A unos cuantos metros de la portada empieza la fiesta para los más jóvenes en la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Ocurre, sobre todo, en la jornada del miércoles, que es, además, la tradicional de diversión para los estudiantes de diferentes edades. Este año la situación no varió y miles de personas se congregaron en el Balcón del Guadalquivir. Otra vez hubo botellón de masiva afluencia.El ocio en la zona aledaña al recinto es habitual cada día, pero es en el miércoles cuando se convierte en punto neurálgico. La juventud opta por rebajar costes a la hora de beber. Bolsas de plástico con refrescos y los licores pertinentes , sacos de hielo y vasos de un solo uso fueron en esta ocasión, como de costumbre, los elementos indispensables en una concentración que, en cierto modo, se institucionalizó en un sector de la población.Entrada la tarde fue cuando se congregó especialmente la multitud, aunque el botellón arrancó en la sobremesa. Miles de jóvenes se dieron cita en un espacio que se habilitó por parte del Ayuntamiento desde hace más de una década más por una obligación sobrevenida que por deseo expreso. Es difícil ponerle puertas al campo, podría decirse en este sentido.Noticia relacionada galeria No No El masivo botellón del miércoles de Feria de Córdoba, en imágenes Ángel Rodríguez Con el eco de la música que llegaba desde el recinto y ajenos al tránsito de quienes venían e iban, los participantes de la concentración la disfrutaron a modo de previa de sus horas en la Feria. La noche caería ya con el cuerpo hecho a la hora de buscar una caseta en la que continuar con la fiesta. O de una atracción, porque en El Arenal los ‘cacharritos’ no son sólo para los más pequeños.Fue en 2010 cuando comenzó a convertirse en costumbre el miércoles de botellón a las puertas del recinto ferial. Desde entonces, todos los equipos de gobierno, de diferentes signos políticos, trataron de acabar con la reunión masiva de personas en el Balcón del Guadalquivir, que hoy no es como entonces. Porque el escenario cambió en parte a lo largo de los años.Más concentración, más seguridadEl contexto de uno de los días centrales del evento con el que Córdoba cierra su Mayo Festivo llevó a la adaptación. Ya el año pasado el Ayuntamiento apostó por sectorizar la zona. En este 2026 se repitió la medida, consistente, básicamente, en dividir de forma imaginaria el espacio en siete fragmentos. De esta forma, se facilita la actuación policial ante cualquier tipo de incidente, ya que el dispositivo reparte entre esos puntos.Como añadido en materia de seguridad se incorporó esta vez el sistema Aviglion, con el que la Policía Nacional y la Policía Local mantienen una videovigilancia de la Feria. Y esto también es importante para el botellón. A través de 48 cámaras los cuerpos que velan por la seguridad de la fiesta tienen la opción de encontrar posibles desaparecidos y, en este sentido, detectar posibles altercados. Respecto de este ámbito, un paso adelante fue el acotamiento de la zona en la que se estableció el botellón, y que ya existía de anteriores ediciones de la Feria. El cierre, por así decirlo, de los espacios limítrofes al río propició que haya menos probabilidad de agresiones sexuales , que es uno de los delitos que mayor riesgo corrían de producirse en un panorama tan complejo.Lo importante, más allá de que guste más o menos, es que la concentración en el Balcón del Guadalquivir se desarrolló con normalidad generalizada en cuanto a la convivencia. No en vano, fueron incontables los grupos de amigos que se reunieron, como siempre, en las horas de esparcimiento, y todos ellos tuvieron que cohabitar en un mismo lugar. El inconveniente quizá será para los empleados de Sadeco.Como es lógico, hubo disposición amplia de papeleras y contenedores, pero a veces su uso no es el adecuado. En eventos que generan masificaciones, y éste lo volvió a ser, suelen darse actos poco cívicos de dejar los deshechos en el suelo o en el mobiliario urbano. En cualquier caso, se transformó en tradición la Feria ‘B’, de botellón, en Córdoba. A unos cuantos metros de la portada empieza la fiesta para los más jóvenes en la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Ocurre, sobre todo, en la jornada del miércoles, que es, además, la tradicional de diversión para los estudiantes de diferentes edades. Este año la situación no varió y miles de personas se congregaron en el Balcón del Guadalquivir. Otra vez hubo botellón de masiva afluencia.El ocio en la zona aledaña al recinto es habitual cada día, pero es en el miércoles cuando se convierte en punto neurálgico. La juventud opta por rebajar costes a la hora de beber. Bolsas de plástico con refrescos y los licores pertinentes , sacos de hielo y vasos de un solo uso fueron en esta ocasión, como de costumbre, los elementos indispensables en una concentración que, en cierto modo, se institucionalizó en un sector de la población.Entrada la tarde fue cuando se congregó especialmente la multitud, aunque el botellón arrancó en la sobremesa. Miles de jóvenes se dieron cita en un espacio que se habilitó por parte del Ayuntamiento desde hace más de una década más por una obligación sobrevenida que por deseo expreso. Es difícil ponerle puertas al campo, podría decirse en este sentido.Noticia relacionada galeria No No El masivo botellón del miércoles de Feria de Córdoba, en imágenes Ángel Rodríguez Con el eco de la música que llegaba desde el recinto y ajenos al tránsito de quienes venían e iban, los participantes de la concentración la disfrutaron a modo de previa de sus horas en la Feria. La noche caería ya con el cuerpo hecho a la hora de buscar una caseta en la que continuar con la fiesta. O de una atracción, porque en El Arenal los ‘cacharritos’ no son sólo para los más pequeños.Fue en 2010 cuando comenzó a convertirse en costumbre el miércoles de botellón a las puertas del recinto ferial. Desde entonces, todos los equipos de gobierno, de diferentes signos políticos, trataron de acabar con la reunión masiva de personas en el Balcón del Guadalquivir, que hoy no es como entonces. Porque el escenario cambió en parte a lo largo de los años.Más concentración, más seguridadEl contexto de uno de los días centrales del evento con el que Córdoba cierra su Mayo Festivo llevó a la adaptación. Ya el año pasado el Ayuntamiento apostó por sectorizar la zona. En este 2026 se repitió la medida, consistente, básicamente, en dividir de forma imaginaria el espacio en siete fragmentos. De esta forma, se facilita la actuación policial ante cualquier tipo de incidente, ya que el dispositivo reparte entre esos puntos.Como añadido en materia de seguridad se incorporó esta vez el sistema Aviglion, con el que la Policía Nacional y la Policía Local mantienen una videovigilancia de la Feria. Y esto también es importante para el botellón. A través de 48 cámaras los cuerpos que velan por la seguridad de la fiesta tienen la opción de encontrar posibles desaparecidos y, en este sentido, detectar posibles altercados. Respecto de este ámbito, un paso adelante fue el acotamiento de la zona en la que se estableció el botellón, y que ya existía de anteriores ediciones de la Feria. El cierre, por así decirlo, de los espacios limítrofes al río propició que haya menos probabilidad de agresiones sexuales , que es uno de los delitos que mayor riesgo corrían de producirse en un panorama tan complejo.Lo importante, más allá de que guste más o menos, es que la concentración en el Balcón del Guadalquivir se desarrolló con normalidad generalizada en cuanto a la convivencia. No en vano, fueron incontables los grupos de amigos que se reunieron, como siempre, en las horas de esparcimiento, y todos ellos tuvieron que cohabitar en un mismo lugar. El inconveniente quizá será para los empleados de Sadeco.Como es lógico, hubo disposición amplia de papeleras y contenedores, pero a veces su uso no es el adecuado. En eventos que generan masificaciones, y éste lo volvió a ser, suelen darse actos poco cívicos de dejar los deshechos en el suelo o en el mobiliario urbano. En cualquier caso, se transformó en tradición la Feria ‘B’, de botellón, en Córdoba. A unos cuantos metros de la portada empieza la fiesta para los más jóvenes en la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Ocurre, sobre todo, en la jornada del miércoles, que es, además, la tradicional de diversión para los estudiantes de diferentes edades. Este año la situación no varió y miles de personas se congregaron en el Balcón del Guadalquivir. Otra vez hubo botellón de masiva afluencia.El ocio en la zona aledaña al recinto es habitual cada día, pero es en el miércoles cuando se convierte en punto neurálgico. La juventud opta por rebajar costes a la hora de beber. Bolsas de plástico con refrescos y los licores pertinentes , sacos de hielo y vasos de un solo uso fueron en esta ocasión, como de costumbre, los elementos indispensables en una concentración que, en cierto modo, se institucionalizó en un sector de la población.Entrada la tarde fue cuando se congregó especialmente la multitud, aunque el botellón arrancó en la sobremesa. Miles de jóvenes se dieron cita en un espacio que se habilitó por parte del Ayuntamiento desde hace más de una década más por una obligación sobrevenida que por deseo expreso. Es difícil ponerle puertas al campo, podría decirse en este sentido.Noticia relacionada galeria No No El masivo botellón del miércoles de Feria de Córdoba, en imágenes Ángel Rodríguez Con el eco de la música que llegaba desde el recinto y ajenos al tránsito de quienes venían e iban, los participantes de la concentración la disfrutaron a modo de previa de sus horas en la Feria. La noche caería ya con el cuerpo hecho a la hora de buscar una caseta en la que continuar con la fiesta. O de una atracción, porque en El Arenal los ‘cacharritos’ no son sólo para los más pequeños.Fue en 2010 cuando comenzó a convertirse en costumbre el miércoles de botellón a las puertas del recinto ferial. Desde entonces, todos los equipos de gobierno, de diferentes signos políticos, trataron de acabar con la reunión masiva de personas en el Balcón del Guadalquivir, que hoy no es como entonces. Porque el escenario cambió en parte a lo largo de los años.Más concentración, más seguridadEl contexto de uno de los días centrales del evento con el que Córdoba cierra su Mayo Festivo llevó a la adaptación. Ya el año pasado el Ayuntamiento apostó por sectorizar la zona. En este 2026 se repitió la medida, consistente, básicamente, en dividir de forma imaginaria el espacio en siete fragmentos. De esta forma, se facilita la actuación policial ante cualquier tipo de incidente, ya que el dispositivo reparte entre esos puntos.Como añadido en materia de seguridad se incorporó esta vez el sistema Aviglion, con el que la Policía Nacional y la Policía Local mantienen una videovigilancia de la Feria. Y esto también es importante para el botellón. A través de 48 cámaras los cuerpos que velan por la seguridad de la fiesta tienen la opción de encontrar posibles desaparecidos y, en este sentido, detectar posibles altercados. Respecto de este ámbito, un paso adelante fue el acotamiento de la zona en la que se estableció el botellón, y que ya existía de anteriores ediciones de la Feria. El cierre, por así decirlo, de los espacios limítrofes al río propició que haya menos probabilidad de agresiones sexuales , que es uno de los delitos que mayor riesgo corrían de producirse en un panorama tan complejo.Lo importante, más allá de que guste más o menos, es que la concentración en el Balcón del Guadalquivir se desarrolló con normalidad generalizada en cuanto a la convivencia. No en vano, fueron incontables los grupos de amigos que se reunieron, como siempre, en las horas de esparcimiento, y todos ellos tuvieron que cohabitar en un mismo lugar. El inconveniente quizá será para los empleados de Sadeco.Como es lógico, hubo disposición amplia de papeleras y contenedores, pero a veces su uso no es el adecuado. En eventos que generan masificaciones, y éste lo volvió a ser, suelen darse actos poco cívicos de dejar los deshechos en el suelo o en el mobiliario urbano. En cualquier caso, se transformó en tradición la Feria ‘B’, de botellón, en Córdoba. RSS de noticias de espana/andalucia
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