solo económico, también social. Por cada euro invertido en vacunación, el ahorro es de cien.-¿Qué papel está jugando Andalucía?-Muy destacado. En los últimos años ha habido un cambio enorme. Andalucía es ahora un referente en cobertura vacunal, en transparencia, elaboración de instrucciones y en formación. Por ejemplo, es la única comunidad que publica datos de cobertura de forma mensual. Eso permite actuar con rapidez. Hace unos años estábamos a la cola en algunas vacunas, como la del papiloma, la última de Europa. Hoy somos líderes en España y un referente a nivel europeo. Debemos estar orgullosos, pero eso hay que mantenerlo.-¿Hay margen de mejora?-Siempre. Sobre todo en seguir invirtiendo en prevención y en entender que la vacunación no es solo una cuestión sanitaria, sino también social y económica. También es clave la comunicación. Muchas veces se habla de vacunas cuando ocurre un caso grave, y es lógico, pero también es importante trasladar el mensaje de prevención.-¿Hay preocupación real en el sistema sanitario?-Hay preocupación, pero sobre todo hay ocupación. Es decir, se están tomando medidas, se está trabajando, se está actuando. Y eso es lo importante.-¿Qué mensaje le daría a la población?-Que no esperemos a que aparezca el problema para reaccionar. La prevención es el pilar de la salud pública. RSS de noticias de espana/andalucia
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