La tensión social y política se ha intensificado en la emblemática Puerta del Sol de Madrid, donde cientos de manifestantes mantienen una acampada que se extiende desde la estatua del Oso y el Madroño hasta la imagen ecuestre de Carlos III. Tras la aprobación por parte del Consejo de Ministros de dos decretos ley para abordar la problemática de la vivienda en España, los portavoces de la protesta han anunciado que no levantarán el campamento hasta analizar el contenido exacto de las medidas. Ante decenas de medios de comunicación convocados frente al icónico monumento madrileño, las representantes del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alicia del Río y Valeria Racu, han dejado clara la continuidad de las movilizaciones lanzando una consigna directa a los afectados por los alquileres: «Que nadie se vaya, aunque os llegue el burofax de vuestro casero». Los acampados celebran que la presión ejercida haya permitido que Maricarmen, la anciana de 87 años desahuciada la semana pasada tras vivir 71 años en su vivienda, pueda regresar a su domicilio si así lo decide tras revisar las condiciones del contrato. Sin embargo, el colectivo proclama su voluntad de no abandonar la plaza al grito de «¡Nos quedamos, no nos vamos!».
La tensión social y política se ha intensificado en la emblemática Puerta del Sol de Madrid, donde cientos de manifestantes
La tensión social y política se ha intensificado en la emblemática Puerta del Sol de Madrid, donde cientos de manifestantes mantienen una acampada que se extiende desde la estatua del Oso y el Madroño hasta la imagen ecuestre de Carlos III. Tras la aprobación por parte del Consejo de Ministros de dos decretos ley para abordar la problemática de la vivienda en España, los portavoces de la protesta han anunciado que no levantarán el campamento hasta analizar el contenido exacto de las medidas. Ante decenas de medios de comunicación convocados frente al icónico monumento madrileño, las representantes del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alicia del Río y Valeria Racu, han dejado clara la continuidad de las movilizaciones lanzando una consigna directa a los afectados por los alquileres: «Que nadie se vaya, aunque os llegue el burofax de vuestro casero». Los acampados celebran que la presión ejercida haya permitido que Maricarmen, la anciana de 87 años desahuciada la semana pasada tras vivir 71 años en su vivienda, pueda regresar a su domicilio si así lo decide tras revisar las condiciones del contrato. Sin embargo, el colectivo proclama su voluntad de no abandonar la plaza al grito de «¡Nos quedamos, no nos vamos!».
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