Todas las encuestas dan ventaja a Péter Magyar en las elecciones de este domingo, lo que convierte a este político de 45 años en el aspirante a derrocar a Viktor Orbán tras 16 años en el cargo. Las promesas electorales de Magyar de defender los intereses de Hungría sin oponerse frontalmente a la UE han hecho de él el candidato de Bruselas, donde los socios europeos están más que hartos de los vetos húngaros. Pero quien piense que se trata de un candidato más liberal o con ideas diferentes a las del actual primer ministro se equivoca. Péter Magyar ha nacido y crecido dentro del sistema Orbán y, cuando se ha visto amenazado desde dentro, ha apostado por tomar el mando.Apenas cumplió la mayoría de edad, Magyar se afilió a Fidesz, el partido de Orbán, al que prestó asesoría legal gratuita durante las protestas antigubernamentales de 2006, cuando Fidesz estaba en la oposición y él era un abogado recién colegiado. La llegada de Orbán al poder le proporcionó un cargo en el Ministerio de Exteriores, pero siempre en un segundo plano. Si dio un paso hacia el liderazgo fue a raíz de su divorcio con Judit Varga , ministra de Justicia de la segunda legislatura de Orbán, salpicada por un caso de corrupción. Vivían separados desde 2021, pero el partido les pidió discreción hasta las elecciones de 2022, para no espantar a los votantes conservadores. Ya ahí demostró que sabe jugar tan sucio como Orbán: grabó en secreto una conversación privada con Varga, que implicaba a varios miembros del Gobierno en el encubrimiento de abusos sexuales de menores, presumiblemente para chantajearla. No obtuvo el dinero que esperaba y dio el salto a la primera línea política.Noticia relacionada general No No Orbán militariza el gasoducto Balkan Stream tras acusar de intento de sabotaje a Ucrania Rosalía SánchezApenas unas horas después de la dimisión de su ya exesposa, el 10 de febrero de 2024 dejó sus cargos en dos empresas estatales y su asiento en el consejo de administración de MBH Bank, para anunciar a continuación la fundación de un nuevo partido, basado en la idea de una «Hungría nacional, soberana y burguesa». Se había dado cuenta de que Orbán era un «producto político para ocultar una corrupción masiva» y reconoció que en sus cargos públicos se le había obligado a favorecer a personas de su círculo. Magyar acusó a su yerno, István Tiborcz, de haber acumulado una enorme riqueza oculta tras fondos nacionales de capital privado. Al mes siguiente convocó su primer mitin, al que asistieron decenas de miles de personas en Budapest. Había nacido Tisza (Partido Respeto y Libertad), la formación política que ahora parece a punto de hacerse con el poder en Hungría.AgresividadEl ‘think tank’ Megafon, apoyado por el Gobierno húngaro, gastó 117 millones en una campaña publicitaria contra Magyar en las redes sociales, donde recluta a la mayor parte de sus seguidores. Triunfa entre los votantes de menor edad por su imagen joven, dinámica, atlética y por su elocuencia. Se ha convertido en el símbolo de una nueva Hungría en la que confían todos los que no han formado parte del sistema estos últimos 16 años. Pero, a medida que uno se acerca a su círculo más estrecho, aparecen testimonios que hablan de falta de escrúpulos, irritabilidad y carácter latentemente agresivo. Una exnovia se ha quejado de violencia y, tras las últimas elecciones europeas, en las que superó la barrera del 30%, fue expulsado de la discoteca en la que celebraba su éxito por acosar a jovencitas. Enfadado, le arrebató el móvil a una persona que le estaba grabando y lo lanzó al Danubio.Magyar se ha convertido en el símbolo de una nueva Hungría en la que confían todos los que no han formado parte del sistema estos últimos 16 añosAdemás de proclamar que «Viktor debe irse», su programa electoral habla de regeneración política. Promete revertir el deterioro institucional, reforzar la independencia judicial, despolitizar los medios públicos y combatir la corrupción sistémica, pero se echa de menos la mención de medidas más concretas. Asegura que realineará a Hungría con la UE y la OTAN, separándola del seguidismo a Putin que practica Orbán. Defiende la estabilidad macroeconómica, la competencia y la transparencia. Presume de un perfil conservador que, sin embargo, se ha visto empañado por los vídeos aparecidos durante la campaña electoral en los que se le ve manteniendo relaciones sexuales y aparentemente consumiendo drogas en una habitación de hotel. Sin políticas muy diferentes a las de su ahora enemigo electoral, invoca a todos los cansados de Orbán al grito de «Ahora o nunca» , que ha rescatado de los panfletos de un revolucionario del siglo XIX que llamaba al levantamiento patriótico. Todas las encuestas dan ventaja a Péter Magyar en las elecciones de este domingo, lo que convierte a este político de 45 años en el aspirante a derrocar a Viktor Orbán tras 16 años en el cargo. Las promesas electorales de Magyar de defender los intereses de Hungría sin oponerse frontalmente a la UE han hecho de él el candidato de Bruselas, donde los socios europeos están más que hartos de los vetos húngaros. Pero quien piense que se trata de un candidato más liberal o con ideas diferentes a las del actual primer ministro se equivoca. Péter Magyar ha nacido y crecido dentro del sistema Orbán y, cuando se ha visto amenazado desde dentro, ha apostado por tomar el mando.Apenas cumplió la mayoría de edad, Magyar se afilió a Fidesz, el partido de Orbán, al que prestó asesoría legal gratuita durante las protestas antigubernamentales de 2006, cuando Fidesz estaba en la oposición y él era un abogado recién colegiado. La llegada de Orbán al poder le proporcionó un cargo en el Ministerio de Exteriores, pero siempre en un segundo plano. Si dio un paso hacia el liderazgo fue a raíz de su divorcio con Judit Varga , ministra de Justicia de la segunda legislatura de Orbán, salpicada por un caso de corrupción. Vivían separados desde 2021, pero el partido les pidió discreción hasta las elecciones de 2022, para no espantar a los votantes conservadores. Ya ahí demostró que sabe jugar tan sucio como Orbán: grabó en secreto una conversación privada con Varga, que implicaba a varios miembros del Gobierno en el encubrimiento de abusos sexuales de menores, presumiblemente para chantajearla. No obtuvo el dinero que esperaba y dio el salto a la primera línea política.Noticia relacionada general No No Orbán militariza el gasoducto Balkan Stream tras acusar de intento de sabotaje a Ucrania Rosalía SánchezApenas unas horas después de la dimisión de su ya exesposa, el 10 de febrero de 2024 dejó sus cargos en dos empresas estatales y su asiento en el consejo de administración de MBH Bank, para anunciar a continuación la fundación de un nuevo partido, basado en la idea de una «Hungría nacional, soberana y burguesa». Se había dado cuenta de que Orbán era un «producto político para ocultar una corrupción masiva» y reconoció que en sus cargos públicos se le había obligado a favorecer a personas de su círculo. Magyar acusó a su yerno, István Tiborcz, de haber acumulado una enorme riqueza oculta tras fondos nacionales de capital privado. Al mes siguiente convocó su primer mitin, al que asistieron decenas de miles de personas en Budapest. Había nacido Tisza (Partido Respeto y Libertad), la formación política que ahora parece a punto de hacerse con el poder en Hungría.AgresividadEl ‘think tank’ Megafon, apoyado por el Gobierno húngaro, gastó 117 millones en una campaña publicitaria contra Magyar en las redes sociales, donde recluta a la mayor parte de sus seguidores. Triunfa entre los votantes de menor edad por su imagen joven, dinámica, atlética y por su elocuencia. Se ha convertido en el símbolo de una nueva Hungría en la que confían todos los que no han formado parte del sistema estos últimos 16 años. Pero, a medida que uno se acerca a su círculo más estrecho, aparecen testimonios que hablan de falta de escrúpulos, irritabilidad y carácter latentemente agresivo. Una exnovia se ha quejado de violencia y, tras las últimas elecciones europeas, en las que superó la barrera del 30%, fue expulsado de la discoteca en la que celebraba su éxito por acosar a jovencitas. Enfadado, le arrebató el móvil a una persona que le estaba grabando y lo lanzó al Danubio.Magyar se ha convertido en el símbolo de una nueva Hungría en la que confían todos los que no han formado parte del sistema estos últimos 16 añosAdemás de proclamar que «Viktor debe irse», su programa electoral habla de regeneración política. Promete revertir el deterioro institucional, reforzar la independencia judicial, despolitizar los medios públicos y combatir la corrupción sistémica, pero se echa de menos la mención de medidas más concretas. Asegura que realineará a Hungría con la UE y la OTAN, separándola del seguidismo a Putin que practica Orbán. Defiende la estabilidad macroeconómica, la competencia y la transparencia. Presume de un perfil conservador que, sin embargo, se ha visto empañado por los vídeos aparecidos durante la campaña electoral en los que se le ve manteniendo relaciones sexuales y aparentemente consumiendo drogas en una habitación de hotel. Sin políticas muy diferentes a las de su ahora enemigo electoral, invoca a todos los cansados de Orbán al grito de «Ahora o nunca» , que ha rescatado de los panfletos de un revolucionario del siglo XIX que llamaba al levantamiento patriótico. Todas las encuestas dan ventaja a Péter Magyar en las elecciones de este domingo, lo que convierte a este político de 45 años en el aspirante a derrocar a Viktor Orbán tras 16 años en el cargo. Las promesas electorales de Magyar de defender los intereses de Hungría sin oponerse frontalmente a la UE han hecho de él el candidato de Bruselas, donde los socios europeos están más que hartos de los vetos húngaros. Pero quien piense que se trata de un candidato más liberal o con ideas diferentes a las del actual primer ministro se equivoca. Péter Magyar ha nacido y crecido dentro del sistema Orbán y, cuando se ha visto amenazado desde dentro, ha apostado por tomar el mando.Apenas cumplió la mayoría de edad, Magyar se afilió a Fidesz, el partido de Orbán, al que prestó asesoría legal gratuita durante las protestas antigubernamentales de 2006, cuando Fidesz estaba en la oposición y él era un abogado recién colegiado. La llegada de Orbán al poder le proporcionó un cargo en el Ministerio de Exteriores, pero siempre en un segundo plano. Si dio un paso hacia el liderazgo fue a raíz de su divorcio con Judit Varga , ministra de Justicia de la segunda legislatura de Orbán, salpicada por un caso de corrupción. Vivían separados desde 2021, pero el partido les pidió discreción hasta las elecciones de 2022, para no espantar a los votantes conservadores. Ya ahí demostró que sabe jugar tan sucio como Orbán: grabó en secreto una conversación privada con Varga, que implicaba a varios miembros del Gobierno en el encubrimiento de abusos sexuales de menores, presumiblemente para chantajearla. No obtuvo el dinero que esperaba y dio el salto a la primera línea política.Noticia relacionada general No No Orbán militariza el gasoducto Balkan Stream tras acusar de intento de sabotaje a Ucrania Rosalía SánchezApenas unas horas después de la dimisión de su ya exesposa, el 10 de febrero de 2024 dejó sus cargos en dos empresas estatales y su asiento en el consejo de administración de MBH Bank, para anunciar a continuación la fundación de un nuevo partido, basado en la idea de una «Hungría nacional, soberana y burguesa». Se había dado cuenta de que Orbán era un «producto político para ocultar una corrupción masiva» y reconoció que en sus cargos públicos se le había obligado a favorecer a personas de su círculo. Magyar acusó a su yerno, István Tiborcz, de haber acumulado una enorme riqueza oculta tras fondos nacionales de capital privado. Al mes siguiente convocó su primer mitin, al que asistieron decenas de miles de personas en Budapest. Había nacido Tisza (Partido Respeto y Libertad), la formación política que ahora parece a punto de hacerse con el poder en Hungría.AgresividadEl ‘think tank’ Megafon, apoyado por el Gobierno húngaro, gastó 117 millones en una campaña publicitaria contra Magyar en las redes sociales, donde recluta a la mayor parte de sus seguidores. Triunfa entre los votantes de menor edad por su imagen joven, dinámica, atlética y por su elocuencia. Se ha convertido en el símbolo de una nueva Hungría en la que confían todos los que no han formado parte del sistema estos últimos 16 años. Pero, a medida que uno se acerca a su círculo más estrecho, aparecen testimonios que hablan de falta de escrúpulos, irritabilidad y carácter latentemente agresivo. Una exnovia se ha quejado de violencia y, tras las últimas elecciones europeas, en las que superó la barrera del 30%, fue expulsado de la discoteca en la que celebraba su éxito por acosar a jovencitas. Enfadado, le arrebató el móvil a una persona que le estaba grabando y lo lanzó al Danubio.Magyar se ha convertido en el símbolo de una nueva Hungría en la que confían todos los que no han formado parte del sistema estos últimos 16 añosAdemás de proclamar que «Viktor debe irse», su programa electoral habla de regeneración política. Promete revertir el deterioro institucional, reforzar la independencia judicial, despolitizar los medios públicos y combatir la corrupción sistémica, pero se echa de menos la mención de medidas más concretas. Asegura que realineará a Hungría con la UE y la OTAN, separándola del seguidismo a Putin que practica Orbán. Defiende la estabilidad macroeconómica, la competencia y la transparencia. Presume de un perfil conservador que, sin embargo, se ha visto empañado por los vídeos aparecidos durante la campaña electoral en los que se le ve manteniendo relaciones sexuales y aparentemente consumiendo drogas en una habitación de hotel. Sin políticas muy diferentes a las de su ahora enemigo electoral, invoca a todos los cansados de Orbán al grito de «Ahora o nunca» , que ha rescatado de los panfletos de un revolucionario del siglo XIX que llamaba al levantamiento patriótico. RSS de noticias de internacional
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