Las mujeres han sido desde antiguo seres sospechosos en el deporte, una actividad social creada por y para los hombres. En los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, las mujeres tenían prohibido traspasar el río Alfeo que cruzaba el bosque sagrado de Altis, en la antigua Olimpia, bajo apercibimiento de pena de muerte. Se trataba con ello de evitar que se introdujeran en el recinto olímpico pasando desapercibidas entre la multitud que acudía al Estadio Olímpico donde los participantes, todos varones, competían desnudos.
La presidenta del COI, Kirsty Coventry, se ha apresurado a colgarse la medalla de la pureza genética revistiéndola de integridad deportiva y rompe con ello el tímido proceso de inclusión y respeto por los derechos humanos en el seno del olimpismo
Las mujeres han sido desde antiguo seres sospechosos en el deporte, una actividad social creada por y para los hombres. En los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, las mujeres tenían prohibido traspasar el río Alfeo que cruzaba el bosque sagrado de Altis, en la antigua Olimpia, bajo apercibimiento de pena de muerte. Se trataba con ello de evitar que se introdujeran en el recinto olímpico pasando desapercibidas entre la multitud que acudía al Estadio Olímpico donde los participantes, todos varones, competían desnudos.
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