Con permiso del Barcelona, profunda su transformación tras la llegada de nueve fichajes , otro entrenador (Aleksander Sekulic) y un nuevo director deportivo (Xevi Pujol), Real Madrid y Valencia Basket han sido los grandes animadores del mercado estival en el baloncesto español. Unas ansias por mejorar sus respetivas plantillas y por mantener su estatus deportivo que los han llevado a chocar con crudeza en la últimas semanas. Guerra de despachos que se ha escenificado por enésima vez esta misma semana alrededor de la figura de Armoni Brooks, potente escolta estadounidense y uno de los más deseados por los grandes escudos de la Euroliga. El jugador americano, autor de una gran temporada con el Milán (13,1 puntos de media y un 41% de acierto en triples), fue fichado por el Asvel como parte del ambicioso plan de restructuración del equipo francés. Sin embargo, diversos problemas económicos han obligado a su presidente, el mítico exjugador Tony Parker, a desprenderse de los astros que tanto le había costado convencer. Primero fue el base Sylvian Francisco, ya adquirido por el Panathinaikos, y luego le llegó el turno a Brooks. El Madrid, desde hace semanas, buscaba un anotador con el que complementar su juego exterior, y vio en el tejano una oportunidad de oro dada las dificultades derivadas de convencer a Lonnie Walker, líder del Maccabi de Tel Aviv y su objetivo principal. Así, se puso en contacto con el Asvel y, cuando el acuerdo parecía cercano, el Valencia irrumpió para llevarse cedido al jugador hasta final de temporada. Otro éxito de la administración Roig, que ha conseguido paliar la marcha de sus grandes estrellas tras la conquista del título liguero (Montero, Badio, Key, De Larrea) con adquisiciones sobresalientes como las de T.J. Shorts, Corbalán, Mario Saint-Supéry o Mo Gueye. Además, devuelven el golpe al Madrid, pues tras la salida de Scariolo apostó por el entrenador valencianista Pedro Martínez para reformular su sección, así como por el fichaje de Jaime Pradilla, uno de los españoles más prometedores del panorama. Dos golpes de efecto merengues que sentaron muy mal al bando naranja, ya que ambos se efectuaron mientras el Valencia celebraba la liga conquistada frente al Barcelona , la segunda de toda su historia. Ahora, al Madrid le toca mover ficha. Debe decidir si sigue apostando por la llegada del ya mencionado Walker o si, por el contrario, opta por un perfil más asequible como el de Lester Quiñones, neoyorquino con raíces caribeñas y pasado en la NBA. Un movimiento que serviría para cerrar una plantilla que ya se ha reforzado con Luwawu-Cabarrot (Baskonia), Mikael Jantunen (Fenerbahçe) y Pradilla. La ya definitiva baja de Hezonja , que defenderá los colores de los Cleveland Cavaliers de la NBA la próxima campaña, podría desembocar en una última incorporación blanca. De hecho, Eli John Ndiaye podría ser el elegido. El ala pívot parece haberse quedado sin sitio al otro lado del Atlántico y, precisamente, recibió una oferta del Valencia para volver a la ACB. Sin embargo, el Madrid, que contaba con derecho de tanteo al haberlo albergado en su cantera, decidió igualar la oferta, aunque a día de hoy es un misterio si acabará por formalizar el interés. Con permiso del Barcelona, profunda su transformación tras la llegada de nueve fichajes , otro entrenador (Aleksander Sekulic) y un nuevo director deportivo (Xevi Pujol), Real Madrid y Valencia Basket han sido los grandes animadores del mercado estival en el baloncesto español. Unas ansias por mejorar sus respetivas plantillas y por mantener su estatus deportivo que los han llevado a chocar con crudeza en la últimas semanas. Guerra de despachos que se ha escenificado por enésima vez esta misma semana alrededor de la figura de Armoni Brooks, potente escolta estadounidense y uno de los más deseados por los grandes escudos de la Euroliga. El jugador americano, autor de una gran temporada con el Milán (13,1 puntos de media y un 41% de acierto en triples), fue fichado por el Asvel como parte del ambicioso plan de restructuración del equipo francés. Sin embargo, diversos problemas económicos han obligado a su presidente, el mítico exjugador Tony Parker, a desprenderse de los astros que tanto le había costado convencer. Primero fue el base Sylvian Francisco, ya adquirido por el Panathinaikos, y luego le llegó el turno a Brooks. El Madrid, desde hace semanas, buscaba un anotador con el que complementar su juego exterior, y vio en el tejano una oportunidad de oro dada las dificultades derivadas de convencer a Lonnie Walker, líder del Maccabi de Tel Aviv y su objetivo principal. Así, se puso en contacto con el Asvel y, cuando el acuerdo parecía cercano, el Valencia irrumpió para llevarse cedido al jugador hasta final de temporada. Otro éxito de la administración Roig, que ha conseguido paliar la marcha de sus grandes estrellas tras la conquista del título liguero (Montero, Badio, Key, De Larrea) con adquisiciones sobresalientes como las de T.J. Shorts, Corbalán, Mario Saint-Supéry o Mo Gueye. Además, devuelven el golpe al Madrid, pues tras la salida de Scariolo apostó por el entrenador valencianista Pedro Martínez para reformular su sección, así como por el fichaje de Jaime Pradilla, uno de los españoles más prometedores del panorama. Dos golpes de efecto merengues que sentaron muy mal al bando naranja, ya que ambos se efectuaron mientras el Valencia celebraba la liga conquistada frente al Barcelona , la segunda de toda su historia. Ahora, al Madrid le toca mover ficha. Debe decidir si sigue apostando por la llegada del ya mencionado Walker o si, por el contrario, opta por un perfil más asequible como el de Lester Quiñones, neoyorquino con raíces caribeñas y pasado en la NBA. Un movimiento que serviría para cerrar una plantilla que ya se ha reforzado con Luwawu-Cabarrot (Baskonia), Mikael Jantunen (Fenerbahçe) y Pradilla. La ya definitiva baja de Hezonja , que defenderá los colores de los Cleveland Cavaliers de la NBA la próxima campaña, podría desembocar en una última incorporación blanca. De hecho, Eli John Ndiaye podría ser el elegido. El ala pívot parece haberse quedado sin sitio al otro lado del Atlántico y, precisamente, recibió una oferta del Valencia para volver a la ACB. Sin embargo, el Madrid, que contaba con derecho de tanteo al haberlo albergado en su cantera, decidió igualar la oferta, aunque a día de hoy es un misterio si acabará por formalizar el interés. Con permiso del Barcelona, profunda su transformación tras la llegada de nueve fichajes , otro entrenador (Aleksander Sekulic) y un nuevo director deportivo (Xevi Pujol), Real Madrid y Valencia Basket han sido los grandes animadores del mercado estival en el baloncesto español. Unas ansias por mejorar sus respetivas plantillas y por mantener su estatus deportivo que los han llevado a chocar con crudeza en la últimas semanas. Guerra de despachos que se ha escenificado por enésima vez esta misma semana alrededor de la figura de Armoni Brooks, potente escolta estadounidense y uno de los más deseados por los grandes escudos de la Euroliga. El jugador americano, autor de una gran temporada con el Milán (13,1 puntos de media y un 41% de acierto en triples), fue fichado por el Asvel como parte del ambicioso plan de restructuración del equipo francés. Sin embargo, diversos problemas económicos han obligado a su presidente, el mítico exjugador Tony Parker, a desprenderse de los astros que tanto le había costado convencer. Primero fue el base Sylvian Francisco, ya adquirido por el Panathinaikos, y luego le llegó el turno a Brooks. El Madrid, desde hace semanas, buscaba un anotador con el que complementar su juego exterior, y vio en el tejano una oportunidad de oro dada las dificultades derivadas de convencer a Lonnie Walker, líder del Maccabi de Tel Aviv y su objetivo principal. Así, se puso en contacto con el Asvel y, cuando el acuerdo parecía cercano, el Valencia irrumpió para llevarse cedido al jugador hasta final de temporada. Otro éxito de la administración Roig, que ha conseguido paliar la marcha de sus grandes estrellas tras la conquista del título liguero (Montero, Badio, Key, De Larrea) con adquisiciones sobresalientes como las de T.J. Shorts, Corbalán, Mario Saint-Supéry o Mo Gueye. Además, devuelven el golpe al Madrid, pues tras la salida de Scariolo apostó por el entrenador valencianista Pedro Martínez para reformular su sección, así como por el fichaje de Jaime Pradilla, uno de los españoles más prometedores del panorama. Dos golpes de efecto merengues que sentaron muy mal al bando naranja, ya que ambos se efectuaron mientras el Valencia celebraba la liga conquistada frente al Barcelona , la segunda de toda su historia. Ahora, al Madrid le toca mover ficha. Debe decidir si sigue apostando por la llegada del ya mencionado Walker o si, por el contrario, opta por un perfil más asequible como el de Lester Quiñones, neoyorquino con raíces caribeñas y pasado en la NBA. Un movimiento que serviría para cerrar una plantilla que ya se ha reforzado con Luwawu-Cabarrot (Baskonia), Mikael Jantunen (Fenerbahçe) y Pradilla. La ya definitiva baja de Hezonja , que defenderá los colores de los Cleveland Cavaliers de la NBA la próxima campaña, podría desembocar en una última incorporación blanca. De hecho, Eli John Ndiaye podría ser el elegido. El ala pívot parece haberse quedado sin sitio al otro lado del Atlántico y, precisamente, recibió una oferta del Valencia para volver a la ACB. Sin embargo, el Madrid, que contaba con derecho de tanteo al haberlo albergado en su cantera, decidió igualar la oferta, aunque a día de hoy es un misterio si acabará por formalizar el interés. RSS de noticias de deportes
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