La catedrática de la Universidad Pablo de Olavide, Pilar Ortiz, es la coordinadora del proyecto Art-Risk de Inteligencia artificial aplicada a la conservación preventiva de edificios patrimoniales, merecedor del premio Europa Nostra. También lidera Fénix 4.0, que repitió galardón este mismo año. La experta en protección de bienes históricos mantiene una estrecha colaboración con la Junta de Andalucía, a la que asesora para ser pionera en la conservación de su legado.Pese a la implementación de la IA, digitalización, satélites y nuevas tecnologías, considera que el gran cambio de mentalidad reside en tratar las obras de arte como si fueran personas. Los primeros auxilios son tan importantes como las emergencias médicas y hay que formar a los profesionales para que traten el patrimonio con el cuidado que merece.-Después del incendio de la Mezquita de Córdoba, ¿cree que ha cambiado la forma en que se entiende la seguridad del patrimonio histórico, tanto en Andalucía como en España?-Totalmente. La Mezquita-Catedral ha sido un ejemplo a seguir en cuanto a preparación antes, durante y después de la emergencia. El trabajo que ha hecho el Cabildo ha sido extraordinario. Tenían un Plan de Salvaguarda, algo que todavía muchos sitios patrimoniales no tienen. Pero no solo lo tenían como un documento guardado en un cajón, sino que lo tenían implantado.Los accidentes ocurren. Pero eso tiene que servir siempre para mejorar. Ha sido un ejemplo para decir: «Este es el camino que hay que seguir».-Otros monumentos en España y Andalucía no tienen ese nivel de preparación.-Ahora la nueva Ley de Patrimonio, aprobada este mismo año, obliga a disponer de planes de salvaguarda frente a emergencias. Es una de las primeras leyes que realmente obliga a ello, demuestra que Andalucía está ahora mismo muy preocupada por este tema y está haciendo muchas cosas. Hay comunidades autónomas que todavía están algo más atrasadas.-¿En Andalucía fue un punto de inflexión o simplemente aceleró un cambio que ya estaba en marcha?-Yo creo que aceleró un cambio que ya estaba naciendo. Y, precisamente por eso, también fue un punto de inflexión. Este incendio ha servido para unir a mucha gente que ya trabajaba por separado. Lo más complicado es conseguir que todos trabajen unidos hacia un mismo objetivo.-Cuando ocurre un incendio en un monumento siempre se habla mucho de restauración y poco de prevención. ¿Eso está cambiando?Sí. Cada vez se habla más del análisis de riesgos, del análisis de vulnerabilidades y de la necesidad de que ese análisis quede recogido en un documento vivo. La Consejería lleva tiempo organizando cursos en los que reúne a profesionales de la cultura y a especialistas en emergencias. Eso me parece fundamental.Por una parte, los bomberos tienen que conocer las particularidades de un edificio histórico, porque un edificio antiguo no funciona igual que uno moderno. Por eso son tan importantes las visitas previas. Y, por otra parte, los profesionales del patrimonio también tenemos que aprender a trabajar con los servicios de emergencia. En Andalucía se está avanzando bastante bien.-Muchas veces pensamos en el edificio, pero también hay cubiertas de madera, archivos, instalaciones…-Exactamente. Los edificios suelen resistir bastante bien muchas amenazas, pero el patrimonio mueble es mucho más delicado. Retablos de madera, pinturas, yeserías, esculturas policromadas, piezas de orfebrería…Cada uno de esos materiales responde de manera distinta frente a un incendio, una inundación o un terremoto. No se comporta igual un tejido —por ejemplo, el manto de una Virgen— que una escultura de madera.Por eso también es tan importante formar especialistas en emergencias para el patrimonio. Igual que existen arquitectos especializados en seguridad, necesitamos conservadores y restauradores especializados en emergencias.Cuando llamamos al 112 esperamos que venga un médico perfectamente preparado. Pues con el patrimonio ocurre exactamente igual. Necesitamos los ‘médicos del patrimonio’.-Esa primera actuación es clave.-Los primeros auxilios en patrimonio son igual de importantes que los primeros auxilios sanitarios. Hay que tratar el patrimonio prácticamente con el mismo cuidado que trataríamos a una persona. Y en una emergencia, los primeros minutos son decisivos.Hay que saber qué está ocurriendo, dónde está ocurriendo, dar la alarma correctamente y movilizar los recursos a tiempo. Al contrario que en Córdoba, en Notre-Dame la alerta se retrasó mucho. Cuando se dio la alarma, prácticamente ya se veían las llamas.-Da la sensación de que los grandes monumentos están relativamente protegidos, pero el patrimonio de los pequeños pueblos es mucho más vulnerable.-Así es. Por eso es tan importante implicar a la ciudadanía. Nosotros estamos trabajando ahora en un proyecto europeo llamado ATLAS. Uno de sus pilares consiste en conseguir que la ciudadanía conozca su patrimonio y sepa qué hacer antes de que ocurra una emergencia.No se trata de que los vecinos entren a apagar incendios, eso corresponde a los bomberos. Pero sí de que conozcan el valor de su patrimonio, ayuden a conservarlo y faciliten que los servicios de emergencia sepan qué edificios existen, qué elementos son más importantes y qué significado tienen para esa comunidad. Todo eso también forma parte de la protección del patrimonio. La catedrática de la Universidad Pablo de Olavide, Pilar Ortiz, es la coordinadora del proyecto Art-Risk de Inteligencia artificial aplicada a la conservación preventiva de edificios patrimoniales, merecedor del premio Europa Nostra. También lidera Fénix 4.0, que repitió galardón este mismo año. La experta en protección de bienes históricos mantiene una estrecha colaboración con la Junta de Andalucía, a la que asesora para ser pionera en la conservación de su legado.Pese a la implementación de la IA, digitalización, satélites y nuevas tecnologías, considera que el gran cambio de mentalidad reside en tratar las obras de arte como si fueran personas. Los primeros auxilios son tan importantes como las emergencias médicas y hay que formar a los profesionales para que traten el patrimonio con el cuidado que merece.-Después del incendio de la Mezquita de Córdoba, ¿cree que ha cambiado la forma en que se entiende la seguridad del patrimonio histórico, tanto en Andalucía como en España?-Totalmente. La Mezquita-Catedral ha sido un ejemplo a seguir en cuanto a preparación antes, durante y después de la emergencia. El trabajo que ha hecho el Cabildo ha sido extraordinario. Tenían un Plan de Salvaguarda, algo que todavía muchos sitios patrimoniales no tienen. Pero no solo lo tenían como un documento guardado en un cajón, sino que lo tenían implantado.Los accidentes ocurren. Pero eso tiene que servir siempre para mejorar. Ha sido un ejemplo para decir: «Este es el camino que hay que seguir».-Otros monumentos en España y Andalucía no tienen ese nivel de preparación.-Ahora la nueva Ley de Patrimonio, aprobada este mismo año, obliga a disponer de planes de salvaguarda frente a emergencias. Es una de las primeras leyes que realmente obliga a ello, demuestra que Andalucía está ahora mismo muy preocupada por este tema y está haciendo muchas cosas. Hay comunidades autónomas que todavía están algo más atrasadas.-¿En Andalucía fue un punto de inflexión o simplemente aceleró un cambio que ya estaba en marcha?-Yo creo que aceleró un cambio que ya estaba naciendo. Y, precisamente por eso, también fue un punto de inflexión. Este incendio ha servido para unir a mucha gente que ya trabajaba por separado. Lo más complicado es conseguir que todos trabajen unidos hacia un mismo objetivo.-Cuando ocurre un incendio en un monumento siempre se habla mucho de restauración y poco de prevención. ¿Eso está cambiando?Sí. Cada vez se habla más del análisis de riesgos, del análisis de vulnerabilidades y de la necesidad de que ese análisis quede recogido en un documento vivo. La Consejería lleva tiempo organizando cursos en los que reúne a profesionales de la cultura y a especialistas en emergencias. Eso me parece fundamental.Por una parte, los bomberos tienen que conocer las particularidades de un edificio histórico, porque un edificio antiguo no funciona igual que uno moderno. Por eso son tan importantes las visitas previas. Y, por otra parte, los profesionales del patrimonio también tenemos que aprender a trabajar con los servicios de emergencia. En Andalucía se está avanzando bastante bien.-Muchas veces pensamos en el edificio, pero también hay cubiertas de madera, archivos, instalaciones…-Exactamente. Los edificios suelen resistir bastante bien muchas amenazas, pero el patrimonio mueble es mucho más delicado. Retablos de madera, pinturas, yeserías, esculturas policromadas, piezas de orfebrería…Cada uno de esos materiales responde de manera distinta frente a un incendio, una inundación o un terremoto. No se comporta igual un tejido —por ejemplo, el manto de una Virgen— que una escultura de madera.Por eso también es tan importante formar especialistas en emergencias para el patrimonio. Igual que existen arquitectos especializados en seguridad, necesitamos conservadores y restauradores especializados en emergencias.Cuando llamamos al 112 esperamos que venga un médico perfectamente preparado. Pues con el patrimonio ocurre exactamente igual. Necesitamos los ‘médicos del patrimonio’.-Esa primera actuación es clave.-Los primeros auxilios en patrimonio son igual de importantes que los primeros auxilios sanitarios. Hay que tratar el patrimonio prácticamente con el mismo cuidado que trataríamos a una persona. Y en una emergencia, los primeros minutos son decisivos.Hay que saber qué está ocurriendo, dónde está ocurriendo, dar la alarma correctamente y movilizar los recursos a tiempo. Al contrario que en Córdoba, en Notre-Dame la alerta se retrasó mucho. Cuando se dio la alarma, prácticamente ya se veían las llamas.-Da la sensación de que los grandes monumentos están relativamente protegidos, pero el patrimonio de los pequeños pueblos es mucho más vulnerable.-Así es. Por eso es tan importante implicar a la ciudadanía. Nosotros estamos trabajando ahora en un proyecto europeo llamado ATLAS. Uno de sus pilares consiste en conseguir que la ciudadanía conozca su patrimonio y sepa qué hacer antes de que ocurra una emergencia.No se trata de que los vecinos entren a apagar incendios, eso corresponde a los bomberos. Pero sí de que conozcan el valor de su patrimonio, ayuden a conservarlo y faciliten que los servicios de emergencia sepan qué edificios existen, qué elementos son más importantes y qué significado tienen para esa comunidad. Todo eso también forma parte de la protección del patrimonio. La catedrática de la Universidad Pablo de Olavide, Pilar Ortiz, es la coordinadora del proyecto Art-Risk de Inteligencia artificial aplicada a la conservación preventiva de edificios patrimoniales, merecedor del premio Europa Nostra. También lidera Fénix 4.0, que repitió galardón este mismo año. La experta en protección de bienes históricos mantiene una estrecha colaboración con la Junta de Andalucía, a la que asesora para ser pionera en la conservación de su legado.Pese a la implementación de la IA, digitalización, satélites y nuevas tecnologías, considera que el gran cambio de mentalidad reside en tratar las obras de arte como si fueran personas. Los primeros auxilios son tan importantes como las emergencias médicas y hay que formar a los profesionales para que traten el patrimonio con el cuidado que merece.-Después del incendio de la Mezquita de Córdoba, ¿cree que ha cambiado la forma en que se entiende la seguridad del patrimonio histórico, tanto en Andalucía como en España?-Totalmente. La Mezquita-Catedral ha sido un ejemplo a seguir en cuanto a preparación antes, durante y después de la emergencia. El trabajo que ha hecho el Cabildo ha sido extraordinario. Tenían un Plan de Salvaguarda, algo que todavía muchos sitios patrimoniales no tienen. Pero no solo lo tenían como un documento guardado en un cajón, sino que lo tenían implantado.Los accidentes ocurren. Pero eso tiene que servir siempre para mejorar. Ha sido un ejemplo para decir: «Este es el camino que hay que seguir».-Otros monumentos en España y Andalucía no tienen ese nivel de preparación.-Ahora la nueva Ley de Patrimonio, aprobada este mismo año, obliga a disponer de planes de salvaguarda frente a emergencias. Es una de las primeras leyes que realmente obliga a ello, demuestra que Andalucía está ahora mismo muy preocupada por este tema y está haciendo muchas cosas. Hay comunidades autónomas que todavía están algo más atrasadas.-¿En Andalucía fue un punto de inflexión o simplemente aceleró un cambio que ya estaba en marcha?-Yo creo que aceleró un cambio que ya estaba naciendo. Y, precisamente por eso, también fue un punto de inflexión. Este incendio ha servido para unir a mucha gente que ya trabajaba por separado. Lo más complicado es conseguir que todos trabajen unidos hacia un mismo objetivo.-Cuando ocurre un incendio en un monumento siempre se habla mucho de restauración y poco de prevención. ¿Eso está cambiando?Sí. Cada vez se habla más del análisis de riesgos, del análisis de vulnerabilidades y de la necesidad de que ese análisis quede recogido en un documento vivo. La Consejería lleva tiempo organizando cursos en los que reúne a profesionales de la cultura y a especialistas en emergencias. Eso me parece fundamental.Por una parte, los bomberos tienen que conocer las particularidades de un edificio histórico, porque un edificio antiguo no funciona igual que uno moderno. Por eso son tan importantes las visitas previas. Y, por otra parte, los profesionales del patrimonio también tenemos que aprender a trabajar con los servicios de emergencia. En Andalucía se está avanzando bastante bien.-Muchas veces pensamos en el edificio, pero también hay cubiertas de madera, archivos, instalaciones…-Exactamente. Los edificios suelen resistir bastante bien muchas amenazas, pero el patrimonio mueble es mucho más delicado. Retablos de madera, pinturas, yeserías, esculturas policromadas, piezas de orfebrería…Cada uno de esos materiales responde de manera distinta frente a un incendio, una inundación o un terremoto. No se comporta igual un tejido —por ejemplo, el manto de una Virgen— que una escultura de madera.Por eso también es tan importante formar especialistas en emergencias para el patrimonio. Igual que existen arquitectos especializados en seguridad, necesitamos conservadores y restauradores especializados en emergencias.Cuando llamamos al 112 esperamos que venga un médico perfectamente preparado. Pues con el patrimonio ocurre exactamente igual. Necesitamos los ‘médicos del patrimonio’.-Esa primera actuación es clave.-Los primeros auxilios en patrimonio son igual de importantes que los primeros auxilios sanitarios. Hay que tratar el patrimonio prácticamente con el mismo cuidado que trataríamos a una persona. Y en una emergencia, los primeros minutos son decisivos.Hay que saber qué está ocurriendo, dónde está ocurriendo, dar la alarma correctamente y movilizar los recursos a tiempo. Al contrario que en Córdoba, en Notre-Dame la alerta se retrasó mucho. Cuando se dio la alarma, prácticamente ya se veían las llamas.-Da la sensación de que los grandes monumentos están relativamente protegidos, pero el patrimonio de los pequeños pueblos es mucho más vulnerable.-Así es. Por eso es tan importante implicar a la ciudadanía. Nosotros estamos trabajando ahora en un proyecto europeo llamado ATLAS. Uno de sus pilares consiste en conseguir que la ciudadanía conozca su patrimonio y sepa qué hacer antes de que ocurra una emergencia.No se trata de que los vecinos entren a apagar incendios, eso corresponde a los bomberos. Pero sí de que conozcan el valor de su patrimonio, ayuden a conservarlo y faciliten que los servicios de emergencia sepan qué edificios existen, qué elementos son más importantes y qué significado tienen para esa comunidad. Todo eso también forma parte de la protección del patrimonio. RSS de noticias de espana/andalucia
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