La barrera del millón de metros cuadrados destinados al ‘coworking’ ya se ha superado en España, donde estos espacios ya son una solución para miles de empresas que comenzaron a plantearse esta modalidad justo después de la pandemia impulsados por el trabajo híbrido y la incertidumbre en un contexto económico en el que las compañías buscan ser prudentes. Estos factores han hecho a Madrid líder en este sector, concentrando más de 337.000 metros cuadrados en la región capital , un tercio de la cifra nacional, según los datos del informe Estado del Coworking en España 2025-2026 elaborado por Coworking Spain. Aunque el distrito financiero, los ejes Castellana-Azca y Cuatro Torres, y nuevas zonas en desarrollo como Méndez Álvaro son puntos clave, un 12% de estos espacios, según este estudio, se hacen hueco también fuera de la almendra central. El crecimiento del sector comenzó a ser visible antes de la pandemia, especialmente entre 2016 y 2019 aunque, explica Manuel Zea, fundador de Coworking Spain, estos espacios empezaron a establecerse en Madrid hace ya casi dos décadas. Es la llegada y la expansión de operadores más profesionalizados y de marcas internacionales los que acabaron por impulsar más el sector. Sin embargo, el momento clave se produce después de la pandemia , a partir de 2021, que fue un acelerador para el sector ya que «las empresas empezaron a replantearse de verdad su relación con la oficina, aparece el trabajo híbrido, se cuestionan los contratos largos, se busca más flexibilidad y se intenta ajustar mejor el espacio a necesidades cambiantes», indica Eduardo Salsamendi, presidente de ACW-Asociación Española de Coworking, principal asociación de operadores de este tipo de espacios. «El crecimiento del sector en Madrid ha sido muy importante, pero creo que conviene explicarlo bien, porque ya no estamos hablando solo de ‘coworking’ entendido como mesas compartidas para autónomos o startups», apunta a este periódico. Así, el mercado ha evolucionado hacia un concepto mucho más amplio de oficina flexible: coworking, despachos privados, oficinas gestionadas, salas de reuniones, servicios corporativos y soluciones a medida para empresas.Noticia relacionada general No No Ni contratos de un año ni grandes fianzas: así es el ‘flex living’ y por qué arrasa en el mercado inmobiliario de alquiler Álvaro GalvánEn 2025, la contratación de operadores flexibles en Madrid superó los 14.000 metros cuadrados y la ocupación media está en unos «niveles altos», alrededor del 84%, «lo que indica que no se trata solo de aperturas, sino de una demanda real y sostenida». Madrid es, para Salsamendi, el mercado «más institucionalizado y competitivo de España en oficinas flexibles». Esto viene de unos rasgos muy característicos, entre los que se encuentra una demanda diversa y donde conviven autónomos y pymes, pero también delegaciones de compañías nacionales, empresas internacionales y grandes corporaciones.El segundo atributo es la concentración. En Madrid, los principales operadores tienen una cuota relevante del ‘stock’ de este sector, especialmente en los distritos de mayor demanda empresarial . «Esto demuestra que el sector se ha profesionalizado mucho: se requiere capacidad financiera, capacidad comercial, tecnología, gestión operativa y una propuesta de servicios cada vez más sofisticada». El tercer rasgo es la alta ocupación. Madrid presenta una ocupación media de en torno al 84%, lo que habla de un mercado «con demanda real». No obstante, los expertos del sector también detectan una cierta polarización en la que los operadores bien ubicados, con producto de calidad y capacidad de servicio están en una posición fuerte respecto a los operadores más pequeños o menos diferenciados, que sufren mayor presión sobre sus precios y rentabilidad.Trabajadores en una de las salas abiertas del coworking Optimismus. Belén DiazPor último, el cuarto rasgo que destacan desde esta asociación es la evolución del producto que se ha vivido en los últimos años. La oficina privada y la oficina gestionada han ganado mucho peso dentro del sector. «El usuario quiere flexibilidad, pero no necesariamente quiere estar en un espacio abierto compartido», apunta.Expansión fuera de la M-30Las zonas más atractivas han sido y siguen siendo aquellas con mayor densidad empresarial y mejor conexión y cercanía al transporte público. El distrito financiero –el eje Castellana-Azca y Chamartín-Cuatro Torres– y áreas en transformación como Méndez Álvaro concentran mucho interés por parte de las empresas, que buscan estar «donde están sus clientes, sus proveedores, sus equipos directivos o sus socios». Méndez Álvaro es un buen ejemplo de zona de la capital que ha ganado atractivo debido a su buena conexión, proximidad al centro, edificios relativamente modernos y una relación calidad-precio interesante frente a zonas más ‘prime’.Aunque la capital, que concentra 296.000 metros cuadrados, y principalmente la almendra central es y será importante al concentrar todos los factores mencionados anteriormente, desde ACW-Asociación Española de Coworking observan una extensión del sector hacia zonas descentralizadas y periféricas bien conectadas. Este es el caso de Optimismus, una de las empresas que ofrecen este servicio, ubicado en Arturo Soria.337.000 metros cuadrados Flexibilidad 220 euros Del millón de metros cuadrados de espacios destinados a ‘coworking’ en España, un tercio de ellos está en la Comunidad de Madrid, del que el 88% está establecido en la capital. Una de las cuestiones más importantes para los inquilinos de estos espacios, además de la conexión, es la flexibilidad, sobre todo para empresas con modalidades híbridas. El precio de espacios de ‘coworking’ en municipios como Las Rozas, Alcorcón o Móstoles ronda entre los 140 y los 220 euros al mes por persona, lo que supone casi la mitad de lo que se pagaría en la capital. Emiliana es una de las inquilinas de este espacio desde junio del año pasado. Buscaba, explica a este periódico la fundadora de la startup dedicada a la desaceleración controlada de empresas internacionales, un espacio acorde con su trabajo en modalidad híbrida. «Usamos el coworking como sitio para encontrarnos o para concentrarnos», asegura. «Si los empleados no van todos los días a la oficina, muchas empresas se preguntan si necesitan estar siempre en la ubicación más cara o si pueden combinar sedes, espacios de proximidad y soluciones flexibles», explica Salsamendi. Esto abre así oportunidades en zonas residenciales con buena conexión, en polos empresariales y en áreas cercanas a donde vive el talento. Otra de las cuestiones que más tienen en cuenta los clientes de este tipo de espacios es la conexión. «Para nosotras el tema del aparcamiento es importante y descartamos cualquier lugar en la zona centro», apunta, por su parte, Emma, que lleva junto a su hermana un despacho de abogados. Antes de pasarse a un coworking estaban instaladas en una oficina convencional, y destaca este sector como ventaja para «compartir servicios que teníamos exclusivos para nosotros», pero también, añade, «poder relacionarnos con otros profesionales y diversificar nuestra actividad». También influye la búsqueda de superficies mayores. En el centro no siempre es fácil encontrar edificios o plantas adecuadas para ciertos formatos flexibles, especialmente oficinas gestionadas para equipos grandes. En zonas descentralizadas puede haber más disponibilidad, mejores accesos, plazas de aparcamiento y edificios más adaptables.Existe además otro elemento clave para la elección de espacios más apartados del centro de la ciudad: la flexibilidad. Cada vez más empresas entienden que pueden utilizar espacios flexibles para abrir una delegación, acercarse a un equipo, probar un mercado o dar servicio a trabajadores híbridos sin comprometerse con un alquiler tradicional a largo plazo.Esto no solo implica empresas que van más allá de la M-30, sino también el municipios periféricos como Las Rozas, Alcorcón o Móstoles , según señala el último informe Estado del Coworking en España sobre las perspectivas que se están barajando para el futuro del sector. Este estudio destaca que el precio por puesto en estas zonas ronda entre los 140 y los 220 por persona al mes, lo que supone es la mitad que en el centro. «Es donde habrá las próximas aperturas de operadores nacionales», apunta. La barrera del millón de metros cuadrados destinados al ‘coworking’ ya se ha superado en España, donde estos espacios ya son una solución para miles de empresas que comenzaron a plantearse esta modalidad justo después de la pandemia impulsados por el trabajo híbrido y la incertidumbre en un contexto económico en el que las compañías buscan ser prudentes. Estos factores han hecho a Madrid líder en este sector, concentrando más de 337.000 metros cuadrados en la región capital , un tercio de la cifra nacional, según los datos del informe Estado del Coworking en España 2025-2026 elaborado por Coworking Spain. Aunque el distrito financiero, los ejes Castellana-Azca y Cuatro Torres, y nuevas zonas en desarrollo como Méndez Álvaro son puntos clave, un 12% de estos espacios, según este estudio, se hacen hueco también fuera de la almendra central. El crecimiento del sector comenzó a ser visible antes de la pandemia, especialmente entre 2016 y 2019 aunque, explica Manuel Zea, fundador de Coworking Spain, estos espacios empezaron a establecerse en Madrid hace ya casi dos décadas. Es la llegada y la expansión de operadores más profesionalizados y de marcas internacionales los que acabaron por impulsar más el sector. Sin embargo, el momento clave se produce después de la pandemia , a partir de 2021, que fue un acelerador para el sector ya que «las empresas empezaron a replantearse de verdad su relación con la oficina, aparece el trabajo híbrido, se cuestionan los contratos largos, se busca más flexibilidad y se intenta ajustar mejor el espacio a necesidades cambiantes», indica Eduardo Salsamendi, presidente de ACW-Asociación Española de Coworking, principal asociación de operadores de este tipo de espacios. «El crecimiento del sector en Madrid ha sido muy importante, pero creo que conviene explicarlo bien, porque ya no estamos hablando solo de ‘coworking’ entendido como mesas compartidas para autónomos o startups», apunta a este periódico. Así, el mercado ha evolucionado hacia un concepto mucho más amplio de oficina flexible: coworking, despachos privados, oficinas gestionadas, salas de reuniones, servicios corporativos y soluciones a medida para empresas.Noticia relacionada general No No Ni contratos de un año ni grandes fianzas: así es el ‘flex living’ y por qué arrasa en el mercado inmobiliario de alquiler Álvaro GalvánEn 2025, la contratación de operadores flexibles en Madrid superó los 14.000 metros cuadrados y la ocupación media está en unos «niveles altos», alrededor del 84%, «lo que indica que no se trata solo de aperturas, sino de una demanda real y sostenida». Madrid es, para Salsamendi, el mercado «más institucionalizado y competitivo de España en oficinas flexibles». Esto viene de unos rasgos muy característicos, entre los que se encuentra una demanda diversa y donde conviven autónomos y pymes, pero también delegaciones de compañías nacionales, empresas internacionales y grandes corporaciones.El segundo atributo es la concentración. En Madrid, los principales operadores tienen una cuota relevante del ‘stock’ de este sector, especialmente en los distritos de mayor demanda empresarial . «Esto demuestra que el sector se ha profesionalizado mucho: se requiere capacidad financiera, capacidad comercial, tecnología, gestión operativa y una propuesta de servicios cada vez más sofisticada». El tercer rasgo es la alta ocupación. Madrid presenta una ocupación media de en torno al 84%, lo que habla de un mercado «con demanda real». No obstante, los expertos del sector también detectan una cierta polarización en la que los operadores bien ubicados, con producto de calidad y capacidad de servicio están en una posición fuerte respecto a los operadores más pequeños o menos diferenciados, que sufren mayor presión sobre sus precios y rentabilidad.Trabajadores en una de las salas abiertas del coworking Optimismus. Belén DiazPor último, el cuarto rasgo que destacan desde esta asociación es la evolución del producto que se ha vivido en los últimos años. La oficina privada y la oficina gestionada han ganado mucho peso dentro del sector. «El usuario quiere flexibilidad, pero no necesariamente quiere estar en un espacio abierto compartido», apunta.Expansión fuera de la M-30Las zonas más atractivas han sido y siguen siendo aquellas con mayor densidad empresarial y mejor conexión y cercanía al transporte público. El distrito financiero –el eje Castellana-Azca y Chamartín-Cuatro Torres– y áreas en transformación como Méndez Álvaro concentran mucho interés por parte de las empresas, que buscan estar «donde están sus clientes, sus proveedores, sus equipos directivos o sus socios». Méndez Álvaro es un buen ejemplo de zona de la capital que ha ganado atractivo debido a su buena conexión, proximidad al centro, edificios relativamente modernos y una relación calidad-precio interesante frente a zonas más ‘prime’.Aunque la capital, que concentra 296.000 metros cuadrados, y principalmente la almendra central es y será importante al concentrar todos los factores mencionados anteriormente, desde ACW-Asociación Española de Coworking observan una extensión del sector hacia zonas descentralizadas y periféricas bien conectadas. Este es el caso de Optimismus, una de las empresas que ofrecen este servicio, ubicado en Arturo Soria.337.000 metros cuadrados Flexibilidad 220 euros Del millón de metros cuadrados de espacios destinados a ‘coworking’ en España, un tercio de ellos está en la Comunidad de Madrid, del que el 88% está establecido en la capital. Una de las cuestiones más importantes para los inquilinos de estos espacios, además de la conexión, es la flexibilidad, sobre todo para empresas con modalidades híbridas. El precio de espacios de ‘coworking’ en municipios como Las Rozas, Alcorcón o Móstoles ronda entre los 140 y los 220 euros al mes por persona, lo que supone casi la mitad de lo que se pagaría en la capital. Emiliana es una de las inquilinas de este espacio desde junio del año pasado. Buscaba, explica a este periódico la fundadora de la startup dedicada a la desaceleración controlada de empresas internacionales, un espacio acorde con su trabajo en modalidad híbrida. «Usamos el coworking como sitio para encontrarnos o para concentrarnos», asegura. «Si los empleados no van todos los días a la oficina, muchas empresas se preguntan si necesitan estar siempre en la ubicación más cara o si pueden combinar sedes, espacios de proximidad y soluciones flexibles», explica Salsamendi. Esto abre así oportunidades en zonas residenciales con buena conexión, en polos empresariales y en áreas cercanas a donde vive el talento. Otra de las cuestiones que más tienen en cuenta los clientes de este tipo de espacios es la conexión. «Para nosotras el tema del aparcamiento es importante y descartamos cualquier lugar en la zona centro», apunta, por su parte, Emma, que lleva junto a su hermana un despacho de abogados. Antes de pasarse a un coworking estaban instaladas en una oficina convencional, y destaca este sector como ventaja para «compartir servicios que teníamos exclusivos para nosotros», pero también, añade, «poder relacionarnos con otros profesionales y diversificar nuestra actividad». También influye la búsqueda de superficies mayores. En el centro no siempre es fácil encontrar edificios o plantas adecuadas para ciertos formatos flexibles, especialmente oficinas gestionadas para equipos grandes. En zonas descentralizadas puede haber más disponibilidad, mejores accesos, plazas de aparcamiento y edificios más adaptables.Existe además otro elemento clave para la elección de espacios más apartados del centro de la ciudad: la flexibilidad. Cada vez más empresas entienden que pueden utilizar espacios flexibles para abrir una delegación, acercarse a un equipo, probar un mercado o dar servicio a trabajadores híbridos sin comprometerse con un alquiler tradicional a largo plazo.Esto no solo implica empresas que van más allá de la M-30, sino también el municipios periféricos como Las Rozas, Alcorcón o Móstoles , según señala el último informe Estado del Coworking en España sobre las perspectivas que se están barajando para el futuro del sector. Este estudio destaca que el precio por puesto en estas zonas ronda entre los 140 y los 220 por persona al mes, lo que supone es la mitad que en el centro. «Es donde habrá las próximas aperturas de operadores nacionales», apunta. La barrera del millón de metros cuadrados destinados al ‘coworking’ ya se ha superado en España, donde estos espacios ya son una solución para miles de empresas que comenzaron a plantearse esta modalidad justo después de la pandemia impulsados por el trabajo híbrido y la incertidumbre en un contexto económico en el que las compañías buscan ser prudentes. Estos factores han hecho a Madrid líder en este sector, concentrando más de 337.000 metros cuadrados en la región capital , un tercio de la cifra nacional, según los datos del informe Estado del Coworking en España 2025-2026 elaborado por Coworking Spain. Aunque el distrito financiero, los ejes Castellana-Azca y Cuatro Torres, y nuevas zonas en desarrollo como Méndez Álvaro son puntos clave, un 12% de estos espacios, según este estudio, se hacen hueco también fuera de la almendra central. El crecimiento del sector comenzó a ser visible antes de la pandemia, especialmente entre 2016 y 2019 aunque, explica Manuel Zea, fundador de Coworking Spain, estos espacios empezaron a establecerse en Madrid hace ya casi dos décadas. Es la llegada y la expansión de operadores más profesionalizados y de marcas internacionales los que acabaron por impulsar más el sector. Sin embargo, el momento clave se produce después de la pandemia , a partir de 2021, que fue un acelerador para el sector ya que «las empresas empezaron a replantearse de verdad su relación con la oficina, aparece el trabajo híbrido, se cuestionan los contratos largos, se busca más flexibilidad y se intenta ajustar mejor el espacio a necesidades cambiantes», indica Eduardo Salsamendi, presidente de ACW-Asociación Española de Coworking, principal asociación de operadores de este tipo de espacios. «El crecimiento del sector en Madrid ha sido muy importante, pero creo que conviene explicarlo bien, porque ya no estamos hablando solo de ‘coworking’ entendido como mesas compartidas para autónomos o startups», apunta a este periódico. Así, el mercado ha evolucionado hacia un concepto mucho más amplio de oficina flexible: coworking, despachos privados, oficinas gestionadas, salas de reuniones, servicios corporativos y soluciones a medida para empresas.Noticia relacionada general No No Ni contratos de un año ni grandes fianzas: así es el ‘flex living’ y por qué arrasa en el mercado inmobiliario de alquiler Álvaro GalvánEn 2025, la contratación de operadores flexibles en Madrid superó los 14.000 metros cuadrados y la ocupación media está en unos «niveles altos», alrededor del 84%, «lo que indica que no se trata solo de aperturas, sino de una demanda real y sostenida». Madrid es, para Salsamendi, el mercado «más institucionalizado y competitivo de España en oficinas flexibles». Esto viene de unos rasgos muy característicos, entre los que se encuentra una demanda diversa y donde conviven autónomos y pymes, pero también delegaciones de compañías nacionales, empresas internacionales y grandes corporaciones.El segundo atributo es la concentración. En Madrid, los principales operadores tienen una cuota relevante del ‘stock’ de este sector, especialmente en los distritos de mayor demanda empresarial . «Esto demuestra que el sector se ha profesionalizado mucho: se requiere capacidad financiera, capacidad comercial, tecnología, gestión operativa y una propuesta de servicios cada vez más sofisticada». El tercer rasgo es la alta ocupación. Madrid presenta una ocupación media de en torno al 84%, lo que habla de un mercado «con demanda real». No obstante, los expertos del sector también detectan una cierta polarización en la que los operadores bien ubicados, con producto de calidad y capacidad de servicio están en una posición fuerte respecto a los operadores más pequeños o menos diferenciados, que sufren mayor presión sobre sus precios y rentabilidad.Trabajadores en una de las salas abiertas del coworking Optimismus. Belén DiazPor último, el cuarto rasgo que destacan desde esta asociación es la evolución del producto que se ha vivido en los últimos años. La oficina privada y la oficina gestionada han ganado mucho peso dentro del sector. «El usuario quiere flexibilidad, pero no necesariamente quiere estar en un espacio abierto compartido», apunta.Expansión fuera de la M-30Las zonas más atractivas han sido y siguen siendo aquellas con mayor densidad empresarial y mejor conexión y cercanía al transporte público. El distrito financiero –el eje Castellana-Azca y Chamartín-Cuatro Torres– y áreas en transformación como Méndez Álvaro concentran mucho interés por parte de las empresas, que buscan estar «donde están sus clientes, sus proveedores, sus equipos directivos o sus socios». Méndez Álvaro es un buen ejemplo de zona de la capital que ha ganado atractivo debido a su buena conexión, proximidad al centro, edificios relativamente modernos y una relación calidad-precio interesante frente a zonas más ‘prime’.Aunque la capital, que concentra 296.000 metros cuadrados, y principalmente la almendra central es y será importante al concentrar todos los factores mencionados anteriormente, desde ACW-Asociación Española de Coworking observan una extensión del sector hacia zonas descentralizadas y periféricas bien conectadas. Este es el caso de Optimismus, una de las empresas que ofrecen este servicio, ubicado en Arturo Soria.337.000 metros cuadrados Flexibilidad 220 euros Del millón de metros cuadrados de espacios destinados a ‘coworking’ en España, un tercio de ellos está en la Comunidad de Madrid, del que el 88% está establecido en la capital. Una de las cuestiones más importantes para los inquilinos de estos espacios, además de la conexión, es la flexibilidad, sobre todo para empresas con modalidades híbridas. El precio de espacios de ‘coworking’ en municipios como Las Rozas, Alcorcón o Móstoles ronda entre los 140 y los 220 euros al mes por persona, lo que supone casi la mitad de lo que se pagaría en la capital. Emiliana es una de las inquilinas de este espacio desde junio del año pasado. Buscaba, explica a este periódico la fundadora de la startup dedicada a la desaceleración controlada de empresas internacionales, un espacio acorde con su trabajo en modalidad híbrida. «Usamos el coworking como sitio para encontrarnos o para concentrarnos», asegura. «Si los empleados no van todos los días a la oficina, muchas empresas se preguntan si necesitan estar siempre en la ubicación más cara o si pueden combinar sedes, espacios de proximidad y soluciones flexibles», explica Salsamendi. Esto abre así oportunidades en zonas residenciales con buena conexión, en polos empresariales y en áreas cercanas a donde vive el talento. Otra de las cuestiones que más tienen en cuenta los clientes de este tipo de espacios es la conexión. «Para nosotras el tema del aparcamiento es importante y descartamos cualquier lugar en la zona centro», apunta, por su parte, Emma, que lleva junto a su hermana un despacho de abogados. Antes de pasarse a un coworking estaban instaladas en una oficina convencional, y destaca este sector como ventaja para «compartir servicios que teníamos exclusivos para nosotros», pero también, añade, «poder relacionarnos con otros profesionales y diversificar nuestra actividad». También influye la búsqueda de superficies mayores. En el centro no siempre es fácil encontrar edificios o plantas adecuadas para ciertos formatos flexibles, especialmente oficinas gestionadas para equipos grandes. En zonas descentralizadas puede haber más disponibilidad, mejores accesos, plazas de aparcamiento y edificios más adaptables.Existe además otro elemento clave para la elección de espacios más apartados del centro de la ciudad: la flexibilidad. Cada vez más empresas entienden que pueden utilizar espacios flexibles para abrir una delegación, acercarse a un equipo, probar un mercado o dar servicio a trabajadores híbridos sin comprometerse con un alquiler tradicional a largo plazo.Esto no solo implica empresas que van más allá de la M-30, sino también el municipios periféricos como Las Rozas, Alcorcón o Móstoles , según señala el último informe Estado del Coworking en España sobre las perspectivas que se están barajando para el futuro del sector. Este estudio destaca que el precio por puesto en estas zonas ronda entre los 140 y los 220 por persona al mes, lo que supone es la mitad que en el centro. «Es donde habrá las próximas aperturas de operadores nacionales», apunta. RSS de noticias de espana
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