<p>La<strong> guerra abierta en Oriente Medio</strong> y el cierre casi total del <strong>estrecho de Ormuz</strong> han puesto en jaque al transporte logístico global. Hace días que ha cundido el pánico, porque la situación es crítica: se tensiona aún más el comercio en el golfo Pérsico, donde las navieras evitan desde hace años el canal de Suez asediado por los hutíes. Las opciones son cada vez menores ante los ataques cruzados y las amenazas de Irán de hundir todo buque que atraviese el estrecho si lo considera una amenaza.</p>
Las condiciones de las infraestructuras españolas pueden costarle la ventaja geográfica en el cambio de rutas
<p>La<strong> guerra abierta en Oriente Medio</strong> y el cierre casi total del <strong>estrecho de Ormuz</strong> han puesto en jaque al transporte logístico global. Hace días que ha cundido el pánico, porque la situación es crítica: se tensiona aún más el comercio en el golfo Pérsico, donde las navieras evitan desde hace años el canal de Suez asediado por los hutíes. Las opciones son cada vez menores ante los ataques cruzados y las amenazas de Irán de hundir todo buque que atraviese el estrecho si lo considera una amenaza.</p>
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