La guerra en Irán vuelve a poner en evidencia la repercusión de los acontecimientos geopolíticos sobre la economía. La magnitud de sus efectos dependerá de cómo escale el conflicto y de su duración, pero lo cierto es que ya empiezan a percibirse sus consecuencias: el encarecimiento de la energía y de los combustibles.
Parece inevitable volver a recurrir a medidas coyunturales sobre los precios, similares a las adoptadas en 2022
La guerra en Irán vuelve a poner en evidencia la repercusión de los acontecimientos geopolíticos sobre la economía. La magnitud de sus efectos dependerá de cómo escale el conflicto y de su duración, pero lo cierto es que ya empiezan a percibirse sus consecuencias: el encarecimiento de la energía y de los combustibles.
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