Nietzsche confesó que estaba lejos de haber comprendido a Schopenhauer , aunque por medio de él había aprendido a comprenderse un poco mejor a sí mismo. De ahí que este libro, con prólogo, notas y traducción del alemán de Luis Fernando Moreno Claros, no hable tanto del cascarrabias de Fráncfort como del filósofo del martillo. Un joven Nietzsche había dado con ‘El mundo como voluntad y representación’ en una librería de viejo de Leipzig diez años atrás, y se había visto seducido por una suerte de aristocracia interior que mezclaba la santidad y la contemplación, la sospecha del optimismo burgués y el apartamiento de la vulgaridad, sin caer por ello en la beatería. Llevado del ejemplo de su maestro, concibió una serie de filípicas contra el filisteísmo cultural y la erudición sin pulso que tituló ‘Consideraciones intempestivas’ y que representaba a la postre una tentativa de salvar la cultura de sus falsificadores.Ensayo ‘Schopenhauer como educador. Tercera Consideración intempestiva’ Autor Friedrich Nietzsche Traducción Luis Fernando Moreno Claros Editorial Acantilado Precio 18,00 euros Páginas 160 ValoraciónEn la tercera, que es la que nos ocupa, Nietzsche arremete contra el sujeto rebañego que, aún sabiéndose criatura única, prefiere abdicar de su singularidad y guarecerse bajo el capote tibio de las opiniones recibidas , las camarillas, las doctrinas y, en general, las regaladas molicies de la vida domesticada. Educar no será, en consecuencia, atiborrar de saberes al discípulo, sino desbrozarlo de cuanto le estorba para hacerlo devenir lo que secretamente ya es. Schopenhauer comparece así como un maestro áspero, inclemente ; una existencia solitaria, libre, herida y ejemplar. Para Nietzsche, también el pensamiento ha de abandonar sus cátedras acolchadas y sus innumerables cautelas. De ahí la pertinencia de esta nueva edición , que aparece cuando muchos llaman formación a lo que el autor del Zaratustra habría llamado doma, esto es, la producción en masa de profesionales dóciles que se emplean a fondo en el arte de no molestar a nadie. Siglo y medio después, Schopenhauer como educador sigue oliendo a pólvora. Nietzsche confesó que estaba lejos de haber comprendido a Schopenhauer , aunque por medio de él había aprendido a comprenderse un poco mejor a sí mismo. De ahí que este libro, con prólogo, notas y traducción del alemán de Luis Fernando Moreno Claros, no hable tanto del cascarrabias de Fráncfort como del filósofo del martillo. Un joven Nietzsche había dado con ‘El mundo como voluntad y representación’ en una librería de viejo de Leipzig diez años atrás, y se había visto seducido por una suerte de aristocracia interior que mezclaba la santidad y la contemplación, la sospecha del optimismo burgués y el apartamiento de la vulgaridad, sin caer por ello en la beatería. Llevado del ejemplo de su maestro, concibió una serie de filípicas contra el filisteísmo cultural y la erudición sin pulso que tituló ‘Consideraciones intempestivas’ y que representaba a la postre una tentativa de salvar la cultura de sus falsificadores.Ensayo ‘Schopenhauer como educador. Tercera Consideración intempestiva’ Autor Friedrich Nietzsche Traducción Luis Fernando Moreno Claros Editorial Acantilado Precio 18,00 euros Páginas 160 ValoraciónEn la tercera, que es la que nos ocupa, Nietzsche arremete contra el sujeto rebañego que, aún sabiéndose criatura única, prefiere abdicar de su singularidad y guarecerse bajo el capote tibio de las opiniones recibidas , las camarillas, las doctrinas y, en general, las regaladas molicies de la vida domesticada. Educar no será, en consecuencia, atiborrar de saberes al discípulo, sino desbrozarlo de cuanto le estorba para hacerlo devenir lo que secretamente ya es. Schopenhauer comparece así como un maestro áspero, inclemente ; una existencia solitaria, libre, herida y ejemplar. Para Nietzsche, también el pensamiento ha de abandonar sus cátedras acolchadas y sus innumerables cautelas. De ahí la pertinencia de esta nueva edición , que aparece cuando muchos llaman formación a lo que el autor del Zaratustra habría llamado doma, esto es, la producción en masa de profesionales dóciles que se emplean a fondo en el arte de no molestar a nadie. Siglo y medio después, Schopenhauer como educador sigue oliendo a pólvora. Nietzsche confesó que estaba lejos de haber comprendido a Schopenhauer , aunque por medio de él había aprendido a comprenderse un poco mejor a sí mismo. De ahí que este libro, con prólogo, notas y traducción del alemán de Luis Fernando Moreno Claros, no hable tanto del cascarrabias de Fráncfort como del filósofo del martillo. Un joven Nietzsche había dado con ‘El mundo como voluntad y representación’ en una librería de viejo de Leipzig diez años atrás, y se había visto seducido por una suerte de aristocracia interior que mezclaba la santidad y la contemplación, la sospecha del optimismo burgués y el apartamiento de la vulgaridad, sin caer por ello en la beatería. Llevado del ejemplo de su maestro, concibió una serie de filípicas contra el filisteísmo cultural y la erudición sin pulso que tituló ‘Consideraciones intempestivas’ y que representaba a la postre una tentativa de salvar la cultura de sus falsificadores.Ensayo ‘Schopenhauer como educador. Tercera Consideración intempestiva’ Autor Friedrich Nietzsche Traducción Luis Fernando Moreno Claros Editorial Acantilado Precio 18,00 euros Páginas 160 ValoraciónEn la tercera, que es la que nos ocupa, Nietzsche arremete contra el sujeto rebañego que, aún sabiéndose criatura única, prefiere abdicar de su singularidad y guarecerse bajo el capote tibio de las opiniones recibidas , las camarillas, las doctrinas y, en general, las regaladas molicies de la vida domesticada. Educar no será, en consecuencia, atiborrar de saberes al discípulo, sino desbrozarlo de cuanto le estorba para hacerlo devenir lo que secretamente ya es. Schopenhauer comparece así como un maestro áspero, inclemente ; una existencia solitaria, libre, herida y ejemplar. Para Nietzsche, también el pensamiento ha de abandonar sus cátedras acolchadas y sus innumerables cautelas. De ahí la pertinencia de esta nueva edición , que aparece cuando muchos llaman formación a lo que el autor del Zaratustra habría llamado doma, esto es, la producción en masa de profesionales dóciles que se emplean a fondo en el arte de no molestar a nadie. Siglo y medio después, Schopenhauer como educador sigue oliendo a pólvora. RSS de noticias de cultura
Noticias Similares
