Los empleados que cada día cruzan la frontera entre La Línea y Gibraltar han visto como, durante años, se formaban largas colas en los controles policiales que les hacía llegar tarde a su puesto laboral. Atascos y un sinfín de horas muertas y perdidas en el control fronterizo.Una de estas trabajadoras es María José, natural de Jimena de la Frontera , municipio que se encuentra a escasos 20 minutos en coche de la colonia británica. Trabaja en en una empresa de la industria del juego. Para esta gaditana, la jornada del 15 de julio representa «algo inédito. Me siento libre. Nunca había sido la entrada tan fluida como hoy ».«Siempre he sentido que España y Gibraltar nos alimentamos mutuamente , nosotros aportamos capital humano y ellos nos dan trabajo», afirma. El tratado lo ha recibido «con mucha alegría. Era algo que esperábamos desde hace mucho tiempo».Para María José, como para el resto de trabajadores, atrás quedaron «los momentos de tensión en La Verja». Recuerda que «hubo un día que una policía de Gibraltar me habló muy mal, me chilló y todo», aunque «en el cómputo general los policías siempre han sido muy amables con los trabajadores».No obstante, reconoce que «ha habido días en los que hacían las cosas bastante mal, y pasaban por el mismo control a los turistas como a los trabajadores. Había muy mala organización para separar a la gente, y nunca lo hicieron, íbamos siempre todos en el mismo grupo».Mientras en el Campo de Gibraltar la noticia del tratado se ha recibido con optimismo, en Gibraltar «son más reticentes, no lo ven como algo tan bueno . Ellos se sienten que viven en una burbuja y que los demás no podemos entrar en su mundo y que esto va a ser negativo para se seguridad y economía». Los empleados que cada día cruzan la frontera entre La Línea y Gibraltar han visto como, durante años, se formaban largas colas en los controles policiales que les hacía llegar tarde a su puesto laboral. Atascos y un sinfín de horas muertas y perdidas en el control fronterizo.Una de estas trabajadoras es María José, natural de Jimena de la Frontera , municipio que se encuentra a escasos 20 minutos en coche de la colonia británica. Trabaja en en una empresa de la industria del juego. Para esta gaditana, la jornada del 15 de julio representa «algo inédito. Me siento libre. Nunca había sido la entrada tan fluida como hoy ».«Siempre he sentido que España y Gibraltar nos alimentamos mutuamente , nosotros aportamos capital humano y ellos nos dan trabajo», afirma. El tratado lo ha recibido «con mucha alegría. Era algo que esperábamos desde hace mucho tiempo».Para María José, como para el resto de trabajadores, atrás quedaron «los momentos de tensión en La Verja». Recuerda que «hubo un día que una policía de Gibraltar me habló muy mal, me chilló y todo», aunque «en el cómputo general los policías siempre han sido muy amables con los trabajadores».No obstante, reconoce que «ha habido días en los que hacían las cosas bastante mal, y pasaban por el mismo control a los turistas como a los trabajadores. Había muy mala organización para separar a la gente, y nunca lo hicieron, íbamos siempre todos en el mismo grupo».Mientras en el Campo de Gibraltar la noticia del tratado se ha recibido con optimismo, en Gibraltar «son más reticentes, no lo ven como algo tan bueno . Ellos se sienten que viven en una burbuja y que los demás no podemos entrar en su mundo y que esto va a ser negativo para se seguridad y economía». Los empleados que cada día cruzan la frontera entre La Línea y Gibraltar han visto como, durante años, se formaban largas colas en los controles policiales que les hacía llegar tarde a su puesto laboral. Atascos y un sinfín de horas muertas y perdidas en el control fronterizo.Una de estas trabajadoras es María José, natural de Jimena de la Frontera , municipio que se encuentra a escasos 20 minutos en coche de la colonia británica. Trabaja en en una empresa de la industria del juego. Para esta gaditana, la jornada del 15 de julio representa «algo inédito. Me siento libre. Nunca había sido la entrada tan fluida como hoy ».«Siempre he sentido que España y Gibraltar nos alimentamos mutuamente , nosotros aportamos capital humano y ellos nos dan trabajo», afirma. El tratado lo ha recibido «con mucha alegría. Era algo que esperábamos desde hace mucho tiempo».Para María José, como para el resto de trabajadores, atrás quedaron «los momentos de tensión en La Verja». Recuerda que «hubo un día que una policía de Gibraltar me habló muy mal, me chilló y todo», aunque «en el cómputo general los policías siempre han sido muy amables con los trabajadores».No obstante, reconoce que «ha habido días en los que hacían las cosas bastante mal, y pasaban por el mismo control a los turistas como a los trabajadores. Había muy mala organización para separar a la gente, y nunca lo hicieron, íbamos siempre todos en el mismo grupo».Mientras en el Campo de Gibraltar la noticia del tratado se ha recibido con optimismo, en Gibraltar «son más reticentes, no lo ven como algo tan bueno . Ellos se sienten que viven en una burbuja y que los demás no podemos entrar en su mundo y que esto va a ser negativo para se seguridad y economía». RSS de noticias de espana/andalucia
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