El tiempo se agota y en Más Madrid siguen sin vislumbrar un acuerdo sobre la candidatura de Frente Amplio en las elecciones generales del 29 de noviembre. La izquierda radical está en plena ebullición y en el partido de Mónica García están comprobando que la ministra va muy justa de liderazgo más allá de la influencia que pueda tener entre los dirigentes de su propia formación. De momento y ante el posible batacazo de la izquierda radical en las generales, la ministra, médica y madre, como se describe ella misma, ha decidido dar un paso atrás y no ponerse a la cabeza de la candidatura en Madrid. Evitaría así medirse después con Isabel Díaz Ayuso en mayo en las autonómicas con una nueva derrota a sus espaldas como cabeza de lista. El viernes 16 de octubre a medianoche vence el plazo establecido por la Junta Electoral para comunicar la constitución de coaliciones electorales. El 28 de octubre se publicarán las candidaturas presentadas en el BOE y se proclamarán el 2 de noviembre. La convocatoria electoral que anunció Pedro Sánchez el pasado lunes 5 de octubre sorprendió con el pie cambiado a los partidos de la izquierda radical, que se vieron sin siglas, sin acuerdos, sin liderazgo y sin candidatos. Ahora quedan apenas cuatro días para que comuniquen la posible coalición de Frente Amplio, y Más Madrid ni siquiera sabe con qué otras formaciones compartirá papeleta.Que los planes de Sánchez han descolocado a Más Madrid en esta comunidad es algo que salta a la vista. Desde hace una semana, el caos se ha instalado en una formación que en pocas horas ha pasado de proponer a Mónica García como líder de Frente Amplió a relegarla por detrás de Emilio Delgado en la lista de Madrid. Ante el embrollo interno que se vive estos días en los partidos de la izquierda, en Más Madrid han pedido silencio en sus filas para reducir en lo posible la imagen de desconcierto total que se vive. El 7 de octubre, Más Madrid informó de su propuesta para que Ada Colau liderase la candidatura de Frente Amplio y encabezase la lista por Barcelona. Ese mismo día, Más Madrid anunció que Mónica García lideraría la papeleta en Madrid junto a Emilio Delgado, Tesh Sidi y Eduardo Rubiño. Pero apenas cuatro días después dio otro giro de guion y anunció una nueva propuesta, con Emilio Delgado como número uno en la circunscripción de Madrid, seguido de Mónica García, con la integración de Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Podemos, «en el caso de que este último decida entrar en el Frente Amplio». Además, defendió la participación de Eduardo Rubiño y Tesh Sidi. «Se trata así de una propuesta de integración de todos los actores del Frente Amplio y con el fin el desbloquear la situación actual», explicó Más Madrid en un comunicado. La ministra de Sanidad expuso los motivos de su paso atrás en las redes sociales: «Siempre he entendido la política como un ejercicio de responsabilidad en el que lo colectivo y el bien común primen sobre el interés personal». A su juicio, presentar a Emilio Delgado como número uno por Madrid podría «facilitar un acuerdo entre partidos». Fuentes del espacio a la izquierda del PSOE en Madrid señalan que esa rectificación de Mónica García es un reconocimiento de su escaso liderazgo político más allá de su núcleo en Más Madrid, un partido, subrayan, que no es de bases, sino de cuadros dirigentes, y que por tanto tiene poca contestación interna desde abajo hacia los movimientos de los que mandan. «Mónica García, fuera de las cuatro aduladores habituales, no representa ningún liderazgo», sentencian desde esa izquierda. Pero, además, su movimiento hacia atrás también tiene mucho de autoprotección, ya que pretende ser candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en mayo, como ya anunció el pasado mes de abril en la verbena de primavera de su partido. Y si quiere medirse por tercera vez contra Isabel Díaz Ayuso, tras ser vapuleada en las urnas las dos primeras, llegar a los comicios autonómicos tras ser cabeza de cartel de una coalición que puede sufrir un severo batacazo probablemente no sea la mejor tarjeta de presentación en la campaña electoral de Madrid. Tras su último movimiento, la cara visible de la derrota sería Emilio Delgado, el que iba a ser su adversario en las primarias de Más Madrid hasta que cerraron un acuerdo que permitía al diputado autonómico tener un escaño en el Congreso de los Diputados. Delgado, Sidi y Rubiño eran los tres perfiles que se señalaron como «referentes» para unas elecciones generales en el acuerdo alcanzado entre el sector liderado por la ministra de Sanidad y el encabezado por portavoz adjunto en la Asamblea madrileña que cerró la crisis interna el pasado verano. Pesimismo en la izquierdaEl pesimismo en la izquierda madrileña ante las generales del 29-N es visible. En 2023, la candidatura de Sumar en esta circunscripción, que encabezó Yolanda Díaz, logró un 15,46 por ciento de los votos, con algo más de 557.000 apoyos, y seis escaños en el Congreso, del total de 37 que se repartían en Madrid. Ahora, muchos creen que no pasaría de tres o cuatro diputados de los 38 que se eligen, uno más por el crecimiento de población. Y la pelea por entrar en uno de esos primeros puestos es vital. A todo esto se une la pésima relación, «irreconciliable» la califican algunos, entre el partido de Mónica García y Podemos en Madrid, que ha imposibilitado un acuerdo hasta ahora. El anuncio de la alianza de ERC y el partido de Irene Montero en Cataluña ha complicado aún más la situación, pero queda por decidir cómo se solventa la presencia de Podemos en Madrid.En la Comunidad de Madrid, el partido de Mónica García ha intentado tapar por todos los medios su incapacidad para cerrar un pacto ante las generales, con una candidatura encabezada por Más Madrid en la que se integren IU, Podemos y lo que quede de Sumar. Su portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot, ha esquivado todas las preguntas relacionadas con la lista de Frente Amplio y ha optado por dar un giro de radicalidad a su discurso contra Isabel Díaz Ayuso, incluso con la amenaza vertida en el último Pleno, cuando avisó de que «no va a haber paz en las calles de Madrid». Ese paso se produce justo en un momento en el que, además, la candidatura autonómica de Mónica García ha quedado en suspenso. Nadie en Más Madrid ha querido confirmar en público, ni desmentir, que la ministra vaya a cumplir su compromiso para presentarse contra Ayuso como candidata a la Presidencia de la Comunidad el próximo mes de mayo, aunque dan por hecho que ante el posible mal resultado de la izquierda este 29 de noviembre en las generales dejaría su escaño en el Congreso y probaría después suerte en Madrid. En la candidatura con la que Mónica García se presentó a las primarias de su partido en la Comunidad de Madrid, la número dos era la portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot. «Se han roto tantas normas, que ya no sabemos qué se puede y no se puede», resumen dentro de Más Madrid ante los giros dados por la formación en los últimos días. «A veces, se achaca a la táctica movimientos propios de la torpeza», sentencian. El tiempo se agota y en Más Madrid siguen sin vislumbrar un acuerdo sobre la candidatura de Frente Amplio en las elecciones generales del 29 de noviembre. La izquierda radical está en plena ebullición y en el partido de Mónica García están comprobando que la ministra va muy justa de liderazgo más allá de la influencia que pueda tener entre los dirigentes de su propia formación. De momento y ante el posible batacazo de la izquierda radical en las generales, la ministra, médica y madre, como se describe ella misma, ha decidido dar un paso atrás y no ponerse a la cabeza de la candidatura en Madrid. Evitaría así medirse después con Isabel Díaz Ayuso en mayo en las autonómicas con una nueva derrota a sus espaldas como cabeza de lista. El viernes 16 de octubre a medianoche vence el plazo establecido por la Junta Electoral para comunicar la constitución de coaliciones electorales. El 28 de octubre se publicarán las candidaturas presentadas en el BOE y se proclamarán el 2 de noviembre. La convocatoria electoral que anunció Pedro Sánchez el pasado lunes 5 de octubre sorprendió con el pie cambiado a los partidos de la izquierda radical, que se vieron sin siglas, sin acuerdos, sin liderazgo y sin candidatos. Ahora quedan apenas cuatro días para que comuniquen la posible coalición de Frente Amplio, y Más Madrid ni siquiera sabe con qué otras formaciones compartirá papeleta.Que los planes de Sánchez han descolocado a Más Madrid en esta comunidad es algo que salta a la vista. Desde hace una semana, el caos se ha instalado en una formación que en pocas horas ha pasado de proponer a Mónica García como líder de Frente Amplió a relegarla por detrás de Emilio Delgado en la lista de Madrid. Ante el embrollo interno que se vive estos días en los partidos de la izquierda, en Más Madrid han pedido silencio en sus filas para reducir en lo posible la imagen de desconcierto total que se vive. El 7 de octubre, Más Madrid informó de su propuesta para que Ada Colau liderase la candidatura de Frente Amplio y encabezase la lista por Barcelona. Ese mismo día, Más Madrid anunció que Mónica García lideraría la papeleta en Madrid junto a Emilio Delgado, Tesh Sidi y Eduardo Rubiño. Pero apenas cuatro días después dio otro giro de guion y anunció una nueva propuesta, con Emilio Delgado como número uno en la circunscripción de Madrid, seguido de Mónica García, con la integración de Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Podemos, «en el caso de que este último decida entrar en el Frente Amplio». Además, defendió la participación de Eduardo Rubiño y Tesh Sidi. «Se trata así de una propuesta de integración de todos los actores del Frente Amplio y con el fin el desbloquear la situación actual», explicó Más Madrid en un comunicado. La ministra de Sanidad expuso los motivos de su paso atrás en las redes sociales: «Siempre he entendido la política como un ejercicio de responsabilidad en el que lo colectivo y el bien común primen sobre el interés personal». A su juicio, presentar a Emilio Delgado como número uno por Madrid podría «facilitar un acuerdo entre partidos». Fuentes del espacio a la izquierda del PSOE en Madrid señalan que esa rectificación de Mónica García es un reconocimiento de su escaso liderazgo político más allá de su núcleo en Más Madrid, un partido, subrayan, que no es de bases, sino de cuadros dirigentes, y que por tanto tiene poca contestación interna desde abajo hacia los movimientos de los que mandan. «Mónica García, fuera de las cuatro aduladores habituales, no representa ningún liderazgo», sentencian desde esa izquierda. Pero, además, su movimiento hacia atrás también tiene mucho de autoprotección, ya que pretende ser candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en mayo, como ya anunció el pasado mes de abril en la verbena de primavera de su partido. Y si quiere medirse por tercera vez contra Isabel Díaz Ayuso, tras ser vapuleada en las urnas las dos primeras, llegar a los comicios autonómicos tras ser cabeza de cartel de una coalición que puede sufrir un severo batacazo probablemente no sea la mejor tarjeta de presentación en la campaña electoral de Madrid. Tras su último movimiento, la cara visible de la derrota sería Emilio Delgado, el que iba a ser su adversario en las primarias de Más Madrid hasta que cerraron un acuerdo que permitía al diputado autonómico tener un escaño en el Congreso de los Diputados. Delgado, Sidi y Rubiño eran los tres perfiles que se señalaron como «referentes» para unas elecciones generales en el acuerdo alcanzado entre el sector liderado por la ministra de Sanidad y el encabezado por portavoz adjunto en la Asamblea madrileña que cerró la crisis interna el pasado verano. Pesimismo en la izquierdaEl pesimismo en la izquierda madrileña ante las generales del 29-N es visible. En 2023, la candidatura de Sumar en esta circunscripción, que encabezó Yolanda Díaz, logró un 15,46 por ciento de los votos, con algo más de 557.000 apoyos, y seis escaños en el Congreso, del total de 37 que se repartían en Madrid. Ahora, muchos creen que no pasaría de tres o cuatro diputados de los 38 que se eligen, uno más por el crecimiento de población. Y la pelea por entrar en uno de esos primeros puestos es vital. A todo esto se une la pésima relación, «irreconciliable» la califican algunos, entre el partido de Mónica García y Podemos en Madrid, que ha imposibilitado un acuerdo hasta ahora. El anuncio de la alianza de ERC y el partido de Irene Montero en Cataluña ha complicado aún más la situación, pero queda por decidir cómo se solventa la presencia de Podemos en Madrid.En la Comunidad de Madrid, el partido de Mónica García ha intentado tapar por todos los medios su incapacidad para cerrar un pacto ante las generales, con una candidatura encabezada por Más Madrid en la que se integren IU, Podemos y lo que quede de Sumar. Su portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot, ha esquivado todas las preguntas relacionadas con la lista de Frente Amplio y ha optado por dar un giro de radicalidad a su discurso contra Isabel Díaz Ayuso, incluso con la amenaza vertida en el último Pleno, cuando avisó de que «no va a haber paz en las calles de Madrid». Ese paso se produce justo en un momento en el que, además, la candidatura autonómica de Mónica García ha quedado en suspenso. Nadie en Más Madrid ha querido confirmar en público, ni desmentir, que la ministra vaya a cumplir su compromiso para presentarse contra Ayuso como candidata a la Presidencia de la Comunidad el próximo mes de mayo, aunque dan por hecho que ante el posible mal resultado de la izquierda este 29 de noviembre en las generales dejaría su escaño en el Congreso y probaría después suerte en Madrid. En la candidatura con la que Mónica García se presentó a las primarias de su partido en la Comunidad de Madrid, la número dos era la portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot. «Se han roto tantas normas, que ya no sabemos qué se puede y no se puede», resumen dentro de Más Madrid ante los giros dados por la formación en los últimos días. «A veces, se achaca a la táctica movimientos propios de la torpeza», sentencian. El tiempo se agota y en Más Madrid siguen sin vislumbrar un acuerdo sobre la candidatura de Frente Amplio en las elecciones generales del 29 de noviembre. La izquierda radical está en plena ebullición y en el partido de Mónica García están comprobando que la ministra va muy justa de liderazgo más allá de la influencia que pueda tener entre los dirigentes de su propia formación. De momento y ante el posible batacazo de la izquierda radical en las generales, la ministra, médica y madre, como se describe ella misma, ha decidido dar un paso atrás y no ponerse a la cabeza de la candidatura en Madrid. Evitaría así medirse después con Isabel Díaz Ayuso en mayo en las autonómicas con una nueva derrota a sus espaldas como cabeza de lista. El viernes 16 de octubre a medianoche vence el plazo establecido por la Junta Electoral para comunicar la constitución de coaliciones electorales. El 28 de octubre se publicarán las candidaturas presentadas en el BOE y se proclamarán el 2 de noviembre. La convocatoria electoral que anunció Pedro Sánchez el pasado lunes 5 de octubre sorprendió con el pie cambiado a los partidos de la izquierda radical, que se vieron sin siglas, sin acuerdos, sin liderazgo y sin candidatos. Ahora quedan apenas cuatro días para que comuniquen la posible coalición de Frente Amplio, y Más Madrid ni siquiera sabe con qué otras formaciones compartirá papeleta.Que los planes de Sánchez han descolocado a Más Madrid en esta comunidad es algo que salta a la vista. Desde hace una semana, el caos se ha instalado en una formación que en pocas horas ha pasado de proponer a Mónica García como líder de Frente Amplió a relegarla por detrás de Emilio Delgado en la lista de Madrid. Ante el embrollo interno que se vive estos días en los partidos de la izquierda, en Más Madrid han pedido silencio en sus filas para reducir en lo posible la imagen de desconcierto total que se vive. El 7 de octubre, Más Madrid informó de su propuesta para que Ada Colau liderase la candidatura de Frente Amplio y encabezase la lista por Barcelona. Ese mismo día, Más Madrid anunció que Mónica García lideraría la papeleta en Madrid junto a Emilio Delgado, Tesh Sidi y Eduardo Rubiño. Pero apenas cuatro días después dio otro giro de guion y anunció una nueva propuesta, con Emilio Delgado como número uno en la circunscripción de Madrid, seguido de Mónica García, con la integración de Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Podemos, «en el caso de que este último decida entrar en el Frente Amplio». Además, defendió la participación de Eduardo Rubiño y Tesh Sidi. «Se trata así de una propuesta de integración de todos los actores del Frente Amplio y con el fin el desbloquear la situación actual», explicó Más Madrid en un comunicado. La ministra de Sanidad expuso los motivos de su paso atrás en las redes sociales: «Siempre he entendido la política como un ejercicio de responsabilidad en el que lo colectivo y el bien común primen sobre el interés personal». A su juicio, presentar a Emilio Delgado como número uno por Madrid podría «facilitar un acuerdo entre partidos». Fuentes del espacio a la izquierda del PSOE en Madrid señalan que esa rectificación de Mónica García es un reconocimiento de su escaso liderazgo político más allá de su núcleo en Más Madrid, un partido, subrayan, que no es de bases, sino de cuadros dirigentes, y que por tanto tiene poca contestación interna desde abajo hacia los movimientos de los que mandan. «Mónica García, fuera de las cuatro aduladores habituales, no representa ningún liderazgo», sentencian desde esa izquierda. Pero, además, su movimiento hacia atrás también tiene mucho de autoprotección, ya que pretende ser candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en mayo, como ya anunció el pasado mes de abril en la verbena de primavera de su partido. Y si quiere medirse por tercera vez contra Isabel Díaz Ayuso, tras ser vapuleada en las urnas las dos primeras, llegar a los comicios autonómicos tras ser cabeza de cartel de una coalición que puede sufrir un severo batacazo probablemente no sea la mejor tarjeta de presentación en la campaña electoral de Madrid. Tras su último movimiento, la cara visible de la derrota sería Emilio Delgado, el que iba a ser su adversario en las primarias de Más Madrid hasta que cerraron un acuerdo que permitía al diputado autonómico tener un escaño en el Congreso de los Diputados. Delgado, Sidi y Rubiño eran los tres perfiles que se señalaron como «referentes» para unas elecciones generales en el acuerdo alcanzado entre el sector liderado por la ministra de Sanidad y el encabezado por portavoz adjunto en la Asamblea madrileña que cerró la crisis interna el pasado verano. Pesimismo en la izquierdaEl pesimismo en la izquierda madrileña ante las generales del 29-N es visible. En 2023, la candidatura de Sumar en esta circunscripción, que encabezó Yolanda Díaz, logró un 15,46 por ciento de los votos, con algo más de 557.000 apoyos, y seis escaños en el Congreso, del total de 37 que se repartían en Madrid. Ahora, muchos creen que no pasaría de tres o cuatro diputados de los 38 que se eligen, uno más por el crecimiento de población. Y la pelea por entrar en uno de esos primeros puestos es vital. A todo esto se une la pésima relación, «irreconciliable» la califican algunos, entre el partido de Mónica García y Podemos en Madrid, que ha imposibilitado un acuerdo hasta ahora. El anuncio de la alianza de ERC y el partido de Irene Montero en Cataluña ha complicado aún más la situación, pero queda por decidir cómo se solventa la presencia de Podemos en Madrid.En la Comunidad de Madrid, el partido de Mónica García ha intentado tapar por todos los medios su incapacidad para cerrar un pacto ante las generales, con una candidatura encabezada por Más Madrid en la que se integren IU, Podemos y lo que quede de Sumar. Su portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot, ha esquivado todas las preguntas relacionadas con la lista de Frente Amplio y ha optado por dar un giro de radicalidad a su discurso contra Isabel Díaz Ayuso, incluso con la amenaza vertida en el último Pleno, cuando avisó de que «no va a haber paz en las calles de Madrid». Ese paso se produce justo en un momento en el que, además, la candidatura autonómica de Mónica García ha quedado en suspenso. Nadie en Más Madrid ha querido confirmar en público, ni desmentir, que la ministra vaya a cumplir su compromiso para presentarse contra Ayuso como candidata a la Presidencia de la Comunidad el próximo mes de mayo, aunque dan por hecho que ante el posible mal resultado de la izquierda este 29 de noviembre en las generales dejaría su escaño en el Congreso y probaría después suerte en Madrid. En la candidatura con la que Mónica García se presentó a las primarias de su partido en la Comunidad de Madrid, la número dos era la portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot. «Se han roto tantas normas, que ya no sabemos qué se puede y no se puede», resumen dentro de Más Madrid ante los giros dados por la formación en los últimos días. «A veces, se achaca a la táctica movimientos propios de la torpeza», sentencian. RSS de noticias de espana
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