Es la hora del cónclave . Los representantes del poder popular en Andalucía se reúnen hoy y mañana, lunes y martes, para iniciar el proceso de investidura del próximo presidente de la comunidad autónoma. Sólo hay un candidato y dos opciones: Juanma Moreno y el no.El presidente de la Mesa del Parlamento, Jesús Aguirre, ha tanteado al resto de grupos políticos con presencia en la Cámara y ha aceptado la petición del ‘popular’ para fijar esta sesión «cuanto antes», para salir del letargo en que se encuentra la región tras las elecciones del 17 de mayo.Ya son seis semanas y un día sin Gobierno, o con Ejecutivo sólo en funciones, que permite que el motor no se detenga aunque se le frena en cualquier avance . A las puertas de la canícula, en la antesala de meses hábiles pero fastidiosos, el deseo del líder del Partido Popular y de sus correligionarios es superar de una vez por todas este trance y recuperar ese pulso de las dos legislaturas anteriores. Pero no va a ser fácil, ni tampoco parece que rápido.Moreno necesita de la aquiescencia de Vox para sumar hasta alcanzar la mayoría parlamentaria y ser entronizado de nuevo. Ya sea absoluta o simple, con su apoyo tácito o mediante la abstención, depende de los votos de la formación que dirige Abascal desde Madrid y pilota Manolo Gavira en Sevilla. Y no le saldrá gratis. Por ello, desde hace tres semanas abrieron un cauce comunicativo para establecer conversaciones de cara a rubricar un pacto que permita al PP gobernar y a Vox influir .El presidente negociará hasta «el último minuto» para ser investido presidente martes o jueves; Vox reclama más tiempo para cerrar el acuerdoSe está hablando y, de momento (en el instante de esta publicación), no hay nada claro, pero el clima de la negociación es cordial, aseguran fuentes de dentro de esta negociación. Es una partida de tiempos, formas y fondos .Las fechas resultan muy significativas y se juega con el calendario y hasta con el reloj. Juanma Moreno aguantó doce días hasta que se pusieron en contacto con sus únicos posibles aliados ante la deserción de toda la bancada de la izquierda, que ha apostado por el tacticismo más que por una política de utilidad. Lograron desesperar a una formación que aguardaba con sus reclamaciones y el teléfono no sonaba, ni siquiera el ‘whatsapp’. Ahora, la pelota viene de vuelta y Vox no tiene prisa, mientras que los populares urgen pues hay unos presupuestos que aprobar para 2027 y ya van con retraso. «Nuestro interés es que Andalucía tenga Gobierno lo antes posible porque no puede esperar un minuto», advierte el de Alhaurín. «Nuestra intención es que haya Gobierno lo antes posible; si puede ser el martes, el martes, pero no depende de nosotros». La urgencia de las cuentas es real porque suma mes y medio de retraso y no sería positivo postergarlas hasta septiembre.«Si no, el jueves, y si no, pues cuando toque», responde Gavira, que enfría los ánimos aunque recalca la voluntad de acuerdo. Además, se debe alcanzar el punto justo, casi milimetrado, pues un acuerdo demasiado rápido escenificaría una buena sintonía y otorgaría munición a la izquierda para seguir tildando de farsa este pacto «entre iguales», por mucho que destaquen sus diferencias en la confrontación. Pero una excesiva dilación desgastaría a los socios y podría erosionar de primeras esa necesaria convivencia. Moreno dispone de esta semana de dos oportunidades para investirse presidente: el martes con mayoría absoluta (el sí de Vox) o el jueves con mayoría simple (la abstención técnica), pero siempre con un acuerdo cerrado que aún está en ciernes. Si no, a la prórroga y sigan jugando. Vox no descarta una primera investidura fallida, si bien es cierto que ya se ha puesto el reloj en funcionamiento.Asumidos los tiempos, en las formas se aprecia al menos el convencimiento de que no queda más alternativa que un acuerdo. A ninguno le interesa el disparo al aire (o al pie) de unas nuevas elecciones, y tanto Moreno como Abascal coinciden en que el interés general (acabar con el ‘sanchismo’ y propiciar el cambio en Moncloa) debe quedar por encima del particular. Nada más acabar la campaña, se enfriaron las conductas y discursos hiperbólicos y de la exaltación se pasó a la exhortación para el entendimiento.¿Y el fondo ? Ese es el que se rubricará sobre un documento similar al que se cerró en Extremadura, Aragón y Castilla y León y que ha permitido mantener el Gobierno a los candidatos populares. El PP quiere asegurar una legislatura estable, sólida, con el apoyo a los presupuestos durante cuatro años (al contrario del escenario de Sánchez en el Congreso). Y un Ejecutivo monocolor, todos azules, como espejo de la representación parlamentaria: 53 diputados (a dos de la mayoría absoluta) frente a 15.Vox desea introducir en el pacto sus prioridades (nacionales), con políticas extremas especialmente en inmigración que desgastarán el talante moderado de Moreno, cuya línea roja en este término es la Constitución Española, la legislación española y el marco competencial. Los de Abascal también impondrán planes para impulsar a la familia y aumentar la natalidad, ayudas al campo y rechazo a la UE y la Agenda 2030, más el tijeretazo fiscal y fin de ‘chiringuitos’, la traducción de su desregulación (adelgazamiento de la Administraciónn eliminación de trabas burocráticas, simplificar procedimientos y eliminar duplicidades). Se negocia medida a medida , aunque el principal punto de conflicto se sitúa en esa discriminación al extranjero y su inclusión en las políticas sociales, que no casa con el carácter comedido y templado del presidente ni de sus consejeros.El acuerdo se puede firmar hoy mismo o mañana, antes de la primera votación, postergarse a la segunda (jueves), o incluso dilatarse días y semanas. Los andaluces disponen de referencias, externas e internas , que ofrecen pistas pero no arrojan conclusiones definitivas porque cada situación, en su semejanza, dispone de características particulares. En Extremadura , fracasó el primer intento de investidura de María Guardiola, con dos negativas rotundas, y se apuró hasta el límite legal (cuatro meses después de los comicios) para sellar el acuerdo. En Aragón y Castilla y León todo fue más rápido y fácil, siempre con un acuerdo previo y la entrada en el Gobierno (esta es la diferencia mayor con Andalucía). Las tres votaciones se aclararon con el ‘sí’ de Vox.En 2019, en esta misma comunidad, PP (junto a Ciudadanos) pactó con Abascal el cambio en el Gobierno y sus doce parlamentarios aprobaron al entonces nuevo presidente. En ese primer pleno de investidura y tras consumarse el acuerdo a tres. Precedentes todos ellos válidos y ninguno totalmente aclaratorio por el salto geográfico y temporal. El baile continúa y se sumerge en un terreno diferente y desconocido. En cuestión de horas, el andaluz sabrá si suena una nueva melodía o se mantiene el hilo musical unos cuantos días más. Hasta el momento sigue a la espera. Es la hora del cónclave . Los representantes del poder popular en Andalucía se reúnen hoy y mañana, lunes y martes, para iniciar el proceso de investidura del próximo presidente de la comunidad autónoma. Sólo hay un candidato y dos opciones: Juanma Moreno y el no.El presidente de la Mesa del Parlamento, Jesús Aguirre, ha tanteado al resto de grupos políticos con presencia en la Cámara y ha aceptado la petición del ‘popular’ para fijar esta sesión «cuanto antes», para salir del letargo en que se encuentra la región tras las elecciones del 17 de mayo.Ya son seis semanas y un día sin Gobierno, o con Ejecutivo sólo en funciones, que permite que el motor no se detenga aunque se le frena en cualquier avance . A las puertas de la canícula, en la antesala de meses hábiles pero fastidiosos, el deseo del líder del Partido Popular y de sus correligionarios es superar de una vez por todas este trance y recuperar ese pulso de las dos legislaturas anteriores. Pero no va a ser fácil, ni tampoco parece que rápido.Moreno necesita de la aquiescencia de Vox para sumar hasta alcanzar la mayoría parlamentaria y ser entronizado de nuevo. Ya sea absoluta o simple, con su apoyo tácito o mediante la abstención, depende de los votos de la formación que dirige Abascal desde Madrid y pilota Manolo Gavira en Sevilla. Y no le saldrá gratis. Por ello, desde hace tres semanas abrieron un cauce comunicativo para establecer conversaciones de cara a rubricar un pacto que permita al PP gobernar y a Vox influir .El presidente negociará hasta «el último minuto» para ser investido presidente martes o jueves; Vox reclama más tiempo para cerrar el acuerdoSe está hablando y, de momento (en el instante de esta publicación), no hay nada claro, pero el clima de la negociación es cordial, aseguran fuentes de dentro de esta negociación. Es una partida de tiempos, formas y fondos .Las fechas resultan muy significativas y se juega con el calendario y hasta con el reloj. Juanma Moreno aguantó doce días hasta que se pusieron en contacto con sus únicos posibles aliados ante la deserción de toda la bancada de la izquierda, que ha apostado por el tacticismo más que por una política de utilidad. Lograron desesperar a una formación que aguardaba con sus reclamaciones y el teléfono no sonaba, ni siquiera el ‘whatsapp’. Ahora, la pelota viene de vuelta y Vox no tiene prisa, mientras que los populares urgen pues hay unos presupuestos que aprobar para 2027 y ya van con retraso. «Nuestro interés es que Andalucía tenga Gobierno lo antes posible porque no puede esperar un minuto», advierte el de Alhaurín. «Nuestra intención es que haya Gobierno lo antes posible; si puede ser el martes, el martes, pero no depende de nosotros». La urgencia de las cuentas es real porque suma mes y medio de retraso y no sería positivo postergarlas hasta septiembre.«Si no, el jueves, y si no, pues cuando toque», responde Gavira, que enfría los ánimos aunque recalca la voluntad de acuerdo. Además, se debe alcanzar el punto justo, casi milimetrado, pues un acuerdo demasiado rápido escenificaría una buena sintonía y otorgaría munición a la izquierda para seguir tildando de farsa este pacto «entre iguales», por mucho que destaquen sus diferencias en la confrontación. Pero una excesiva dilación desgastaría a los socios y podría erosionar de primeras esa necesaria convivencia. Moreno dispone de esta semana de dos oportunidades para investirse presidente: el martes con mayoría absoluta (el sí de Vox) o el jueves con mayoría simple (la abstención técnica), pero siempre con un acuerdo cerrado que aún está en ciernes. Si no, a la prórroga y sigan jugando. Vox no descarta una primera investidura fallida, si bien es cierto que ya se ha puesto el reloj en funcionamiento.Asumidos los tiempos, en las formas se aprecia al menos el convencimiento de que no queda más alternativa que un acuerdo. A ninguno le interesa el disparo al aire (o al pie) de unas nuevas elecciones, y tanto Moreno como Abascal coinciden en que el interés general (acabar con el ‘sanchismo’ y propiciar el cambio en Moncloa) debe quedar por encima del particular. Nada más acabar la campaña, se enfriaron las conductas y discursos hiperbólicos y de la exaltación se pasó a la exhortación para el entendimiento.¿Y el fondo ? Ese es el que se rubricará sobre un documento similar al que se cerró en Extremadura, Aragón y Castilla y León y que ha permitido mantener el Gobierno a los candidatos populares. El PP quiere asegurar una legislatura estable, sólida, con el apoyo a los presupuestos durante cuatro años (al contrario del escenario de Sánchez en el Congreso). Y un Ejecutivo monocolor, todos azules, como espejo de la representación parlamentaria: 53 diputados (a dos de la mayoría absoluta) frente a 15.Vox desea introducir en el pacto sus prioridades (nacionales), con políticas extremas especialmente en inmigración que desgastarán el talante moderado de Moreno, cuya línea roja en este término es la Constitución Española, la legislación española y el marco competencial. Los de Abascal también impondrán planes para impulsar a la familia y aumentar la natalidad, ayudas al campo y rechazo a la UE y la Agenda 2030, más el tijeretazo fiscal y fin de ‘chiringuitos’, la traducción de su desregulación (adelgazamiento de la Administraciónn eliminación de trabas burocráticas, simplificar procedimientos y eliminar duplicidades). Se negocia medida a medida , aunque el principal punto de conflicto se sitúa en esa discriminación al extranjero y su inclusión en las políticas sociales, que no casa con el carácter comedido y templado del presidente ni de sus consejeros.El acuerdo se puede firmar hoy mismo o mañana, antes de la primera votación, postergarse a la segunda (jueves), o incluso dilatarse días y semanas. Los andaluces disponen de referencias, externas e internas , que ofrecen pistas pero no arrojan conclusiones definitivas porque cada situación, en su semejanza, dispone de características particulares. En Extremadura , fracasó el primer intento de investidura de María Guardiola, con dos negativas rotundas, y se apuró hasta el límite legal (cuatro meses después de los comicios) para sellar el acuerdo. En Aragón y Castilla y León todo fue más rápido y fácil, siempre con un acuerdo previo y la entrada en el Gobierno (esta es la diferencia mayor con Andalucía). Las tres votaciones se aclararon con el ‘sí’ de Vox.En 2019, en esta misma comunidad, PP (junto a Ciudadanos) pactó con Abascal el cambio en el Gobierno y sus doce parlamentarios aprobaron al entonces nuevo presidente. En ese primer pleno de investidura y tras consumarse el acuerdo a tres. Precedentes todos ellos válidos y ninguno totalmente aclaratorio por el salto geográfico y temporal. El baile continúa y se sumerge en un terreno diferente y desconocido. En cuestión de horas, el andaluz sabrá si suena una nueva melodía o se mantiene el hilo musical unos cuantos días más. Hasta el momento sigue a la espera. Es la hora del cónclave . Los representantes del poder popular en Andalucía se reúnen hoy y mañana, lunes y martes, para iniciar el proceso de investidura del próximo presidente de la comunidad autónoma. Sólo hay un candidato y dos opciones: Juanma Moreno y el no.El presidente de la Mesa del Parlamento, Jesús Aguirre, ha tanteado al resto de grupos políticos con presencia en la Cámara y ha aceptado la petición del ‘popular’ para fijar esta sesión «cuanto antes», para salir del letargo en que se encuentra la región tras las elecciones del 17 de mayo.Ya son seis semanas y un día sin Gobierno, o con Ejecutivo sólo en funciones, que permite que el motor no se detenga aunque se le frena en cualquier avance . A las puertas de la canícula, en la antesala de meses hábiles pero fastidiosos, el deseo del líder del Partido Popular y de sus correligionarios es superar de una vez por todas este trance y recuperar ese pulso de las dos legislaturas anteriores. Pero no va a ser fácil, ni tampoco parece que rápido.Moreno necesita de la aquiescencia de Vox para sumar hasta alcanzar la mayoría parlamentaria y ser entronizado de nuevo. Ya sea absoluta o simple, con su apoyo tácito o mediante la abstención, depende de los votos de la formación que dirige Abascal desde Madrid y pilota Manolo Gavira en Sevilla. Y no le saldrá gratis. Por ello, desde hace tres semanas abrieron un cauce comunicativo para establecer conversaciones de cara a rubricar un pacto que permita al PP gobernar y a Vox influir .El presidente negociará hasta «el último minuto» para ser investido presidente martes o jueves; Vox reclama más tiempo para cerrar el acuerdoSe está hablando y, de momento (en el instante de esta publicación), no hay nada claro, pero el clima de la negociación es cordial, aseguran fuentes de dentro de esta negociación. Es una partida de tiempos, formas y fondos .Las fechas resultan muy significativas y se juega con el calendario y hasta con el reloj. Juanma Moreno aguantó doce días hasta que se pusieron en contacto con sus únicos posibles aliados ante la deserción de toda la bancada de la izquierda, que ha apostado por el tacticismo más que por una política de utilidad. Lograron desesperar a una formación que aguardaba con sus reclamaciones y el teléfono no sonaba, ni siquiera el ‘whatsapp’. Ahora, la pelota viene de vuelta y Vox no tiene prisa, mientras que los populares urgen pues hay unos presupuestos que aprobar para 2027 y ya van con retraso. «Nuestro interés es que Andalucía tenga Gobierno lo antes posible porque no puede esperar un minuto», advierte el de Alhaurín. «Nuestra intención es que haya Gobierno lo antes posible; si puede ser el martes, el martes, pero no depende de nosotros». La urgencia de las cuentas es real porque suma mes y medio de retraso y no sería positivo postergarlas hasta septiembre.«Si no, el jueves, y si no, pues cuando toque», responde Gavira, que enfría los ánimos aunque recalca la voluntad de acuerdo. Además, se debe alcanzar el punto justo, casi milimetrado, pues un acuerdo demasiado rápido escenificaría una buena sintonía y otorgaría munición a la izquierda para seguir tildando de farsa este pacto «entre iguales», por mucho que destaquen sus diferencias en la confrontación. Pero una excesiva dilación desgastaría a los socios y podría erosionar de primeras esa necesaria convivencia. Moreno dispone de esta semana de dos oportunidades para investirse presidente: el martes con mayoría absoluta (el sí de Vox) o el jueves con mayoría simple (la abstención técnica), pero siempre con un acuerdo cerrado que aún está en ciernes. Si no, a la prórroga y sigan jugando. Vox no descarta una primera investidura fallida, si bien es cierto que ya se ha puesto el reloj en funcionamiento.Asumidos los tiempos, en las formas se aprecia al menos el convencimiento de que no queda más alternativa que un acuerdo. A ninguno le interesa el disparo al aire (o al pie) de unas nuevas elecciones, y tanto Moreno como Abascal coinciden en que el interés general (acabar con el ‘sanchismo’ y propiciar el cambio en Moncloa) debe quedar por encima del particular. Nada más acabar la campaña, se enfriaron las conductas y discursos hiperbólicos y de la exaltación se pasó a la exhortación para el entendimiento.¿Y el fondo ? Ese es el que se rubricará sobre un documento similar al que se cerró en Extremadura, Aragón y Castilla y León y que ha permitido mantener el Gobierno a los candidatos populares. El PP quiere asegurar una legislatura estable, sólida, con el apoyo a los presupuestos durante cuatro años (al contrario del escenario de Sánchez en el Congreso). Y un Ejecutivo monocolor, todos azules, como espejo de la representación parlamentaria: 53 diputados (a dos de la mayoría absoluta) frente a 15.Vox desea introducir en el pacto sus prioridades (nacionales), con políticas extremas especialmente en inmigración que desgastarán el talante moderado de Moreno, cuya línea roja en este término es la Constitución Española, la legislación española y el marco competencial. Los de Abascal también impondrán planes para impulsar a la familia y aumentar la natalidad, ayudas al campo y rechazo a la UE y la Agenda 2030, más el tijeretazo fiscal y fin de ‘chiringuitos’, la traducción de su desregulación (adelgazamiento de la Administraciónn eliminación de trabas burocráticas, simplificar procedimientos y eliminar duplicidades). Se negocia medida a medida , aunque el principal punto de conflicto se sitúa en esa discriminación al extranjero y su inclusión en las políticas sociales, que no casa con el carácter comedido y templado del presidente ni de sus consejeros.El acuerdo se puede firmar hoy mismo o mañana, antes de la primera votación, postergarse a la segunda (jueves), o incluso dilatarse días y semanas. Los andaluces disponen de referencias, externas e internas , que ofrecen pistas pero no arrojan conclusiones definitivas porque cada situación, en su semejanza, dispone de características particulares. En Extremadura , fracasó el primer intento de investidura de María Guardiola, con dos negativas rotundas, y se apuró hasta el límite legal (cuatro meses después de los comicios) para sellar el acuerdo. En Aragón y Castilla y León todo fue más rápido y fácil, siempre con un acuerdo previo y la entrada en el Gobierno (esta es la diferencia mayor con Andalucía). Las tres votaciones se aclararon con el ‘sí’ de Vox.En 2019, en esta misma comunidad, PP (junto a Ciudadanos) pactó con Abascal el cambio en el Gobierno y sus doce parlamentarios aprobaron al entonces nuevo presidente. En ese primer pleno de investidura y tras consumarse el acuerdo a tres. Precedentes todos ellos válidos y ninguno totalmente aclaratorio por el salto geográfico y temporal. El baile continúa y se sumerge en un terreno diferente y desconocido. En cuestión de horas, el andaluz sabrá si suena una nueva melodía o se mantiene el hilo musical unos cuantos días más. Hasta el momento sigue a la espera. RSS de noticias de espana/andalucia
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