Entre Sol y Tirso de Molina se bambolea la plaza de Jacinto Benavente, que, a partir de la próxima primavera, conformará otro eje con las antes mecionadas: de las tres es la única que no tiene un sistema de videovigilancia municipal instalado. En enero, según ha podido saber ABC, un circuito de 12 cámaras de última generación comenzará a ser instalado en el enclave, pespunteado por el teatro Calderón, un aparcamiento subterráneo, el edificio del Registro Civil, los cines Ideal al fondo y la desembocadura de la calle de las Carretas, que empieza precisamente en el kilómetro cero, y la de Atocha.Una plaza que no destaca precisamente por su atractivo urbano, más bien todo lo contrario. Es un pastiche de bloques residenciales y oficinas bastante inconexo y feo. Pero también es un lugar franco y transitadísimo por madrileños y turistas; sin embargo, como este diario lleva años informando, tanto vecinos como comerciantes destacan la presencia casi histórica de la prostitución, agravada por robos, sirlas, trapicheos de drogas y el pulular de menores delincuentes. Al calor de algunos soportales también buscan refugios grupos de indigentes. Además, esa estación de paso que supone entre Sol y Tirso de Molina trae consigo un trasvase de la problemática existente entre ambos puntos, aunque sin la presencia activa de bandas latinas, como sí ocurre en el primero. Por todo ello, el Área de Vicealcaldía, Emergencias y Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, que dirige Inma Sanz, ha sacado a licitación la adjudicación del sistema. La idea es que la obra comience el 7 de enero (debe estar decidida la empresa concesionaria este noviembre) y se ejecute en un plazo de tres meses. Sin embargo, lo más probable es que la docena de cámaras esté colocada antes del verano, en primavera, coincidiendo más o menos en el tiempo con las elecciones municipales de finales de mayo. Luego, deberá pasar el visto bueno de la Comisión de Vigilancia, que es la encargada de velar por que su ubicación y sistema de grabación cumplan con los requisitos legales y no vulneren ningún derecho fundamental. Esto podría trasladar el momento de su puesta en servicio al verano.El coste de la iniciativa es de 305.500 euros, según la documentación a la que ha accedido este diario, que asciende a casi 370.000 con impuestos. Los interesados pueden optar a la oferta hasta el 4 de noviembre, según la Plataforma de Contratación del Sector Público. El control de la totalidad de las cámaras se realiza desde Centro Integrado de Señales de Vídeo (Cisevi), situado en el pabellón de la Pipa de los recintos feriales de la Casa de Campo y que opera las 24 horas de todos los días del año, a manos de la Policía Municipal de Madrid: «La experiencia del operativo indica que los sistemas CCTV son un complemento muy eficaz porque contribuyen a la disminución de los incidentes de seguridad en estas zonas y consiguen una mejor convivencia ciudadana».El sistema de videovigilancia constará de 12 nuevas cámaras fijas de alta resolución, instaladas sobre postes en vía pública, de las cuales: siete tendrán una resolución mínima de 16 megapíxeles; dos, de 8; las otras tres constará con 3 por 8 megapíxeles, según reza en el pliego. Se colocarán sobre columnas a una altura de entre 4 y 5 metros, mirando hacia los siguientes puntos: Carretas, calle de la Cruz, Doctor Cortezo, Atocha, Bolsa, la prolongación de Carretas con Concepción Jerónima (sentido sur) y la propia plaza de Jacinto Benavente. Dotadas con IAUno de los puntos más interesantes es que los sistemas de videovigilancia de la Policía Municipal de Madrid instalados desde el año 2022 disponen de cámaras dotadas de motor de análisis y procesador dedicado, basado en IA. Esto quiere decir que son capaces de detectar y clasificar objetos y hacer un seguimiento de ellos con la inserción de los metadatos y asociados a la señal de vídeo. Un ejemplo de sus logros, aunque en el municipio de Las Rozas, fue el esclarecimiento del homicidio de una mujer, cuyo autor fue captado gracias a una característica mochila que llevaba y que sirvió al sistema de inteligencia artifical a seguir al sospechoso en su plan de huida y dar con él.Desde que retomó la Alcaldía de Madrid el PP, en 2019, una de las líneas de trabajo en seguridad ciudadana es la prevención a través de la videovigilancia. Además del proyecto en Jacinto Benavente, se trabaja en la ampliación de cuatro nuevas cámaras en el bulevar de Peña Gorbea (Puente de Vallecas); es un enclave especialmente golpeado por los narcopisos y las bandas latinas, donde no hay día en el que no ocurra algo. Estarán operativas antes de que concluya el año 2026. En la actualidad, son 404 dispositivos los que controla en el municipio la Policía Municipal. Un total de 183 (el 45%), se han instalado siendo regidor José Luis Martínez-Almeida, 72 de ellas en este, su segundo mandato (2023-2027). La inversión es de 5,5 millones de euros, incluyendo las renovaciones de algunos sistemas ya existentes. La plaza es cobijo de numerosos indigentes. Tania SieiraEn los últimos años, han sido objeto de estos trabajos la misma Puerta del Sol (la casuística delictiva en ella es ‘multidisciplinar’, agrupa casi todos los tipos de delincuencia); en la plaza del Dos de Mayo (con reyertas de bandas, trapicheo de drogas y atracos); en la Plaza Elíptica (enfrentamientos juveniles, sobre todo); en la calle de Cullera, en Latina (abundan los narcopisos controlados por mafias de la Cañada Real); en el parque Calero de Ciudad Lineal (bandas latinas); y en el parque Pradolongo, en Usera, donde los pandilleros hacen y deshacen. Parque Paraíso y AZCAParalelamente a todo lo descrito, faltan por acabarse los proyectos en la avenida de Oporto, en Carabanchel, donde drogas y bandas, y la ampliación de la videovigilancia de la plaza de Tirso de Molina, históricamente vinculada a las peleas entre toxicómanos, robos a comercios, trapicheo y asaltos a comerciantes. El parque Paraíso, en Simancas (San Blas-Canillejas) es uno de los puntos más enquistados en la lucha contra las drogas, pues está tomado por estas personas y los narcopisos de alrededor; y otro de los enclaves más veteranos en la videovigilancia madrileña, el de AZCA, también va a sufrir una renovación de sus cámaras. Durante el primer mandato de Almeida (2019-2023) se instalaron primero aquellas que rechazaba la anterior alcaldesa, Manuela Carmena (Ahora Madrid, 2015-2019), con especial polémica por la inseguridad en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos (Tetuán); las primeras del bulevar de Vallecas; las del polígono Marconi (Villaverde), donde la prostitución campaba a sus anchas; y barrios del distrito de Centro, como Lavapiés (tiene un muy grave problema de tráfico de drogas); Chueca (robos con violencia y trapicheo); y la renovación de una de las primeras, las de la calle de la Montera y la de la Ballesta, asoladas por la trata de mujeres en la vía pública y todo lo que gira a su alrededor. En estos siete años, han aumentado exponencialmente las peticiones de imágenes de estas cámaras por parte de la Policía Nacional, los juzgados y de otros Cuerpos de Seguridad. Si en 2020 hubo 1.023 requerimientos, el pasado año fueron 3.154, el triple. Entre Sol y Tirso de Molina se bambolea la plaza de Jacinto Benavente, que, a partir de la próxima primavera, conformará otro eje con las antes mecionadas: de las tres es la única que no tiene un sistema de videovigilancia municipal instalado. En enero, según ha podido saber ABC, un circuito de 12 cámaras de última generación comenzará a ser instalado en el enclave, pespunteado por el teatro Calderón, un aparcamiento subterráneo, el edificio del Registro Civil, los cines Ideal al fondo y la desembocadura de la calle de las Carretas, que empieza precisamente en el kilómetro cero, y la de Atocha.Una plaza que no destaca precisamente por su atractivo urbano, más bien todo lo contrario. Es un pastiche de bloques residenciales y oficinas bastante inconexo y feo. Pero también es un lugar franco y transitadísimo por madrileños y turistas; sin embargo, como este diario lleva años informando, tanto vecinos como comerciantes destacan la presencia casi histórica de la prostitución, agravada por robos, sirlas, trapicheos de drogas y el pulular de menores delincuentes. Al calor de algunos soportales también buscan refugios grupos de indigentes. Además, esa estación de paso que supone entre Sol y Tirso de Molina trae consigo un trasvase de la problemática existente entre ambos puntos, aunque sin la presencia activa de bandas latinas, como sí ocurre en el primero. Por todo ello, el Área de Vicealcaldía, Emergencias y Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, que dirige Inma Sanz, ha sacado a licitación la adjudicación del sistema. La idea es que la obra comience el 7 de enero (debe estar decidida la empresa concesionaria este noviembre) y se ejecute en un plazo de tres meses. Sin embargo, lo más probable es que la docena de cámaras esté colocada antes del verano, en primavera, coincidiendo más o menos en el tiempo con las elecciones municipales de finales de mayo. Luego, deberá pasar el visto bueno de la Comisión de Vigilancia, que es la encargada de velar por que su ubicación y sistema de grabación cumplan con los requisitos legales y no vulneren ningún derecho fundamental. Esto podría trasladar el momento de su puesta en servicio al verano.El coste de la iniciativa es de 305.500 euros, según la documentación a la que ha accedido este diario, que asciende a casi 370.000 con impuestos. Los interesados pueden optar a la oferta hasta el 4 de noviembre, según la Plataforma de Contratación del Sector Público. El control de la totalidad de las cámaras se realiza desde Centro Integrado de Señales de Vídeo (Cisevi), situado en el pabellón de la Pipa de los recintos feriales de la Casa de Campo y que opera las 24 horas de todos los días del año, a manos de la Policía Municipal de Madrid: «La experiencia del operativo indica que los sistemas CCTV son un complemento muy eficaz porque contribuyen a la disminución de los incidentes de seguridad en estas zonas y consiguen una mejor convivencia ciudadana».El sistema de videovigilancia constará de 12 nuevas cámaras fijas de alta resolución, instaladas sobre postes en vía pública, de las cuales: siete tendrán una resolución mínima de 16 megapíxeles; dos, de 8; las otras tres constará con 3 por 8 megapíxeles, según reza en el pliego. Se colocarán sobre columnas a una altura de entre 4 y 5 metros, mirando hacia los siguientes puntos: Carretas, calle de la Cruz, Doctor Cortezo, Atocha, Bolsa, la prolongación de Carretas con Concepción Jerónima (sentido sur) y la propia plaza de Jacinto Benavente. Dotadas con IAUno de los puntos más interesantes es que los sistemas de videovigilancia de la Policía Municipal de Madrid instalados desde el año 2022 disponen de cámaras dotadas de motor de análisis y procesador dedicado, basado en IA. Esto quiere decir que son capaces de detectar y clasificar objetos y hacer un seguimiento de ellos con la inserción de los metadatos y asociados a la señal de vídeo. Un ejemplo de sus logros, aunque en el municipio de Las Rozas, fue el esclarecimiento del homicidio de una mujer, cuyo autor fue captado gracias a una característica mochila que llevaba y que sirvió al sistema de inteligencia artifical a seguir al sospechoso en su plan de huida y dar con él.Desde que retomó la Alcaldía de Madrid el PP, en 2019, una de las líneas de trabajo en seguridad ciudadana es la prevención a través de la videovigilancia. Además del proyecto en Jacinto Benavente, se trabaja en la ampliación de cuatro nuevas cámaras en el bulevar de Peña Gorbea (Puente de Vallecas); es un enclave especialmente golpeado por los narcopisos y las bandas latinas, donde no hay día en el que no ocurra algo. Estarán operativas antes de que concluya el año 2026. En la actualidad, son 404 dispositivos los que controla en el municipio la Policía Municipal. Un total de 183 (el 45%), se han instalado siendo regidor José Luis Martínez-Almeida, 72 de ellas en este, su segundo mandato (2023-2027). La inversión es de 5,5 millones de euros, incluyendo las renovaciones de algunos sistemas ya existentes. La plaza es cobijo de numerosos indigentes. Tania SieiraEn los últimos años, han sido objeto de estos trabajos la misma Puerta del Sol (la casuística delictiva en ella es ‘multidisciplinar’, agrupa casi todos los tipos de delincuencia); en la plaza del Dos de Mayo (con reyertas de bandas, trapicheo de drogas y atracos); en la Plaza Elíptica (enfrentamientos juveniles, sobre todo); en la calle de Cullera, en Latina (abundan los narcopisos controlados por mafias de la Cañada Real); en el parque Calero de Ciudad Lineal (bandas latinas); y en el parque Pradolongo, en Usera, donde los pandilleros hacen y deshacen. Parque Paraíso y AZCAParalelamente a todo lo descrito, faltan por acabarse los proyectos en la avenida de Oporto, en Carabanchel, donde drogas y bandas, y la ampliación de la videovigilancia de la plaza de Tirso de Molina, históricamente vinculada a las peleas entre toxicómanos, robos a comercios, trapicheo y asaltos a comerciantes. El parque Paraíso, en Simancas (San Blas-Canillejas) es uno de los puntos más enquistados en la lucha contra las drogas, pues está tomado por estas personas y los narcopisos de alrededor; y otro de los enclaves más veteranos en la videovigilancia madrileña, el de AZCA, también va a sufrir una renovación de sus cámaras. Durante el primer mandato de Almeida (2019-2023) se instalaron primero aquellas que rechazaba la anterior alcaldesa, Manuela Carmena (Ahora Madrid, 2015-2019), con especial polémica por la inseguridad en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos (Tetuán); las primeras del bulevar de Vallecas; las del polígono Marconi (Villaverde), donde la prostitución campaba a sus anchas; y barrios del distrito de Centro, como Lavapiés (tiene un muy grave problema de tráfico de drogas); Chueca (robos con violencia y trapicheo); y la renovación de una de las primeras, las de la calle de la Montera y la de la Ballesta, asoladas por la trata de mujeres en la vía pública y todo lo que gira a su alrededor. En estos siete años, han aumentado exponencialmente las peticiones de imágenes de estas cámaras por parte de la Policía Nacional, los juzgados y de otros Cuerpos de Seguridad. Si en 2020 hubo 1.023 requerimientos, el pasado año fueron 3.154, el triple. Entre Sol y Tirso de Molina se bambolea la plaza de Jacinto Benavente, que, a partir de la próxima primavera, conformará otro eje con las antes mecionadas: de las tres es la única que no tiene un sistema de videovigilancia municipal instalado. En enero, según ha podido saber ABC, un circuito de 12 cámaras de última generación comenzará a ser instalado en el enclave, pespunteado por el teatro Calderón, un aparcamiento subterráneo, el edificio del Registro Civil, los cines Ideal al fondo y la desembocadura de la calle de las Carretas, que empieza precisamente en el kilómetro cero, y la de Atocha.Una plaza que no destaca precisamente por su atractivo urbano, más bien todo lo contrario. Es un pastiche de bloques residenciales y oficinas bastante inconexo y feo. Pero también es un lugar franco y transitadísimo por madrileños y turistas; sin embargo, como este diario lleva años informando, tanto vecinos como comerciantes destacan la presencia casi histórica de la prostitución, agravada por robos, sirlas, trapicheos de drogas y el pulular de menores delincuentes. Al calor de algunos soportales también buscan refugios grupos de indigentes. Además, esa estación de paso que supone entre Sol y Tirso de Molina trae consigo un trasvase de la problemática existente entre ambos puntos, aunque sin la presencia activa de bandas latinas, como sí ocurre en el primero. Por todo ello, el Área de Vicealcaldía, Emergencias y Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, que dirige Inma Sanz, ha sacado a licitación la adjudicación del sistema. La idea es que la obra comience el 7 de enero (debe estar decidida la empresa concesionaria este noviembre) y se ejecute en un plazo de tres meses. Sin embargo, lo más probable es que la docena de cámaras esté colocada antes del verano, en primavera, coincidiendo más o menos en el tiempo con las elecciones municipales de finales de mayo. Luego, deberá pasar el visto bueno de la Comisión de Vigilancia, que es la encargada de velar por que su ubicación y sistema de grabación cumplan con los requisitos legales y no vulneren ningún derecho fundamental. Esto podría trasladar el momento de su puesta en servicio al verano.El coste de la iniciativa es de 305.500 euros, según la documentación a la que ha accedido este diario, que asciende a casi 370.000 con impuestos. Los interesados pueden optar a la oferta hasta el 4 de noviembre, según la Plataforma de Contratación del Sector Público. El control de la totalidad de las cámaras se realiza desde Centro Integrado de Señales de Vídeo (Cisevi), situado en el pabellón de la Pipa de los recintos feriales de la Casa de Campo y que opera las 24 horas de todos los días del año, a manos de la Policía Municipal de Madrid: «La experiencia del operativo indica que los sistemas CCTV son un complemento muy eficaz porque contribuyen a la disminución de los incidentes de seguridad en estas zonas y consiguen una mejor convivencia ciudadana».El sistema de videovigilancia constará de 12 nuevas cámaras fijas de alta resolución, instaladas sobre postes en vía pública, de las cuales: siete tendrán una resolución mínima de 16 megapíxeles; dos, de 8; las otras tres constará con 3 por 8 megapíxeles, según reza en el pliego. Se colocarán sobre columnas a una altura de entre 4 y 5 metros, mirando hacia los siguientes puntos: Carretas, calle de la Cruz, Doctor Cortezo, Atocha, Bolsa, la prolongación de Carretas con Concepción Jerónima (sentido sur) y la propia plaza de Jacinto Benavente. Dotadas con IAUno de los puntos más interesantes es que los sistemas de videovigilancia de la Policía Municipal de Madrid instalados desde el año 2022 disponen de cámaras dotadas de motor de análisis y procesador dedicado, basado en IA. Esto quiere decir que son capaces de detectar y clasificar objetos y hacer un seguimiento de ellos con la inserción de los metadatos y asociados a la señal de vídeo. Un ejemplo de sus logros, aunque en el municipio de Las Rozas, fue el esclarecimiento del homicidio de una mujer, cuyo autor fue captado gracias a una característica mochila que llevaba y que sirvió al sistema de inteligencia artifical a seguir al sospechoso en su plan de huida y dar con él.Desde que retomó la Alcaldía de Madrid el PP, en 2019, una de las líneas de trabajo en seguridad ciudadana es la prevención a través de la videovigilancia. Además del proyecto en Jacinto Benavente, se trabaja en la ampliación de cuatro nuevas cámaras en el bulevar de Peña Gorbea (Puente de Vallecas); es un enclave especialmente golpeado por los narcopisos y las bandas latinas, donde no hay día en el que no ocurra algo. Estarán operativas antes de que concluya el año 2026. En la actualidad, son 404 dispositivos los que controla en el municipio la Policía Municipal. Un total de 183 (el 45%), se han instalado siendo regidor José Luis Martínez-Almeida, 72 de ellas en este, su segundo mandato (2023-2027). La inversión es de 5,5 millones de euros, incluyendo las renovaciones de algunos sistemas ya existentes. La plaza es cobijo de numerosos indigentes. Tania SieiraEn los últimos años, han sido objeto de estos trabajos la misma Puerta del Sol (la casuística delictiva en ella es ‘multidisciplinar’, agrupa casi todos los tipos de delincuencia); en la plaza del Dos de Mayo (con reyertas de bandas, trapicheo de drogas y atracos); en la Plaza Elíptica (enfrentamientos juveniles, sobre todo); en la calle de Cullera, en Latina (abundan los narcopisos controlados por mafias de la Cañada Real); en el parque Calero de Ciudad Lineal (bandas latinas); y en el parque Pradolongo, en Usera, donde los pandilleros hacen y deshacen. Parque Paraíso y AZCAParalelamente a todo lo descrito, faltan por acabarse los proyectos en la avenida de Oporto, en Carabanchel, donde drogas y bandas, y la ampliación de la videovigilancia de la plaza de Tirso de Molina, históricamente vinculada a las peleas entre toxicómanos, robos a comercios, trapicheo y asaltos a comerciantes. El parque Paraíso, en Simancas (San Blas-Canillejas) es uno de los puntos más enquistados en la lucha contra las drogas, pues está tomado por estas personas y los narcopisos de alrededor; y otro de los enclaves más veteranos en la videovigilancia madrileña, el de AZCA, también va a sufrir una renovación de sus cámaras. Durante el primer mandato de Almeida (2019-2023) se instalaron primero aquellas que rechazaba la anterior alcaldesa, Manuela Carmena (Ahora Madrid, 2015-2019), con especial polémica por la inseguridad en el barrio de Bellas Vistas, en Cuatro Caminos (Tetuán); las primeras del bulevar de Vallecas; las del polígono Marconi (Villaverde), donde la prostitución campaba a sus anchas; y barrios del distrito de Centro, como Lavapiés (tiene un muy grave problema de tráfico de drogas); Chueca (robos con violencia y trapicheo); y la renovación de una de las primeras, las de la calle de la Montera y la de la Ballesta, asoladas por la trata de mujeres en la vía pública y todo lo que gira a su alrededor. En estos siete años, han aumentado exponencialmente las peticiones de imágenes de estas cámaras por parte de la Policía Nacional, los juzgados y de otros Cuerpos de Seguridad. Si en 2020 hubo 1.023 requerimientos, el pasado año fueron 3.154, el triple. RSS de noticias de espana
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