Se frotaban las manos en Rabat ante la decisiva reunión del Consejo de Seguridad de la ONU este viernes en la que el asunto más destacado del orden del día era el Sáhara Occidental. Pero de pronto el jarro de agua fría llegó desde Rusia, que hizo uso de su derecho de veto en este organismo para tumbar la resolución redactada por Estados Unidos que respaldaba la reivindicación de soberanía de Marruecos sobre la antigua provincia española y que habría puesto fin a la misión de paz de la ONU, vigente desde hace 35 años, encargada de ayudar a preparar un referéndum sobre el futuro del territorio. De nada había servido que esta misma semana el régimen alauí se hubiera dedicado a cortejar sin disimulo a Vladimir Putin. Mohamed VI envió a su nueva jefa de Gobierno, Fatima Zahra Mansouri, el miércoles a Moscú, en el que ha sido su primer viaje internacional tras asumir el cargo, para participar al máximo nivel en la tercera Cumbre Rusia-África. La delegación marroquí también contó con el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y con el embajador de Marruecos en Rusia, Lotfi Bouchaara. Y es que se trataba de que el Kremlin no le aguara la fiesta en la ONU, como finalmente hizo.
El veto de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU a la resolución de EEUU para eliminar toda referencia a un referéndum en la ex provincia española es un traspié diplomático para Rabat tras sus grandes logros en su reivindicación territorial
Se frotaban las manos en Rabat ante la decisiva reunión del Consejo de Seguridad de la ONU este viernes en la que el asunto más destacado del orden del día era el Sáhara Occidental. Pero de pronto el jarro de agua fría llegó desde Rusia, que hizo uso de su derecho de veto en este organismo para tumbar la resolución redactada por Estados Unidos que respaldaba la reivindicación de soberanía de Marruecos sobre la antigua provincia española y que habría puesto fin a la misión de paz de la ONU, vigente desde hace 35 años, encargada de ayudar a preparar un referéndum sobre el futuro del territorio. De nada había servido que esta misma semana el régimen alauí se hubiera dedicado a cortejar sin disimulo a Vladimir Putin. Mohamed VI envió a su nueva jefa de Gobierno, Fatima Zahra Mansouri, el miércoles a Moscú, en el que ha sido su primer viaje internacional tras asumir el cargo, para participar al máximo nivel en la tercera Cumbre Rusia-África. La delegación marroquí también contó con el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y con el embajador de Marruecos en Rusia, Lotfi Bouchaara. Y es que se trataba de que el Kremlin no le aguara la fiesta en la ONU, como finalmente hizo.
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