Cuando Glenda Álvarez entra en una tienda en España, no sabe hacia dónde mirar. No es exactamente un mareo lo que siente, aclara, sino una sensación de desconcierto difícil de explicar. “No haber tenido nada y de repente tener cosas es un choque”, confiesa esta diseñadora cubana de 31 años, con la mirada encendida. La abundancia de las estanterías, que para muchos es rutina, sigue siendo una experiencia nueva para ella. Álvarez llegó apenas hace una semana a Bilbao después de pasar toda su vida en La Habana. “Cuba está en un punto crítico de no retorno”, afirma.

Mientras Washington intensifica la presión sobre La Habana, la escasez de energía se agrava y alimenta un éxodo masivo del país. Desde el exilio, los que se fueron siguen pendientes de quienes se quedaron
Cuando Glenda Álvarez entra en una tienda en España, no sabe hacia dónde mirar. No es exactamente un mareo lo que siente, aclara, sino una sensación de desconcierto difícil de explicar. “No haber tenido nada y de repente tener cosas es un choque”, confiesa esta diseñadora cubana de 31 años, con la mirada encendida. La abundancia de las estanterías, que para muchos es rutina, sigue siendo una experiencia nueva para ella. Álvarez llegó apenas hace una semana a Bilbao después de pasar toda su vida en La Habana. “Cuba está en un punto crítico de no retorno”, afirma.

Feed MRSS-S Noticias
