Visto desde arriba, el Alcázar Viejo es un mapa físico. Hay calles empedradas, la montaña de la parroquia, de la muralla y de la ermita de Belén y sobre todo ríos. Ríos de gente que tiene que desembocar en los mares y lagos de los patios.Hay cauces humanos que bajan por la rampa que salva el desnivel entre Camposanto de los Mártires y la calle Martín de Roa, y que desde arriba semejan un río que va a dar a un lugar de belleza. Hay casi marismas inundadas de gente que no sabe dónde esperará menos, pero que tiene que decidirse pronto.Es sábado en los Patios de Córdoba , el primero, todavía sin el imán atractivo de saber cuáles son los premios, y en San Basilio hay una multitud de visitantes, de gente que ha llegado desde toda España y desde fuera para asomarse a los recintos de cal, arquitectura y sobre todo flores.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería Las colas para admirar los Patios de Córdoba, en imágenes Rafael CarmonaEs el lugar perfecto: concentra allí más de una docena, que suponen uno de cada cinco de los que están abiertos. No hay que moverse demasiado y además está muy cerca de la Mezquita-Catedral y del corazón monumental de Córdoba.Justo al mediodía ha caído un aguacero intenso y a ratos bastante fuerte que parecía haber disuadido a la multitud. Los visitantes se han refugiado debajo de los paraguas y de los impermeables de colores, pero ha sido breve. A las 12.30 el agua se ha marchado, el sol se ha abierto paso entre las nubes y la multitud se ha rehecho.En ella están dos jóvenes, uno de Córdoba y otro de Antequera, que aguardan para algunos de los que están en mitad de la calle San Basilio, entre el 40 y el monumental 44, el de la asociación. ¿Han visto patios? No pueden opinar porque la espera es de mucho tiempo y es el primero que ven.PacienciaSí lo ha conseguido Josefa Serrano, que llega desde Salamanca, y que para en casa de su hermana, que vive en Málaga. Está contenta de estar en Córdoba y ha visto cuatro a esas alturas del mediodía.Sólo accede a hablar si se le garantiza que no perderá el lugar en la cola, después de tanto tiempo a pie quieto. Le está fascinando la estética de colores y de arquitectura. «Todos merecen un premio , desde luego», dice al hablar de su visita a los Patios de Córdoba. Elogia la «educación» de quienes han abierto su casa para que se visite y también el «trabajo» que hará posible tanta belleza.En ese momento hay una especie de nudo en la que siempre fue la entrada al barrio del Alcázar Viejo, que es el lugar que está entre el Arco de Caballerizas y la ermita de Belén. De allí parten muchas colas. Unas buscan el número 20 de la calle San Basilio, el primero que se ve si se entra por allí. Otros van en busca del 20 y del 22, o del 15 y del 17, que están en el tramo siguiente de la calle. No llega a los 50 metros y a veces es difícil distinguir entre una y otra. Ninguna baja de la media hora, según lo que dicen los visitantes, casi todos de ellos con acento fuera de la ciudad.En ese corazón del que parten todas las rutas nace también la calle Martín de Roa, la que tiene mayor concentración de patios de toda Córdoba. Son tres, dos de ellos multipremiados , y eso lo saben tanto quienes viven en la ciudad como los que han llegado en su busca.A las 12.30, el acceso para los números 7 y 9, que aunque sean casas distintas comparten un acceso y muchos elementos es de una espera que puede ser bastante larga. La pasarela peatonal que salva los restos de la muralla y el desnivel hacia Camposanto de los Mártires está casi a la mitad.Nadie se desanima porque están en Córdoba para eso, para ver los patios, aunque cueste. El número 2, un patio algo más pequeño, pero que puede presumir su integración con la muralla , tiene la misma multitud a las puertas.En San Basilio, hacia la mitad, hay un hombre que pregunta por un bar abierto. «Todos los que veo están llenos de gente y no se puede ni entrar», se queja. Ve un cartel publicitario de una marca de refrescos y busca allí en busca de un rato de descanso.La lluvia no ha disuadido a nadie: los paraguas y los impermeables de colores han permitido continuar en la colaAllí está la parroquia de Nuestra Señora de la Paz, la iglesia de San Basilio para todo el mundo, y por la puerta que utilizan las dos hermandades para salir se accede al lugar en que está Nuestra Señora del Tránsito, la V irgen de Acá , dispuesta para la veneración. Se celebra una ofrenda floral y muchos reparan en Ella y le dedican una oración.Empieza entonces el siguiente tramo de la calle, donde están el 40, el patio llamado de la Costurera, y el 44, el monumental de la asociación, y las colas son las mismas. Hay grupos organizados de turistas guiados por la bandera y muchos más que van por su cuenta.Los que más conocen el barrio saben que no todo termina allí. Hay también esperas en Duartas, 2 y en Postrera, 28, y la lluvia, que ha regresado antes de las dos, no ha conseguido que la gente se marche. Con un viaje rápido sobre la ciudad se sabe que aunque el Alcázar Viejo sea siempre el gran barrio de los patios, no faltan visitantes en ningún lugar. Nunca en la calle Marroquíes , desde luego. Su capacidad es grande, pero también el atractivo de su carácter de barrio pequeño, lleno de antigüedad y sabor en todo lo que ofrece. De San Lorenzo a San Pedro, no habrá barrio tranquilo. Visto desde arriba, el Alcázar Viejo es un mapa físico. Hay calles empedradas, la montaña de la parroquia, de la muralla y de la ermita de Belén y sobre todo ríos. Ríos de gente que tiene que desembocar en los mares y lagos de los patios.Hay cauces humanos que bajan por la rampa que salva el desnivel entre Camposanto de los Mártires y la calle Martín de Roa, y que desde arriba semejan un río que va a dar a un lugar de belleza. Hay casi marismas inundadas de gente que no sabe dónde esperará menos, pero que tiene que decidirse pronto.Es sábado en los Patios de Córdoba , el primero, todavía sin el imán atractivo de saber cuáles son los premios, y en San Basilio hay una multitud de visitantes, de gente que ha llegado desde toda España y desde fuera para asomarse a los recintos de cal, arquitectura y sobre todo flores.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería Las colas para admirar los Patios de Córdoba, en imágenes Rafael CarmonaEs el lugar perfecto: concentra allí más de una docena, que suponen uno de cada cinco de los que están abiertos. No hay que moverse demasiado y además está muy cerca de la Mezquita-Catedral y del corazón monumental de Córdoba.Justo al mediodía ha caído un aguacero intenso y a ratos bastante fuerte que parecía haber disuadido a la multitud. Los visitantes se han refugiado debajo de los paraguas y de los impermeables de colores, pero ha sido breve. A las 12.30 el agua se ha marchado, el sol se ha abierto paso entre las nubes y la multitud se ha rehecho.En ella están dos jóvenes, uno de Córdoba y otro de Antequera, que aguardan para algunos de los que están en mitad de la calle San Basilio, entre el 40 y el monumental 44, el de la asociación. ¿Han visto patios? No pueden opinar porque la espera es de mucho tiempo y es el primero que ven.PacienciaSí lo ha conseguido Josefa Serrano, que llega desde Salamanca, y que para en casa de su hermana, que vive en Málaga. Está contenta de estar en Córdoba y ha visto cuatro a esas alturas del mediodía.Sólo accede a hablar si se le garantiza que no perderá el lugar en la cola, después de tanto tiempo a pie quieto. Le está fascinando la estética de colores y de arquitectura. «Todos merecen un premio , desde luego», dice al hablar de su visita a los Patios de Córdoba. Elogia la «educación» de quienes han abierto su casa para que se visite y también el «trabajo» que hará posible tanta belleza.En ese momento hay una especie de nudo en la que siempre fue la entrada al barrio del Alcázar Viejo, que es el lugar que está entre el Arco de Caballerizas y la ermita de Belén. De allí parten muchas colas. Unas buscan el número 20 de la calle San Basilio, el primero que se ve si se entra por allí. Otros van en busca del 20 y del 22, o del 15 y del 17, que están en el tramo siguiente de la calle. No llega a los 50 metros y a veces es difícil distinguir entre una y otra. Ninguna baja de la media hora, según lo que dicen los visitantes, casi todos de ellos con acento fuera de la ciudad.En ese corazón del que parten todas las rutas nace también la calle Martín de Roa, la que tiene mayor concentración de patios de toda Córdoba. Son tres, dos de ellos multipremiados , y eso lo saben tanto quienes viven en la ciudad como los que han llegado en su busca.A las 12.30, el acceso para los números 7 y 9, que aunque sean casas distintas comparten un acceso y muchos elementos es de una espera que puede ser bastante larga. La pasarela peatonal que salva los restos de la muralla y el desnivel hacia Camposanto de los Mártires está casi a la mitad.Nadie se desanima porque están en Córdoba para eso, para ver los patios, aunque cueste. El número 2, un patio algo más pequeño, pero que puede presumir su integración con la muralla , tiene la misma multitud a las puertas.En San Basilio, hacia la mitad, hay un hombre que pregunta por un bar abierto. «Todos los que veo están llenos de gente y no se puede ni entrar», se queja. Ve un cartel publicitario de una marca de refrescos y busca allí en busca de un rato de descanso.La lluvia no ha disuadido a nadie: los paraguas y los impermeables de colores han permitido continuar en la colaAllí está la parroquia de Nuestra Señora de la Paz, la iglesia de San Basilio para todo el mundo, y por la puerta que utilizan las dos hermandades para salir se accede al lugar en que está Nuestra Señora del Tránsito, la V irgen de Acá , dispuesta para la veneración. Se celebra una ofrenda floral y muchos reparan en Ella y le dedican una oración.Empieza entonces el siguiente tramo de la calle, donde están el 40, el patio llamado de la Costurera, y el 44, el monumental de la asociación, y las colas son las mismas. Hay grupos organizados de turistas guiados por la bandera y muchos más que van por su cuenta.Los que más conocen el barrio saben que no todo termina allí. Hay también esperas en Duartas, 2 y en Postrera, 28, y la lluvia, que ha regresado antes de las dos, no ha conseguido que la gente se marche. Con un viaje rápido sobre la ciudad se sabe que aunque el Alcázar Viejo sea siempre el gran barrio de los patios, no faltan visitantes en ningún lugar. Nunca en la calle Marroquíes , desde luego. Su capacidad es grande, pero también el atractivo de su carácter de barrio pequeño, lleno de antigüedad y sabor en todo lo que ofrece. De San Lorenzo a San Pedro, no habrá barrio tranquilo. Visto desde arriba, el Alcázar Viejo es un mapa físico. Hay calles empedradas, la montaña de la parroquia, de la muralla y de la ermita de Belén y sobre todo ríos. Ríos de gente que tiene que desembocar en los mares y lagos de los patios.Hay cauces humanos que bajan por la rampa que salva el desnivel entre Camposanto de los Mártires y la calle Martín de Roa, y que desde arriba semejan un río que va a dar a un lugar de belleza. Hay casi marismas inundadas de gente que no sabe dónde esperará menos, pero que tiene que decidirse pronto.Es sábado en los Patios de Córdoba , el primero, todavía sin el imán atractivo de saber cuáles son los premios, y en San Basilio hay una multitud de visitantes, de gente que ha llegado desde toda España y desde fuera para asomarse a los recintos de cal, arquitectura y sobre todo flores.Noticia relacionada galeria No No Fotogalería Las colas para admirar los Patios de Córdoba, en imágenes Rafael CarmonaEs el lugar perfecto: concentra allí más de una docena, que suponen uno de cada cinco de los que están abiertos. No hay que moverse demasiado y además está muy cerca de la Mezquita-Catedral y del corazón monumental de Córdoba.Justo al mediodía ha caído un aguacero intenso y a ratos bastante fuerte que parecía haber disuadido a la multitud. Los visitantes se han refugiado debajo de los paraguas y de los impermeables de colores, pero ha sido breve. A las 12.30 el agua se ha marchado, el sol se ha abierto paso entre las nubes y la multitud se ha rehecho.En ella están dos jóvenes, uno de Córdoba y otro de Antequera, que aguardan para algunos de los que están en mitad de la calle San Basilio, entre el 40 y el monumental 44, el de la asociación. ¿Han visto patios? No pueden opinar porque la espera es de mucho tiempo y es el primero que ven.PacienciaSí lo ha conseguido Josefa Serrano, que llega desde Salamanca, y que para en casa de su hermana, que vive en Málaga. Está contenta de estar en Córdoba y ha visto cuatro a esas alturas del mediodía.Sólo accede a hablar si se le garantiza que no perderá el lugar en la cola, después de tanto tiempo a pie quieto. Le está fascinando la estética de colores y de arquitectura. «Todos merecen un premio , desde luego», dice al hablar de su visita a los Patios de Córdoba. Elogia la «educación» de quienes han abierto su casa para que se visite y también el «trabajo» que hará posible tanta belleza.En ese momento hay una especie de nudo en la que siempre fue la entrada al barrio del Alcázar Viejo, que es el lugar que está entre el Arco de Caballerizas y la ermita de Belén. De allí parten muchas colas. Unas buscan el número 20 de la calle San Basilio, el primero que se ve si se entra por allí. Otros van en busca del 20 y del 22, o del 15 y del 17, que están en el tramo siguiente de la calle. No llega a los 50 metros y a veces es difícil distinguir entre una y otra. Ninguna baja de la media hora, según lo que dicen los visitantes, casi todos de ellos con acento fuera de la ciudad.En ese corazón del que parten todas las rutas nace también la calle Martín de Roa, la que tiene mayor concentración de patios de toda Córdoba. Son tres, dos de ellos multipremiados , y eso lo saben tanto quienes viven en la ciudad como los que han llegado en su busca.A las 12.30, el acceso para los números 7 y 9, que aunque sean casas distintas comparten un acceso y muchos elementos es de una espera que puede ser bastante larga. La pasarela peatonal que salva los restos de la muralla y el desnivel hacia Camposanto de los Mártires está casi a la mitad.Nadie se desanima porque están en Córdoba para eso, para ver los patios, aunque cueste. El número 2, un patio algo más pequeño, pero que puede presumir su integración con la muralla , tiene la misma multitud a las puertas.En San Basilio, hacia la mitad, hay un hombre que pregunta por un bar abierto. «Todos los que veo están llenos de gente y no se puede ni entrar», se queja. Ve un cartel publicitario de una marca de refrescos y busca allí en busca de un rato de descanso.La lluvia no ha disuadido a nadie: los paraguas y los impermeables de colores han permitido continuar en la colaAllí está la parroquia de Nuestra Señora de la Paz, la iglesia de San Basilio para todo el mundo, y por la puerta que utilizan las dos hermandades para salir se accede al lugar en que está Nuestra Señora del Tránsito, la V irgen de Acá , dispuesta para la veneración. Se celebra una ofrenda floral y muchos reparan en Ella y le dedican una oración.Empieza entonces el siguiente tramo de la calle, donde están el 40, el patio llamado de la Costurera, y el 44, el monumental de la asociación, y las colas son las mismas. Hay grupos organizados de turistas guiados por la bandera y muchos más que van por su cuenta.Los que más conocen el barrio saben que no todo termina allí. Hay también esperas en Duartas, 2 y en Postrera, 28, y la lluvia, que ha regresado antes de las dos, no ha conseguido que la gente se marche. Con un viaje rápido sobre la ciudad se sabe que aunque el Alcázar Viejo sea siempre el gran barrio de los patios, no faltan visitantes en ningún lugar. Nunca en la calle Marroquíes , desde luego. Su capacidad es grande, pero también el atractivo de su carácter de barrio pequeño, lleno de antigüedad y sabor en todo lo que ofrece. De San Lorenzo a San Pedro, no habrá barrio tranquilo. RSS de noticias de espana/andalucia
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