El ego es un peligroso aliado. Tener una dosis siempre es positivo para tener amor propio y coger la confianza necesaria para lidiar con ciertos toros en la vida. Es fácil engancharse al ego, por eso siempre hay que manejarlo con cuidado. Y es que un exceso puede llevar a que el personaje te devore. Hay cierto sector del autodenominado ‘sevillismo’ que se relame cada vez que hay algún indicio agorero en torno a la venta del club. También pasa en lo deportivo. Se aguarda en la sombra hasta que hay una mínima percha para saltar a la yugular. Por fortuna, esto se reduce a un número muy limitado y bastante identificable, al que ya se les va viendo las costuras.La idoneidad de vender o no el Sevilla sólo le corresponde decidirlo a sus dueños. Aquellos que conocen la realidad de la ruina económica de la entidad. Los demás sólo podemos opinar del nuevo escenario que se abriría, en función del que sea el definitivo dueño. Tal y como estaban las aguas en Nervión, todo el mundo está convencido de que la venta es la única solución a tantos años de guerra accionarial. No se soporta nadie, no hay dinero y las ideas parecen que escasean. Nadie quiere pilotar este navío, al menos, nadie que ya esté dentro.Lo único que ha dado tranquilidad institucional este año es la apertura de las negociaciones. Todo el mundo aguarda acontecimientos, estudia ofertas y reza algún padre nuestro para que llegue el candidato idóneo para quedarse con el ‘marrón’. De ahí que muchos vean a Sergio Ramos como el Mesías prometido, que liberará las cadenas del sevillismo. Y, sin embargo, hay quien reactiva la maquinaria para boicotear la operación. No de verdad, sino de cara a la opinión pública. Saben que sus días de protagonismo pueden estar contados y es el momento de dar los últimos coletazos hasta que haya nueva carnaza. Mientras tanto, a la oferta de Ramos le quedan días para saber si será o no la definitiva. No es fácil, por supuesto, pero el exmadridista está decidido a apostar por este caballo. Se vive en Nervión con cierto optimismo, pero el que manda es el dinero. Ese del que carece el Sevilla. El ego es un peligroso aliado. Tener una dosis siempre es positivo para tener amor propio y coger la confianza necesaria para lidiar con ciertos toros en la vida. Es fácil engancharse al ego, por eso siempre hay que manejarlo con cuidado. Y es que un exceso puede llevar a que el personaje te devore. Hay cierto sector del autodenominado ‘sevillismo’ que se relame cada vez que hay algún indicio agorero en torno a la venta del club. También pasa en lo deportivo. Se aguarda en la sombra hasta que hay una mínima percha para saltar a la yugular. Por fortuna, esto se reduce a un número muy limitado y bastante identificable, al que ya se les va viendo las costuras.La idoneidad de vender o no el Sevilla sólo le corresponde decidirlo a sus dueños. Aquellos que conocen la realidad de la ruina económica de la entidad. Los demás sólo podemos opinar del nuevo escenario que se abriría, en función del que sea el definitivo dueño. Tal y como estaban las aguas en Nervión, todo el mundo está convencido de que la venta es la única solución a tantos años de guerra accionarial. No se soporta nadie, no hay dinero y las ideas parecen que escasean. Nadie quiere pilotar este navío, al menos, nadie que ya esté dentro.Lo único que ha dado tranquilidad institucional este año es la apertura de las negociaciones. Todo el mundo aguarda acontecimientos, estudia ofertas y reza algún padre nuestro para que llegue el candidato idóneo para quedarse con el ‘marrón’. De ahí que muchos vean a Sergio Ramos como el Mesías prometido, que liberará las cadenas del sevillismo. Y, sin embargo, hay quien reactiva la maquinaria para boicotear la operación. No de verdad, sino de cara a la opinión pública. Saben que sus días de protagonismo pueden estar contados y es el momento de dar los últimos coletazos hasta que haya nueva carnaza. Mientras tanto, a la oferta de Ramos le quedan días para saber si será o no la definitiva. No es fácil, por supuesto, pero el exmadridista está decidido a apostar por este caballo. Se vive en Nervión con cierto optimismo, pero el que manda es el dinero. Ese del que carece el Sevilla. El ego es un peligroso aliado. Tener una dosis siempre es positivo para tener amor propio y coger la confianza necesaria para lidiar con ciertos toros en la vida. Es fácil engancharse al ego, por eso siempre hay que manejarlo con cuidado. Y es que un exceso puede llevar a que el personaje te devore. Hay cierto sector del autodenominado ‘sevillismo’ que se relame cada vez que hay algún indicio agorero en torno a la venta del club. También pasa en lo deportivo. Se aguarda en la sombra hasta que hay una mínima percha para saltar a la yugular. Por fortuna, esto se reduce a un número muy limitado y bastante identificable, al que ya se les va viendo las costuras.La idoneidad de vender o no el Sevilla sólo le corresponde decidirlo a sus dueños. Aquellos que conocen la realidad de la ruina económica de la entidad. Los demás sólo podemos opinar del nuevo escenario que se abriría, en función del que sea el definitivo dueño. Tal y como estaban las aguas en Nervión, todo el mundo está convencido de que la venta es la única solución a tantos años de guerra accionarial. No se soporta nadie, no hay dinero y las ideas parecen que escasean. Nadie quiere pilotar este navío, al menos, nadie que ya esté dentro.Lo único que ha dado tranquilidad institucional este año es la apertura de las negociaciones. Todo el mundo aguarda acontecimientos, estudia ofertas y reza algún padre nuestro para que llegue el candidato idóneo para quedarse con el ‘marrón’. De ahí que muchos vean a Sergio Ramos como el Mesías prometido, que liberará las cadenas del sevillismo. Y, sin embargo, hay quien reactiva la maquinaria para boicotear la operación. No de verdad, sino de cara a la opinión pública. Saben que sus días de protagonismo pueden estar contados y es el momento de dar los últimos coletazos hasta que haya nueva carnaza. Mientras tanto, a la oferta de Ramos le quedan días para saber si será o no la definitiva. No es fácil, por supuesto, pero el exmadridista está decidido a apostar por este caballo. Se vive en Nervión con cierto optimismo, pero el que manda es el dinero. Ese del que carece el Sevilla. RSS de noticias de deportes
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marzo 15, 2026
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