En la época actual del amor líquido, la alta exigencia, el auge de las aplicaciones de citas, la falta de tiempo y el miedo al compromiso, hacen que encontrar una pareja estable sea tan complicado como aprobar los Presupuestos Generales del Estado en esta legislatura. El experto en esto del amor y conferenciante Pep Borrell Vilanova ha lanzado varios mensajes claros en una entrevista en COPE: el amor duradero no depende solo de los sentimientos. Odontólogo de profesión, escritor y padre de cinco hijos, defiende que la estabilidad en una relación se construye sobre algo mucho más profundo que la emoción inicial y la atracción.«El amor para toda la vida es totalmente posible», asegura en la entrevista, que ha sido subida como publicación en Instagram, «pero fracasa porque confundimos el sentimiento con el amor». Según él, las relaciones se rompen porque muchos creen que el enamoramiento basta para sostener la convivencia, cuando en realidad ese «sentimiento» debe transformarse en una «voluntad de amar», una decisión que se renueva cada día. Pep Borrell subraya que mantener los pequeños gestos, incluso después de 37 años de matrimonio, es fundamental para conservar el vínculo y fomentar una comunicación real entre dos personas.«Vivimos noviazgos como si fueran matrimonios»Durante sus charlas, el divulgador insiste en que muchas parejas convierten el noviazgo en una especie de matrimonio prematuro, sin entender que ambas etapas cumplen funciones distintas. «Vivimos noviazgos como si fueran matrimonios», explica, «y nos lo pasamos muy bien: viajamos, salimos, tenemos sexo, disfrutamos de buenos restaurantes. Pero creemos que porque hoy lo pasamos bien, lo pasaremos bien siempre».Para el escritor, el noviazgo es, ante todo, una etapa para conocerse y decidir si se quiere compartir la vida con esa persona. «El noviazgo o se deja o acaba en matrimonio», apunta. En su opinión, prolongar indefinidamente esa fase, sin concretar, acaba generando inseguridad y desconfianza. A su juicio, conocerse de verdad implica conversar, preguntar y observar cómo se siente el otro ante los retos cotidianos.Borrell también advierte que uno de los mayores riesgos en las relaciones es no hablar de lo que realmente importa. «Las parejas siempre hablan de trabajo e hijos», lamenta, «pero no de cómo se sienten o en qué podrían mejorar». Para él, recuperar esas conversaciones -aunque incómodas- es esencial para mantener vivo el amor y evitar que se convierta en simple rutina. «El noviazgo quiere decir conocerse de verdad y para conocerse tenemos que hablar y fijarnos mucho», concluye. En la época actual del amor líquido, la alta exigencia, el auge de las aplicaciones de citas, la falta de tiempo y el miedo al compromiso, hacen que encontrar una pareja estable sea tan complicado como aprobar los Presupuestos Generales del Estado en esta legislatura. El experto en esto del amor y conferenciante Pep Borrell Vilanova ha lanzado varios mensajes claros en una entrevista en COPE: el amor duradero no depende solo de los sentimientos. Odontólogo de profesión, escritor y padre de cinco hijos, defiende que la estabilidad en una relación se construye sobre algo mucho más profundo que la emoción inicial y la atracción.«El amor para toda la vida es totalmente posible», asegura en la entrevista, que ha sido subida como publicación en Instagram, «pero fracasa porque confundimos el sentimiento con el amor». Según él, las relaciones se rompen porque muchos creen que el enamoramiento basta para sostener la convivencia, cuando en realidad ese «sentimiento» debe transformarse en una «voluntad de amar», una decisión que se renueva cada día. Pep Borrell subraya que mantener los pequeños gestos, incluso después de 37 años de matrimonio, es fundamental para conservar el vínculo y fomentar una comunicación real entre dos personas.«Vivimos noviazgos como si fueran matrimonios»Durante sus charlas, el divulgador insiste en que muchas parejas convierten el noviazgo en una especie de matrimonio prematuro, sin entender que ambas etapas cumplen funciones distintas. «Vivimos noviazgos como si fueran matrimonios», explica, «y nos lo pasamos muy bien: viajamos, salimos, tenemos sexo, disfrutamos de buenos restaurantes. Pero creemos que porque hoy lo pasamos bien, lo pasaremos bien siempre».Para el escritor, el noviazgo es, ante todo, una etapa para conocerse y decidir si se quiere compartir la vida con esa persona. «El noviazgo o se deja o acaba en matrimonio», apunta. En su opinión, prolongar indefinidamente esa fase, sin concretar, acaba generando inseguridad y desconfianza. A su juicio, conocerse de verdad implica conversar, preguntar y observar cómo se siente el otro ante los retos cotidianos.Borrell también advierte que uno de los mayores riesgos en las relaciones es no hablar de lo que realmente importa. «Las parejas siempre hablan de trabajo e hijos», lamenta, «pero no de cómo se sienten o en qué podrían mejorar». Para él, recuperar esas conversaciones -aunque incómodas- es esencial para mantener vivo el amor y evitar que se convierta en simple rutina. «El noviazgo quiere decir conocerse de verdad y para conocerse tenemos que hablar y fijarnos mucho», concluye. En la época actual del amor líquido, la alta exigencia, el auge de las aplicaciones de citas, la falta de tiempo y el miedo al compromiso, hacen que encontrar una pareja estable sea tan complicado como aprobar los Presupuestos Generales del Estado en esta legislatura. El experto en esto del amor y conferenciante Pep Borrell Vilanova ha lanzado varios mensajes claros en una entrevista en COPE: el amor duradero no depende solo de los sentimientos. Odontólogo de profesión, escritor y padre de cinco hijos, defiende que la estabilidad en una relación se construye sobre algo mucho más profundo que la emoción inicial y la atracción.«El amor para toda la vida es totalmente posible», asegura en la entrevista, que ha sido subida como publicación en Instagram, «pero fracasa porque confundimos el sentimiento con el amor». Según él, las relaciones se rompen porque muchos creen que el enamoramiento basta para sostener la convivencia, cuando en realidad ese «sentimiento» debe transformarse en una «voluntad de amar», una decisión que se renueva cada día. Pep Borrell subraya que mantener los pequeños gestos, incluso después de 37 años de matrimonio, es fundamental para conservar el vínculo y fomentar una comunicación real entre dos personas.«Vivimos noviazgos como si fueran matrimonios»Durante sus charlas, el divulgador insiste en que muchas parejas convierten el noviazgo en una especie de matrimonio prematuro, sin entender que ambas etapas cumplen funciones distintas. «Vivimos noviazgos como si fueran matrimonios», explica, «y nos lo pasamos muy bien: viajamos, salimos, tenemos sexo, disfrutamos de buenos restaurantes. Pero creemos que porque hoy lo pasamos bien, lo pasaremos bien siempre».Para el escritor, el noviazgo es, ante todo, una etapa para conocerse y decidir si se quiere compartir la vida con esa persona. «El noviazgo o se deja o acaba en matrimonio», apunta. En su opinión, prolongar indefinidamente esa fase, sin concretar, acaba generando inseguridad y desconfianza. A su juicio, conocerse de verdad implica conversar, preguntar y observar cómo se siente el otro ante los retos cotidianos.Borrell también advierte que uno de los mayores riesgos en las relaciones es no hablar de lo que realmente importa. «Las parejas siempre hablan de trabajo e hijos», lamenta, «pero no de cómo se sienten o en qué podrían mejorar». Para él, recuperar esas conversaciones -aunque incómodas- es esencial para mantener vivo el amor y evitar que se convierta en simple rutina. «El noviazgo quiere decir conocerse de verdad y para conocerse tenemos que hablar y fijarnos mucho», concluye. RSS de noticias de bienestar
Noticias Similares
