La cesta de la compra incluye de manera creciente un buena ración de platos preparados. El año pasado, se consumieron 715.052 toneladas, lo que supone un aumento del 3,8% con respecto a 2024. En cuanto a ventas, se llegaron a los 4.309 millones de euros, un 5% más que el pasado ejercicio. También crece el consumo per cápita. En 2025, cada ciudadano ingirió una media de 18 kilos de platos preparados, un 4,7% más que en 2024, porcentaje superior al incremento del 0,6% del conjunto de la alimentación. Estas cifras de récord, difundidas por la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre), evidencian una tendencia sostenida en la última década. Es la gran tendencia emergente en la industria alimentaria española, pero respecto a otros países como Holanda o Reino Unido, aún estamos por detrás.El último informe Eurocomme-McKinsey sobre el estado de la distribución de alimentación en Europa sitúa el ready-to-eat en el cuarto puesto sobre las principales tendencias de consumo. De este estudio, Nuria Cardoso, directora de Comunicación de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), destaca que «el 77% de la Generación Z compra una vez al mes este tipo de productos, frente al 33% los baby boomers ». Asefapre explica que el sector se está adaptando a los nuevos hábitos de consumo y a los cambios en el estilo de vida en los hogares. En la transformación social que contribuye al desarrollo de esta comida influyen factores como tiempo (o la falta de él): menos horas para la familia y el ocio se suplen con menos tiempo en la cocina. Esta vida moderna no pertenece en exclusiva a los jóvenes. «La tendencia es transversal, cocinamos menos. Evidentemente, las familias con hijos lo hacen más, porque intentan que la alimentación de los niños se cuide», señala Jaime Martín, fundador y CEO de la consultora Lantern.El concepto de listo para comer viene de lejos, según Martín: «Lleva décadas en el mercado con productos como la lata de fabada o la conserva de atún». La diferencia es que en los últimos años se integrado en la dieta cotidiana, incluso adquiriendo protagonismo en celebraciones, como cumpleaños, donde era impensable su relevancia.Noticia relacionada No No Pablo Ojeda, nutricionista, indica cuáles son los mejores platos preparados que puedes comprar I. AsenjoEl podio del sectorPor tipología, los platos preparados refrigerados vuelven a ocupar el número uno del podio, con un volumen de 330.602 toneladas. En segundo lugar, los congelados, con 297.023 toneladas. Completan el escalafón los platos a temperatura ambiente, con 87.426 toneladas. La pizza se mantiene como el producto más demandado, seguido de las patatas y la pasta. El interés por productos frescos, como ensaladas cortadas y verduras peladas y cortadas buscan facilitar el momento de preparación y consumo de estos alimentos. «Estos productos conviven con una tendencia más reciente de platos preparados a temperatura ambiente listos para consumir. Los mismos han experimentado un crecimiento en los últimos tres años y ya están presentes en más de 2.000 puntos de venta. Además, comienzan a surgir otras fórmulas innovadoras, como cocederos de pescado u hornos para pollos», expone Cardoso.Este fenómeno está cambiando la filosofía de los supermercados. «La distribución de alimentación —asegura Cardoso— hace un ejercicio constante de adaptación a las necesidades del consumidor. La convivencia entre este tipo de comida y el resto del surtido parece que se va a afianzar en el futuro. La gran preocupación de las empresas de supermercados es mantener la capacidad de comprender y responder a las necesidades del consumidor, que son muy diversas y cambiantes, y por tanto se impone la máxima personalización y agilidad a la hora de implementar cambios en el surtido y en la forma de hacerlo llegar al consumidor».Las principales cadenas cuentan con zonas de mercaurantes, una oportunidad de unir platos preparados con un espacio semejante a un restaurante. Martín sostiene que «no siempre se rentabilizan estas zonas; Mercadona es un modelo de éxito, pero hasta el año pasado no ganaba dinero en esa sección». La tendencia de este tipo de servicios es buscar cada vez más lo saludableLa moda de los platos preparados provoca víctimas. «El restaurante de menú del día que le abren un supermercado con zona de platos calientes al lado de su puerta –el CEO de Lantern– claramente va a sufrir. Y, en menor medida, algunos restaurantes de comida rápida. Los viernes, las pandas de adolescentes van al súper a comer algo después de jugar al fútbol». Las fuerzas no son parejas, describe Blas Lara Salmerón, socio y consultor de Safood: «El volumen de venta que manejan los supermercados es mayor que en los restaurantes. Entonces pueden conseguir mejores precios de los proveedores. Además, tienen procesos más estandarizados de cocinas, bien equipadas, con líneas de envasado». Los altos costes de las cocinas profesionales han motivado una migración del canal Horeca (hoteles, restaurantes, cafeterías) hacia otras fórmulas como el take away, el delivery o las tiendas de conveniencia en grandes superficies. Eso sí, con los platos preparados como protagonistas. «Los propios restaurantes han visto en el ‘take away’ y el ‘delivery’ una salvación. En el contexto de la pandemia acudieron a esta solución para mantener el negocio. Ahora, ante el auge de los platos reparados, se aferran a esta práctica», detalla Lara.Calidad crecienteLa tendencia de los platos preparados es buscar cada vez más lo saludable. En los supermercados incluso se afina y se pretende ofrecer recetas caseras, con ingredientes de toda la vida. Pero hay una salvedad, la exigencia sanitaria, comenta Lara: «Las grandes superficies afrontan mayores requisitos que el ‘take away’, el ‘delivery’ o los negocios en la calle». Las máquinas de vending instaladas en oficinas, hospitales o centros comerciales también ofrecen platos preparados, que pueden calentarse en un microondas, si hubiera en el lugar, o en casa. El nivel de exigencia normativa en estándares de salud es superior al ‘take away’ o al ‘delivery’, «porque está considerado un catering que se vende en empresas», aclara Salmerón.Lo saludable se impone también en estos productos, relata Lara: «Antes se asociaba plato preparado a comida rápida como hamburguesas o pizzas. Ahora se busca, cada vez más, mejorar la calidad nutricional ». Otro factor de éxito es el precio, subraya: «Hay ocasiones en que te sale más a cuenta comprar un plato preparado que adquirir los ingredientes y cocinarlos tú en casa».El futuro parece halagüeño para el sector, pronostica Jaime Martín: «Evolucionará ampliando gamas, formatos, tipos de cocinas del mundo, rango de precios y calidades… Y seguramente veamos más ‘dark kitchens’ preparando platos preparados para oficinas, hospitales o residencias» Y Cardoso resalta que «la tendencia de consumo es fundamentalmente de conveniencia; lo más importante es conseguir responder a estos cambios y hacerlo de moldo que cada consumidor, sea cual sea su estilo de vida, encuentre respuesta en el supermercado». La cesta de la compra incluye de manera creciente un buena ración de platos preparados. El año pasado, se consumieron 715.052 toneladas, lo que supone un aumento del 3,8% con respecto a 2024. En cuanto a ventas, se llegaron a los 4.309 millones de euros, un 5% más que el pasado ejercicio. También crece el consumo per cápita. En 2025, cada ciudadano ingirió una media de 18 kilos de platos preparados, un 4,7% más que en 2024, porcentaje superior al incremento del 0,6% del conjunto de la alimentación. Estas cifras de récord, difundidas por la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre), evidencian una tendencia sostenida en la última década. Es la gran tendencia emergente en la industria alimentaria española, pero respecto a otros países como Holanda o Reino Unido, aún estamos por detrás.El último informe Eurocomme-McKinsey sobre el estado de la distribución de alimentación en Europa sitúa el ready-to-eat en el cuarto puesto sobre las principales tendencias de consumo. De este estudio, Nuria Cardoso, directora de Comunicación de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), destaca que «el 77% de la Generación Z compra una vez al mes este tipo de productos, frente al 33% los baby boomers ». Asefapre explica que el sector se está adaptando a los nuevos hábitos de consumo y a los cambios en el estilo de vida en los hogares. En la transformación social que contribuye al desarrollo de esta comida influyen factores como tiempo (o la falta de él): menos horas para la familia y el ocio se suplen con menos tiempo en la cocina. Esta vida moderna no pertenece en exclusiva a los jóvenes. «La tendencia es transversal, cocinamos menos. Evidentemente, las familias con hijos lo hacen más, porque intentan que la alimentación de los niños se cuide», señala Jaime Martín, fundador y CEO de la consultora Lantern.El concepto de listo para comer viene de lejos, según Martín: «Lleva décadas en el mercado con productos como la lata de fabada o la conserva de atún». La diferencia es que en los últimos años se integrado en la dieta cotidiana, incluso adquiriendo protagonismo en celebraciones, como cumpleaños, donde era impensable su relevancia.Noticia relacionada No No Pablo Ojeda, nutricionista, indica cuáles son los mejores platos preparados que puedes comprar I. AsenjoEl podio del sectorPor tipología, los platos preparados refrigerados vuelven a ocupar el número uno del podio, con un volumen de 330.602 toneladas. En segundo lugar, los congelados, con 297.023 toneladas. Completan el escalafón los platos a temperatura ambiente, con 87.426 toneladas. La pizza se mantiene como el producto más demandado, seguido de las patatas y la pasta. El interés por productos frescos, como ensaladas cortadas y verduras peladas y cortadas buscan facilitar el momento de preparación y consumo de estos alimentos. «Estos productos conviven con una tendencia más reciente de platos preparados a temperatura ambiente listos para consumir. Los mismos han experimentado un crecimiento en los últimos tres años y ya están presentes en más de 2.000 puntos de venta. Además, comienzan a surgir otras fórmulas innovadoras, como cocederos de pescado u hornos para pollos», expone Cardoso.Este fenómeno está cambiando la filosofía de los supermercados. «La distribución de alimentación —asegura Cardoso— hace un ejercicio constante de adaptación a las necesidades del consumidor. La convivencia entre este tipo de comida y el resto del surtido parece que se va a afianzar en el futuro. La gran preocupación de las empresas de supermercados es mantener la capacidad de comprender y responder a las necesidades del consumidor, que son muy diversas y cambiantes, y por tanto se impone la máxima personalización y agilidad a la hora de implementar cambios en el surtido y en la forma de hacerlo llegar al consumidor».Las principales cadenas cuentan con zonas de mercaurantes, una oportunidad de unir platos preparados con un espacio semejante a un restaurante. Martín sostiene que «no siempre se rentabilizan estas zonas; Mercadona es un modelo de éxito, pero hasta el año pasado no ganaba dinero en esa sección». La tendencia de este tipo de servicios es buscar cada vez más lo saludableLa moda de los platos preparados provoca víctimas. «El restaurante de menú del día que le abren un supermercado con zona de platos calientes al lado de su puerta –el CEO de Lantern– claramente va a sufrir. Y, en menor medida, algunos restaurantes de comida rápida. Los viernes, las pandas de adolescentes van al súper a comer algo después de jugar al fútbol». Las fuerzas no son parejas, describe Blas Lara Salmerón, socio y consultor de Safood: «El volumen de venta que manejan los supermercados es mayor que en los restaurantes. Entonces pueden conseguir mejores precios de los proveedores. Además, tienen procesos más estandarizados de cocinas, bien equipadas, con líneas de envasado». Los altos costes de las cocinas profesionales han motivado una migración del canal Horeca (hoteles, restaurantes, cafeterías) hacia otras fórmulas como el take away, el delivery o las tiendas de conveniencia en grandes superficies. Eso sí, con los platos preparados como protagonistas. «Los propios restaurantes han visto en el ‘take away’ y el ‘delivery’ una salvación. En el contexto de la pandemia acudieron a esta solución para mantener el negocio. Ahora, ante el auge de los platos reparados, se aferran a esta práctica», detalla Lara.Calidad crecienteLa tendencia de los platos preparados es buscar cada vez más lo saludable. En los supermercados incluso se afina y se pretende ofrecer recetas caseras, con ingredientes de toda la vida. Pero hay una salvedad, la exigencia sanitaria, comenta Lara: «Las grandes superficies afrontan mayores requisitos que el ‘take away’, el ‘delivery’ o los negocios en la calle». Las máquinas de vending instaladas en oficinas, hospitales o centros comerciales también ofrecen platos preparados, que pueden calentarse en un microondas, si hubiera en el lugar, o en casa. El nivel de exigencia normativa en estándares de salud es superior al ‘take away’ o al ‘delivery’, «porque está considerado un catering que se vende en empresas», aclara Salmerón.Lo saludable se impone también en estos productos, relata Lara: «Antes se asociaba plato preparado a comida rápida como hamburguesas o pizzas. Ahora se busca, cada vez más, mejorar la calidad nutricional ». Otro factor de éxito es el precio, subraya: «Hay ocasiones en que te sale más a cuenta comprar un plato preparado que adquirir los ingredientes y cocinarlos tú en casa».El futuro parece halagüeño para el sector, pronostica Jaime Martín: «Evolucionará ampliando gamas, formatos, tipos de cocinas del mundo, rango de precios y calidades… Y seguramente veamos más ‘dark kitchens’ preparando platos preparados para oficinas, hospitales o residencias» Y Cardoso resalta que «la tendencia de consumo es fundamentalmente de conveniencia; lo más importante es conseguir responder a estos cambios y hacerlo de moldo que cada consumidor, sea cual sea su estilo de vida, encuentre respuesta en el supermercado». La cesta de la compra incluye de manera creciente un buena ración de platos preparados. El año pasado, se consumieron 715.052 toneladas, lo que supone un aumento del 3,8% con respecto a 2024. En cuanto a ventas, se llegaron a los 4.309 millones de euros, un 5% más que el pasado ejercicio. También crece el consumo per cápita. En 2025, cada ciudadano ingirió una media de 18 kilos de platos preparados, un 4,7% más que en 2024, porcentaje superior al incremento del 0,6% del conjunto de la alimentación. Estas cifras de récord, difundidas por la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre), evidencian una tendencia sostenida en la última década. Es la gran tendencia emergente en la industria alimentaria española, pero respecto a otros países como Holanda o Reino Unido, aún estamos por detrás.El último informe Eurocomme-McKinsey sobre el estado de la distribución de alimentación en Europa sitúa el ready-to-eat en el cuarto puesto sobre las principales tendencias de consumo. De este estudio, Nuria Cardoso, directora de Comunicación de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), destaca que «el 77% de la Generación Z compra una vez al mes este tipo de productos, frente al 33% los baby boomers ». Asefapre explica que el sector se está adaptando a los nuevos hábitos de consumo y a los cambios en el estilo de vida en los hogares. En la transformación social que contribuye al desarrollo de esta comida influyen factores como tiempo (o la falta de él): menos horas para la familia y el ocio se suplen con menos tiempo en la cocina. Esta vida moderna no pertenece en exclusiva a los jóvenes. «La tendencia es transversal, cocinamos menos. Evidentemente, las familias con hijos lo hacen más, porque intentan que la alimentación de los niños se cuide», señala Jaime Martín, fundador y CEO de la consultora Lantern.El concepto de listo para comer viene de lejos, según Martín: «Lleva décadas en el mercado con productos como la lata de fabada o la conserva de atún». La diferencia es que en los últimos años se integrado en la dieta cotidiana, incluso adquiriendo protagonismo en celebraciones, como cumpleaños, donde era impensable su relevancia.Noticia relacionada No No Pablo Ojeda, nutricionista, indica cuáles son los mejores platos preparados que puedes comprar I. AsenjoEl podio del sectorPor tipología, los platos preparados refrigerados vuelven a ocupar el número uno del podio, con un volumen de 330.602 toneladas. En segundo lugar, los congelados, con 297.023 toneladas. Completan el escalafón los platos a temperatura ambiente, con 87.426 toneladas. La pizza se mantiene como el producto más demandado, seguido de las patatas y la pasta. El interés por productos frescos, como ensaladas cortadas y verduras peladas y cortadas buscan facilitar el momento de preparación y consumo de estos alimentos. «Estos productos conviven con una tendencia más reciente de platos preparados a temperatura ambiente listos para consumir. Los mismos han experimentado un crecimiento en los últimos tres años y ya están presentes en más de 2.000 puntos de venta. Además, comienzan a surgir otras fórmulas innovadoras, como cocederos de pescado u hornos para pollos», expone Cardoso.Este fenómeno está cambiando la filosofía de los supermercados. «La distribución de alimentación —asegura Cardoso— hace un ejercicio constante de adaptación a las necesidades del consumidor. La convivencia entre este tipo de comida y el resto del surtido parece que se va a afianzar en el futuro. La gran preocupación de las empresas de supermercados es mantener la capacidad de comprender y responder a las necesidades del consumidor, que son muy diversas y cambiantes, y por tanto se impone la máxima personalización y agilidad a la hora de implementar cambios en el surtido y en la forma de hacerlo llegar al consumidor».Las principales cadenas cuentan con zonas de mercaurantes, una oportunidad de unir platos preparados con un espacio semejante a un restaurante. Martín sostiene que «no siempre se rentabilizan estas zonas; Mercadona es un modelo de éxito, pero hasta el año pasado no ganaba dinero en esa sección». La tendencia de este tipo de servicios es buscar cada vez más lo saludableLa moda de los platos preparados provoca víctimas. «El restaurante de menú del día que le abren un supermercado con zona de platos calientes al lado de su puerta –el CEO de Lantern– claramente va a sufrir. Y, en menor medida, algunos restaurantes de comida rápida. Los viernes, las pandas de adolescentes van al súper a comer algo después de jugar al fútbol». Las fuerzas no son parejas, describe Blas Lara Salmerón, socio y consultor de Safood: «El volumen de venta que manejan los supermercados es mayor que en los restaurantes. Entonces pueden conseguir mejores precios de los proveedores. Además, tienen procesos más estandarizados de cocinas, bien equipadas, con líneas de envasado». Los altos costes de las cocinas profesionales han motivado una migración del canal Horeca (hoteles, restaurantes, cafeterías) hacia otras fórmulas como el take away, el delivery o las tiendas de conveniencia en grandes superficies. Eso sí, con los platos preparados como protagonistas. «Los propios restaurantes han visto en el ‘take away’ y el ‘delivery’ una salvación. En el contexto de la pandemia acudieron a esta solución para mantener el negocio. Ahora, ante el auge de los platos reparados, se aferran a esta práctica», detalla Lara.Calidad crecienteLa tendencia de los platos preparados es buscar cada vez más lo saludable. En los supermercados incluso se afina y se pretende ofrecer recetas caseras, con ingredientes de toda la vida. Pero hay una salvedad, la exigencia sanitaria, comenta Lara: «Las grandes superficies afrontan mayores requisitos que el ‘take away’, el ‘delivery’ o los negocios en la calle». Las máquinas de vending instaladas en oficinas, hospitales o centros comerciales también ofrecen platos preparados, que pueden calentarse en un microondas, si hubiera en el lugar, o en casa. El nivel de exigencia normativa en estándares de salud es superior al ‘take away’ o al ‘delivery’, «porque está considerado un catering que se vende en empresas», aclara Salmerón.Lo saludable se impone también en estos productos, relata Lara: «Antes se asociaba plato preparado a comida rápida como hamburguesas o pizzas. Ahora se busca, cada vez más, mejorar la calidad nutricional ». Otro factor de éxito es el precio, subraya: «Hay ocasiones en que te sale más a cuenta comprar un plato preparado que adquirir los ingredientes y cocinarlos tú en casa».El futuro parece halagüeño para el sector, pronostica Jaime Martín: «Evolucionará ampliando gamas, formatos, tipos de cocinas del mundo, rango de precios y calidades… Y seguramente veamos más ‘dark kitchens’ preparando platos preparados para oficinas, hospitales o residencias» Y Cardoso resalta que «la tendencia de consumo es fundamentalmente de conveniencia; lo más importante es conseguir responder a estos cambios y hacerlo de moldo que cada consumidor, sea cual sea su estilo de vida, encuentre respuesta en el supermercado». RSS de noticias de economia
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