<p>El regreso de <strong>Trump</strong> a la Casa Blanca en 2025 fue interpretado precipitadamente por la derecha occidental como el inicio de una nueva revolución conservadora que arrasaría con la hegemonía política y cultural de la izquierda. El final del insufrible <i>wokismo</i>. Otros, en cambio, como<strong> Sánchez</strong>, intuyeron que el nuevo mandato de Trump, un político divisivo y grotesco, iba a tener el efecto contrario: avivaría la guerra civil en el seno de la derecha, entre un conservadurismo clásico, arraigado a la democracia liberal, y los tecno-reaccionarios que consideran que el sistema agoniza y hay que darle matarile rápido; también previeron que Trump acabaría reactivando y movilizando al espacio «progresista».</p>
Sánchez ha atado su suerte política, y la de su candidatura «pacifista», al fracaso de Trump en Irán
<p>El regreso de <strong>Trump</strong> a la Casa Blanca en 2025 fue interpretado precipitadamente por la derecha occidental como el inicio de una nueva revolución conservadora que arrasaría con la hegemonía política y cultural de la izquierda. El final del insufrible <i>wokismo</i>. Otros, en cambio, como<strong> Sánchez</strong>, intuyeron que el nuevo mandato de Trump, un político divisivo y grotesco, iba a tener el efecto contrario: avivaría la guerra civil en el seno de la derecha, entre un conservadurismo clásico, arraigado a la democracia liberal, y los tecno-reaccionarios que consideran que el sistema agoniza y hay que darle matarile rápido; también previeron que Trump acabaría reactivando y movilizando al espacio «progresista».</p>
España
