La campaña electoral en Andalucía está a punto de comenzar. Esta tierra se juega su futuro en una convocatoria que se presume inminente como paso obligatorio para los comicios de esta primavera. La comunidad ha pretendido mantenerse aislada del ruido y la polarización que envuelven a España, pero la confrontación en las urnas le sumergirá durante semanas en un lodo viscoso de chapoteo estridente. Los candidatos a ocupar el Palacio de San Telmo o al menos contar con representación en el Parlamento ya reconocen que la intensidad y el volumen subirán decibelios en cuanto Juanma Moreno apriete el botón rojo y se ponga en marcha un reloj que sólo cuenta hacia atrás. Han permutado las formas, por la evolución, el cambio en los tiempos y los soportes. Del barrio a barrio y la pegada de carteles se pasó a la radio, la televisión, el universo de internet y las redes sociales . Precisamente en este último espacio se libra una importante batalla para marcar la agenda, insertar el relato e incrementar la difusión del mensaje.En las últimas fechas se advierten movimientos cuanto menos sorprendentes. Los perfiles de las redes sociales del Partido Socialista en Andalucía, tanto el de la formación como el de su candidata, María Jesús Montero, han multiplicado sus seguidores. La velocidad con la que fluctúan impiden reproducir una foto fija con nitidez, pero en Instagram el PSOE ha pasado de 33 mil seguidores a casi 60 mil (59,6). Prácticamente el doble en pocos días. Con ello ha superado al del Partido Popular (44,4 k), que gobierna actualmente en la Junta y que estaba por delante en la primera quincena de marzo con una diferencia significativa de 12.000 seguidores.En el caso de la vicepresidenta del Gobierno, reúne 151.000 seguidores y decidió ‘capar’ de IG su cuenta para aceptar personalmente (ella o su equipo de comunicación) las solicitudes de seguimientos. «En las últimas 12 horas, mi cuenta de Instagram ha recibido más de 37.000 nuevos seguidores . No, no es crecimiento orgánico», reconocía la propia Montero. Su adversario político, Juanma Moreno, cuenta con 224 mil.Las redes sociales bajo sospechaEsta tendencia de crecimiento socialista se aprecia en otras redes como X (la antigua Twitter de Elon Musk). Tiene razón la ministra de Economía y Hacienda, no es un crecimiento orgánico sino artificial. Son ‘bots’, el acrónimo de robots. Cuentas falsas pues detrás de ella no se encuentra ninguna persona, y además, en la actualidad, no operan de forma aislada, sino en redes coordinadas con diferentes intenciones.Cotejar estas maniobras en X es también sencillo, pues los nombres suelen ser similares. Utilizan nombres y números (para no ser capadas por coincidencia), fotografías donde no se suele reconocer a un ser humano, en ocasiones vienen con alfabetos no latinos (con letras árabes o japonesas) y apenas tienen seguidores . No hay interacción más que ‘retuits’, no se manifiestan con opinión propia y, en este caso concreto, muchas aparecen con la fecha de incorporación: se unió en marzo de 2026.Ofrecen muchas pistas pero si no se profundiza lo que se observa es un enorme crecimiento en las cuentas de destino , en estos días en las del PSOE de Andalucía y María Jesús Montero. La popularidad digital puede fabricarse en cuestión de horas, pero es absolutamente falaz.En términos generales, la finalidad de estos ‘bots’ es amplificar los mensajes, ya que las redes sociales ‘premian’ con el ya conocido algoritmo que un mensaje disponga de más ‘likes’ o se haya compartido por más usuarios, pues en teoría le da mayor relevancia a ese ‘post’. Adquieren entonces mayor relevancia y difusión, lo que es positivo entonces para la cuenta receptora.Además, producen el efecto bandwagon: coloquialmente, subirse al carro del ganador. Ese sesgo cognitivo perfectamente demostrado y aceptado por la psicología por el cual las personas adoptan creencias, comportamientos o modas simplemente porque la mayoría lo hace. Una persona (aquí, candidata) que reúne más seguidores está en auge, posee mayor popularidad, es más importante y genera el efecto arrastre.¿Quién mueve los hilos del bot?Los bots amplifican mensajes, repiten consignas y hacen parecer que un tema es tendencia, aunque de momento no se advierte ningún aumento en estos últimos días. No hay mayor ‘engagement’ ni interacción, a la espera de comprobar la evolución una vez arranque la campaña electoral. Tampoco hay un efecto negativo, como pretende denunciar María Jesús Montero, que ofrece una versión opuesta. «Es una subida artificial con ‘bots’ provocada por alguien a quién le debe preocupar que defendamos lo público».La política sevillana asegura que «este ataque no sabemos de dónde viene, pero sí qué pretende, hacernos tener menos visibilidad. Ya hay suficiente ruido como para añadir cifras infladas que no representan a nadie. Esta cuenta está para hablar con personas reales, de sus problemas y de las soluciones, no para engordar métricas vacías». Una interpretación ‘sui genéris’ pues los bots suelen hacer lo contrario: aumentar visibilidad (al menos a corto plazo). Salvo que tema una penalización del propio Instagram.La estrategia de los ‘bots’La compra de ‘bots’ es habitual entre los ‘influencers’ y los creadores de contenido y en varias ocasiones ha tenido eco y repercusión en la política. En 2021, Twitter suspendía más de 20 cuentas falsas que apoyaban al PSOE e insultaban a periodistas, un hecho del que se desvinculó el propio partido socialista. Lo mismo le decían «corrupto», «miserable», y «das asko» a Pablo Casado (PP) que escribían «Sánchez, guapo» y «el Presidente más bello«. La formación aseguró que no tenía nada que ver, igual que dos años antes el Partido Popular o Esquerra Republicana con otras polémicas similares.La confusión es inherente a este conflicto, pues lo mismo la estrategia puede ir encaminada a amplificar mensajes que a criticar al adversario, al que incluso se le puede atribuir esta actuación fraudulenta. Las acciones se han optimizado en los últimos meses con la implementación de la Inteligencia Artificial, mejorando estas artimañas que aún quedan lejos de la perfección. Los especialistas coinciden en que resulta complejo medir su impacto, incluso si es positivo o negativo. Un estudio aseveró que los ‘bots’ de Twitter influyeron en el referéndum del Brexit y las elecciones presidenciales de EEUU de 2016. En clave nacional, la investigación judicial apuntó a la injerencia de Rusia para fomentar la polarización política de cara al 1 de octubre y el procés catalán. Sin embargo, en la política digital, crecer demasiado rápido no siempre es una buena señal. A veces, es justo lo contrario, y esto puede perjudicar al propio Partido Socialista. El patrón coincide con otros casos donde se detectaron ‘bots’ y su carácter artificial genera un profundo recelo en la ciudadanía. La campaña electoral en Andalucía está a punto de comenzar. Esta tierra se juega su futuro en una convocatoria que se presume inminente como paso obligatorio para los comicios de esta primavera. La comunidad ha pretendido mantenerse aislada del ruido y la polarización que envuelven a España, pero la confrontación en las urnas le sumergirá durante semanas en un lodo viscoso de chapoteo estridente. Los candidatos a ocupar el Palacio de San Telmo o al menos contar con representación en el Parlamento ya reconocen que la intensidad y el volumen subirán decibelios en cuanto Juanma Moreno apriete el botón rojo y se ponga en marcha un reloj que sólo cuenta hacia atrás. Han permutado las formas, por la evolución, el cambio en los tiempos y los soportes. Del barrio a barrio y la pegada de carteles se pasó a la radio, la televisión, el universo de internet y las redes sociales . Precisamente en este último espacio se libra una importante batalla para marcar la agenda, insertar el relato e incrementar la difusión del mensaje.En las últimas fechas se advierten movimientos cuanto menos sorprendentes. Los perfiles de las redes sociales del Partido Socialista en Andalucía, tanto el de la formación como el de su candidata, María Jesús Montero, han multiplicado sus seguidores. La velocidad con la que fluctúan impiden reproducir una foto fija con nitidez, pero en Instagram el PSOE ha pasado de 33 mil seguidores a casi 60 mil (59,6). Prácticamente el doble en pocos días. Con ello ha superado al del Partido Popular (44,4 k), que gobierna actualmente en la Junta y que estaba por delante en la primera quincena de marzo con una diferencia significativa de 12.000 seguidores.En el caso de la vicepresidenta del Gobierno, reúne 151.000 seguidores y decidió ‘capar’ de IG su cuenta para aceptar personalmente (ella o su equipo de comunicación) las solicitudes de seguimientos. «En las últimas 12 horas, mi cuenta de Instagram ha recibido más de 37.000 nuevos seguidores . No, no es crecimiento orgánico», reconocía la propia Montero. Su adversario político, Juanma Moreno, cuenta con 224 mil.Las redes sociales bajo sospechaEsta tendencia de crecimiento socialista se aprecia en otras redes como X (la antigua Twitter de Elon Musk). Tiene razón la ministra de Economía y Hacienda, no es un crecimiento orgánico sino artificial. Son ‘bots’, el acrónimo de robots. Cuentas falsas pues detrás de ella no se encuentra ninguna persona, y además, en la actualidad, no operan de forma aislada, sino en redes coordinadas con diferentes intenciones.Cotejar estas maniobras en X es también sencillo, pues los nombres suelen ser similares. Utilizan nombres y números (para no ser capadas por coincidencia), fotografías donde no se suele reconocer a un ser humano, en ocasiones vienen con alfabetos no latinos (con letras árabes o japonesas) y apenas tienen seguidores . No hay interacción más que ‘retuits’, no se manifiestan con opinión propia y, en este caso concreto, muchas aparecen con la fecha de incorporación: se unió en marzo de 2026.Ofrecen muchas pistas pero si no se profundiza lo que se observa es un enorme crecimiento en las cuentas de destino , en estos días en las del PSOE de Andalucía y María Jesús Montero. La popularidad digital puede fabricarse en cuestión de horas, pero es absolutamente falaz.En términos generales, la finalidad de estos ‘bots’ es amplificar los mensajes, ya que las redes sociales ‘premian’ con el ya conocido algoritmo que un mensaje disponga de más ‘likes’ o se haya compartido por más usuarios, pues en teoría le da mayor relevancia a ese ‘post’. Adquieren entonces mayor relevancia y difusión, lo que es positivo entonces para la cuenta receptora.Además, producen el efecto bandwagon: coloquialmente, subirse al carro del ganador. Ese sesgo cognitivo perfectamente demostrado y aceptado por la psicología por el cual las personas adoptan creencias, comportamientos o modas simplemente porque la mayoría lo hace. Una persona (aquí, candidata) que reúne más seguidores está en auge, posee mayor popularidad, es más importante y genera el efecto arrastre.¿Quién mueve los hilos del bot?Los bots amplifican mensajes, repiten consignas y hacen parecer que un tema es tendencia, aunque de momento no se advierte ningún aumento en estos últimos días. No hay mayor ‘engagement’ ni interacción, a la espera de comprobar la evolución una vez arranque la campaña electoral. Tampoco hay un efecto negativo, como pretende denunciar María Jesús Montero, que ofrece una versión opuesta. «Es una subida artificial con ‘bots’ provocada por alguien a quién le debe preocupar que defendamos lo público».La política sevillana asegura que «este ataque no sabemos de dónde viene, pero sí qué pretende, hacernos tener menos visibilidad. Ya hay suficiente ruido como para añadir cifras infladas que no representan a nadie. Esta cuenta está para hablar con personas reales, de sus problemas y de las soluciones, no para engordar métricas vacías». Una interpretación ‘sui genéris’ pues los bots suelen hacer lo contrario: aumentar visibilidad (al menos a corto plazo). Salvo que tema una penalización del propio Instagram.La estrategia de los ‘bots’La compra de ‘bots’ es habitual entre los ‘influencers’ y los creadores de contenido y en varias ocasiones ha tenido eco y repercusión en la política. En 2021, Twitter suspendía más de 20 cuentas falsas que apoyaban al PSOE e insultaban a periodistas, un hecho del que se desvinculó el propio partido socialista. Lo mismo le decían «corrupto», «miserable», y «das asko» a Pablo Casado (PP) que escribían «Sánchez, guapo» y «el Presidente más bello«. La formación aseguró que no tenía nada que ver, igual que dos años antes el Partido Popular o Esquerra Republicana con otras polémicas similares.La confusión es inherente a este conflicto, pues lo mismo la estrategia puede ir encaminada a amplificar mensajes que a criticar al adversario, al que incluso se le puede atribuir esta actuación fraudulenta. Las acciones se han optimizado en los últimos meses con la implementación de la Inteligencia Artificial, mejorando estas artimañas que aún quedan lejos de la perfección. Los especialistas coinciden en que resulta complejo medir su impacto, incluso si es positivo o negativo. Un estudio aseveró que los ‘bots’ de Twitter influyeron en el referéndum del Brexit y las elecciones presidenciales de EEUU de 2016. En clave nacional, la investigación judicial apuntó a la injerencia de Rusia para fomentar la polarización política de cara al 1 de octubre y el procés catalán. Sin embargo, en la política digital, crecer demasiado rápido no siempre es una buena señal. A veces, es justo lo contrario, y esto puede perjudicar al propio Partido Socialista. El patrón coincide con otros casos donde se detectaron ‘bots’ y su carácter artificial genera un profundo recelo en la ciudadanía. La campaña electoral en Andalucía está a punto de comenzar. Esta tierra se juega su futuro en una convocatoria que se presume inminente como paso obligatorio para los comicios de esta primavera. La comunidad ha pretendido mantenerse aislada del ruido y la polarización que envuelven a España, pero la confrontación en las urnas le sumergirá durante semanas en un lodo viscoso de chapoteo estridente. Los candidatos a ocupar el Palacio de San Telmo o al menos contar con representación en el Parlamento ya reconocen que la intensidad y el volumen subirán decibelios en cuanto Juanma Moreno apriete el botón rojo y se ponga en marcha un reloj que sólo cuenta hacia atrás. Han permutado las formas, por la evolución, el cambio en los tiempos y los soportes. Del barrio a barrio y la pegada de carteles se pasó a la radio, la televisión, el universo de internet y las redes sociales . Precisamente en este último espacio se libra una importante batalla para marcar la agenda, insertar el relato e incrementar la difusión del mensaje.En las últimas fechas se advierten movimientos cuanto menos sorprendentes. Los perfiles de las redes sociales del Partido Socialista en Andalucía, tanto el de la formación como el de su candidata, María Jesús Montero, han multiplicado sus seguidores. La velocidad con la que fluctúan impiden reproducir una foto fija con nitidez, pero en Instagram el PSOE ha pasado de 33 mil seguidores a casi 60 mil (59,6). Prácticamente el doble en pocos días. Con ello ha superado al del Partido Popular (44,4 k), que gobierna actualmente en la Junta y que estaba por delante en la primera quincena de marzo con una diferencia significativa de 12.000 seguidores.En el caso de la vicepresidenta del Gobierno, reúne 151.000 seguidores y decidió ‘capar’ de IG su cuenta para aceptar personalmente (ella o su equipo de comunicación) las solicitudes de seguimientos. «En las últimas 12 horas, mi cuenta de Instagram ha recibido más de 37.000 nuevos seguidores . No, no es crecimiento orgánico», reconocía la propia Montero. Su adversario político, Juanma Moreno, cuenta con 224 mil.Las redes sociales bajo sospechaEsta tendencia de crecimiento socialista se aprecia en otras redes como X (la antigua Twitter de Elon Musk). Tiene razón la ministra de Economía y Hacienda, no es un crecimiento orgánico sino artificial. Son ‘bots’, el acrónimo de robots. Cuentas falsas pues detrás de ella no se encuentra ninguna persona, y además, en la actualidad, no operan de forma aislada, sino en redes coordinadas con diferentes intenciones.Cotejar estas maniobras en X es también sencillo, pues los nombres suelen ser similares. Utilizan nombres y números (para no ser capadas por coincidencia), fotografías donde no se suele reconocer a un ser humano, en ocasiones vienen con alfabetos no latinos (con letras árabes o japonesas) y apenas tienen seguidores . No hay interacción más que ‘retuits’, no se manifiestan con opinión propia y, en este caso concreto, muchas aparecen con la fecha de incorporación: se unió en marzo de 2026.Ofrecen muchas pistas pero si no se profundiza lo que se observa es un enorme crecimiento en las cuentas de destino , en estos días en las del PSOE de Andalucía y María Jesús Montero. La popularidad digital puede fabricarse en cuestión de horas, pero es absolutamente falaz.En términos generales, la finalidad de estos ‘bots’ es amplificar los mensajes, ya que las redes sociales ‘premian’ con el ya conocido algoritmo que un mensaje disponga de más ‘likes’ o se haya compartido por más usuarios, pues en teoría le da mayor relevancia a ese ‘post’. Adquieren entonces mayor relevancia y difusión, lo que es positivo entonces para la cuenta receptora.Además, producen el efecto bandwagon: coloquialmente, subirse al carro del ganador. Ese sesgo cognitivo perfectamente demostrado y aceptado por la psicología por el cual las personas adoptan creencias, comportamientos o modas simplemente porque la mayoría lo hace. Una persona (aquí, candidata) que reúne más seguidores está en auge, posee mayor popularidad, es más importante y genera el efecto arrastre.¿Quién mueve los hilos del bot?Los bots amplifican mensajes, repiten consignas y hacen parecer que un tema es tendencia, aunque de momento no se advierte ningún aumento en estos últimos días. No hay mayor ‘engagement’ ni interacción, a la espera de comprobar la evolución una vez arranque la campaña electoral. Tampoco hay un efecto negativo, como pretende denunciar María Jesús Montero, que ofrece una versión opuesta. «Es una subida artificial con ‘bots’ provocada por alguien a quién le debe preocupar que defendamos lo público».La política sevillana asegura que «este ataque no sabemos de dónde viene, pero sí qué pretende, hacernos tener menos visibilidad. Ya hay suficiente ruido como para añadir cifras infladas que no representan a nadie. Esta cuenta está para hablar con personas reales, de sus problemas y de las soluciones, no para engordar métricas vacías». Una interpretación ‘sui genéris’ pues los bots suelen hacer lo contrario: aumentar visibilidad (al menos a corto plazo). Salvo que tema una penalización del propio Instagram.La estrategia de los ‘bots’La compra de ‘bots’ es habitual entre los ‘influencers’ y los creadores de contenido y en varias ocasiones ha tenido eco y repercusión en la política. En 2021, Twitter suspendía más de 20 cuentas falsas que apoyaban al PSOE e insultaban a periodistas, un hecho del que se desvinculó el propio partido socialista. Lo mismo le decían «corrupto», «miserable», y «das asko» a Pablo Casado (PP) que escribían «Sánchez, guapo» y «el Presidente más bello«. La formación aseguró que no tenía nada que ver, igual que dos años antes el Partido Popular o Esquerra Republicana con otras polémicas similares.La confusión es inherente a este conflicto, pues lo mismo la estrategia puede ir encaminada a amplificar mensajes que a criticar al adversario, al que incluso se le puede atribuir esta actuación fraudulenta. Las acciones se han optimizado en los últimos meses con la implementación de la Inteligencia Artificial, mejorando estas artimañas que aún quedan lejos de la perfección. Los especialistas coinciden en que resulta complejo medir su impacto, incluso si es positivo o negativo. Un estudio aseveró que los ‘bots’ de Twitter influyeron en el referéndum del Brexit y las elecciones presidenciales de EEUU de 2016. En clave nacional, la investigación judicial apuntó a la injerencia de Rusia para fomentar la polarización política de cara al 1 de octubre y el procés catalán. Sin embargo, en la política digital, crecer demasiado rápido no siempre es una buena señal. A veces, es justo lo contrario, y esto puede perjudicar al propio Partido Socialista. El patrón coincide con otros casos donde se detectaron ‘bots’ y su carácter artificial genera un profundo recelo en la ciudadanía. RSS de noticias de espana/andalucia
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