<p>La naturalidad con la que<strong> Donald Trump </strong>ha hecho durante años afirmaciones contradictorias, jugando con los «hechos alternativos» —unas declaraciones que hacían sacudir la cabeza en las cancillerías de medio mundo y suscitaban comentarios primero de sorpresa, luego sarcásticos—, ahora, en tiempos de guerra, se convierte en motivo de desconcierto y alarma para muchas capitales: las de los países a los que el presidente estadounidense ha pedido que envíen unidades militares para defender la navegación en el estrecho de Ormuz frente a los iraníes.</p>
El llamamiento a China y las leyes de emergencia: ¿se prolonga la guerra? La señal política a Xi Jinping: involucrarlo en la campaña de «limpieza de los mares». Y la Iglesia de EE. UU. critica los mensajes de la Casa Blanca, que utiliza películas y videojuegos para narrar la guerra
<p>La naturalidad con la que<strong> Donald Trump </strong>ha hecho durante años afirmaciones contradictorias, jugando con los «hechos alternativos» —unas declaraciones que hacían sacudir la cabeza en las cancillerías de medio mundo y suscitaban comentarios primero de sorpresa, luego sarcásticos—, ahora, en tiempos de guerra, se convierte en motivo de desconcierto y alarma para muchas capitales: las de los países a los que el presidente estadounidense ha pedido que envíen unidades militares para defender la navegación en el estrecho de Ormuz frente a los iraníes.</p>
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