Ocho grupos especializados en robos de relojes atemorizaron a los millonarios de la Costa del Sol este verano. Portar en la muñeca una joya exclusivo convertía a los ricos que veranean, sobre todo en Marbella, en un objetivo prioritario para estas bandas itinerantes, que llegaron a sustraer en uno de sus asaltos un reloj de 450.000 euros . El dispositivo especial, desplegado durante los meses de verano en enclaves turísticos clave como Ibiza y la Costa del Sol, ha permitido esclarecer 28 robos con violencia atribuidos a ocho grupos organizados, además de imputar delitos de falsedad documental, receptación y lesiones.El origen de este dispositivo tiene como punto de partida el pasado mes de enero, cuando la Policía Nacional creó un grupo operativo de coordinación específico. En Marbella ya existía el ‘grupo Rolex’, especializado desde hace años en este tipo de robos. La ciudad es uno de los puntos más calientes para estos ladrones en Europa. Ahora, con el nuevo plan se ha diseñado un dispositivo para monitorizar, centralizar y dar una respuesta integral a esta tipología criminal tanto a escala nacional como internacional. La necesidad de este grupo responde a una amenaza que supera el mero daño económico, dado que la violencia asociada a estos asaltos compromete la integridad física de las víctimas y afecta de forma directa a la seguridad e imagen de enclaves turísticos estratégicos. Además, son grupo itinerantes, que van saltando de un destino a otro. Así, los mismo ocho grupos que actuaron en la Costa del Sol pudieron ser visto en Ibiza, Madrid o Barcelona acechando o asaltado a otras víctimas. Esta unidad blindó los principales enclaves turísticos del país durante la temporada estival. El dispositivo concentró sus principales esfuerzos operativos en dos epicentros de turismo de alto nivel adquisitivo: la isla de Ibiza (Islas Baleares) y la franja de la Costa del So l, con especial foco en Marbella y Estepona (Málaga).No obstante, la arquitectura de control se extendió a nodos logísticos y de tránsito clave como Barcelona (varias de las células mantenían sus bases operativas), en los lugares de receptación de material en Madrid, en Palma de Mallorca y en puntos marítimos como Denia (Alicante). Esta cobertura geográfica integral, neutralizó la vía de escape de los autores cortando el circuito de salida de los efectos hacia el mercado negro internacional.Las células criminales seguían varios patrones consolidados con rasgos comunes basados en el desplazamiento estacional a zonas turísticas, siempre por períodos cortos de tiempo, con regreso inmediato tras la comisión de los hechos delictivos.Según el origen de las bandas, unas se desplazaban a la isla de Ibiza bajo apariencia de turistas por períodos muy cortos de tiempo . Contaban con una estricta división de funciones: binomios de ojeadores o marcadores (en ocasiones hombre y mujer) dedicados a localizar a las víctimas en paseos marítimos, puertos deportivos, locales de ocio y parkings. Luego estaban los ejecutores materiales, que arrebataban las piezas mediante tirón. Por último, los conductores a bordo de motocicletas para la aproximación y fuga inmediata. Vehículos turismos de alquiler daban el apoyo logístico, transporte y relevo «limpio» de los efectos sustraídos.Otras bandas, con base logística principal en Barcelona y desplazamientos estacionales hacia Ibiza y Marbella, se caracterizaban por un empleo sistemático de violencia física intensa sobre las víctimas. Llegaban a usar la técnica del mataleón y agresiones directas con cascos de motocicleta. Éstos utilizaban vehículos de apoyo para transferir el botín con rapidez y evitar su localización en caso de interceptación policial.Para garantizar su impunidad, estas organizaciones utilizaban documentos de conducir y de identidad falsos, matrículas dobladas o manipuladas con adhesivos, prendas de ocultación y, en algún caso, un inhibidor de frecuencias.Uno de los operativos más significativos tuvo lugar en Ibiza, cuando se interceptó en el aeropuerto a varios miembros de una célula cuando pretendían embarcar hacia su país de origen con un reloj de lujo valorado en más de 450.000 euros. Estaba oculto entre las pertenencias de una de las integrantes de la célula.A un turista en la Costa del Sol lo asaltaron en la puerta de su domicilio para quitarle el reloj que llevaba en la muñecaEn otra de las actuaciones, los agentes arrestaron a un grupo a las puertas de una discoteca ibicenca tras arrebatar un reloj de 50.000 euros, y localizaron en la isla a dos delincuentes en busca y captura por el robo violento de un reloj de 155.000 euros cometido previamente en Madrid.En la Costa del Sol, el hecho principal tuvo lugar a finales de julio en Marbella, donde cuatro delincuentes asaltaron a un turista en la entrada de su propia vivienda para arrebatarle su reloj. Las pesquisas permitieron su localización y arresto en Estepona. Ahí se practicó una entrada y registro que permitió recuperar el reloj sustraído y la ropa utilizada durante el asalto.A finales de agosto, las bandas intensificaron su actividad aprovechando los últimos días de la temporada alta. En la última quincena del mes, los controles preventivos y las vigilancias en puertos y aeropuertos permitieron arrestar a otras 20 personas antes de que pudieran abandonar las islas.El balance global de la operación deja seis relojes de alta gama recuperados, cuyas tasaciones individuales alcanzaban cifras que oscilaban entre los 20.000 y más de 450.000 euros. La operación se saldó con 34 detenidos, los cuales pasaron a disposición de la autoridad judicial. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones. Ocho grupos especializados en robos de relojes atemorizaron a los millonarios de la Costa del Sol este verano. Portar en la muñeca una joya exclusivo convertía a los ricos que veranean, sobre todo en Marbella, en un objetivo prioritario para estas bandas itinerantes, que llegaron a sustraer en uno de sus asaltos un reloj de 450.000 euros . El dispositivo especial, desplegado durante los meses de verano en enclaves turísticos clave como Ibiza y la Costa del Sol, ha permitido esclarecer 28 robos con violencia atribuidos a ocho grupos organizados, además de imputar delitos de falsedad documental, receptación y lesiones.El origen de este dispositivo tiene como punto de partida el pasado mes de enero, cuando la Policía Nacional creó un grupo operativo de coordinación específico. En Marbella ya existía el ‘grupo Rolex’, especializado desde hace años en este tipo de robos. La ciudad es uno de los puntos más calientes para estos ladrones en Europa. Ahora, con el nuevo plan se ha diseñado un dispositivo para monitorizar, centralizar y dar una respuesta integral a esta tipología criminal tanto a escala nacional como internacional. La necesidad de este grupo responde a una amenaza que supera el mero daño económico, dado que la violencia asociada a estos asaltos compromete la integridad física de las víctimas y afecta de forma directa a la seguridad e imagen de enclaves turísticos estratégicos. Además, son grupo itinerantes, que van saltando de un destino a otro. Así, los mismo ocho grupos que actuaron en la Costa del Sol pudieron ser visto en Ibiza, Madrid o Barcelona acechando o asaltado a otras víctimas. Esta unidad blindó los principales enclaves turísticos del país durante la temporada estival. El dispositivo concentró sus principales esfuerzos operativos en dos epicentros de turismo de alto nivel adquisitivo: la isla de Ibiza (Islas Baleares) y la franja de la Costa del So l, con especial foco en Marbella y Estepona (Málaga).No obstante, la arquitectura de control se extendió a nodos logísticos y de tránsito clave como Barcelona (varias de las células mantenían sus bases operativas), en los lugares de receptación de material en Madrid, en Palma de Mallorca y en puntos marítimos como Denia (Alicante). Esta cobertura geográfica integral, neutralizó la vía de escape de los autores cortando el circuito de salida de los efectos hacia el mercado negro internacional.Las células criminales seguían varios patrones consolidados con rasgos comunes basados en el desplazamiento estacional a zonas turísticas, siempre por períodos cortos de tiempo, con regreso inmediato tras la comisión de los hechos delictivos.Según el origen de las bandas, unas se desplazaban a la isla de Ibiza bajo apariencia de turistas por períodos muy cortos de tiempo . Contaban con una estricta división de funciones: binomios de ojeadores o marcadores (en ocasiones hombre y mujer) dedicados a localizar a las víctimas en paseos marítimos, puertos deportivos, locales de ocio y parkings. Luego estaban los ejecutores materiales, que arrebataban las piezas mediante tirón. Por último, los conductores a bordo de motocicletas para la aproximación y fuga inmediata. Vehículos turismos de alquiler daban el apoyo logístico, transporte y relevo «limpio» de los efectos sustraídos.Otras bandas, con base logística principal en Barcelona y desplazamientos estacionales hacia Ibiza y Marbella, se caracterizaban por un empleo sistemático de violencia física intensa sobre las víctimas. Llegaban a usar la técnica del mataleón y agresiones directas con cascos de motocicleta. Éstos utilizaban vehículos de apoyo para transferir el botín con rapidez y evitar su localización en caso de interceptación policial.Para garantizar su impunidad, estas organizaciones utilizaban documentos de conducir y de identidad falsos, matrículas dobladas o manipuladas con adhesivos, prendas de ocultación y, en algún caso, un inhibidor de frecuencias.Uno de los operativos más significativos tuvo lugar en Ibiza, cuando se interceptó en el aeropuerto a varios miembros de una célula cuando pretendían embarcar hacia su país de origen con un reloj de lujo valorado en más de 450.000 euros. Estaba oculto entre las pertenencias de una de las integrantes de la célula.A un turista en la Costa del Sol lo asaltaron en la puerta de su domicilio para quitarle el reloj que llevaba en la muñecaEn otra de las actuaciones, los agentes arrestaron a un grupo a las puertas de una discoteca ibicenca tras arrebatar un reloj de 50.000 euros, y localizaron en la isla a dos delincuentes en busca y captura por el robo violento de un reloj de 155.000 euros cometido previamente en Madrid.En la Costa del Sol, el hecho principal tuvo lugar a finales de julio en Marbella, donde cuatro delincuentes asaltaron a un turista en la entrada de su propia vivienda para arrebatarle su reloj. Las pesquisas permitieron su localización y arresto en Estepona. Ahí se practicó una entrada y registro que permitió recuperar el reloj sustraído y la ropa utilizada durante el asalto.A finales de agosto, las bandas intensificaron su actividad aprovechando los últimos días de la temporada alta. En la última quincena del mes, los controles preventivos y las vigilancias en puertos y aeropuertos permitieron arrestar a otras 20 personas antes de que pudieran abandonar las islas.El balance global de la operación deja seis relojes de alta gama recuperados, cuyas tasaciones individuales alcanzaban cifras que oscilaban entre los 20.000 y más de 450.000 euros. La operación se saldó con 34 detenidos, los cuales pasaron a disposición de la autoridad judicial. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones. Ocho grupos especializados en robos de relojes atemorizaron a los millonarios de la Costa del Sol este verano. Portar en la muñeca una joya exclusivo convertía a los ricos que veranean, sobre todo en Marbella, en un objetivo prioritario para estas bandas itinerantes, que llegaron a sustraer en uno de sus asaltos un reloj de 450.000 euros . El dispositivo especial, desplegado durante los meses de verano en enclaves turísticos clave como Ibiza y la Costa del Sol, ha permitido esclarecer 28 robos con violencia atribuidos a ocho grupos organizados, además de imputar delitos de falsedad documental, receptación y lesiones.El origen de este dispositivo tiene como punto de partida el pasado mes de enero, cuando la Policía Nacional creó un grupo operativo de coordinación específico. En Marbella ya existía el ‘grupo Rolex’, especializado desde hace años en este tipo de robos. La ciudad es uno de los puntos más calientes para estos ladrones en Europa. Ahora, con el nuevo plan se ha diseñado un dispositivo para monitorizar, centralizar y dar una respuesta integral a esta tipología criminal tanto a escala nacional como internacional. La necesidad de este grupo responde a una amenaza que supera el mero daño económico, dado que la violencia asociada a estos asaltos compromete la integridad física de las víctimas y afecta de forma directa a la seguridad e imagen de enclaves turísticos estratégicos. Además, son grupo itinerantes, que van saltando de un destino a otro. Así, los mismo ocho grupos que actuaron en la Costa del Sol pudieron ser visto en Ibiza, Madrid o Barcelona acechando o asaltado a otras víctimas. Esta unidad blindó los principales enclaves turísticos del país durante la temporada estival. El dispositivo concentró sus principales esfuerzos operativos en dos epicentros de turismo de alto nivel adquisitivo: la isla de Ibiza (Islas Baleares) y la franja de la Costa del So l, con especial foco en Marbella y Estepona (Málaga).No obstante, la arquitectura de control se extendió a nodos logísticos y de tránsito clave como Barcelona (varias de las células mantenían sus bases operativas), en los lugares de receptación de material en Madrid, en Palma de Mallorca y en puntos marítimos como Denia (Alicante). Esta cobertura geográfica integral, neutralizó la vía de escape de los autores cortando el circuito de salida de los efectos hacia el mercado negro internacional.Las células criminales seguían varios patrones consolidados con rasgos comunes basados en el desplazamiento estacional a zonas turísticas, siempre por períodos cortos de tiempo, con regreso inmediato tras la comisión de los hechos delictivos.Según el origen de las bandas, unas se desplazaban a la isla de Ibiza bajo apariencia de turistas por períodos muy cortos de tiempo . Contaban con una estricta división de funciones: binomios de ojeadores o marcadores (en ocasiones hombre y mujer) dedicados a localizar a las víctimas en paseos marítimos, puertos deportivos, locales de ocio y parkings. Luego estaban los ejecutores materiales, que arrebataban las piezas mediante tirón. Por último, los conductores a bordo de motocicletas para la aproximación y fuga inmediata. Vehículos turismos de alquiler daban el apoyo logístico, transporte y relevo «limpio» de los efectos sustraídos.Otras bandas, con base logística principal en Barcelona y desplazamientos estacionales hacia Ibiza y Marbella, se caracterizaban por un empleo sistemático de violencia física intensa sobre las víctimas. Llegaban a usar la técnica del mataleón y agresiones directas con cascos de motocicleta. Éstos utilizaban vehículos de apoyo para transferir el botín con rapidez y evitar su localización en caso de interceptación policial.Para garantizar su impunidad, estas organizaciones utilizaban documentos de conducir y de identidad falsos, matrículas dobladas o manipuladas con adhesivos, prendas de ocultación y, en algún caso, un inhibidor de frecuencias.Uno de los operativos más significativos tuvo lugar en Ibiza, cuando se interceptó en el aeropuerto a varios miembros de una célula cuando pretendían embarcar hacia su país de origen con un reloj de lujo valorado en más de 450.000 euros. Estaba oculto entre las pertenencias de una de las integrantes de la célula.A un turista en la Costa del Sol lo asaltaron en la puerta de su domicilio para quitarle el reloj que llevaba en la muñecaEn otra de las actuaciones, los agentes arrestaron a un grupo a las puertas de una discoteca ibicenca tras arrebatar un reloj de 50.000 euros, y localizaron en la isla a dos delincuentes en busca y captura por el robo violento de un reloj de 155.000 euros cometido previamente en Madrid.En la Costa del Sol, el hecho principal tuvo lugar a finales de julio en Marbella, donde cuatro delincuentes asaltaron a un turista en la entrada de su propia vivienda para arrebatarle su reloj. Las pesquisas permitieron su localización y arresto en Estepona. Ahí se practicó una entrada y registro que permitió recuperar el reloj sustraído y la ropa utilizada durante el asalto.A finales de agosto, las bandas intensificaron su actividad aprovechando los últimos días de la temporada alta. En la última quincena del mes, los controles preventivos y las vigilancias en puertos y aeropuertos permitieron arrestar a otras 20 personas antes de que pudieran abandonar las islas.El balance global de la operación deja seis relojes de alta gama recuperados, cuyas tasaciones individuales alcanzaban cifras que oscilaban entre los 20.000 y más de 450.000 euros. La operación se saldó con 34 detenidos, los cuales pasaron a disposición de la autoridad judicial. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones. RSS de noticias de espana/andalucia
Noticias Similares
