El nuevo entrenador del Sevilla FC es como un alumno que arranca el curso más tarde que los demás. Debe ponerse al día a toda prisa con el riesgo de que le atropelle el tren de los exámenes finales si no quiere llevar a casa un suspenso. Su fichaje, pese a realizarse durante un parón de selecciones, con tiempo suficiente como para ir conociendo a la plantilla y todo lo que se cuece dentro del club, no iba a provocar un cambio inmediato en la inercia del equipo, por mucho que siempre se hable de que un cambio de entrenador lleva consigo un efecto gaseosa que posibilita un giro en las dinámicas. Luis García Plaza no conoció a todos los jugadores hasta dos días antes de viajar a Oviedo. Les mostró los cambios que introduciría en la forma de jugar, que no eran más que indicaciones sobre los riesgos de jugar desde atrás y no perder las zonas asignadas para defender, y poco más. Se ha dado de bruces con la realidad del Sevilla.Nadie le advirtió de que el comportamiento individual de algunos jugadores es parte esencial de las causas que han llevado al equipo nervionense a esta situación dramática en Liga. Ya lo advertía el propio Matías Almeyda durante su periplo en el Sánchez-Pizjuán . Se quejaba amargamente de que en cada partido sucedía algo con sus jugadores que provocaba un gol en el rival. Errores de todos los colores de unos y otros. Por recordar alguno, aquel saque de banda hacia atrás de Carmona en Anoeta. Acción parecida a la protagonizada por Oso en el Carlos Tartiere, que convirtió en roja Nianzou .Ningún miembro del club le dijo al oído al entrenador madrileño que tuviese cuidado con el central francés, propenso siempre a meterse en problemas. Se despistó en el gol de córner, una jugada sencilla de defender con un centro directo al borde del área pequeña, y vio una cartulina discutible pero que condicionó el resto del encuentro. No es la primera vez que un técnico tropieza con esta piedra. De hecho, Almeyda se empeñó en recuperar a Nianzou . Un futbolista con tantas condiciones y bueno en los entrenamientos que engaña al que lo ve en esas circunstancias. Compitiendo bajo presión da su peor versión. Hay datos de sobra que lo demuestran.Hay más cosas de futbolistas a los que la presión que vive actualmente el conjunto sevillista les está superando. No dan el nivel que se necesita en momentos así, donde la pelota quema y los errores, más que nunca, se duplican y penalizan. Es ese el recorrido que necesita realizar García Plaza, quien deberá minimizar igualmente sus propios errores y ofrecerle confianza a aquellos jugadores que él vea realmente con personalidad de afrontar un tramo final de Liga exigente, donde no puede seguir perdiendo puntos un equipo que se asoma al abismo.El técnico del Sevilla también ha repasado partidos de la temporada. Dónde se ha fallado y quién lo ha hecho. Almeyda insistía mucho en darle confianza a quien la había perdido, tratando de levantar a un equipo que no encontraba el camino. Con el poco tiempo que le queda al nuevo responsable del banquillo del Sánchez-Pizjuán, es momento de aplicar su receta con lo poco que tiene . Con hombres que en estos días hayan cogido su confianza y sin experimentos con chicos jóvenes, como las sustituciones de Oviedo al descanso. No queda tiempo para experimentos ni para descubrir jugadores que no estuviesen compitiendo. Es el tiempo de García Plaza. El nuevo entrenador del Sevilla FC es como un alumno que arranca el curso más tarde que los demás. Debe ponerse al día a toda prisa con el riesgo de que le atropelle el tren de los exámenes finales si no quiere llevar a casa un suspenso. Su fichaje, pese a realizarse durante un parón de selecciones, con tiempo suficiente como para ir conociendo a la plantilla y todo lo que se cuece dentro del club, no iba a provocar un cambio inmediato en la inercia del equipo, por mucho que siempre se hable de que un cambio de entrenador lleva consigo un efecto gaseosa que posibilita un giro en las dinámicas. Luis García Plaza no conoció a todos los jugadores hasta dos días antes de viajar a Oviedo. Les mostró los cambios que introduciría en la forma de jugar, que no eran más que indicaciones sobre los riesgos de jugar desde atrás y no perder las zonas asignadas para defender, y poco más. Se ha dado de bruces con la realidad del Sevilla.Nadie le advirtió de que el comportamiento individual de algunos jugadores es parte esencial de las causas que han llevado al equipo nervionense a esta situación dramática en Liga. Ya lo advertía el propio Matías Almeyda durante su periplo en el Sánchez-Pizjuán . Se quejaba amargamente de que en cada partido sucedía algo con sus jugadores que provocaba un gol en el rival. Errores de todos los colores de unos y otros. Por recordar alguno, aquel saque de banda hacia atrás de Carmona en Anoeta. Acción parecida a la protagonizada por Oso en el Carlos Tartiere, que convirtió en roja Nianzou .Ningún miembro del club le dijo al oído al entrenador madrileño que tuviese cuidado con el central francés, propenso siempre a meterse en problemas. Se despistó en el gol de córner, una jugada sencilla de defender con un centro directo al borde del área pequeña, y vio una cartulina discutible pero que condicionó el resto del encuentro. No es la primera vez que un técnico tropieza con esta piedra. De hecho, Almeyda se empeñó en recuperar a Nianzou . Un futbolista con tantas condiciones y bueno en los entrenamientos que engaña al que lo ve en esas circunstancias. Compitiendo bajo presión da su peor versión. Hay datos de sobra que lo demuestran.Hay más cosas de futbolistas a los que la presión que vive actualmente el conjunto sevillista les está superando. No dan el nivel que se necesita en momentos así, donde la pelota quema y los errores, más que nunca, se duplican y penalizan. Es ese el recorrido que necesita realizar García Plaza, quien deberá minimizar igualmente sus propios errores y ofrecerle confianza a aquellos jugadores que él vea realmente con personalidad de afrontar un tramo final de Liga exigente, donde no puede seguir perdiendo puntos un equipo que se asoma al abismo.El técnico del Sevilla también ha repasado partidos de la temporada. Dónde se ha fallado y quién lo ha hecho. Almeyda insistía mucho en darle confianza a quien la había perdido, tratando de levantar a un equipo que no encontraba el camino. Con el poco tiempo que le queda al nuevo responsable del banquillo del Sánchez-Pizjuán, es momento de aplicar su receta con lo poco que tiene . Con hombres que en estos días hayan cogido su confianza y sin experimentos con chicos jóvenes, como las sustituciones de Oviedo al descanso. No queda tiempo para experimentos ni para descubrir jugadores que no estuviesen compitiendo. Es el tiempo de García Plaza. El nuevo entrenador del Sevilla FC es como un alumno que arranca el curso más tarde que los demás. Debe ponerse al día a toda prisa con el riesgo de que le atropelle el tren de los exámenes finales si no quiere llevar a casa un suspenso. Su fichaje, pese a realizarse durante un parón de selecciones, con tiempo suficiente como para ir conociendo a la plantilla y todo lo que se cuece dentro del club, no iba a provocar un cambio inmediato en la inercia del equipo, por mucho que siempre se hable de que un cambio de entrenador lleva consigo un efecto gaseosa que posibilita un giro en las dinámicas. Luis García Plaza no conoció a todos los jugadores hasta dos días antes de viajar a Oviedo. Les mostró los cambios que introduciría en la forma de jugar, que no eran más que indicaciones sobre los riesgos de jugar desde atrás y no perder las zonas asignadas para defender, y poco más. Se ha dado de bruces con la realidad del Sevilla.Nadie le advirtió de que el comportamiento individual de algunos jugadores es parte esencial de las causas que han llevado al equipo nervionense a esta situación dramática en Liga. Ya lo advertía el propio Matías Almeyda durante su periplo en el Sánchez-Pizjuán . Se quejaba amargamente de que en cada partido sucedía algo con sus jugadores que provocaba un gol en el rival. Errores de todos los colores de unos y otros. Por recordar alguno, aquel saque de banda hacia atrás de Carmona en Anoeta. Acción parecida a la protagonizada por Oso en el Carlos Tartiere, que convirtió en roja Nianzou .Ningún miembro del club le dijo al oído al entrenador madrileño que tuviese cuidado con el central francés, propenso siempre a meterse en problemas. Se despistó en el gol de córner, una jugada sencilla de defender con un centro directo al borde del área pequeña, y vio una cartulina discutible pero que condicionó el resto del encuentro. No es la primera vez que un técnico tropieza con esta piedra. De hecho, Almeyda se empeñó en recuperar a Nianzou . Un futbolista con tantas condiciones y bueno en los entrenamientos que engaña al que lo ve en esas circunstancias. Compitiendo bajo presión da su peor versión. Hay datos de sobra que lo demuestran.Hay más cosas de futbolistas a los que la presión que vive actualmente el conjunto sevillista les está superando. No dan el nivel que se necesita en momentos así, donde la pelota quema y los errores, más que nunca, se duplican y penalizan. Es ese el recorrido que necesita realizar García Plaza, quien deberá minimizar igualmente sus propios errores y ofrecerle confianza a aquellos jugadores que él vea realmente con personalidad de afrontar un tramo final de Liga exigente, donde no puede seguir perdiendo puntos un equipo que se asoma al abismo.El técnico del Sevilla también ha repasado partidos de la temporada. Dónde se ha fallado y quién lo ha hecho. Almeyda insistía mucho en darle confianza a quien la había perdido, tratando de levantar a un equipo que no encontraba el camino. Con el poco tiempo que le queda al nuevo responsable del banquillo del Sánchez-Pizjuán, es momento de aplicar su receta con lo poco que tiene . Con hombres que en estos días hayan cogido su confianza y sin experimentos con chicos jóvenes, como las sustituciones de Oviedo al descanso. No queda tiempo para experimentos ni para descubrir jugadores que no estuviesen compitiendo. Es el tiempo de García Plaza. RSS de noticias de deportes
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