La América corporativa entra en el segundo año del segundo mandato de Donald Trump con una nueva lección aprendida a la fuerza: las intervenciones personales del presidente pueden moldear los negocios con tanta profundidad como cualquier fuerza económica. Trump ha sorprendido a Wall Street al pedir un tope del 10% de los intereses de las tarjetas de crédito. Está presionando a las empresas energéticas para que reconstruyan la deteriorada infraestructura petrolera de Venezuela. Y la investigación penal de su administración contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, amenaza la futura independencia de la política monetaria estadounidense. Trump ha pasado el último año dinamitando las normas que tradicionalmente regían la relación entre el Despacho Oval y los grandes titanes económicos.
Este texto es una versión editada de la de Bloomberg.
Las grandes empresas de EE UU empiezan a adaptar sus estrategias para hacer frente a las injerencias del presidente, que usa su poder para inclinar la política económica en su favor
La América corporativa entra en el segundo año del segundo mandato de Donald Trump con una nueva lección aprendida a la fuerza: las intervenciones personales del presidente pueden moldear los negocios con tanta profundidad como cualquier fuerza económica. Trump ha sorprendido a Wall Street al pedir un tope del 10% de los intereses de las tarjetas de crédito. Está presionando a las empresas energéticas para que reconstruyan la deteriorada infraestructura petrolera de Venezuela. Y la investigación penal de su administración contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, amenaza la futura independencia de la política monetaria estadounidense. Trump ha pasado el último año dinamitando las normas que tradicionalmente regían la relación entre el Despacho Oval y los grandes titanes económicos.
Este texto es una versión editada de la de Bloomberg.
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