No ocurrirá. La imagen de Fernando Alonso –ataviado con su mono verde de Aston Martin o quizá con un más discreto traje negro– al volante del papamóvil conduciendo a León XIV por las calles de Madrid o Barcelona no será posible. Pese a que «todavía no hay un programa definitivo», la organización sí descarta la posibilidad, que ya fue contemplada en 2011 con motivo de la visita de Benedicto XVI a Madrid.Aún así, el nombre de Fernando Alonso –y la eventualidad de que el ambiente de la Fórmula 1 se trasladara anticipadamente a las calles de Madrid antes de que llegue el gran premio de septiembre– sí que se ha colado en una rueda de prensa en la que, en principio, se iba presentaba el lema, logo y los presupuestos de los seis días que pasará el Pontífice en nuestro país. Ha sido Yago de la Cierva, el coordinador del viaje, quien ha ilustrado con la anécdota las dificultades para ultimar cada uno de los detalles. Así, tras más de una hora entre números, agendas sin concretar, y logos alambicados, la imagen del bicampeón del mundo al volante del vehículo papal tenía algo de aparición mariana en el ‘paddock’.De la Cierva ha recordado, como si tal cosa, que entre las propuestas remitidas al Vaticano se encontraba la de que Fernando Alonso cambiara su volante de fibra de carbono por el del papamóvil. Una idea «original y divertida», que sin embargo la realidad puso rápidamente en su sitio. Y también, al más puro estilo del campeón asturiano, casi antes del comienzo de la temporada, cuando todas sus expectativas se frustraban en las primeras revoluciones de su nuevo motor Honda.Noticia relacionada general No No Carrera para sobresalir en la visita del Papa a España José Ramón Navarro-ParejaHa contado De la Cierva que en una reunión con más de doscientos representantes de los fuerzas y cuerpos de seguridad «pedimos expresamente si el papamóvil lo podía conducir Fernando Alonso». «Pusieron el grito en el cielo, nos dijeron: ¡De ninguna manera!», ha recordado el coordinador del viaje, quien les contestó con ironía: «Yo creo que sabe conducir, creo que el Papa no corre peligro». Pero no fue posible, ya que insistieron en que, por motivos de seguridad, el conductor «tiene que ser un policía nacional». Y hasta ahí llegó la carrera. Ni clasificación, ni vuelta rápida, ni podio.En realidad, De la Cierva se refería a la anterior visita de un Papa, la de Benedicto XVI en agosto de 2011. Entonces, la Fórmula 1 vivía su parón veraniego y Alonso podría haberse trasladado hasta la capital sin demasiados problemas de calendario. Problemas de seguridadMás complejo hubiera sido en esta ocasión, aunque no imposible, porque el bicampeón mundial tiene una agenda no dedicada precisamente a la vida contemplativa. El fin de semana del 6 y el 7 de junio, cuando el Papa llegue a Madrid, se encontrará disputando el Gran Premio de Mónaco. Quedaría libre el día 8, para poder acercar al Papa hasta el Congreso de los Diputados o convertir el Paseo de la Castellana en el escenario de un singular ‘Drivers Pope Parade’. Incluso, los dos días siguientes tampoco habría problemas con trasladar el evento a Barcelona, puesto que la Fórmula 1 se desplaza en bloque a la ciudad condal para disputar el Gran Premio de Cataluña del 12 al 14 de junio. Descartada esa vuelta de formación por motivos de seguridad, tampoco será necesario lidiar con los compromisos contractuales. Alonso es imagen de Aston Martin, y no parece sencillo compaginar esa vinculación con un volante que, aunque bendecido, a buen seguro no figurará en el catálogo de la marca británica. No veremos a Alonso saludando desde el volante mientras el Papa bendice a la multitud. El papamóvil avanzará a ritmo constante y firme, aunque sin adelantamientos ni banderas a cuadros, por un conductor anónimo. Y es que, tanto en las cosas del Papa, como en la Fórmula 1, la seguridad siempre gana la carrera. No ocurrirá. La imagen de Fernando Alonso –ataviado con su mono verde de Aston Martin o quizá con un más discreto traje negro– al volante del papamóvil conduciendo a León XIV por las calles de Madrid o Barcelona no será posible. Pese a que «todavía no hay un programa definitivo», la organización sí descarta la posibilidad, que ya fue contemplada en 2011 con motivo de la visita de Benedicto XVI a Madrid.Aún así, el nombre de Fernando Alonso –y la eventualidad de que el ambiente de la Fórmula 1 se trasladara anticipadamente a las calles de Madrid antes de que llegue el gran premio de septiembre– sí que se ha colado en una rueda de prensa en la que, en principio, se iba presentaba el lema, logo y los presupuestos de los seis días que pasará el Pontífice en nuestro país. Ha sido Yago de la Cierva, el coordinador del viaje, quien ha ilustrado con la anécdota las dificultades para ultimar cada uno de los detalles. Así, tras más de una hora entre números, agendas sin concretar, y logos alambicados, la imagen del bicampeón del mundo al volante del vehículo papal tenía algo de aparición mariana en el ‘paddock’.De la Cierva ha recordado, como si tal cosa, que entre las propuestas remitidas al Vaticano se encontraba la de que Fernando Alonso cambiara su volante de fibra de carbono por el del papamóvil. Una idea «original y divertida», que sin embargo la realidad puso rápidamente en su sitio. Y también, al más puro estilo del campeón asturiano, casi antes del comienzo de la temporada, cuando todas sus expectativas se frustraban en las primeras revoluciones de su nuevo motor Honda.Noticia relacionada general No No Carrera para sobresalir en la visita del Papa a España José Ramón Navarro-ParejaHa contado De la Cierva que en una reunión con más de doscientos representantes de los fuerzas y cuerpos de seguridad «pedimos expresamente si el papamóvil lo podía conducir Fernando Alonso». «Pusieron el grito en el cielo, nos dijeron: ¡De ninguna manera!», ha recordado el coordinador del viaje, quien les contestó con ironía: «Yo creo que sabe conducir, creo que el Papa no corre peligro». Pero no fue posible, ya que insistieron en que, por motivos de seguridad, el conductor «tiene que ser un policía nacional». Y hasta ahí llegó la carrera. Ni clasificación, ni vuelta rápida, ni podio.En realidad, De la Cierva se refería a la anterior visita de un Papa, la de Benedicto XVI en agosto de 2011. Entonces, la Fórmula 1 vivía su parón veraniego y Alonso podría haberse trasladado hasta la capital sin demasiados problemas de calendario. Problemas de seguridadMás complejo hubiera sido en esta ocasión, aunque no imposible, porque el bicampeón mundial tiene una agenda no dedicada precisamente a la vida contemplativa. El fin de semana del 6 y el 7 de junio, cuando el Papa llegue a Madrid, se encontrará disputando el Gran Premio de Mónaco. Quedaría libre el día 8, para poder acercar al Papa hasta el Congreso de los Diputados o convertir el Paseo de la Castellana en el escenario de un singular ‘Drivers Pope Parade’. Incluso, los dos días siguientes tampoco habría problemas con trasladar el evento a Barcelona, puesto que la Fórmula 1 se desplaza en bloque a la ciudad condal para disputar el Gran Premio de Cataluña del 12 al 14 de junio. Descartada esa vuelta de formación por motivos de seguridad, tampoco será necesario lidiar con los compromisos contractuales. Alonso es imagen de Aston Martin, y no parece sencillo compaginar esa vinculación con un volante que, aunque bendecido, a buen seguro no figurará en el catálogo de la marca británica. No veremos a Alonso saludando desde el volante mientras el Papa bendice a la multitud. El papamóvil avanzará a ritmo constante y firme, aunque sin adelantamientos ni banderas a cuadros, por un conductor anónimo. Y es que, tanto en las cosas del Papa, como en la Fórmula 1, la seguridad siempre gana la carrera. No ocurrirá. La imagen de Fernando Alonso –ataviado con su mono verde de Aston Martin o quizá con un más discreto traje negro– al volante del papamóvil conduciendo a León XIV por las calles de Madrid o Barcelona no será posible. Pese a que «todavía no hay un programa definitivo», la organización sí descarta la posibilidad, que ya fue contemplada en 2011 con motivo de la visita de Benedicto XVI a Madrid.Aún así, el nombre de Fernando Alonso –y la eventualidad de que el ambiente de la Fórmula 1 se trasladara anticipadamente a las calles de Madrid antes de que llegue el gran premio de septiembre– sí que se ha colado en una rueda de prensa en la que, en principio, se iba presentaba el lema, logo y los presupuestos de los seis días que pasará el Pontífice en nuestro país. Ha sido Yago de la Cierva, el coordinador del viaje, quien ha ilustrado con la anécdota las dificultades para ultimar cada uno de los detalles. Así, tras más de una hora entre números, agendas sin concretar, y logos alambicados, la imagen del bicampeón del mundo al volante del vehículo papal tenía algo de aparición mariana en el ‘paddock’.De la Cierva ha recordado, como si tal cosa, que entre las propuestas remitidas al Vaticano se encontraba la de que Fernando Alonso cambiara su volante de fibra de carbono por el del papamóvil. Una idea «original y divertida», que sin embargo la realidad puso rápidamente en su sitio. Y también, al más puro estilo del campeón asturiano, casi antes del comienzo de la temporada, cuando todas sus expectativas se frustraban en las primeras revoluciones de su nuevo motor Honda.Noticia relacionada general No No Carrera para sobresalir en la visita del Papa a España José Ramón Navarro-ParejaHa contado De la Cierva que en una reunión con más de doscientos representantes de los fuerzas y cuerpos de seguridad «pedimos expresamente si el papamóvil lo podía conducir Fernando Alonso». «Pusieron el grito en el cielo, nos dijeron: ¡De ninguna manera!», ha recordado el coordinador del viaje, quien les contestó con ironía: «Yo creo que sabe conducir, creo que el Papa no corre peligro». Pero no fue posible, ya que insistieron en que, por motivos de seguridad, el conductor «tiene que ser un policía nacional». Y hasta ahí llegó la carrera. Ni clasificación, ni vuelta rápida, ni podio.En realidad, De la Cierva se refería a la anterior visita de un Papa, la de Benedicto XVI en agosto de 2011. Entonces, la Fórmula 1 vivía su parón veraniego y Alonso podría haberse trasladado hasta la capital sin demasiados problemas de calendario. Problemas de seguridadMás complejo hubiera sido en esta ocasión, aunque no imposible, porque el bicampeón mundial tiene una agenda no dedicada precisamente a la vida contemplativa. El fin de semana del 6 y el 7 de junio, cuando el Papa llegue a Madrid, se encontrará disputando el Gran Premio de Mónaco. Quedaría libre el día 8, para poder acercar al Papa hasta el Congreso de los Diputados o convertir el Paseo de la Castellana en el escenario de un singular ‘Drivers Pope Parade’. Incluso, los dos días siguientes tampoco habría problemas con trasladar el evento a Barcelona, puesto que la Fórmula 1 se desplaza en bloque a la ciudad condal para disputar el Gran Premio de Cataluña del 12 al 14 de junio. Descartada esa vuelta de formación por motivos de seguridad, tampoco será necesario lidiar con los compromisos contractuales. Alonso es imagen de Aston Martin, y no parece sencillo compaginar esa vinculación con un volante que, aunque bendecido, a buen seguro no figurará en el catálogo de la marca británica. No veremos a Alonso saludando desde el volante mientras el Papa bendice a la multitud. El papamóvil avanzará a ritmo constante y firme, aunque sin adelantamientos ni banderas a cuadros, por un conductor anónimo. Y es que, tanto en las cosas del Papa, como en la Fórmula 1, la seguridad siempre gana la carrera. RSS de noticias de sociedad
Noticias Similares
