Los ataques contra depósitos de petróleo y refinerías en torno a Teherán (Irán) han generado estos días enormes columnas de humo y lo que los residentes han descrito como “lluvia negra”, una manifestación visible de la combustión de crudo, combustibles pesados y materiales industriales. Estas emisiones incluyen partículas finas, carbono negro, óxidos de azufre y nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y otros contaminantes altamente tóxicos, entre ellos sustancias cancerígenas como el benceno.
Además de un grave episodio de contaminación, este fenómeno descrito estos días en Irán es un símbolo de la conexión entre guerra, combustibles fósiles, degradación ambiental y cambio climático
Los ataques contra depósitos de petróleo y refinerías en torno a Teherán (Irán) han generado estos días enormes columnas de humo y lo que los residentes han descrito como “lluvia negra”, una manifestación visible de la combustión de crudo, combustibles pesados y materiales industriales. Estas emisiones incluyen partículas finas, carbono negro, óxidos de azufre y nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y otros contaminantes altamente tóxicos, entre ellos sustancias cancerígenas como el benceno.
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