<p>Este lunes puede ser uno de esos días históricos, recordados durante décadas, y que siempre llevan el adjetivo «negro» asociado a su fecha. En las últimas horas, los futuros del crudo estadounidense se han disparado más de un 25% hasta tocar los <strong>116 dólares</strong>, su nivel más alto desde julio de 2022, después de la invasión rusa de <strong>Ucrania</strong>. Empujado por los ataques de Estados Unidos e Israel con Irán, los fundados temores a un suministro muchísimo más limitado por las interrupciones en el <strong>Estrecho de Ormuz</strong> y el pánico contagiado de los inversores. Una situación peligrosa a corto plazo, insostenible a medio. Capaz de reescribir en pocas semanas el mapa geopolítico mundial, las alianzas y las sanciones vigentes, si la energía se vuelve prohibitiva y los gobiernos se ponen nerviosos.</p>
El petróleo sube un 25% en pocas horas y dispara el miedo en los analistas, que auguran una crisis de inflación y una caída del PIB si el petróleo se queda por encima de los 100 dólares el barril
<p>Este lunes puede ser uno de esos días históricos, recordados durante décadas, y que siempre llevan el adjetivo «negro» asociado a su fecha. En las últimas horas, los futuros del crudo estadounidense se han disparado más de un 25% hasta tocar los <strong>116 dólares</strong>, su nivel más alto desde julio de 2022, después de la invasión rusa de <strong>Ucrania</strong>. Empujado por los ataques de Estados Unidos e Israel con Irán, los fundados temores a un suministro muchísimo más limitado por las interrupciones en el <strong>Estrecho de Ormuz</strong> y el pánico contagiado de los inversores. Una situación peligrosa a corto plazo, insostenible a medio. Capaz de reescribir en pocas semanas el mapa geopolítico mundial, las alianzas y las sanciones vigentes, si la energía se vuelve prohibitiva y los gobiernos se ponen nerviosos.</p>
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