No defraudó el Tour de Flandes. Por algo es uno de los Cinco Monumentos (está considerada una de las cinco pruebas clásicas más importantes del calendario ciclista, junto con la Milán-San Remo, la París-Roubaix, la Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía). Sus casi 280 kilómetros tuvieron de todo desde que se dio el pistoletazo de salida, esta vez en Amberes: caídas, escapadas, lluvia y hasta polémica con la bajada de un paso a nivel que no todos respetaron. Y una pelea entre los dos corredores que se habían repartido las últimas cuatro ‘De Ronde’: Tadej Pogacar y Mathieu Van der Poel. Aunque ésta duró hasta que el corredor del UAE Team Emirates XRG quiso.El esloveno demostró estar a un nivel superior, estratosférico. El actual ganador del Tour y del Mundo encadenó su cuarto Monumento consecutivo sobre el resbaladizo pavés belga. Mantuvo su corona en Flandes, donde ya había ganado en 2023, además del año pasado. Van der Poel trató de aguantar, Evenepoel sufrió para subir al podio y Wout Van Aert y Mads Pedersen se desmoronaron ante el ritmo demoledor del esloveno.La carrera se vio sumida en el caos a los 60 kilómetros, cuando se cerraba un paso a nivel en el momento en el que pasaba el pelotón. Varios corredores, entre ellos Pogacar y Evenepoel decidieron pasar mientras bajaban las barreras, algo que con la normativa en la mano es descalificación. No obstante, los jueces optaron por hacerles esperar para evitar una descalificación masiva. El Reglamento del Deporte Ciclista, en sus artículos 2.3.034 y 2.3.035, incluye descalificación, suspensión de hasta un mes y multas de entre 200 y 5000 francos suizos por saltarse un paso a nivel, normativa que fue endurecida en 2016 al producirse una infracción grave en una París-Roubaix, la de 2015, con 30 corredores cruzando unas vías de tren sin poder ser identificados.Noticia relacionada general No No La escalofriante imagen de Kwiatkowski tras su caída en la Milán-San Remo Miguel Zarza«Está terminantemente prohibido cruzar un paso a nivel cuando la barrera está bajada o bajándose, o cuando las señales luminosas y acústicas de aviso están activadas», especifica la normativa actual. No obstante, el propio espíritu de la normativa establece que, si varios corredores logran cruzar antes de que se cierren las barreras y otros no, se consideraría un incidente de carrera.Primeros 140 kilómetros llanos, con dos tramos de adoquines antes de atacar los 2.250 metros de desnivel hasta la meta, en Oudenaarde. Un grupo de fugados, liderados por Van der Berg, llegaba al primer ascenso de la jornada, el Oude Kwaremont (2.200 metros y pendientes del 4,2%), con cinco minutos de ventaja sobre el pelotón. Junto al neerlandés del EF Education-EasyPost, otros once ciclistas: Dillier, Gradek, Lamperti, Swift, Van Boven, De Pooter, Zamperini, Frison, Fagúndez, Sainbayar y Vercouillie. Por detrás, todos trataban de lograr buenas posiciones, algo más importante a la hora de afrontar el Viejo Kwaremont, un carrusel de colinas decisivas, que la destreza sobre los adoquines.A cien kilómetros para meta empezó a reducirse considerablemente la distancia con los fugados. Como no podía ser de otra manera, el Molenberg hizo estragos. Apretó el UAE, con Pogacar muy animoso. Evenepoel ponía a sus hombres delante ante el fervor del público belga. El grupo de favoritos, formado por Pogacar, Van der Poel, Evenepoel, Vermeersch, Gogl, Mohoric, Dewluf, Sheffield, Watson, Pedersen, Vermeersch, Van Dijke, Stuyven, Van Aert, Laporte, Plumiers y Trentin, se colocaba a menos de dos minutos de la fuga. Empezó a diluviar. Con el regreso del sol, los favoritos cazaron a los escapados. Faltaban aún 78 kilómetros y el pelotón estaba a 1’20».Pogacar y Van der Poel ruedan en paralelo bajo la intensa lluvia. AFPComo en la edición del año pasado, Pogacar trató de destrozar a sus rivales a base de ataques. Con la mente puesta en ganar los cinco Monumentos en un mismo año (ya ganó la primera, la Milán-san Remo), lanzó un acometida a falta de 57 kilómetros. solo pudieron seguirle el ritmo Evenepoel y Van der Poel, pero justo antes de coronar el Patenberg se descolgaba el belga. Era un muro corto, de apenas 360 metros, pero con un 12,9% de desnivel y rampas máximas del 20,3%. Empezó un periodo de colaboración entre el esloveno y el neerlandés, aunque Evenepoel se negaba a arrojar la toalla.A 45 kilómetros para el final, uno de los momentos más duros: la subida al Koppenberg, complicada por su estrechez y pavés resbaladizo, además de una pendiente del 22 al 25 por ciento. Daba la sensación que Pogacar aún no lo había dado todo. El esloveno se quitó los guantes y se los regaló a un niño que le animaba desde el arcén.En el tercer y último paso por el Oude Kwaremont, a 17 kilómetros para meta, llegó el segundo y definitivo ataque de Pogacar. Y de nuevo en el Peterberg, la última colina, se desató el esloveno, que solo veía la meta. A diez kilómetros todo parecía decidido. Los últimos kilómetros, ya en llano, fueron un paseo hacia la gloria para Pogacar, que suma el segundo Monumento del año y demuestra que él es el único favorito y el resto simples mortales. No defraudó el Tour de Flandes. Por algo es uno de los Cinco Monumentos (está considerada una de las cinco pruebas clásicas más importantes del calendario ciclista, junto con la Milán-San Remo, la París-Roubaix, la Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía). Sus casi 280 kilómetros tuvieron de todo desde que se dio el pistoletazo de salida, esta vez en Amberes: caídas, escapadas, lluvia y hasta polémica con la bajada de un paso a nivel que no todos respetaron. Y una pelea entre los dos corredores que se habían repartido las últimas cuatro ‘De Ronde’: Tadej Pogacar y Mathieu Van der Poel. Aunque ésta duró hasta que el corredor del UAE Team Emirates XRG quiso.El esloveno demostró estar a un nivel superior, estratosférico. El actual ganador del Tour y del Mundo encadenó su cuarto Monumento consecutivo sobre el resbaladizo pavés belga. Mantuvo su corona en Flandes, donde ya había ganado en 2023, además del año pasado. Van der Poel trató de aguantar, Evenepoel sufrió para subir al podio y Wout Van Aert y Mads Pedersen se desmoronaron ante el ritmo demoledor del esloveno.La carrera se vio sumida en el caos a los 60 kilómetros, cuando se cerraba un paso a nivel en el momento en el que pasaba el pelotón. Varios corredores, entre ellos Pogacar y Evenepoel decidieron pasar mientras bajaban las barreras, algo que con la normativa en la mano es descalificación. No obstante, los jueces optaron por hacerles esperar para evitar una descalificación masiva. El Reglamento del Deporte Ciclista, en sus artículos 2.3.034 y 2.3.035, incluye descalificación, suspensión de hasta un mes y multas de entre 200 y 5000 francos suizos por saltarse un paso a nivel, normativa que fue endurecida en 2016 al producirse una infracción grave en una París-Roubaix, la de 2015, con 30 corredores cruzando unas vías de tren sin poder ser identificados.Noticia relacionada general No No La escalofriante imagen de Kwiatkowski tras su caída en la Milán-San Remo Miguel Zarza«Está terminantemente prohibido cruzar un paso a nivel cuando la barrera está bajada o bajándose, o cuando las señales luminosas y acústicas de aviso están activadas», especifica la normativa actual. No obstante, el propio espíritu de la normativa establece que, si varios corredores logran cruzar antes de que se cierren las barreras y otros no, se consideraría un incidente de carrera.Primeros 140 kilómetros llanos, con dos tramos de adoquines antes de atacar los 2.250 metros de desnivel hasta la meta, en Oudenaarde. Un grupo de fugados, liderados por Van der Berg, llegaba al primer ascenso de la jornada, el Oude Kwaremont (2.200 metros y pendientes del 4,2%), con cinco minutos de ventaja sobre el pelotón. Junto al neerlandés del EF Education-EasyPost, otros once ciclistas: Dillier, Gradek, Lamperti, Swift, Van Boven, De Pooter, Zamperini, Frison, Fagúndez, Sainbayar y Vercouillie. Por detrás, todos trataban de lograr buenas posiciones, algo más importante a la hora de afrontar el Viejo Kwaremont, un carrusel de colinas decisivas, que la destreza sobre los adoquines.A cien kilómetros para meta empezó a reducirse considerablemente la distancia con los fugados. Como no podía ser de otra manera, el Molenberg hizo estragos. Apretó el UAE, con Pogacar muy animoso. Evenepoel ponía a sus hombres delante ante el fervor del público belga. El grupo de favoritos, formado por Pogacar, Van der Poel, Evenepoel, Vermeersch, Gogl, Mohoric, Dewluf, Sheffield, Watson, Pedersen, Vermeersch, Van Dijke, Stuyven, Van Aert, Laporte, Plumiers y Trentin, se colocaba a menos de dos minutos de la fuga. Empezó a diluviar. Con el regreso del sol, los favoritos cazaron a los escapados. Faltaban aún 78 kilómetros y el pelotón estaba a 1’20».Pogacar y Van der Poel ruedan en paralelo bajo la intensa lluvia. AFPComo en la edición del año pasado, Pogacar trató de destrozar a sus rivales a base de ataques. Con la mente puesta en ganar los cinco Monumentos en un mismo año (ya ganó la primera, la Milán-san Remo), lanzó un acometida a falta de 57 kilómetros. solo pudieron seguirle el ritmo Evenepoel y Van der Poel, pero justo antes de coronar el Patenberg se descolgaba el belga. Era un muro corto, de apenas 360 metros, pero con un 12,9% de desnivel y rampas máximas del 20,3%. Empezó un periodo de colaboración entre el esloveno y el neerlandés, aunque Evenepoel se negaba a arrojar la toalla.A 45 kilómetros para el final, uno de los momentos más duros: la subida al Koppenberg, complicada por su estrechez y pavés resbaladizo, además de una pendiente del 22 al 25 por ciento. Daba la sensación que Pogacar aún no lo había dado todo. El esloveno se quitó los guantes y se los regaló a un niño que le animaba desde el arcén.En el tercer y último paso por el Oude Kwaremont, a 17 kilómetros para meta, llegó el segundo y definitivo ataque de Pogacar. Y de nuevo en el Peterberg, la última colina, se desató el esloveno, que solo veía la meta. A diez kilómetros todo parecía decidido. Los últimos kilómetros, ya en llano, fueron un paseo hacia la gloria para Pogacar, que suma el segundo Monumento del año y demuestra que él es el único favorito y el resto simples mortales. No defraudó el Tour de Flandes. Por algo es uno de los Cinco Monumentos (está considerada una de las cinco pruebas clásicas más importantes del calendario ciclista, junto con la Milán-San Remo, la París-Roubaix, la Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía). Sus casi 280 kilómetros tuvieron de todo desde que se dio el pistoletazo de salida, esta vez en Amberes: caídas, escapadas, lluvia y hasta polémica con la bajada de un paso a nivel que no todos respetaron. Y una pelea entre los dos corredores que se habían repartido las últimas cuatro ‘De Ronde’: Tadej Pogacar y Mathieu Van der Poel. Aunque ésta duró hasta que el corredor del UAE Team Emirates XRG quiso.El esloveno demostró estar a un nivel superior, estratosférico. El actual ganador del Tour y del Mundo encadenó su cuarto Monumento consecutivo sobre el resbaladizo pavés belga. Mantuvo su corona en Flandes, donde ya había ganado en 2023, además del año pasado. Van der Poel trató de aguantar, Evenepoel sufrió para subir al podio y Wout Van Aert y Mads Pedersen se desmoronaron ante el ritmo demoledor del esloveno.La carrera se vio sumida en el caos a los 60 kilómetros, cuando se cerraba un paso a nivel en el momento en el que pasaba el pelotón. Varios corredores, entre ellos Pogacar y Evenepoel decidieron pasar mientras bajaban las barreras, algo que con la normativa en la mano es descalificación. No obstante, los jueces optaron por hacerles esperar para evitar una descalificación masiva. El Reglamento del Deporte Ciclista, en sus artículos 2.3.034 y 2.3.035, incluye descalificación, suspensión de hasta un mes y multas de entre 200 y 5000 francos suizos por saltarse un paso a nivel, normativa que fue endurecida en 2016 al producirse una infracción grave en una París-Roubaix, la de 2015, con 30 corredores cruzando unas vías de tren sin poder ser identificados.Noticia relacionada general No No La escalofriante imagen de Kwiatkowski tras su caída en la Milán-San Remo Miguel Zarza«Está terminantemente prohibido cruzar un paso a nivel cuando la barrera está bajada o bajándose, o cuando las señales luminosas y acústicas de aviso están activadas», especifica la normativa actual. No obstante, el propio espíritu de la normativa establece que, si varios corredores logran cruzar antes de que se cierren las barreras y otros no, se consideraría un incidente de carrera.Primeros 140 kilómetros llanos, con dos tramos de adoquines antes de atacar los 2.250 metros de desnivel hasta la meta, en Oudenaarde. Un grupo de fugados, liderados por Van der Berg, llegaba al primer ascenso de la jornada, el Oude Kwaremont (2.200 metros y pendientes del 4,2%), con cinco minutos de ventaja sobre el pelotón. Junto al neerlandés del EF Education-EasyPost, otros once ciclistas: Dillier, Gradek, Lamperti, Swift, Van Boven, De Pooter, Zamperini, Frison, Fagúndez, Sainbayar y Vercouillie. Por detrás, todos trataban de lograr buenas posiciones, algo más importante a la hora de afrontar el Viejo Kwaremont, un carrusel de colinas decisivas, que la destreza sobre los adoquines.A cien kilómetros para meta empezó a reducirse considerablemente la distancia con los fugados. Como no podía ser de otra manera, el Molenberg hizo estragos. Apretó el UAE, con Pogacar muy animoso. Evenepoel ponía a sus hombres delante ante el fervor del público belga. El grupo de favoritos, formado por Pogacar, Van der Poel, Evenepoel, Vermeersch, Gogl, Mohoric, Dewluf, Sheffield, Watson, Pedersen, Vermeersch, Van Dijke, Stuyven, Van Aert, Laporte, Plumiers y Trentin, se colocaba a menos de dos minutos de la fuga. Empezó a diluviar. Con el regreso del sol, los favoritos cazaron a los escapados. Faltaban aún 78 kilómetros y el pelotón estaba a 1’20».Pogacar y Van der Poel ruedan en paralelo bajo la intensa lluvia. AFPComo en la edición del año pasado, Pogacar trató de destrozar a sus rivales a base de ataques. Con la mente puesta en ganar los cinco Monumentos en un mismo año (ya ganó la primera, la Milán-san Remo), lanzó un acometida a falta de 57 kilómetros. solo pudieron seguirle el ritmo Evenepoel y Van der Poel, pero justo antes de coronar el Patenberg se descolgaba el belga. Era un muro corto, de apenas 360 metros, pero con un 12,9% de desnivel y rampas máximas del 20,3%. Empezó un periodo de colaboración entre el esloveno y el neerlandés, aunque Evenepoel se negaba a arrojar la toalla.A 45 kilómetros para el final, uno de los momentos más duros: la subida al Koppenberg, complicada por su estrechez y pavés resbaladizo, además de una pendiente del 22 al 25 por ciento. Daba la sensación que Pogacar aún no lo había dado todo. El esloveno se quitó los guantes y se los regaló a un niño que le animaba desde el arcén.En el tercer y último paso por el Oude Kwaremont, a 17 kilómetros para meta, llegó el segundo y definitivo ataque de Pogacar. Y de nuevo en el Peterberg, la última colina, se desató el esloveno, que solo veía la meta. A diez kilómetros todo parecía decidido. Los últimos kilómetros, ya en llano, fueron un paseo hacia la gloria para Pogacar, que suma el segundo Monumento del año y demuestra que él es el único favorito y el resto simples mortales. RSS de noticias de deportes
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