La corrida del 12 de octubre, la corrida de la Hispanidad, estuvo dedicada a Ceuta, y Las Ventas se entregó con una plaza en la que abundaban las banderas de la ciudad autónoma, las banderillas con sus colores, y hasta el preludio del himno ceutí, que sonó antes del nacional. Todo en un tono de sincera emotividad, la misma que se esperaba después para los toreros y que fue decayendo en una tarde que discurrió en una cuesta abajo, con un público frío con los de luces, puede que con el impacto todavía de la triunfal corrida del día anterior con Ferrera y Román por la Puerta Grande. Y puede que se esperara también tanto de Morante, en recuerdo de hace justo un año, corte de coleta incluido, que con las primeras sombras de la noche la frialdad invadiera la plaza.El primero de Garcigrande fue a la postre el mejor de toda la corrida, el material idóneo para una confirmación de alternativa de un torero dispuesto y con las ideas muy claras. Así anduvo desde que se abrió de capa el aragonés Aarón Palacio con un racimo de sentidas verónicas y una media parsimoniosa. Brinda al público y se dobla con suavidad, todo muy medido. Una faena templada, con detalles de torería y las series rematadas por espléndidos pases de pecho. Entraron los tendidos en el buen hacer de Aarón, que toreó con la izquierda metido con el toro y muy reunido, siempre acabando los muletazos detrás de la cadera. Una tanda llevando muy largo al de Garcigrande la acabó, inspirado, de rodillas, como el cierre, todo temple. Se aventuraba premio, pero la espada se negó a entrar hasta en tres ocasiones, todo quedó en una ovación. Con el punto positivo de la dimensión de un chaval que tiene futuro por delante, el que le rubricó con un abrazo el genio de la Puebla.Quedaba el sexto, que no gustó nada, como todos, excepto el que abrió plaza. Aarón no se dio por vencido y lo intentó con fe. Verónicas de buen corte y una faena de muleta con series limpias a derecha e izquierda, que tuvieron poco eco. Todo pesaba ya mucho en un ambiente de decepción. Confirmación sin un éxito reseñable, pero dejando un buen poso de ambición y buenas maneras, futuro en definitiva.Morante de la Puebla al natural con el cuarto Tania SieiraEl segundo, también de Garcigrande, le dio pocas opciones a Morante, esperado y ansiado por los aficionados. Algún apunte ante un animal de nula sangre brava, llevaron el desencanto a las más de veinte mil personas que abarrotaban Las Ventas. El cuarto cuvillo no gustó tampoco de salida y fue protestado. Le faltaba remate, pero embistió con nobleza y hasta un punto enrazado, lo que le permitió a Morante ir dándole la vuelta a la tortilla. Una labor un tanto intermitente, pero que tuvo en el toreo al natural sus mejores y altas notas. Por ese pitón izquierdo surgieron pasajes de toreo ajustado y de la mejor expresión. La muleta siempre guiando las embestidas por abajo, en un conjunto impregnado de la torería de Morante. Ante algún enganchón salían pitos del tendido, aunque lo que determinó que no hubiera triunfo fue un feo metisaca antes de media estocada.Feria de Otoño Plaza de toros Monumental de Las Ventas Lunes, 12 de octubre de 2026. Última de feria. Lleno de ‘No hay billetes’. Se lidiaron toros de Garcigrande, primero, segundo y quinto, y Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación y juego, destacó el buen primero. Morante de la Puebla, de verde y oro. Estocada (silencio). Metisaca y media. Aviso (ovación). Héctor Gutiérrez, de blanco y plata. Estocada (ovación). Estocada desprendida (silencio). Aarón Palacio, de blanco y oro, que confirmaba la alternativa. Tres pinchazos y estocada. Aviso (ovación). Estocada desprendida. Aviso (silencio).No se valoró la actitud del mexicano Héctor Gutiérrez, que con el tercero anduvo dispuesto y con un buen concepto del toreo. No había gustado el toro de Núñez del Cuvillo, y todo lo que hizo el torero fue acogido con frialdad. Ahí quedaron naturales de la mejor factura rematados por una torerísimo trincherilla. Ahí se perdieron detalles y unas bernadinas ajustadas, en una faena que no acabó nunca de levantar. El quinto tampoco llegó para arreglar nada. Sosote al extremo el de Garcigrande ante la decepción que se veía en la cara del mexicano.Una de las corridas esperadas con mayor expectación de toda la temporada. Pero las historias, si son tan sublimes, son difíciles de repetir, más si para tan esperada ocasión saltan a la arena toros, al menos, sin una impecable presentación. La corrida del 12 de octubre, la corrida de la Hispanidad, estuvo dedicada a Ceuta, y Las Ventas se entregó con una plaza en la que abundaban las banderas de la ciudad autónoma, las banderillas con sus colores, y hasta el preludio del himno ceutí, que sonó antes del nacional. Todo en un tono de sincera emotividad, la misma que se esperaba después para los toreros y que fue decayendo en una tarde que discurrió en una cuesta abajo, con un público frío con los de luces, puede que con el impacto todavía de la triunfal corrida del día anterior con Ferrera y Román por la Puerta Grande. Y puede que se esperara también tanto de Morante, en recuerdo de hace justo un año, corte de coleta incluido, que con las primeras sombras de la noche la frialdad invadiera la plaza.El primero de Garcigrande fue a la postre el mejor de toda la corrida, el material idóneo para una confirmación de alternativa de un torero dispuesto y con las ideas muy claras. Así anduvo desde que se abrió de capa el aragonés Aarón Palacio con un racimo de sentidas verónicas y una media parsimoniosa. Brinda al público y se dobla con suavidad, todo muy medido. Una faena templada, con detalles de torería y las series rematadas por espléndidos pases de pecho. Entraron los tendidos en el buen hacer de Aarón, que toreó con la izquierda metido con el toro y muy reunido, siempre acabando los muletazos detrás de la cadera. Una tanda llevando muy largo al de Garcigrande la acabó, inspirado, de rodillas, como el cierre, todo temple. Se aventuraba premio, pero la espada se negó a entrar hasta en tres ocasiones, todo quedó en una ovación. Con el punto positivo de la dimensión de un chaval que tiene futuro por delante, el que le rubricó con un abrazo el genio de la Puebla.Quedaba el sexto, que no gustó nada, como todos, excepto el que abrió plaza. Aarón no se dio por vencido y lo intentó con fe. Verónicas de buen corte y una faena de muleta con series limpias a derecha e izquierda, que tuvieron poco eco. Todo pesaba ya mucho en un ambiente de decepción. Confirmación sin un éxito reseñable, pero dejando un buen poso de ambición y buenas maneras, futuro en definitiva.Morante de la Puebla al natural con el cuarto Tania SieiraEl segundo, también de Garcigrande, le dio pocas opciones a Morante, esperado y ansiado por los aficionados. Algún apunte ante un animal de nula sangre brava, llevaron el desencanto a las más de veinte mil personas que abarrotaban Las Ventas. El cuarto cuvillo no gustó tampoco de salida y fue protestado. Le faltaba remate, pero embistió con nobleza y hasta un punto enrazado, lo que le permitió a Morante ir dándole la vuelta a la tortilla. Una labor un tanto intermitente, pero que tuvo en el toreo al natural sus mejores y altas notas. Por ese pitón izquierdo surgieron pasajes de toreo ajustado y de la mejor expresión. La muleta siempre guiando las embestidas por abajo, en un conjunto impregnado de la torería de Morante. Ante algún enganchón salían pitos del tendido, aunque lo que determinó que no hubiera triunfo fue un feo metisaca antes de media estocada.Feria de Otoño Plaza de toros Monumental de Las Ventas Lunes, 12 de octubre de 2026. Última de feria. Lleno de ‘No hay billetes’. Se lidiaron toros de Garcigrande, primero, segundo y quinto, y Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación y juego, destacó el buen primero. Morante de la Puebla, de verde y oro. Estocada (silencio). Metisaca y media. Aviso (ovación). Héctor Gutiérrez, de blanco y plata. Estocada (ovación). Estocada desprendida (silencio). Aarón Palacio, de blanco y oro, que confirmaba la alternativa. Tres pinchazos y estocada. Aviso (ovación). Estocada desprendida. Aviso (silencio).No se valoró la actitud del mexicano Héctor Gutiérrez, que con el tercero anduvo dispuesto y con un buen concepto del toreo. No había gustado el toro de Núñez del Cuvillo, y todo lo que hizo el torero fue acogido con frialdad. Ahí quedaron naturales de la mejor factura rematados por una torerísimo trincherilla. Ahí se perdieron detalles y unas bernadinas ajustadas, en una faena que no acabó nunca de levantar. El quinto tampoco llegó para arreglar nada. Sosote al extremo el de Garcigrande ante la decepción que se veía en la cara del mexicano.Una de las corridas esperadas con mayor expectación de toda la temporada. Pero las historias, si son tan sublimes, son difíciles de repetir, más si para tan esperada ocasión saltan a la arena toros, al menos, sin una impecable presentación. La corrida del 12 de octubre, la corrida de la Hispanidad, estuvo dedicada a Ceuta, y Las Ventas se entregó con una plaza en la que abundaban las banderas de la ciudad autónoma, las banderillas con sus colores, y hasta el preludio del himno ceutí, que sonó antes del nacional. Todo en un tono de sincera emotividad, la misma que se esperaba después para los toreros y que fue decayendo en una tarde que discurrió en una cuesta abajo, con un público frío con los de luces, puede que con el impacto todavía de la triunfal corrida del día anterior con Ferrera y Román por la Puerta Grande. Y puede que se esperara también tanto de Morante, en recuerdo de hace justo un año, corte de coleta incluido, que con las primeras sombras de la noche la frialdad invadiera la plaza.El primero de Garcigrande fue a la postre el mejor de toda la corrida, el material idóneo para una confirmación de alternativa de un torero dispuesto y con las ideas muy claras. Así anduvo desde que se abrió de capa el aragonés Aarón Palacio con un racimo de sentidas verónicas y una media parsimoniosa. Brinda al público y se dobla con suavidad, todo muy medido. Una faena templada, con detalles de torería y las series rematadas por espléndidos pases de pecho. Entraron los tendidos en el buen hacer de Aarón, que toreó con la izquierda metido con el toro y muy reunido, siempre acabando los muletazos detrás de la cadera. Una tanda llevando muy largo al de Garcigrande la acabó, inspirado, de rodillas, como el cierre, todo temple. Se aventuraba premio, pero la espada se negó a entrar hasta en tres ocasiones, todo quedó en una ovación. Con el punto positivo de la dimensión de un chaval que tiene futuro por delante, el que le rubricó con un abrazo el genio de la Puebla.Quedaba el sexto, que no gustó nada, como todos, excepto el que abrió plaza. Aarón no se dio por vencido y lo intentó con fe. Verónicas de buen corte y una faena de muleta con series limpias a derecha e izquierda, que tuvieron poco eco. Todo pesaba ya mucho en un ambiente de decepción. Confirmación sin un éxito reseñable, pero dejando un buen poso de ambición y buenas maneras, futuro en definitiva.Morante de la Puebla al natural con el cuarto Tania SieiraEl segundo, también de Garcigrande, le dio pocas opciones a Morante, esperado y ansiado por los aficionados. Algún apunte ante un animal de nula sangre brava, llevaron el desencanto a las más de veinte mil personas que abarrotaban Las Ventas. El cuarto cuvillo no gustó tampoco de salida y fue protestado. Le faltaba remate, pero embistió con nobleza y hasta un punto enrazado, lo que le permitió a Morante ir dándole la vuelta a la tortilla. Una labor un tanto intermitente, pero que tuvo en el toreo al natural sus mejores y altas notas. Por ese pitón izquierdo surgieron pasajes de toreo ajustado y de la mejor expresión. La muleta siempre guiando las embestidas por abajo, en un conjunto impregnado de la torería de Morante. Ante algún enganchón salían pitos del tendido, aunque lo que determinó que no hubiera triunfo fue un feo metisaca antes de media estocada.Feria de Otoño Plaza de toros Monumental de Las Ventas Lunes, 12 de octubre de 2026. Última de feria. Lleno de ‘No hay billetes’. Se lidiaron toros de Garcigrande, primero, segundo y quinto, y Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación y juego, destacó el buen primero. Morante de la Puebla, de verde y oro. Estocada (silencio). Metisaca y media. Aviso (ovación). Héctor Gutiérrez, de blanco y plata. Estocada (ovación). Estocada desprendida (silencio). Aarón Palacio, de blanco y oro, que confirmaba la alternativa. Tres pinchazos y estocada. Aviso (ovación). Estocada desprendida. Aviso (silencio).No se valoró la actitud del mexicano Héctor Gutiérrez, que con el tercero anduvo dispuesto y con un buen concepto del toreo. No había gustado el toro de Núñez del Cuvillo, y todo lo que hizo el torero fue acogido con frialdad. Ahí quedaron naturales de la mejor factura rematados por una torerísimo trincherilla. Ahí se perdieron detalles y unas bernadinas ajustadas, en una faena que no acabó nunca de levantar. El quinto tampoco llegó para arreglar nada. Sosote al extremo el de Garcigrande ante la decepción que se veía en la cara del mexicano.Una de las corridas esperadas con mayor expectación de toda la temporada. Pero las historias, si son tan sublimes, son difíciles de repetir, más si para tan esperada ocasión saltan a la arena toros, al menos, sin una impecable presentación. RSS de noticias de cultura
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