La temporada de Marco Pérez (San Esteban de la Sierra, Salamanca, 2007) avanza con paso firme y una de las citas marcadas en rojo en su calendario es su regreso a Córdoba. El joven salmantino dejó una profunda impresión como novillero en 2024 y ahora vuelve ya como matador, en plena Feria , con el peso de las expectativas sobre los hombros y la serenidad de quien sabe que el camino apenas acaba de empezar. En esta conversación habla de la afición cordobesa, del relevo generacional, de la responsabilidad de representar a los jóvenes en la tauromaquia y de la presión que supone crecer bajo la etiqueta de ‘niño prodigio’.-Vuelve a Córdoba después de aquella tarde como novillero en 2024, en el mano a mano con Manuel Román. ¿Qué recuerdo guarda de aquella cita?-Fue una tarde muy importante para mí. La verdad es que resultó muy bien; incluso podría haber salido por la puerta grande de no haber sido por la espada . Pero más allá de eso, recuerdo especialmente el cariño y el calor que sentí desde el primer momento por parte de todos los aficionados cordobeses. Es una plaza en la que me sentí muy cómodo, muy a gusto, y por eso estaba deseando volver. Y qué mejor forma de hacerlo que ya como matador de toros, en plena feria y con un cartel de juventud muy rematado.Noticia relacionada general No No Manuel Quintana: «Quiero dejar el listón muy alto en mi tierra» V. M.-¿Qué representa para usted la tauromaquia cordobesa, por todo lo que ha significado históricamente para el toreo?-Córdoba ha dado una enorme cantidad de figuras del toreo y además está en una tierra de toros como Andalucía, donde las tardes se viven de otra manera, con otro sabor. Sí que es cierto que la plaza y la feria atraviesan un momento difícil en cuanto a afluencia de público y necesidad de impulso, pero estoy convencido de que poco a poco, gracias al trabajo del empresario, a la ilusión de los toreros, de todos los profesionales y de la propia afición, la situación irá regenerándose. Y sobre todo creo mucho en la juventud. Yo lo noto muchísimo. Gracias a las redes sociales, muchos jóvenes cordobeses me escriben por Instagram para decirme que van a estar ese día en la plaza y que me esperan con ilusión. Y eso, sinceramente, me motiva muchísimo.-Ese rejuvenecimiento de la fiesta también pasa por toreros como usted, que conectan directamente con nuevas generaciones. ¿Se siente responsable de ese papel?-Totalmente. Lo asumo con responsabilidad, pero sobre todo con muchísima ilusión. Creo que los toreros jóvenes tenemos un papel muy importante y casi diría que un deber. Ser un ejemplo para todas esas nuevas generaciones que quieren acercarse al mundo del toro por voluntad propia y descubrir la fiesta. Nosotros somos, probablemente, los toreros en los que más pueden verse reflejados. Y por eso debemos intentar acercarnos a ellos lo máximo posible, mostrar nuestro lado más humano y que nos vean como personas cercanas. Eso ayuda a que se interesen más por la fiesta y acaben volcándose con ella. Además, muchos niños y nuevos aficionados, al ver caras jóvenes con las que se identifican, sienten una conexión distinta. Ver a un chico de 18 o 20 años enfrentarse a un toro llama muchísimo la atención y creo que eso es un gran atractivo para las nuevas generaciones. En ese sentido, estoy muy comprometido. Creo que hay que asumir ese papel con muchísimo cariño.-¿Qué papel tienen las redes sociales?-Hoy tenemos la suerte de contar con una herramienta enorme como son las redes sociales y, si se utilizan bien, son un gran potenciador para llegar a toda esa gente joven. La sociedad avanza hacia las nuevas tecnologías y el hecho de poder mostrar no solo lo taurino, sino también el día a día de un torero, ayuda mucho. Porque al final la gente descubre que somos personas normales, corrientes, como cualquier otro chico de nuestra edad. Eso es muy importante y nosotros estamos muy concienciados con ello.«El torero debe tener ‘feeling’ con el tendido. Puedes ser un torero sobrio y transmitir igualmente, pero es importante»-Desde muy pequeño se habló de usted como un ‘niño prodigio’. ¿Ese calificativo pesa con el tiempo?-Para mí, desde muy pequeño, ha sido sobre todo una motivación. Aunque sinceramente nunca me he considerado un niño prodigio. Lo que sí he tenido siempre es muchísima afición y bastante disciplina para tomarme muy en serio los entrenamientos desde muy pequeño. Ese calificativo me ha animado a seguir luchando por mi sueño de llegar a ser figura del toreo. Pero es verdad que con el paso de los años la responsabilidad crece. Cambia la importancia de las actuaciones, de los carteles, y empiezas a hacer el paseíllo junto a figuras del toreo. Afortunadamente he podido torear un número importante de corridas en poco tiempo, pero soy consciente de que el camino es larguísimo. Acabo de empezar y todavía me queda muchísimo oficio y mucha técnica por aprender para desarrollar plenamente el toreo que siento dentro. -¿Qué es lo más importante que debe tener un torero hoy en día?-Creo que, por encima de todo, la base sobre la que debe construirse un torero es la actitud y las ganas. Las ganas de querer comerte el mundo, de querer ser mejor cada día, de triunfar todas las tardes y la actitud para superar todos los obstáculos que plantea el toro y también todos los que aparecen fuera de la plaza, porque esta profesión es un camino muy largo y lleno de dificultades. Luego también es muy importante la personalidad propia. Cada torero tiene su sello y debe intentar torear según lo que siente. -¿Qué importancia tiene hoy conectar con el público?-Muchísima. Más allá de transmitir toreando, creo que el torero debe tener ‘feeling’ con el tendido. Puedes ser un torero sobrio y transmitir igualmente, pero es importante trabajar esa conexión con la gente, mantener siempre una actitud positiva y una puesta en escena firme. La gente valora mucho ver a un torero que transmite seguridad, control y confianza en todo momento. La temporada de Marco Pérez (San Esteban de la Sierra, Salamanca, 2007) avanza con paso firme y una de las citas marcadas en rojo en su calendario es su regreso a Córdoba. El joven salmantino dejó una profunda impresión como novillero en 2024 y ahora vuelve ya como matador, en plena Feria , con el peso de las expectativas sobre los hombros y la serenidad de quien sabe que el camino apenas acaba de empezar. En esta conversación habla de la afición cordobesa, del relevo generacional, de la responsabilidad de representar a los jóvenes en la tauromaquia y de la presión que supone crecer bajo la etiqueta de ‘niño prodigio’.-Vuelve a Córdoba después de aquella tarde como novillero en 2024, en el mano a mano con Manuel Román. ¿Qué recuerdo guarda de aquella cita?-Fue una tarde muy importante para mí. La verdad es que resultó muy bien; incluso podría haber salido por la puerta grande de no haber sido por la espada . Pero más allá de eso, recuerdo especialmente el cariño y el calor que sentí desde el primer momento por parte de todos los aficionados cordobeses. Es una plaza en la que me sentí muy cómodo, muy a gusto, y por eso estaba deseando volver. Y qué mejor forma de hacerlo que ya como matador de toros, en plena feria y con un cartel de juventud muy rematado.Noticia relacionada general No No Manuel Quintana: «Quiero dejar el listón muy alto en mi tierra» V. M.-¿Qué representa para usted la tauromaquia cordobesa, por todo lo que ha significado históricamente para el toreo?-Córdoba ha dado una enorme cantidad de figuras del toreo y además está en una tierra de toros como Andalucía, donde las tardes se viven de otra manera, con otro sabor. Sí que es cierto que la plaza y la feria atraviesan un momento difícil en cuanto a afluencia de público y necesidad de impulso, pero estoy convencido de que poco a poco, gracias al trabajo del empresario, a la ilusión de los toreros, de todos los profesionales y de la propia afición, la situación irá regenerándose. Y sobre todo creo mucho en la juventud. Yo lo noto muchísimo. Gracias a las redes sociales, muchos jóvenes cordobeses me escriben por Instagram para decirme que van a estar ese día en la plaza y que me esperan con ilusión. Y eso, sinceramente, me motiva muchísimo.-Ese rejuvenecimiento de la fiesta también pasa por toreros como usted, que conectan directamente con nuevas generaciones. ¿Se siente responsable de ese papel?-Totalmente. Lo asumo con responsabilidad, pero sobre todo con muchísima ilusión. Creo que los toreros jóvenes tenemos un papel muy importante y casi diría que un deber. Ser un ejemplo para todas esas nuevas generaciones que quieren acercarse al mundo del toro por voluntad propia y descubrir la fiesta. Nosotros somos, probablemente, los toreros en los que más pueden verse reflejados. Y por eso debemos intentar acercarnos a ellos lo máximo posible, mostrar nuestro lado más humano y que nos vean como personas cercanas. Eso ayuda a que se interesen más por la fiesta y acaben volcándose con ella. Además, muchos niños y nuevos aficionados, al ver caras jóvenes con las que se identifican, sienten una conexión distinta. Ver a un chico de 18 o 20 años enfrentarse a un toro llama muchísimo la atención y creo que eso es un gran atractivo para las nuevas generaciones. En ese sentido, estoy muy comprometido. Creo que hay que asumir ese papel con muchísimo cariño.-¿Qué papel tienen las redes sociales?-Hoy tenemos la suerte de contar con una herramienta enorme como son las redes sociales y, si se utilizan bien, son un gran potenciador para llegar a toda esa gente joven. La sociedad avanza hacia las nuevas tecnologías y el hecho de poder mostrar no solo lo taurino, sino también el día a día de un torero, ayuda mucho. Porque al final la gente descubre que somos personas normales, corrientes, como cualquier otro chico de nuestra edad. Eso es muy importante y nosotros estamos muy concienciados con ello.«El torero debe tener ‘feeling’ con el tendido. Puedes ser un torero sobrio y transmitir igualmente, pero es importante»-Desde muy pequeño se habló de usted como un ‘niño prodigio’. ¿Ese calificativo pesa con el tiempo?-Para mí, desde muy pequeño, ha sido sobre todo una motivación. Aunque sinceramente nunca me he considerado un niño prodigio. Lo que sí he tenido siempre es muchísima afición y bastante disciplina para tomarme muy en serio los entrenamientos desde muy pequeño. Ese calificativo me ha animado a seguir luchando por mi sueño de llegar a ser figura del toreo. Pero es verdad que con el paso de los años la responsabilidad crece. Cambia la importancia de las actuaciones, de los carteles, y empiezas a hacer el paseíllo junto a figuras del toreo. Afortunadamente he podido torear un número importante de corridas en poco tiempo, pero soy consciente de que el camino es larguísimo. Acabo de empezar y todavía me queda muchísimo oficio y mucha técnica por aprender para desarrollar plenamente el toreo que siento dentro. -¿Qué es lo más importante que debe tener un torero hoy en día?-Creo que, por encima de todo, la base sobre la que debe construirse un torero es la actitud y las ganas. Las ganas de querer comerte el mundo, de querer ser mejor cada día, de triunfar todas las tardes y la actitud para superar todos los obstáculos que plantea el toro y también todos los que aparecen fuera de la plaza, porque esta profesión es un camino muy largo y lleno de dificultades. Luego también es muy importante la personalidad propia. Cada torero tiene su sello y debe intentar torear según lo que siente. -¿Qué importancia tiene hoy conectar con el público?-Muchísima. Más allá de transmitir toreando, creo que el torero debe tener ‘feeling’ con el tendido. Puedes ser un torero sobrio y transmitir igualmente, pero es importante trabajar esa conexión con la gente, mantener siempre una actitud positiva y una puesta en escena firme. La gente valora mucho ver a un torero que transmite seguridad, control y confianza en todo momento. La temporada de Marco Pérez (San Esteban de la Sierra, Salamanca, 2007) avanza con paso firme y una de las citas marcadas en rojo en su calendario es su regreso a Córdoba. El joven salmantino dejó una profunda impresión como novillero en 2024 y ahora vuelve ya como matador, en plena Feria , con el peso de las expectativas sobre los hombros y la serenidad de quien sabe que el camino apenas acaba de empezar. En esta conversación habla de la afición cordobesa, del relevo generacional, de la responsabilidad de representar a los jóvenes en la tauromaquia y de la presión que supone crecer bajo la etiqueta de ‘niño prodigio’.-Vuelve a Córdoba después de aquella tarde como novillero en 2024, en el mano a mano con Manuel Román. ¿Qué recuerdo guarda de aquella cita?-Fue una tarde muy importante para mí. La verdad es que resultó muy bien; incluso podría haber salido por la puerta grande de no haber sido por la espada . Pero más allá de eso, recuerdo especialmente el cariño y el calor que sentí desde el primer momento por parte de todos los aficionados cordobeses. Es una plaza en la que me sentí muy cómodo, muy a gusto, y por eso estaba deseando volver. Y qué mejor forma de hacerlo que ya como matador de toros, en plena feria y con un cartel de juventud muy rematado.Noticia relacionada general No No Manuel Quintana: «Quiero dejar el listón muy alto en mi tierra» V. M.-¿Qué representa para usted la tauromaquia cordobesa, por todo lo que ha significado históricamente para el toreo?-Córdoba ha dado una enorme cantidad de figuras del toreo y además está en una tierra de toros como Andalucía, donde las tardes se viven de otra manera, con otro sabor. Sí que es cierto que la plaza y la feria atraviesan un momento difícil en cuanto a afluencia de público y necesidad de impulso, pero estoy convencido de que poco a poco, gracias al trabajo del empresario, a la ilusión de los toreros, de todos los profesionales y de la propia afición, la situación irá regenerándose. Y sobre todo creo mucho en la juventud. Yo lo noto muchísimo. Gracias a las redes sociales, muchos jóvenes cordobeses me escriben por Instagram para decirme que van a estar ese día en la plaza y que me esperan con ilusión. Y eso, sinceramente, me motiva muchísimo.-Ese rejuvenecimiento de la fiesta también pasa por toreros como usted, que conectan directamente con nuevas generaciones. ¿Se siente responsable de ese papel?-Totalmente. Lo asumo con responsabilidad, pero sobre todo con muchísima ilusión. Creo que los toreros jóvenes tenemos un papel muy importante y casi diría que un deber. Ser un ejemplo para todas esas nuevas generaciones que quieren acercarse al mundo del toro por voluntad propia y descubrir la fiesta. Nosotros somos, probablemente, los toreros en los que más pueden verse reflejados. Y por eso debemos intentar acercarnos a ellos lo máximo posible, mostrar nuestro lado más humano y que nos vean como personas cercanas. Eso ayuda a que se interesen más por la fiesta y acaben volcándose con ella. Además, muchos niños y nuevos aficionados, al ver caras jóvenes con las que se identifican, sienten una conexión distinta. Ver a un chico de 18 o 20 años enfrentarse a un toro llama muchísimo la atención y creo que eso es un gran atractivo para las nuevas generaciones. En ese sentido, estoy muy comprometido. Creo que hay que asumir ese papel con muchísimo cariño.-¿Qué papel tienen las redes sociales?-Hoy tenemos la suerte de contar con una herramienta enorme como son las redes sociales y, si se utilizan bien, son un gran potenciador para llegar a toda esa gente joven. La sociedad avanza hacia las nuevas tecnologías y el hecho de poder mostrar no solo lo taurino, sino también el día a día de un torero, ayuda mucho. Porque al final la gente descubre que somos personas normales, corrientes, como cualquier otro chico de nuestra edad. Eso es muy importante y nosotros estamos muy concienciados con ello.«El torero debe tener ‘feeling’ con el tendido. Puedes ser un torero sobrio y transmitir igualmente, pero es importante»-Desde muy pequeño se habló de usted como un ‘niño prodigio’. ¿Ese calificativo pesa con el tiempo?-Para mí, desde muy pequeño, ha sido sobre todo una motivación. Aunque sinceramente nunca me he considerado un niño prodigio. Lo que sí he tenido siempre es muchísima afición y bastante disciplina para tomarme muy en serio los entrenamientos desde muy pequeño. Ese calificativo me ha animado a seguir luchando por mi sueño de llegar a ser figura del toreo. Pero es verdad que con el paso de los años la responsabilidad crece. Cambia la importancia de las actuaciones, de los carteles, y empiezas a hacer el paseíllo junto a figuras del toreo. Afortunadamente he podido torear un número importante de corridas en poco tiempo, pero soy consciente de que el camino es larguísimo. Acabo de empezar y todavía me queda muchísimo oficio y mucha técnica por aprender para desarrollar plenamente el toreo que siento dentro. -¿Qué es lo más importante que debe tener un torero hoy en día?-Creo que, por encima de todo, la base sobre la que debe construirse un torero es la actitud y las ganas. Las ganas de querer comerte el mundo, de querer ser mejor cada día, de triunfar todas las tardes y la actitud para superar todos los obstáculos que plantea el toro y también todos los que aparecen fuera de la plaza, porque esta profesión es un camino muy largo y lleno de dificultades. Luego también es muy importante la personalidad propia. Cada torero tiene su sello y debe intentar torear según lo que siente. -¿Qué importancia tiene hoy conectar con el público?-Muchísima. Más allá de transmitir toreando, creo que el torero debe tener ‘feeling’ con el tendido. Puedes ser un torero sobrio y transmitir igualmente, pero es importante trabajar esa conexión con la gente, mantener siempre una actitud positiva y una puesta en escena firme. La gente valora mucho ver a un torero que transmite seguridad, control y confianza en todo momento. RSS de noticias de espana/andalucia
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