<p>El compromiso de devolver a Cataluña la estabilidad institucional y la buena gestión tras la década desastrosa del<i> procés</i>, que fue la promesa con la que el socialista<strong> Salvador Illa</strong> se ganó el apoyo de una clase dirigente local a la que, tras fracasar con la revolución de 2017, le embargó la nostalgia del oasis pujoliano, se ha esfumado como un breve espejismo tras perder su pulso con <strong>Oriol Junqueras</strong> por los Presupuestos.</p>
El bofetón de Junqueras a Illa con los Presupuestos es un aviso a Moncloa de que, pese a los cantos de Rufián, puede dejar solo a Sánchez si no paga las deudas contraídas
<p>El compromiso de devolver a Cataluña la estabilidad institucional y la buena gestión tras la década desastrosa del<i> procés</i>, que fue la promesa con la que el socialista<strong> Salvador Illa</strong> se ganó el apoyo de una clase dirigente local a la que, tras fracasar con la revolución de 2017, le embargó la nostalgia del oasis pujoliano, se ha esfumado como un breve espejismo tras perder su pulso con <strong>Oriol Junqueras</strong> por los Presupuestos.</p>
España
