Repetir lo que funciona suele ser una consigna de los entrenadores y así lo debió pensar Manuel Pellegrini . Como realizase ante el Panathinaikos, el chileno apostó por esa doble punta con Cucho Hernández y Aitor Ruibal, manteniendo a Abde y Antony en las alas. Pero ni el contexto de San Mamés era la Cartuja ni este Athletic de Ernesto Valverde era similar al cuadro griego. Tampoco los rendimientos de los jugadores del Betis , que, con menos efervescencia en el trabajo defensivo, aparecieron con una marcha menos que sus rivales. Conceder un 2-0 fue demasiada losa, pese a esa reacción tras el intermedio con un equipo más reconocible sobre el terreno de juego.Europa no es LaLiga. Como San Mamés tampoco fue la Cartuja. Como la música del torneo continental tampoco es el himno del maestro Feliciano Beobide. Diferentes escenarios que requieren de recursos distintos. Cuando el Betis quiso comparecer en San Mamés ya llegó tarde. O unos centímetros de distancia, que privaron a Bakambu de celebrar ese tanto que hubiera supuesto el empate. Una derrota que se encadena a la mala dinámica de cinco partidos sin ganar. Un 3 de 15 que deja al Betis mirando a sus perseguidores para esa quinta plaza que puede tener premio de Champions.Especialmente señalado quedó Antony . Desconectado del partido, el brasileño casi que ni rompió a sudar en San Mamés. Ni ayudas a Ángel Ortiz, una de las novedades en el once, ni tampoco soluciones con la pelota. Apático, Antony apenas intervino en el juego. Con pases atrás y sin encarar a Yuri, un veterano de mil batallas pero cuyos mejores tiempos ya pasaron. Hasta el único disparo del brasileño se marchó muy desviado, como si su conexión a este partido quedase muy lejana. Las molestias de pubis aparecen siempre como atenuante del rendimiento del extremo, pero si Pellegrini lo puso de inicio sería con su beneplácito. El chileno tampoco lo dudó en el intermedio y lo dejó en la caseta. Un cambio claro y que también ayudó a modificar el dibujo, con las entradas de Fornals y Altimira –Bellerín entró por la lesión de Ortiz–. Desde su elección como mejor entrenador de febrero, Pellegrini se ha enredado entre las rotaciones y los planes de partidos . La modificación para el Metropolitano dio resultado, pero luego el equipo volvió a atascarse a la vez que el técnico fue dejando atrás a demasiados jugadores. En las últimas semanas, de nuevo aparecieron las modificaciones, con resultados negativos en las visitas al Getafe y al Athletic, más el accidente de Atenas que obligó a la remontada en el duelo de vuelta en la Cartuja.La novedad de colocar a Aitor como delantero salió a la perfección ante el Panathinaikos. El Betis fue más agresivo en la presión en campo rival, a la vez que ganó presencia en el área. Tres días después, el plan no funcionó en San Mamés. Demasiado largo en el campo y sin esa solidaridad en el trabajo defensivo del cuarteto de ataque, el Athletic se encontró con numerosos espacios para llegar al área bética con facilidad. Un mismo plan y un resultado distinto. Repetir lo que funciona suele ser una consigna de los entrenadores y así lo debió pensar Manuel Pellegrini . Como realizase ante el Panathinaikos, el chileno apostó por esa doble punta con Cucho Hernández y Aitor Ruibal, manteniendo a Abde y Antony en las alas. Pero ni el contexto de San Mamés era la Cartuja ni este Athletic de Ernesto Valverde era similar al cuadro griego. Tampoco los rendimientos de los jugadores del Betis , que, con menos efervescencia en el trabajo defensivo, aparecieron con una marcha menos que sus rivales. Conceder un 2-0 fue demasiada losa, pese a esa reacción tras el intermedio con un equipo más reconocible sobre el terreno de juego.Europa no es LaLiga. Como San Mamés tampoco fue la Cartuja. Como la música del torneo continental tampoco es el himno del maestro Feliciano Beobide. Diferentes escenarios que requieren de recursos distintos. Cuando el Betis quiso comparecer en San Mamés ya llegó tarde. O unos centímetros de distancia, que privaron a Bakambu de celebrar ese tanto que hubiera supuesto el empate. Una derrota que se encadena a la mala dinámica de cinco partidos sin ganar. Un 3 de 15 que deja al Betis mirando a sus perseguidores para esa quinta plaza que puede tener premio de Champions.Especialmente señalado quedó Antony . Desconectado del partido, el brasileño casi que ni rompió a sudar en San Mamés. Ni ayudas a Ángel Ortiz, una de las novedades en el once, ni tampoco soluciones con la pelota. Apático, Antony apenas intervino en el juego. Con pases atrás y sin encarar a Yuri, un veterano de mil batallas pero cuyos mejores tiempos ya pasaron. Hasta el único disparo del brasileño se marchó muy desviado, como si su conexión a este partido quedase muy lejana. Las molestias de pubis aparecen siempre como atenuante del rendimiento del extremo, pero si Pellegrini lo puso de inicio sería con su beneplácito. El chileno tampoco lo dudó en el intermedio y lo dejó en la caseta. Un cambio claro y que también ayudó a modificar el dibujo, con las entradas de Fornals y Altimira –Bellerín entró por la lesión de Ortiz–. Desde su elección como mejor entrenador de febrero, Pellegrini se ha enredado entre las rotaciones y los planes de partidos . La modificación para el Metropolitano dio resultado, pero luego el equipo volvió a atascarse a la vez que el técnico fue dejando atrás a demasiados jugadores. En las últimas semanas, de nuevo aparecieron las modificaciones, con resultados negativos en las visitas al Getafe y al Athletic, más el accidente de Atenas que obligó a la remontada en el duelo de vuelta en la Cartuja.La novedad de colocar a Aitor como delantero salió a la perfección ante el Panathinaikos. El Betis fue más agresivo en la presión en campo rival, a la vez que ganó presencia en el área. Tres días después, el plan no funcionó en San Mamés. Demasiado largo en el campo y sin esa solidaridad en el trabajo defensivo del cuarteto de ataque, el Athletic se encontró con numerosos espacios para llegar al área bética con facilidad. Un mismo plan y un resultado distinto. Repetir lo que funciona suele ser una consigna de los entrenadores y así lo debió pensar Manuel Pellegrini . Como realizase ante el Panathinaikos, el chileno apostó por esa doble punta con Cucho Hernández y Aitor Ruibal, manteniendo a Abde y Antony en las alas. Pero ni el contexto de San Mamés era la Cartuja ni este Athletic de Ernesto Valverde era similar al cuadro griego. Tampoco los rendimientos de los jugadores del Betis , que, con menos efervescencia en el trabajo defensivo, aparecieron con una marcha menos que sus rivales. Conceder un 2-0 fue demasiada losa, pese a esa reacción tras el intermedio con un equipo más reconocible sobre el terreno de juego.Europa no es LaLiga. Como San Mamés tampoco fue la Cartuja. Como la música del torneo continental tampoco es el himno del maestro Feliciano Beobide. Diferentes escenarios que requieren de recursos distintos. Cuando el Betis quiso comparecer en San Mamés ya llegó tarde. O unos centímetros de distancia, que privaron a Bakambu de celebrar ese tanto que hubiera supuesto el empate. Una derrota que se encadena a la mala dinámica de cinco partidos sin ganar. Un 3 de 15 que deja al Betis mirando a sus perseguidores para esa quinta plaza que puede tener premio de Champions.Especialmente señalado quedó Antony . Desconectado del partido, el brasileño casi que ni rompió a sudar en San Mamés. Ni ayudas a Ángel Ortiz, una de las novedades en el once, ni tampoco soluciones con la pelota. Apático, Antony apenas intervino en el juego. Con pases atrás y sin encarar a Yuri, un veterano de mil batallas pero cuyos mejores tiempos ya pasaron. Hasta el único disparo del brasileño se marchó muy desviado, como si su conexión a este partido quedase muy lejana. Las molestias de pubis aparecen siempre como atenuante del rendimiento del extremo, pero si Pellegrini lo puso de inicio sería con su beneplácito. El chileno tampoco lo dudó en el intermedio y lo dejó en la caseta. Un cambio claro y que también ayudó a modificar el dibujo, con las entradas de Fornals y Altimira –Bellerín entró por la lesión de Ortiz–. Desde su elección como mejor entrenador de febrero, Pellegrini se ha enredado entre las rotaciones y los planes de partidos . La modificación para el Metropolitano dio resultado, pero luego el equipo volvió a atascarse a la vez que el técnico fue dejando atrás a demasiados jugadores. En las últimas semanas, de nuevo aparecieron las modificaciones, con resultados negativos en las visitas al Getafe y al Athletic, más el accidente de Atenas que obligó a la remontada en el duelo de vuelta en la Cartuja.La novedad de colocar a Aitor como delantero salió a la perfección ante el Panathinaikos. El Betis fue más agresivo en la presión en campo rival, a la vez que ganó presencia en el área. Tres días después, el plan no funcionó en San Mamés. Demasiado largo en el campo y sin esa solidaridad en el trabajo defensivo del cuarteto de ataque, el Athletic se encontró con numerosos espacios para llegar al área bética con facilidad. Un mismo plan y un resultado distinto. RSS de noticias de deportes
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