El Club España de Newark está a punto de venirse abajo. El gol de Ferran de la victoria, marcado a pocos minutos del final del partido y a tan solo 20 kilómetros de distancia de este local que reúne a migrantes de distintas generaciones, se vive aquí como una especie de revancha. Tantos años fuera del que un día fue su hogar y ahora pueden celebrarlo a lo grande. “Alegría, macho, esto es fucking alegría”, dice Roberto Almeida al constatar que España vuelva a ser campeona del mundo tras su victoria en Sudáfrica en 2010: “Llevaba 16 años esperando este momento”.
La locura se apodera de las 400 personas que abarrotan un local de Nueva Jersey, centro de la comunidad española en el país. “Llevaba 16 años esperando por esto”, asegura uno
El Club España de Newark está a punto de venirse abajo. El gol de Ferran de la victoria, marcado a pocos minutos del final del partido y a tan solo 20 kilómetros de distancia de este local que reúne a migrantes de distintas generaciones, se vive aquí como una especie de revancha. Tantos años fuera del que un día fue su hogar y ahora pueden celebrarlo a lo grande. “Alegría, macho, esto es fucking alegría”, dice Roberto Almeida al constatar que España vuelva a ser campeona del mundo tras su victoria en Sudáfrica en 2010: “Llevaba 16 años esperando este momento”.
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