Nadie se esperaba que la secuela espiritual y temática de Encuentros en la tercera fase y E.T. pareciese incapaz de resucitar el sentimiento de maravilla de aquellas. No hay ni un solo momento en el que los protagonistas miren al cielo y nos contagien el escalofrío de descubrir que la bóveda celeste está bailando para ellos. Richard Dreyfuss y Henry Thomas se pasaban la película tan boquiabiertos como el espectador, mientras que Josh O’Connor y Emily Blunt parecen los protagonistas de una serie que no hemos visto y en la que lo mejor ya ha pasado.
Después de tantas décadas dirigiendo el rumbo de la industria, duele ver a Spielberg a la cola, sufriendo sus vaivenes
Nadie se esperaba que la secuela espiritual y temática de Encuentros en la tercera fase y E.T. pareciese incapaz de resucitar el sentimiento de maravilla de aquellas. No hay ni un solo momento en el que los protagonistas miren al cielo y nos contagien el escalofrío de descubrir que la bóveda celeste está bailando para ellos. Richard Dreyfuss y Henry Thomas se pasaban la película tan boquiabiertos como el espectador, mientras que Josh O’Connor y Emily Blunt parecen los protagonistas de una serie que no hemos visto y en la que lo mejor ya ha pasado.
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