Equivocarse no es sinónimo de fracaso ni de debilidad, sino una parte esencial, natural e inherente del aprendizaje y crecimiento personal. Así lo afirma el médico y experto en desarrollo personal Mario Alonso Puig, quien ha dedicado gran parte de su vida a investigar cómo desplegar el potencial humano, especialmente en momentos de desafío, incertidumbre y cambio, y que recuerda en una de sus últimas publicaciones en las plataformas digitales que «fallar es parte del camino».«El error duele, sí, pero nos enseña», reflexiona el divulgador madrileño en una intervención en la cadena COPE, en la que ahonda sobre el poder del aprendizaje ante el error y el dolor.En sus palabras, «aprender no borra el dolor, pero lo llena de sentido», una afirmación que invita a transformar la forma en que las personas afrontan los tropiezos y las dificultades, y en una época en la que uno abre las redes sociales y ve vidas que se muestran perfectas, relaciones de película y rutinas productivas desde que amanece.Prueba, fallo y aprendizaje constanteLa clave, subraya el experto en su intervención, está en la actitud con la que cada persona decide enfrentar sus errores. «La diferencia entre un error y un fracaso es si tú aprendes del error o no aprendes del error», explica. Según el médico, «todo error implica un precio que hay que pagar. Nadie comete errores a propósito, pero un fracaso ocurre cuando además de pagar ese precio, no se aprende nada y se repite el mismo patrón».A través de varios ejemplos, como el del inventor Thomas Edison -quien necesitó miles de intentos antes de lograr iluminar el mundo con la bombilla eléctrica-, el divulgador recuerda que la historia de la humanidad está llena de avances que nacieron del error. También menciona que la propia medicina, disciplina a la que ha dedicado gran parte de su vida, ha progresado gracias a ese proceso de prueba, fallo y aprendizaje constante.«La diferencia es que si tú te lo tomas como un fracaso, el componente emocional es tan intenso, es tan devastador, es tan demoledor, que tú lo único que quieres es olvidarte de eso, si te olvidas de eso y no miras eh o no te fijas en en que que no ha salido bien, por qué no ha salido bien, no reflexionas, entonces no has no has aprendido, entonces a eso ya no le podemos llamar un error, porque un error es es un elemento que ha sucedido, esto es un fracaso», señala. Equivocarse no es sinónimo de fracaso ni de debilidad, sino una parte esencial, natural e inherente del aprendizaje y crecimiento personal. Así lo afirma el médico y experto en desarrollo personal Mario Alonso Puig, quien ha dedicado gran parte de su vida a investigar cómo desplegar el potencial humano, especialmente en momentos de desafío, incertidumbre y cambio, y que recuerda en una de sus últimas publicaciones en las plataformas digitales que «fallar es parte del camino».«El error duele, sí, pero nos enseña», reflexiona el divulgador madrileño en una intervención en la cadena COPE, en la que ahonda sobre el poder del aprendizaje ante el error y el dolor.En sus palabras, «aprender no borra el dolor, pero lo llena de sentido», una afirmación que invita a transformar la forma en que las personas afrontan los tropiezos y las dificultades, y en una época en la que uno abre las redes sociales y ve vidas que se muestran perfectas, relaciones de película y rutinas productivas desde que amanece.Prueba, fallo y aprendizaje constanteLa clave, subraya el experto en su intervención, está en la actitud con la que cada persona decide enfrentar sus errores. «La diferencia entre un error y un fracaso es si tú aprendes del error o no aprendes del error», explica. Según el médico, «todo error implica un precio que hay que pagar. Nadie comete errores a propósito, pero un fracaso ocurre cuando además de pagar ese precio, no se aprende nada y se repite el mismo patrón».A través de varios ejemplos, como el del inventor Thomas Edison -quien necesitó miles de intentos antes de lograr iluminar el mundo con la bombilla eléctrica-, el divulgador recuerda que la historia de la humanidad está llena de avances que nacieron del error. También menciona que la propia medicina, disciplina a la que ha dedicado gran parte de su vida, ha progresado gracias a ese proceso de prueba, fallo y aprendizaje constante.«La diferencia es que si tú te lo tomas como un fracaso, el componente emocional es tan intenso, es tan devastador, es tan demoledor, que tú lo único que quieres es olvidarte de eso, si te olvidas de eso y no miras eh o no te fijas en en que que no ha salido bien, por qué no ha salido bien, no reflexionas, entonces no has no has aprendido, entonces a eso ya no le podemos llamar un error, porque un error es es un elemento que ha sucedido, esto es un fracaso», señala. Equivocarse no es sinónimo de fracaso ni de debilidad, sino una parte esencial, natural e inherente del aprendizaje y crecimiento personal. Así lo afirma el médico y experto en desarrollo personal Mario Alonso Puig, quien ha dedicado gran parte de su vida a investigar cómo desplegar el potencial humano, especialmente en momentos de desafío, incertidumbre y cambio, y que recuerda en una de sus últimas publicaciones en las plataformas digitales que «fallar es parte del camino».«El error duele, sí, pero nos enseña», reflexiona el divulgador madrileño en una intervención en la cadena COPE, en la que ahonda sobre el poder del aprendizaje ante el error y el dolor.En sus palabras, «aprender no borra el dolor, pero lo llena de sentido», una afirmación que invita a transformar la forma en que las personas afrontan los tropiezos y las dificultades, y en una época en la que uno abre las redes sociales y ve vidas que se muestran perfectas, relaciones de película y rutinas productivas desde que amanece.Prueba, fallo y aprendizaje constanteLa clave, subraya el experto en su intervención, está en la actitud con la que cada persona decide enfrentar sus errores. «La diferencia entre un error y un fracaso es si tú aprendes del error o no aprendes del error», explica. Según el médico, «todo error implica un precio que hay que pagar. Nadie comete errores a propósito, pero un fracaso ocurre cuando además de pagar ese precio, no se aprende nada y se repite el mismo patrón».A través de varios ejemplos, como el del inventor Thomas Edison -quien necesitó miles de intentos antes de lograr iluminar el mundo con la bombilla eléctrica-, el divulgador recuerda que la historia de la humanidad está llena de avances que nacieron del error. También menciona que la propia medicina, disciplina a la que ha dedicado gran parte de su vida, ha progresado gracias a ese proceso de prueba, fallo y aprendizaje constante.«La diferencia es que si tú te lo tomas como un fracaso, el componente emocional es tan intenso, es tan devastador, es tan demoledor, que tú lo único que quieres es olvidarte de eso, si te olvidas de eso y no miras eh o no te fijas en en que que no ha salido bien, por qué no ha salido bien, no reflexionas, entonces no has no has aprendido, entonces a eso ya no le podemos llamar un error, porque un error es es un elemento que ha sucedido, esto es un fracaso», señala. RSS de noticias de bienestar
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