Fernando Grande-Marlaska siempre ha intentado alejar de su ministerio el problema del narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar. Mantuvo a raya los daños colaterales del asesinato de dos guardias civiles en Barbate tras embestirlos una narcolancha en febrero de 2024 y, desde entonces, ha transitado con tibias explicaciones la inflamación de un Cuerpo que no está de su lado. A los agentes que luchan contra la droga no les convencen los argumentos que da.
Revelan que la zodiac de los traficantes realizó un movimiento «estudiado» y lo definen como «habitual» para zafarse de la vigilancia
Fernando Grande-Marlaska siempre ha intentado alejar de su ministerio el problema del narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar. Mantuvo a raya los daños colaterales del asesinato de dos guardias civiles en Barbate tras embestirlos una narcolancha en febrero de 2024 y, desde entonces, ha transitado con tibias explicaciones la inflamación de un Cuerpo que no está de su lado. A los agentes que luchan contra la droga no les convencen los argumentos que da.
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