En Westminster todavía no existe oficialmente una carrera por la sucesión de Keir Starmer, pero ya suenan nombres de posibles sucesores. El desplome laborista en las elecciones locales inglesas y en los comicios de Escocia y Gales ha vuelto a poner en marcha una de las dinámicas más características de Westminster, la de un partido que empieza a mover posibles relevos mientras su líder sigue todavía en Downing Street.La dimisión esta semana del exministro de Sanidad Wes Streeting , que aseguró haber perdido la confianza en Starmer y que este sábado ha hecho oficial que se presentará a «cualquier disputa por el liderazgo» laborista, ha acelerado las conversaciones internas. Al mismo tiempo, el diputado Josh Simons anunció que abandonará su escaño para facilitar el regreso a Westminster del alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham , considerado como potencial rival del actual primer ministro. En el Partido Laborista vuelve así a abrirse la pregunta de no sólo quién debe liderar el partido, y, por tanto, el país, sino qué tipo de laborismo debe surgir después de Starmer.Noticia relacionada general No No El primer ministro británico, Keir Starmer, se niega a dimitir pese a la presión de su gabinete Ivannia SalazarEl sistema laborista obliga a cualquier aspirante a reunir el respaldo de al menos 81 diputados, equivalentes al 20% de sus 403 parlamentarios en la Cámara de los Comunes, y cada diputado sólo puede apoyar a un único candidato, lo que limita en la práctica el número de aspirantes viables. Mientras tanto, las encuestas muestran un panorama complejo.Un sondeo de Survation para LabourList, una de las principales plataformas de información y análisis vinculadas al entorno laborista británico, sitúa todavía a Keir Starmer claramente por delante de Streeting en un hipotético duelo directo entre ambos, con un 53% frente al 23%. Sin embargo, Starmer perdería frente a Burnham, que obtendría un 61% de apoyo, y también quedaría por detrás de Angela Rayner y Ed Miliband.Cada uno de estos nombres representa una idea distinta de lo que debería ser el laborismo británico después de Starmer.Wes Streeting, el heredero del ala moderadaA sus 43 años, Wes Streeting es considerado una de las figuras más ambiciosas y disciplinadas de la nueva generación laborista. Nacido en Londres y criado por su madre en una vivienda social, ha hablado públicamente de una infancia complicada y suele reivindicar que pudo llegar a la universidad gracias al sistema público. Abiertamente gay y pareja hace más de una década del asesor de comunicación Joe Dancey, Streeting construyó buena parte de su carrera política alrededor de una narrativa meritocrática.Procedente del ala moderada del partido y más cercano al «blairismo», se dio a conocer primero en el movimiento estudiantil, antes de convertirse en diputado en 2015. Desde entonces ha cultivado una imagen de político eficaz y cómodo en los medios de comunicación. Como ministro de Sanidad defendió reformas polémicas en el NHS y una línea favorable a cierta colaboración con el sector privado para aliviar la presión sobre la sanidad pública. Su posición adquirió una dimensión personal después de que en 2021 revelara que padecía un cáncer de riñón, experiencia que reforzó su discurso sobre la necesidad de modernizar una sanidad pública sometida a una presión creciente.«Nuestro NHS debe modernizarse o morir»Este sábado ha anunciado que se presentará a «cualquier disputa por el liderazgo» del partido para «sustituir» al primer ministro. Streeting cuenta con apoyo en sectores empresariales, y gusta a buena parte del «establishment» laborista y a numerosos diputados moderados.Sus detractores consideran que es demasiado ambicioso, y que representa precisamente el tipo de laborismo tecnocrático que parte del electorado tradicional ha abandonado.Angela Rayner, la dirigente de raíz sindicalAngela Rayner, de 46 años, construyó su identidad política alrededor de una biografía personal que rompe con muchos de los códigos tradicionales de Westminster. Nacida en Stockport, en el norte de Inglaterra, dejó el colegio embarazada a los 16 años y se crió en una vivienda social antes de entrar en política a través del sindicalismo. Divorciada y madre de tres hijos, nunca ha ocultado sus orígenes obreros ni su incomodidad con las élites londinenses, y buena parte de su discurso sobre servicios públicos y protección social está marcado por su experiencia familiar, ya que durante años cuidó de su madre, que sufría trastorno bipolar.Durante años fue vista como una figura incómoda para sectores moderados del partido, especialmente durante la transición entre la era Corbyn y el liderazgo de Starmer. Sin embargo, terminó consolidándose como una dirigente mucho más pragmática de lo que muchos esperaban y logró mantener una enorme popularidad entre la base militante y entre los sindicatos.«Odio que la gente intente encasillarme»Detractores y seguidores le reconocen algo especialmente valioso en la política, su autenticidad y capacidad para conectar emocionalmente con votantes de clase trabajadora alejados del lenguaje tecnocrático dominante en Westminster. Su perfil mezcla izquierda económica con una fuerte conexión sindical.Un obstáculo para una eventual candidatura sería el temor de numerosos diputados moderados a que un giro demasiado izquierdista vuelva a alejar al partido del electorado centrista. Rayner dimitió en septiembre de 2025 como viceprimera ministra, ministra de Vivienda y número dos del Partido Laborista tras una polémica por el pago de impuestos de una vivienda que compró.Andy Burnham, el más popular entre las basesPocos políticos laboristas conservan hoy un nivel de popularidad comparable al de Andy Burnham. Nacido en Liverpool hace 56 años, casado con la ejecutiva de marketing Marie-France van Heel, con quien tiene tres hijos, representa para muchos el rostro más reconocible del norte laborista inglés. Periodista y asesor político antes de entrar en Westminster, tuvo cargos relevantes durante los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown, aunque su perfil político terminó alejándose progresivamente del establishment de la capital británica. Alcalde del Gran Mánchester desde 2017, Burnham se convirtió en una de las voces más visibles del norte de Inglaterra durante la pandemia, especialmente por sus enfrentamientos con el Gobierno conservador de Boris Johnson en defensa de mayores ayudas económicas para las regiones afectadas por las restricciones sanitarias.«Quiero regresar al Parlamento para llevar al conjunto del Reino Unido el cambio que hemos llevado al Gran Mánchester»Lejos del estilo tradicional de Westminster, construyó una imagen de dirigente local combativo, muy conectado con las ciudades industriales del norte y con los votantes del llamado «red wall» (muro rojo), los antiguos bastiones laboristas que giraron hacia los conservadores durante los años del Brexit. Su peso político en el norte de Inglaterra ha llevado a parte de la prensa británica a describirlo incluso como «el rey del norte».Su posible regreso al Parlamento, facilitado ahora por la decisión del diputado Josh Simons de abandonar su escaño, ha reactivado inmediatamente las especulaciones sobre una futura candidatura al liderazgo. Aunque sigue siendo enormemente popular dentro del partido, no puede competir formalmente por el liderazgo mientras permanezca fuera de la Cámara de los Comunes.Ed Miliband, el regreso del viejo laborismoDurante años, Ed Miliband simbolizó para muchos laboristas el fracaso electoral. Su derrota frente a David Cameron en las elecciones de 2015 marcó profundamente al partido y abrió la puerta primero al giro izquierdista de Jeremy Corbyn y después al regreso al centro impulsado por Starmer.Hijo de intelectuales judíos marxistas refugiados del nazismo, nacido en Londres en 1969 y casado con la jueza Justine Thornton, con quien tiene dos hijos, Miliband representa probablemente el perfil más intelectual y académico de todos los posibles aspirantes. Formado en Filosofía, Política y Economía y antiguo asesor de Gordon Brown, siempre fue visto como un político más cómodo entre documentos y debates ideológicos que en la política emocional de masas.«La era de la seguridad basada en los combustibles fósiles ha terminado, y ha llegado el momento de la seguridad basada en la energía limpia»Sin embargo, la política británica posee una extraordinaria capacidad para rehabilitar figuras que parecían amortizadas. Miliband, hoy responsable de Energía y Seguridad climática, ha reconstruido parte de su reputación gracias a la creciente centralidad política de la transición energética y a un perfil intelectual que muchos consideran más sólido de lo que se reconoció durante su etapa como líder.Su figura representa una socialdemocracia clásica, progresista y muy centrada en el Estado, el cambio climático y la desigualdad económica. Es uno de los miembros del Gobierno más activos ante el impacto económico de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, especialmente por el temor a una nueva crisis energética.Alistair Carns, el veterano de guerraEl veterano de guerra Al Carns nació en Escocia en 1980, fue criado junto a sus cuatro hermanos por su madre en un barrio obrero de Aberdeen, sirvió durante 24 años en los Royal Marines, y, muy condecorado tras servir en Irak y Afganistán, entró al Parlamento en 2024. Considera que Reino Unido debe prepararse para escenarios de conflicto más amplios y volvió a alistarse como reservista porque considera que Europa atraviesa un momento peligroso.Ha admitido haber votado en el pasado al Partido Conservador, y aunque todavía se encuentra lejos de los grandes pesos pesados del partido, su perfil ha ganado atención dentro de sectores preocupados por la seguridad nacional y por votantes obreros culturalmente conservadores que abandonaron a los laboristas durante los años del Brexit y ahora con el auge de Reform UK. Casado y padre de tres hijos, proyecta una imagen de disciplina, patriotismo y servicio público vinculado a la Defensa poco habitual en el ala progresista y su perfil público aumentó aún más después de participar el año pasado en una expedición al Everest formada por exmilitares que batió récords de ascensión y recaudó fondos para asociaciones de veteranos. «¿Qué sentido tiene el Partido Laborista si no es capaz de sustituir la desesperanza y la frustración por esperanza, estabilidad y propósito?»Actualmente subsecretario de Estado para las Fuerzas Armadas, forma parte de una corriente que defiende que la izquierda británica debe reconciliarse con conceptos como nación, seguridad y servicio militar. Y aunque todavía carece del peso parlamentario de otros posibles aspirantes, su creciente visibilidad refleja el intento de redefinir qué significa hoy ser progresista en un Reino Unido cada vez más fragmentado política y territorialmente. En Westminster todavía no existe oficialmente una carrera por la sucesión de Keir Starmer, pero ya suenan nombres de posibles sucesores. El desplome laborista en las elecciones locales inglesas y en los comicios de Escocia y Gales ha vuelto a poner en marcha una de las dinámicas más características de Westminster, la de un partido que empieza a mover posibles relevos mientras su líder sigue todavía en Downing Street.La dimisión esta semana del exministro de Sanidad Wes Streeting , que aseguró haber perdido la confianza en Starmer y que este sábado ha hecho oficial que se presentará a «cualquier disputa por el liderazgo» laborista, ha acelerado las conversaciones internas. Al mismo tiempo, el diputado Josh Simons anunció que abandonará su escaño para facilitar el regreso a Westminster del alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham , considerado como potencial rival del actual primer ministro. En el Partido Laborista vuelve así a abrirse la pregunta de no sólo quién debe liderar el partido, y, por tanto, el país, sino qué tipo de laborismo debe surgir después de Starmer.Noticia relacionada general No No El primer ministro británico, Keir Starmer, se niega a dimitir pese a la presión de su gabinete Ivannia SalazarEl sistema laborista obliga a cualquier aspirante a reunir el respaldo de al menos 81 diputados, equivalentes al 20% de sus 403 parlamentarios en la Cámara de los Comunes, y cada diputado sólo puede apoyar a un único candidato, lo que limita en la práctica el número de aspirantes viables. Mientras tanto, las encuestas muestran un panorama complejo.Un sondeo de Survation para LabourList, una de las principales plataformas de información y análisis vinculadas al entorno laborista británico, sitúa todavía a Keir Starmer claramente por delante de Streeting en un hipotético duelo directo entre ambos, con un 53% frente al 23%. Sin embargo, Starmer perdería frente a Burnham, que obtendría un 61% de apoyo, y también quedaría por detrás de Angela Rayner y Ed Miliband.Cada uno de estos nombres representa una idea distinta de lo que debería ser el laborismo británico después de Starmer.Wes Streeting, el heredero del ala moderadaA sus 43 años, Wes Streeting es considerado una de las figuras más ambiciosas y disciplinadas de la nueva generación laborista. Nacido en Londres y criado por su madre en una vivienda social, ha hablado públicamente de una infancia complicada y suele reivindicar que pudo llegar a la universidad gracias al sistema público. Abiertamente gay y pareja hace más de una década del asesor de comunicación Joe Dancey, Streeting construyó buena parte de su carrera política alrededor de una narrativa meritocrática.Procedente del ala moderada del partido y más cercano al «blairismo», se dio a conocer primero en el movimiento estudiantil, antes de convertirse en diputado en 2015. Desde entonces ha cultivado una imagen de político eficaz y cómodo en los medios de comunicación. Como ministro de Sanidad defendió reformas polémicas en el NHS y una línea favorable a cierta colaboración con el sector privado para aliviar la presión sobre la sanidad pública. Su posición adquirió una dimensión personal después de que en 2021 revelara que padecía un cáncer de riñón, experiencia que reforzó su discurso sobre la necesidad de modernizar una sanidad pública sometida a una presión creciente.«Nuestro NHS debe modernizarse o morir»Este sábado ha anunciado que se presentará a «cualquier disputa por el liderazgo» del partido para «sustituir» al primer ministro. Streeting cuenta con apoyo en sectores empresariales, y gusta a buena parte del «establishment» laborista y a numerosos diputados moderados.Sus detractores consideran que es demasiado ambicioso, y que representa precisamente el tipo de laborismo tecnocrático que parte del electorado tradicional ha abandonado.Angela Rayner, la dirigente de raíz sindicalAngela Rayner, de 46 años, construyó su identidad política alrededor de una biografía personal que rompe con muchos de los códigos tradicionales de Westminster. Nacida en Stockport, en el norte de Inglaterra, dejó el colegio embarazada a los 16 años y se crió en una vivienda social antes de entrar en política a través del sindicalismo. Divorciada y madre de tres hijos, nunca ha ocultado sus orígenes obreros ni su incomodidad con las élites londinenses, y buena parte de su discurso sobre servicios públicos y protección social está marcado por su experiencia familiar, ya que durante años cuidó de su madre, que sufría trastorno bipolar.Durante años fue vista como una figura incómoda para sectores moderados del partido, especialmente durante la transición entre la era Corbyn y el liderazgo de Starmer. Sin embargo, terminó consolidándose como una dirigente mucho más pragmática de lo que muchos esperaban y logró mantener una enorme popularidad entre la base militante y entre los sindicatos.«Odio que la gente intente encasillarme»Detractores y seguidores le reconocen algo especialmente valioso en la política, su autenticidad y capacidad para conectar emocionalmente con votantes de clase trabajadora alejados del lenguaje tecnocrático dominante en Westminster. Su perfil mezcla izquierda económica con una fuerte conexión sindical.Un obstáculo para una eventual candidatura sería el temor de numerosos diputados moderados a que un giro demasiado izquierdista vuelva a alejar al partido del electorado centrista. Rayner dimitió en septiembre de 2025 como viceprimera ministra, ministra de Vivienda y número dos del Partido Laborista tras una polémica por el pago de impuestos de una vivienda que compró.Andy Burnham, el más popular entre las basesPocos políticos laboristas conservan hoy un nivel de popularidad comparable al de Andy Burnham. Nacido en Liverpool hace 56 años, casado con la ejecutiva de marketing Marie-France van Heel, con quien tiene tres hijos, representa para muchos el rostro más reconocible del norte laborista inglés. Periodista y asesor político antes de entrar en Westminster, tuvo cargos relevantes durante los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown, aunque su perfil político terminó alejándose progresivamente del establishment de la capital británica. Alcalde del Gran Mánchester desde 2017, Burnham se convirtió en una de las voces más visibles del norte de Inglaterra durante la pandemia, especialmente por sus enfrentamientos con el Gobierno conservador de Boris Johnson en defensa de mayores ayudas económicas para las regiones afectadas por las restricciones sanitarias.«Quiero regresar al Parlamento para llevar al conjunto del Reino Unido el cambio que hemos llevado al Gran Mánchester»Lejos del estilo tradicional de Westminster, construyó una imagen de dirigente local combativo, muy conectado con las ciudades industriales del norte y con los votantes del llamado «red wall» (muro rojo), los antiguos bastiones laboristas que giraron hacia los conservadores durante los años del Brexit. Su peso político en el norte de Inglaterra ha llevado a parte de la prensa británica a describirlo incluso como «el rey del norte».Su posible regreso al Parlamento, facilitado ahora por la decisión del diputado Josh Simons de abandonar su escaño, ha reactivado inmediatamente las especulaciones sobre una futura candidatura al liderazgo. Aunque sigue siendo enormemente popular dentro del partido, no puede competir formalmente por el liderazgo mientras permanezca fuera de la Cámara de los Comunes.Ed Miliband, el regreso del viejo laborismoDurante años, Ed Miliband simbolizó para muchos laboristas el fracaso electoral. Su derrota frente a David Cameron en las elecciones de 2015 marcó profundamente al partido y abrió la puerta primero al giro izquierdista de Jeremy Corbyn y después al regreso al centro impulsado por Starmer.Hijo de intelectuales judíos marxistas refugiados del nazismo, nacido en Londres en 1969 y casado con la jueza Justine Thornton, con quien tiene dos hijos, Miliband representa probablemente el perfil más intelectual y académico de todos los posibles aspirantes. Formado en Filosofía, Política y Economía y antiguo asesor de Gordon Brown, siempre fue visto como un político más cómodo entre documentos y debates ideológicos que en la política emocional de masas.«La era de la seguridad basada en los combustibles fósiles ha terminado, y ha llegado el momento de la seguridad basada en la energía limpia»Sin embargo, la política británica posee una extraordinaria capacidad para rehabilitar figuras que parecían amortizadas. Miliband, hoy responsable de Energía y Seguridad climática, ha reconstruido parte de su reputación gracias a la creciente centralidad política de la transición energética y a un perfil intelectual que muchos consideran más sólido de lo que se reconoció durante su etapa como líder.Su figura representa una socialdemocracia clásica, progresista y muy centrada en el Estado, el cambio climático y la desigualdad económica. Es uno de los miembros del Gobierno más activos ante el impacto económico de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, especialmente por el temor a una nueva crisis energética.Alistair Carns, el veterano de guerraEl veterano de guerra Al Carns nació en Escocia en 1980, fue criado junto a sus cuatro hermanos por su madre en un barrio obrero de Aberdeen, sirvió durante 24 años en los Royal Marines, y, muy condecorado tras servir en Irak y Afganistán, entró al Parlamento en 2024. Considera que Reino Unido debe prepararse para escenarios de conflicto más amplios y volvió a alistarse como reservista porque considera que Europa atraviesa un momento peligroso.Ha admitido haber votado en el pasado al Partido Conservador, y aunque todavía se encuentra lejos de los grandes pesos pesados del partido, su perfil ha ganado atención dentro de sectores preocupados por la seguridad nacional y por votantes obreros culturalmente conservadores que abandonaron a los laboristas durante los años del Brexit y ahora con el auge de Reform UK. Casado y padre de tres hijos, proyecta una imagen de disciplina, patriotismo y servicio público vinculado a la Defensa poco habitual en el ala progresista y su perfil público aumentó aún más después de participar el año pasado en una expedición al Everest formada por exmilitares que batió récords de ascensión y recaudó fondos para asociaciones de veteranos. «¿Qué sentido tiene el Partido Laborista si no es capaz de sustituir la desesperanza y la frustración por esperanza, estabilidad y propósito?»Actualmente subsecretario de Estado para las Fuerzas Armadas, forma parte de una corriente que defiende que la izquierda británica debe reconciliarse con conceptos como nación, seguridad y servicio militar. Y aunque todavía carece del peso parlamentario de otros posibles aspirantes, su creciente visibilidad refleja el intento de redefinir qué significa hoy ser progresista en un Reino Unido cada vez más fragmentado política y territorialmente. En Westminster todavía no existe oficialmente una carrera por la sucesión de Keir Starmer, pero ya suenan nombres de posibles sucesores. El desplome laborista en las elecciones locales inglesas y en los comicios de Escocia y Gales ha vuelto a poner en marcha una de las dinámicas más características de Westminster, la de un partido que empieza a mover posibles relevos mientras su líder sigue todavía en Downing Street.La dimisión esta semana del exministro de Sanidad Wes Streeting , que aseguró haber perdido la confianza en Starmer y que este sábado ha hecho oficial que se presentará a «cualquier disputa por el liderazgo» laborista, ha acelerado las conversaciones internas. Al mismo tiempo, el diputado Josh Simons anunció que abandonará su escaño para facilitar el regreso a Westminster del alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham , considerado como potencial rival del actual primer ministro. En el Partido Laborista vuelve así a abrirse la pregunta de no sólo quién debe liderar el partido, y, por tanto, el país, sino qué tipo de laborismo debe surgir después de Starmer.Noticia relacionada general No No El primer ministro británico, Keir Starmer, se niega a dimitir pese a la presión de su gabinete Ivannia SalazarEl sistema laborista obliga a cualquier aspirante a reunir el respaldo de al menos 81 diputados, equivalentes al 20% de sus 403 parlamentarios en la Cámara de los Comunes, y cada diputado sólo puede apoyar a un único candidato, lo que limita en la práctica el número de aspirantes viables. Mientras tanto, las encuestas muestran un panorama complejo.Un sondeo de Survation para LabourList, una de las principales plataformas de información y análisis vinculadas al entorno laborista británico, sitúa todavía a Keir Starmer claramente por delante de Streeting en un hipotético duelo directo entre ambos, con un 53% frente al 23%. Sin embargo, Starmer perdería frente a Burnham, que obtendría un 61% de apoyo, y también quedaría por detrás de Angela Rayner y Ed Miliband.Cada uno de estos nombres representa una idea distinta de lo que debería ser el laborismo británico después de Starmer.Wes Streeting, el heredero del ala moderadaA sus 43 años, Wes Streeting es considerado una de las figuras más ambiciosas y disciplinadas de la nueva generación laborista. Nacido en Londres y criado por su madre en una vivienda social, ha hablado públicamente de una infancia complicada y suele reivindicar que pudo llegar a la universidad gracias al sistema público. Abiertamente gay y pareja hace más de una década del asesor de comunicación Joe Dancey, Streeting construyó buena parte de su carrera política alrededor de una narrativa meritocrática.Procedente del ala moderada del partido y más cercano al «blairismo», se dio a conocer primero en el movimiento estudiantil, antes de convertirse en diputado en 2015. Desde entonces ha cultivado una imagen de político eficaz y cómodo en los medios de comunicación. Como ministro de Sanidad defendió reformas polémicas en el NHS y una línea favorable a cierta colaboración con el sector privado para aliviar la presión sobre la sanidad pública. Su posición adquirió una dimensión personal después de que en 2021 revelara que padecía un cáncer de riñón, experiencia que reforzó su discurso sobre la necesidad de modernizar una sanidad pública sometida a una presión creciente.«Nuestro NHS debe modernizarse o morir»Este sábado ha anunciado que se presentará a «cualquier disputa por el liderazgo» del partido para «sustituir» al primer ministro. Streeting cuenta con apoyo en sectores empresariales, y gusta a buena parte del «establishment» laborista y a numerosos diputados moderados.Sus detractores consideran que es demasiado ambicioso, y que representa precisamente el tipo de laborismo tecnocrático que parte del electorado tradicional ha abandonado.Angela Rayner, la dirigente de raíz sindicalAngela Rayner, de 46 años, construyó su identidad política alrededor de una biografía personal que rompe con muchos de los códigos tradicionales de Westminster. Nacida en Stockport, en el norte de Inglaterra, dejó el colegio embarazada a los 16 años y se crió en una vivienda social antes de entrar en política a través del sindicalismo. Divorciada y madre de tres hijos, nunca ha ocultado sus orígenes obreros ni su incomodidad con las élites londinenses, y buena parte de su discurso sobre servicios públicos y protección social está marcado por su experiencia familiar, ya que durante años cuidó de su madre, que sufría trastorno bipolar.Durante años fue vista como una figura incómoda para sectores moderados del partido, especialmente durante la transición entre la era Corbyn y el liderazgo de Starmer. Sin embargo, terminó consolidándose como una dirigente mucho más pragmática de lo que muchos esperaban y logró mantener una enorme popularidad entre la base militante y entre los sindicatos.«Odio que la gente intente encasillarme»Detractores y seguidores le reconocen algo especialmente valioso en la política, su autenticidad y capacidad para conectar emocionalmente con votantes de clase trabajadora alejados del lenguaje tecnocrático dominante en Westminster. Su perfil mezcla izquierda económica con una fuerte conexión sindical.Un obstáculo para una eventual candidatura sería el temor de numerosos diputados moderados a que un giro demasiado izquierdista vuelva a alejar al partido del electorado centrista. Rayner dimitió en septiembre de 2025 como viceprimera ministra, ministra de Vivienda y número dos del Partido Laborista tras una polémica por el pago de impuestos de una vivienda que compró.Andy Burnham, el más popular entre las basesPocos políticos laboristas conservan hoy un nivel de popularidad comparable al de Andy Burnham. Nacido en Liverpool hace 56 años, casado con la ejecutiva de marketing Marie-France van Heel, con quien tiene tres hijos, representa para muchos el rostro más reconocible del norte laborista inglés. Periodista y asesor político antes de entrar en Westminster, tuvo cargos relevantes durante los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown, aunque su perfil político terminó alejándose progresivamente del establishment de la capital británica. Alcalde del Gran Mánchester desde 2017, Burnham se convirtió en una de las voces más visibles del norte de Inglaterra durante la pandemia, especialmente por sus enfrentamientos con el Gobierno conservador de Boris Johnson en defensa de mayores ayudas económicas para las regiones afectadas por las restricciones sanitarias.«Quiero regresar al Parlamento para llevar al conjunto del Reino Unido el cambio que hemos llevado al Gran Mánchester»Lejos del estilo tradicional de Westminster, construyó una imagen de dirigente local combativo, muy conectado con las ciudades industriales del norte y con los votantes del llamado «red wall» (muro rojo), los antiguos bastiones laboristas que giraron hacia los conservadores durante los años del Brexit. Su peso político en el norte de Inglaterra ha llevado a parte de la prensa británica a describirlo incluso como «el rey del norte».Su posible regreso al Parlamento, facilitado ahora por la decisión del diputado Josh Simons de abandonar su escaño, ha reactivado inmediatamente las especulaciones sobre una futura candidatura al liderazgo. Aunque sigue siendo enormemente popular dentro del partido, no puede competir formalmente por el liderazgo mientras permanezca fuera de la Cámara de los Comunes.Ed Miliband, el regreso del viejo laborismoDurante años, Ed Miliband simbolizó para muchos laboristas el fracaso electoral. Su derrota frente a David Cameron en las elecciones de 2015 marcó profundamente al partido y abrió la puerta primero al giro izquierdista de Jeremy Corbyn y después al regreso al centro impulsado por Starmer.Hijo de intelectuales judíos marxistas refugiados del nazismo, nacido en Londres en 1969 y casado con la jueza Justine Thornton, con quien tiene dos hijos, Miliband representa probablemente el perfil más intelectual y académico de todos los posibles aspirantes. Formado en Filosofía, Política y Economía y antiguo asesor de Gordon Brown, siempre fue visto como un político más cómodo entre documentos y debates ideológicos que en la política emocional de masas.«La era de la seguridad basada en los combustibles fósiles ha terminado, y ha llegado el momento de la seguridad basada en la energía limpia»Sin embargo, la política británica posee una extraordinaria capacidad para rehabilitar figuras que parecían amortizadas. Miliband, hoy responsable de Energía y Seguridad climática, ha reconstruido parte de su reputación gracias a la creciente centralidad política de la transición energética y a un perfil intelectual que muchos consideran más sólido de lo que se reconoció durante su etapa como líder.Su figura representa una socialdemocracia clásica, progresista y muy centrada en el Estado, el cambio climático y la desigualdad económica. Es uno de los miembros del Gobierno más activos ante el impacto económico de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, especialmente por el temor a una nueva crisis energética.Alistair Carns, el veterano de guerraEl veterano de guerra Al Carns nació en Escocia en 1980, fue criado junto a sus cuatro hermanos por su madre en un barrio obrero de Aberdeen, sirvió durante 24 años en los Royal Marines, y, muy condecorado tras servir en Irak y Afganistán, entró al Parlamento en 2024. Considera que Reino Unido debe prepararse para escenarios de conflicto más amplios y volvió a alistarse como reservista porque considera que Europa atraviesa un momento peligroso.Ha admitido haber votado en el pasado al Partido Conservador, y aunque todavía se encuentra lejos de los grandes pesos pesados del partido, su perfil ha ganado atención dentro de sectores preocupados por la seguridad nacional y por votantes obreros culturalmente conservadores que abandonaron a los laboristas durante los años del Brexit y ahora con el auge de Reform UK. Casado y padre de tres hijos, proyecta una imagen de disciplina, patriotismo y servicio público vinculado a la Defensa poco habitual en el ala progresista y su perfil público aumentó aún más después de participar el año pasado en una expedición al Everest formada por exmilitares que batió récords de ascensión y recaudó fondos para asociaciones de veteranos. «¿Qué sentido tiene el Partido Laborista si no es capaz de sustituir la desesperanza y la frustración por esperanza, estabilidad y propósito?»Actualmente subsecretario de Estado para las Fuerzas Armadas, forma parte de una corriente que defiende que la izquierda británica debe reconciliarse con conceptos como nación, seguridad y servicio militar. Y aunque todavía carece del peso parlamentario de otros posibles aspirantes, su creciente visibilidad refleja el intento de redefinir qué significa hoy ser progresista en un Reino Unido cada vez más fragmentado política y territorialmente. RSS de noticias de internacional
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