Quedan poco más de tres días para que expire el plazo de registro de partidos y federaciones que deseen concurrir juntas a las elecciones del domingo 17 de mayo en Andalucía, que finaliza el Viernes Santo, y la peor pesadilla de Antonio Maíllo, el coordinador federal de Izquierda Unida, se está prácticamente haciendo realidad: otra negociación ‘in extremis’ más con Podemos que evoca al calvario ya vivido hace cuatro años, cuando se llegó fuera del plazo y los morados tuvieron que figurar como independientes en las listas de Por Andalucía, la coalición con la que la IU, Más Andalucía (Más País), Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes Equo, Alianza Verde y Podemos cosecharon cinco asientos en el Parlamento andaluz tras los comicios de 2022 como figuras independientes.La historia reciente de las izquierdas en Andalucía, al estilo del serial nacional pero con un fuerte carácter autóctono, provoca un sentimiento común entre sus actores protagonistas: desconfianza. No se fían los unos de los otros por encima de programa, política e ideología. Sus posiciones han fluctuado y el que ostentaba el estatus de poder siempre lo ha impuesto, consciente de que su ‘aliado’ actuaría de forma similar en su misma situación.Cuatro años después de la última cita con las urnas, las formaciones políticas que integran Por Andalucía -por no hablar del espacio político entero, que, salvo acuerdo de última hora de IU y Podemos, se dispone a acudir a las urnas fragmentando entres candidaturas distintas, ya que a las suyas se une una tercera, la de Adelante Andalucía, escisión anticapitalista de los de Ione Belarra en el territorio- se asoman al despeñadero con el mismo vértigo, aunque con papeles cambiados. Maíllo ha regresado para liderar a una Izquierda Unida con un relevante poder territorial, especialmente en núcleos rurales, medible en su representación tras los anteriores comicios municipales y que le ha consagrado como partido bisagra del espacio; el que se lo queda, ‘gana’. Noticia relacionada general No No El nuevo Sumar celebrará un segundo acto en Sevilla el 19 de abril aún sin nombre ni líder Patricia RomeroLa formación morada, que ha encadenado un batacazo (acompañado de la extinción) tras otro en este carrusel electoral autonómico con Andalucía, según pronostican sondeos como el último GAD3 para ABC, como última estación, prácticamente no posee capacidad orgánica en el sur. El partido fundado por Pablo Iglesias allá por el año 2014 ha intentado medirse a IU para establecer negociaciones de tú a tú, en igualdad, si bien ya ha entendido que en este episodio, él es el débil. Los morados han jugado los naipes favorables de la coalición en Extremadura -sin Sumar y pilotada por ellos, algo a lo que denominan «el método Podemos»- y la última carta a la desesperada de Gabriel Rufián, el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, con quien también han decidido coaligarse en el último momento para organizar un acto en Barcelona que también protagonizará la exministra de Igualdad Irene Montero después de semanas desdeñando su alegato en favor de la unidad de la izquierda radical. Sea como fuere, no obstante, Podemos ya ha trasladado a IU, tanto en público como en privado, la «mano tendida» para forjar una nueva candidatura unitaria o para, más bien, no salirse de la que ya existe y que el propio Maíllo reimpulsó hace ya año y medio, en octubre de 2024, para. precisamente, evitar «dramas de última hora» e «incidencias».Viernes Santo, fecha topePero Maíllo no se fía. Recuerda esa apretada negociación de 2022 para configurar Por Andalucía que acabó con un esperpéntico final, así como la jugada de Podemos a nivel estatal tras el 23-J que acabó, medio año después, con su divorcio parlamentario de Sumar, llevándose consigo cinco escaños que, poco tiempo después, tras la dimisión de Lilith Verstrynge, acabaron siendo cuatro. Pero cuatro asientos que, por ende, arrebataron a los de Yolanda Díaz y que llevan tres años siendo uno de los principales quebraderos de cabeza del Gobierno de Pedro Sánchez al ser llave en muchas votaciones clave en la Cámara Baja. De ahí los recelos de IU a la hora de conceder puestos de salida a Podemos, según ha podido conocer este diario. También tiene mucho que ver el escepticismo que provoca en las filas de Por Andalucía las prisas de Podemos de esta última semana. Aunque Podemos diga que los tiempos no importan, ¿por qué ahora y no antes?, se preguntan. En este sentido, dudan de si se trata de un acercamiento sincero o si forma parte de la batalla por el relato.Aunque Podemos diga que los tiempos no importan, ¿por qué ahora y no antes?, se preguntan en IU, que dudan de si el acercamiento es sincero o forma parte de la batalla por el relatoEn cualquier caso, esta vez, el plazo termina este Viernes Santo a las 23:59 horas y el escenario de 2022 «no va a volver a ocurrir», señalaba recientemente el coordinador federal de IU, meneando la cabeza de un lado a otro. Por eso no hay negociación con los morados: simplemente lo tiene tan fácil como no salirse de este espacio de confluencia. Sin condiciones, sin exigencias, sin requisitos. Podemos, de hecho, dice no haber puesto ninguno encima de la mesa. Lo que sí ha hecho es abrir una consulta con sus bases andaluzas para integrarse o no en una candidatura unitaria, que permanecerá abierta hasta las 17.00 horas de este miércoles, esto es, a dos días y medio de que expire el plazo para volver al carril. IU, por su parte, ha respondido al grito de auxilio de los de Ione Belarra invitándoles, directamente, a sentarse a la mesa el jueves pero no a solas, ya que una cumbre bilateral nunca fue opción para IU en aras a respetar el lugar del resto de partidos que integran la coalición izquierdista y que también están convocados. El objetivo de la reunión, explican fuentes de Por Andalucía, «concretar el registro formal de la coalición ante la Junta Electoral en los plazos precisos que marca la ley». Todo un ultimátum a Podemos. Está por ver si recoge el guante. Quedan poco más de tres días para que expire el plazo de registro de partidos y federaciones que deseen concurrir juntas a las elecciones del domingo 17 de mayo en Andalucía, que finaliza el Viernes Santo, y la peor pesadilla de Antonio Maíllo, el coordinador federal de Izquierda Unida, se está prácticamente haciendo realidad: otra negociación ‘in extremis’ más con Podemos que evoca al calvario ya vivido hace cuatro años, cuando se llegó fuera del plazo y los morados tuvieron que figurar como independientes en las listas de Por Andalucía, la coalición con la que la IU, Más Andalucía (Más País), Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes Equo, Alianza Verde y Podemos cosecharon cinco asientos en el Parlamento andaluz tras los comicios de 2022 como figuras independientes.La historia reciente de las izquierdas en Andalucía, al estilo del serial nacional pero con un fuerte carácter autóctono, provoca un sentimiento común entre sus actores protagonistas: desconfianza. No se fían los unos de los otros por encima de programa, política e ideología. Sus posiciones han fluctuado y el que ostentaba el estatus de poder siempre lo ha impuesto, consciente de que su ‘aliado’ actuaría de forma similar en su misma situación.Cuatro años después de la última cita con las urnas, las formaciones políticas que integran Por Andalucía -por no hablar del espacio político entero, que, salvo acuerdo de última hora de IU y Podemos, se dispone a acudir a las urnas fragmentando entres candidaturas distintas, ya que a las suyas se une una tercera, la de Adelante Andalucía, escisión anticapitalista de los de Ione Belarra en el territorio- se asoman al despeñadero con el mismo vértigo, aunque con papeles cambiados. Maíllo ha regresado para liderar a una Izquierda Unida con un relevante poder territorial, especialmente en núcleos rurales, medible en su representación tras los anteriores comicios municipales y que le ha consagrado como partido bisagra del espacio; el que se lo queda, ‘gana’. Noticia relacionada general No No El nuevo Sumar celebrará un segundo acto en Sevilla el 19 de abril aún sin nombre ni líder Patricia RomeroLa formación morada, que ha encadenado un batacazo (acompañado de la extinción) tras otro en este carrusel electoral autonómico con Andalucía, según pronostican sondeos como el último GAD3 para ABC, como última estación, prácticamente no posee capacidad orgánica en el sur. El partido fundado por Pablo Iglesias allá por el año 2014 ha intentado medirse a IU para establecer negociaciones de tú a tú, en igualdad, si bien ya ha entendido que en este episodio, él es el débil. Los morados han jugado los naipes favorables de la coalición en Extremadura -sin Sumar y pilotada por ellos, algo a lo que denominan «el método Podemos»- y la última carta a la desesperada de Gabriel Rufián, el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, con quien también han decidido coaligarse en el último momento para organizar un acto en Barcelona que también protagonizará la exministra de Igualdad Irene Montero después de semanas desdeñando su alegato en favor de la unidad de la izquierda radical. Sea como fuere, no obstante, Podemos ya ha trasladado a IU, tanto en público como en privado, la «mano tendida» para forjar una nueva candidatura unitaria o para, más bien, no salirse de la que ya existe y que el propio Maíllo reimpulsó hace ya año y medio, en octubre de 2024, para. precisamente, evitar «dramas de última hora» e «incidencias».Viernes Santo, fecha topePero Maíllo no se fía. Recuerda esa apretada negociación de 2022 para configurar Por Andalucía que acabó con un esperpéntico final, así como la jugada de Podemos a nivel estatal tras el 23-J que acabó, medio año después, con su divorcio parlamentario de Sumar, llevándose consigo cinco escaños que, poco tiempo después, tras la dimisión de Lilith Verstrynge, acabaron siendo cuatro. Pero cuatro asientos que, por ende, arrebataron a los de Yolanda Díaz y que llevan tres años siendo uno de los principales quebraderos de cabeza del Gobierno de Pedro Sánchez al ser llave en muchas votaciones clave en la Cámara Baja. De ahí los recelos de IU a la hora de conceder puestos de salida a Podemos, según ha podido conocer este diario. También tiene mucho que ver el escepticismo que provoca en las filas de Por Andalucía las prisas de Podemos de esta última semana. Aunque Podemos diga que los tiempos no importan, ¿por qué ahora y no antes?, se preguntan. En este sentido, dudan de si se trata de un acercamiento sincero o si forma parte de la batalla por el relato.Aunque Podemos diga que los tiempos no importan, ¿por qué ahora y no antes?, se preguntan en IU, que dudan de si el acercamiento es sincero o forma parte de la batalla por el relatoEn cualquier caso, esta vez, el plazo termina este Viernes Santo a las 23:59 horas y el escenario de 2022 «no va a volver a ocurrir», señalaba recientemente el coordinador federal de IU, meneando la cabeza de un lado a otro. Por eso no hay negociación con los morados: simplemente lo tiene tan fácil como no salirse de este espacio de confluencia. Sin condiciones, sin exigencias, sin requisitos. Podemos, de hecho, dice no haber puesto ninguno encima de la mesa. Lo que sí ha hecho es abrir una consulta con sus bases andaluzas para integrarse o no en una candidatura unitaria, que permanecerá abierta hasta las 17.00 horas de este miércoles, esto es, a dos días y medio de que expire el plazo para volver al carril. IU, por su parte, ha respondido al grito de auxilio de los de Ione Belarra invitándoles, directamente, a sentarse a la mesa el jueves pero no a solas, ya que una cumbre bilateral nunca fue opción para IU en aras a respetar el lugar del resto de partidos que integran la coalición izquierdista y que también están convocados. El objetivo de la reunión, explican fuentes de Por Andalucía, «concretar el registro formal de la coalición ante la Junta Electoral en los plazos precisos que marca la ley». Todo un ultimátum a Podemos. Está por ver si recoge el guante. Quedan poco más de tres días para que expire el plazo de registro de partidos y federaciones que deseen concurrir juntas a las elecciones del domingo 17 de mayo en Andalucía, que finaliza el Viernes Santo, y la peor pesadilla de Antonio Maíllo, el coordinador federal de Izquierda Unida, se está prácticamente haciendo realidad: otra negociación ‘in extremis’ más con Podemos que evoca al calvario ya vivido hace cuatro años, cuando se llegó fuera del plazo y los morados tuvieron que figurar como independientes en las listas de Por Andalucía, la coalición con la que la IU, Más Andalucía (Más País), Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes Equo, Alianza Verde y Podemos cosecharon cinco asientos en el Parlamento andaluz tras los comicios de 2022 como figuras independientes.La historia reciente de las izquierdas en Andalucía, al estilo del serial nacional pero con un fuerte carácter autóctono, provoca un sentimiento común entre sus actores protagonistas: desconfianza. No se fían los unos de los otros por encima de programa, política e ideología. Sus posiciones han fluctuado y el que ostentaba el estatus de poder siempre lo ha impuesto, consciente de que su ‘aliado’ actuaría de forma similar en su misma situación.Cuatro años después de la última cita con las urnas, las formaciones políticas que integran Por Andalucía -por no hablar del espacio político entero, que, salvo acuerdo de última hora de IU y Podemos, se dispone a acudir a las urnas fragmentando entres candidaturas distintas, ya que a las suyas se une una tercera, la de Adelante Andalucía, escisión anticapitalista de los de Ione Belarra en el territorio- se asoman al despeñadero con el mismo vértigo, aunque con papeles cambiados. Maíllo ha regresado para liderar a una Izquierda Unida con un relevante poder territorial, especialmente en núcleos rurales, medible en su representación tras los anteriores comicios municipales y que le ha consagrado como partido bisagra del espacio; el que se lo queda, ‘gana’. Noticia relacionada general No No El nuevo Sumar celebrará un segundo acto en Sevilla el 19 de abril aún sin nombre ni líder Patricia RomeroLa formación morada, que ha encadenado un batacazo (acompañado de la extinción) tras otro en este carrusel electoral autonómico con Andalucía, según pronostican sondeos como el último GAD3 para ABC, como última estación, prácticamente no posee capacidad orgánica en el sur. El partido fundado por Pablo Iglesias allá por el año 2014 ha intentado medirse a IU para establecer negociaciones de tú a tú, en igualdad, si bien ya ha entendido que en este episodio, él es el débil. Los morados han jugado los naipes favorables de la coalición en Extremadura -sin Sumar y pilotada por ellos, algo a lo que denominan «el método Podemos»- y la última carta a la desesperada de Gabriel Rufián, el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, con quien también han decidido coaligarse en el último momento para organizar un acto en Barcelona que también protagonizará la exministra de Igualdad Irene Montero después de semanas desdeñando su alegato en favor de la unidad de la izquierda radical. Sea como fuere, no obstante, Podemos ya ha trasladado a IU, tanto en público como en privado, la «mano tendida» para forjar una nueva candidatura unitaria o para, más bien, no salirse de la que ya existe y que el propio Maíllo reimpulsó hace ya año y medio, en octubre de 2024, para. precisamente, evitar «dramas de última hora» e «incidencias».Viernes Santo, fecha topePero Maíllo no se fía. Recuerda esa apretada negociación de 2022 para configurar Por Andalucía que acabó con un esperpéntico final, así como la jugada de Podemos a nivel estatal tras el 23-J que acabó, medio año después, con su divorcio parlamentario de Sumar, llevándose consigo cinco escaños que, poco tiempo después, tras la dimisión de Lilith Verstrynge, acabaron siendo cuatro. Pero cuatro asientos que, por ende, arrebataron a los de Yolanda Díaz y que llevan tres años siendo uno de los principales quebraderos de cabeza del Gobierno de Pedro Sánchez al ser llave en muchas votaciones clave en la Cámara Baja. De ahí los recelos de IU a la hora de conceder puestos de salida a Podemos, según ha podido conocer este diario. También tiene mucho que ver el escepticismo que provoca en las filas de Por Andalucía las prisas de Podemos de esta última semana. Aunque Podemos diga que los tiempos no importan, ¿por qué ahora y no antes?, se preguntan. En este sentido, dudan de si se trata de un acercamiento sincero o si forma parte de la batalla por el relato.Aunque Podemos diga que los tiempos no importan, ¿por qué ahora y no antes?, se preguntan en IU, que dudan de si el acercamiento es sincero o forma parte de la batalla por el relatoEn cualquier caso, esta vez, el plazo termina este Viernes Santo a las 23:59 horas y el escenario de 2022 «no va a volver a ocurrir», señalaba recientemente el coordinador federal de IU, meneando la cabeza de un lado a otro. Por eso no hay negociación con los morados: simplemente lo tiene tan fácil como no salirse de este espacio de confluencia. Sin condiciones, sin exigencias, sin requisitos. Podemos, de hecho, dice no haber puesto ninguno encima de la mesa. Lo que sí ha hecho es abrir una consulta con sus bases andaluzas para integrarse o no en una candidatura unitaria, que permanecerá abierta hasta las 17.00 horas de este miércoles, esto es, a dos días y medio de que expire el plazo para volver al carril. IU, por su parte, ha respondido al grito de auxilio de los de Ione Belarra invitándoles, directamente, a sentarse a la mesa el jueves pero no a solas, ya que una cumbre bilateral nunca fue opción para IU en aras a respetar el lugar del resto de partidos que integran la coalición izquierdista y que también están convocados. El objetivo de la reunión, explican fuentes de Por Andalucía, «concretar el registro formal de la coalición ante la Junta Electoral en los plazos precisos que marca la ley». Todo un ultimátum a Podemos. Está por ver si recoge el guante. RSS de noticias de espana/andalucia
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