<p>La figura del Rey , como clave de bóveda de nuestra arquitectura constitucional, lleva demasiado tiempo en el disparadero de la coalición gubernamental y de Vox, las dos fuerzas de ruptura del sistema democrático que emana del pacto del 1978. Una campaña rojiparda de erosión y derrumbe de la institución monárquica, en la que influye también la animadversión que siente <strong>Pedro Sánchez </strong>por el Rey -ya que en su narcisismo sin fondo se considera más un presidente de la República y jefe de Estado, que no «un simple» primer ministro-, ante la que don<strong> Felipe</strong> se halla solo y desamparado. Incluso, a veces, bajo el fuego amigo de la Casa Real, quizá por incompetencia de sus responsables, por desconocimiento o sumisión a La Moncloa, o tal vez por una mezcla de los tres factores, al alinear a menudo al Rey con el discurso partidista del Gobierno. Y permitiendo así que el sanchismo <strong>manipule e instrumentalice burdamente sus gestos y palabras </strong>para dar carnaza a Vox, inflamar las redes sociales, y que presenten a don Felipe como un Rey felón. </p>
La polémica montada por sus declaraciones sobre la Conquista de América es el último episodio de la pinza rojiparda contra la monarquía española
<p>La figura del Rey , como clave de bóveda de nuestra arquitectura constitucional, lleva demasiado tiempo en el disparadero de la coalición gubernamental y de Vox, las dos fuerzas de ruptura del sistema democrático que emana del pacto del 1978. Una campaña rojiparda de erosión y derrumbe de la institución monárquica, en la que influye también la animadversión que siente <strong>Pedro Sánchez </strong>por el Rey -ya que en su narcisismo sin fondo se considera más un presidente de la República y jefe de Estado, que no «un simple» primer ministro-, ante la que don<strong> Felipe</strong> se halla solo y desamparado. Incluso, a veces, bajo el fuego amigo de la Casa Real, quizá por incompetencia de sus responsables, por desconocimiento o sumisión a La Moncloa, o tal vez por una mezcla de los tres factores, al alinear a menudo al Rey con el discurso partidista del Gobierno. Y permitiendo así que el sanchismo <strong>manipule e instrumentalice burdamente sus gestos y palabras </strong>para dar carnaza a Vox, inflamar las redes sociales, y que presenten a don Felipe como un Rey felón. </p>
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